FOURIER, Carlos

Carlos Fourier (1772-1837)

Diccionario filosófico marxista · 1946:121-122

Gran socialista utópico. En su obra Teoría de los cuatro movimientos
y de los destinos universales (1808), Fourier se manifestó con una
brillante crítica de la sociedad burguesa. Puso al descubierto la
contradicción existente entre las ideas y las promesas de los
ideólogos de la revolución francesa sobre la libertad, la igualdad y
la fraternidad, y la verdadera “miseria moral y material” (Engels) de
la sociedad burguesa. Engels señala que Fourier maneja con maestría
la dialéctica. Denunciando la corrupción del régimen burgués, Fourier
escribe que en él la pobreza es engendrada por la opulencia. Este
régimen mutila al hombre, aplasta sus sentimientos, sus deseos y sus
pensamientos. La felicidad de uno es alcanzada a costa de la
desgracia de otro. Sin embargo, la civilización (la sociedad
burguesa) no es ninguna casualidad en la historia de la sociedad
humana. En sus concepciones históricas, Fourier se eleva por encima
de los “ilustrados” franceses que establecieron una rígida frontera
entre el futuro racional y el pasado y el presente irracionales. Toda
la historia de la sociedad humana, según Fourier, es la historia del
desarrollo progresivo. “Para elevar la producción, la ciencia y el
arte al grado de perfección requerido por el régimen combinado (así
llama Fourier al futuro régimen socialista) harían falta por lo menos
veinte siglos”. La armonía social futura puede “nacer sólo como
resultado de muchos siglos de progreso industrial”, escribe Fourier.
No obstante su punto de vista histórico, en cuanto a la interpretación
del desarrollo de la sociedad humana y en cuanto a la fundamentación
del socialismo, en lo que respecta a la apreciación de la naturaleza
del hombre, Fourier sigue siendo un prisionero de las ideas
metafísicas del materialismo francés. Tomando esta teoría como punto
de partida, fundamenta la necesidad de la sociedad futura con la
teoría de las pasiones humanas y sus inclinaciones. Al hombre, según
Fourier, le son propias doce pasiones (gusto, tacto, visión, oído,
olfato, sentido de la amistad, ambición, amor, paternidad, pasión por
las intrigas, por la variación, por la unificación en grupos). Los
moralistas hasta hoy escribían sobre la corrupción de la naturaleza
humana, aconsejando el aniquilamiento de sus pasiones. En realidad,
declara Fourier, es la sociedad misma la que está corrompida. Todas
las propiedades del carácter humano son buenas. Se trata sólo de
crear una sociedad que facilite la satisfacción plena de las pasiones,
su desarrollo y florecimiento. Partiendo de estas premisas teóricas,
Fourier esboza el cuadro del futuro régimen social. La célula básica
de este último es la falange, compuesta de diversas series de
producción. Cada miembro de la falange goza del derecho al trabajo.
Voluntariamente, guiándose por sus inclinaciones pasionales, cada
miembro de la falange ingresa en tales o cuales grupos de producción.
El trabajo en la falange es una necesidad, un objeto de placer para el
hombre, que resulta favorecido por la ausencia del profesionalismo
estrecho de la época de la “civilización” burguesa, que mutila al
hombre. Durante la jornada de trabajo, el miembro de la falange pasa
varias veces de una clase de trabajo a otra, dedicándose de hora y
media a dos horas a cada una (con ello se satisface la pasión del
hombre por la variación). Hablando de los hombres del futuro, Fourier
escribe: « Su agitado orgullo impetuoso derribará todos los
obstáculos: la sola palabra “imposible” suscitará indignación en
ellos.» Los intereses de la personalidad coincidirán con los intereses
de la colectividad. La abundancia de bienes materiales de la sociedad
será fruto del carácter creador de la alta productividad del trabajo.
El principio de distribución será fijado en lo fundamental según el
trabajo y el talento –siete duodécimas partes de beneficio para el
trabajo, tres duodécimas partes para el talento. En forma embrionaria
Fourier adelanta sus ideas sobre la desaparición del contraste entre
el trabajo intelectual y el trabajo manual, entre la ciudad y el
campo. El socialismo de Fourier es utópico. Fourier se mostraba
contrario a la revolución violenta. Decepcionado de la revolución
francesa, Fourier pensaba organizar la futura sociedad socialista con
la propaganda pacífica de sus ideas. Durante largos años se dirigió a
los hombres ricos y, esbozándoles las perspectivas de la sociedad
futura, les rogaba invertir sus capitales para su organización. A fin
de atraerse a los capitalistas, establece para ellos en el futuro
régimen un beneficio fuera del trabajo, prometiendo entregar por el
capital invertido las cuatro duodécimas partes de los beneficios de la
falange. Fourier ejerció una gran influencia sobre el desarrollo de
las ideas socialistas, particularmente sobre el desarrollo del
pensamiento revolucionario-democrático en Rusia. Marx denominaba a
Fourier uno de los “patriarcas del socialismo”. El socialismo de
Fourier junto con el de Saint Simon (ver) y de Owen es una de las
fuentes teóricas del comunismo científico.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:210-212

Charles Fourier (1772-1837)

Célebre socialista utópico francés, brillante crítico de la sociedad
burguesa. Puso al desnudo la contradicción entre las ideas y las
promesas de los ideólogos de la Revolución Francesa sobre la igualdad,
la fraternidad y la justicia, por una parte, y la miseria material y
moral de la sociedad burguesa, por la otra. El régimen burgués está
pervertido. La pobreza en un polo es engendrada por la
superabundancia en el otro. Este orden social mutila al hombre, ahoga
sus sentimientos, sus deseos, sus pensamientos. Bajo el régimen
burgués, la felicidad de unos es causa de la desgracia de otros. Bajo
la influencia de las ideas profesadas por los materialistas franceses
acerca del papel decisivo de la educación, Fourier elabora su teoría
de las pasiones humanas para probar la necesidad del advenimiento de
la sociedad socialista. Son propias del hombre, doce “pasiones”: el
gusto, el tacto, la vista, el oído, el olfato, la amistad, la
ambición, el amor, el “familismo” o sentimiento de la paternidad, la
“cábala” o pasión por la intriga, la pasión por “mariposear” o
tendencia a la diversidad, la “compuesta” o instinto gregario. Los
moralistas sólo habían denunciado la depravación de la naturaleza
humana y exhortaban a ahogar las pasiones. En realidad, declara
Fourier, es el régimen social el que está viciado. El hombre es
substancialmente bueno. Se trata de crear una sociedad que favorezca
la plena satisfacción a las pasiones humanas, su desarrollo y su
florecimiento.

A partir de estas premisas, Fourier esboza el cuadro del orden social
futuro cuya célula fundamental es la falange, compuesta de “diferentes
series de producción”. Todos los miembros de la falange tienen
derecho al trabajo. De grado y obedeciendo en un todo a sus pasiones,
se enrolan en los diferentes grupos de producción. El trabajo es
considerado en la falange como una necesidad, como una fuente de goce.
La ausencia de especialización estrecha que mutila al hombre bajo el
régimen burgués, contribuye a ello. En el curso de la jornada, cada
miembro de la falange cambia de ocupación varias veces. Así se
satisface la necesidad de “mariposear”, la necesidad de diversidad
propia del hombre. Fourier decía de los hombres del porvenir que su
altiva intrepidez vencería todos los obstáculos, que para ellos, la
palabra “imposible” no existiría. En la sociedad futura, los
intereses del individuo coincidirán con los de la sociedad. Se
llegará a una abundancia de bienes materiales, como resultado de un
trabajo creador y altamente productivo. La distribución en la falange
se hace, en lo esencial, de acuerdo al trabajo y al talento: 5/12 de
las entradas para el trabajo, y 3/12, para el talento. Bajo una forma
rudimentaria, Fourier expresa la idea de la supresión de la oposición
entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, entre la ciudad y el
campo.

El socialismo de Fourier tiene un carácter utópico. Fourier se oponía
a la revolución violenta. Desencantado de la Revolución Francesa,
pensaba organizar la sociedad socialista del porvenir, gracias a la
propaganda pacífica de sus ideas. Creía en la posibilidad de crear
falanges bajo el capitalismo. Fourier se dirigía a los ricos, a
quienes confiaba sus proyectos con la esperanza de obtener
subvenciones para realizarlos. A fin de atraer a los capitalistas.
Fourier les prometía los 4/12 restantes de las entradas. Al igual que
los demás socialistas utópicos, ignoraba la misión histórica del
proletariado. Fourier, Saint-Simon (ver), Owen (ver), eran
socialistas solitarios a quienes las masas no seguían. El socialismo
utópico no podía señalar una salida eficaz para liberar a la humanidad
de la esclavitud capitalista.

Fourier ejerció una gran influencia en el desarrollo de las ideas
socialistas. Marx lo designaba como uno de los “patriarcas del
socialismo”. Junto al socialismo de Saint-Simon y de Owen, el de
Fourier constituye una de las fuentes teóricas del comunismo
científico. Obras principales: Teoría de los cuatro movimientos y de
los destinos generales (1808), Teoría de la unidad universal” (1822),
Nuevo mundo industrial y societario (1829). (Ver igualmente
Socialismo utópico).

Diccionario filosófico · 1965:195-196

François Charles Fourier (1772-1837)

Socialista utópico francés. Procedente de la burguesía media
comercial, durante mucho tiempo fue empleado de oficina y de comercio.
Se dio a conocer por su honda y brillante crítica de la sociedad
burguesa; puso de manifiesto las contradicciones entre lo que
preconizaban los ideólogos de la Revolución Francesa y la realidad, el
antagonismo entre pobreza y riqueza, la degradación moral y física de
la mayoría de los seres humanos. Al fundamentar el régimen
socialista, partía de las tesis de los materialistas franceses acerca
del papel decisivo del medio ambiente y de la educación para la
formación del hombre. Todas las pasiones e inclinaciones humanas (el
gusto, el tacto, la vista, el oído, el olfato, los sentimientos de
amistad, ambición, amor, paternidad, la [196] pasión por la «intriga»
el afán de variedad, la tendencia a la unificación en grupos) son
rasgos del carácter humano, buenos de por sí. No hay por qué ahogar
las pasiones humanas. No es malo el hombre, sino la sociedad en que
vive. De ahí la necesidad de crear un régimen social que permita
satisfacer plenamente las pasiones humanas, su desarrollo y
florecimiento. La célula fundamental de la sociedad futura, según
Fourier, es la falange, compuesta de varias series de producción.
Cada miembro de la falange tiene derecho al trabajo. Los hombres
entran en los grupos de producción voluntariamente, guiándose por sus
intereses. En la falange está eliminado el profesionalismo estrecho,
que deforma al hombre; todos los miembros de la falange, en el
transcurso de la jornada de trabajo, pasan varias veces de un tipo a
otro de labor, dedicándose a cada uno de ellos durante una hora y
media o dos horas. De este modo, el trabajo se transforma en una
necesidad, se convierte en un objeto de goce. Como resultado, la
sociedad alcanza un alto nivel en la productividad del trabajo y
abundancia de bienes materiales. En la falange, la distribución se
efectúa en consonancia con el trabajo y el talento. Son valiosas las
conjeturas de Fourier sobre la abolición de las contradicciones entre
el trabajo intelectual y el físico, así como entre la ciudad y el
campo. En Fourier, lo mismo que en los demás socialistas utópicos,
resulta característica la incomprensión del papel histórico del
proletariado, la renuncia a la revolución como medio de transformar la
sociedad existente. Fourier confiaba en que podría llevar a la
práctica sus objetivos mediante la propaganda pacífica de las ideas
socialistas, incluso entre los capitalistas (a estos últimos les
ofrecía hasta una renta parasitaria equivalente a un tercio del
beneficio de la falange). Obras principales de Fourier: «Teoría de
los cuatro movimientos y de los destinos generales» (1808), «Teoría de
la unidad universal» (1822), «El nuevo mundo industrial y social»
(1829).

Diccionario de filosofía · 1984:187

François Marie Charles Fourier (1772-1837)

Socialista utópico francés. Criticó a fondo y con realce la sociedad
burguesa, poniendo al desnudo las contradicciones entre las
concepciones de los ideólogos de la revolución francesa y la realidad,
el antagonismo entre la miseria y la riqueza. Al fundamentar el
régimen socialista, Fourier parte de las tesis de los materialistas
franceses sobre el papel decisivo del medio y la educación en la
formación del hombre. Todas las pasiones y afecciones humanas son
buenas de por sí. No es vicioso el hombre, sino la sociedad en que
vive. Por ello es necesario crear un régimen social que contribuya a
la satisfacción plena de las pasiones humanas, a su desarrollo y
florecimiento. La célula principal de la futura sociedad, como la
pinta Fourier, es la falange, compuesta de varias series de
producción. Cada miembro de la falange tiene derecho al trabajo. En
la falange no existe un estrecho profesionalismo que mutila al hombre:
durante el trabajo, cada individuo pasa varias veces de un tipo de
actividad laboral a otro, dedicándose a cada uno de ellos de 1,5 a 2
horas. Gracias a todo eso, el trabajo se convierte en necesidad, en
objeto de deleite. Como resultado, la sociedad llega a un alto nivel
de productividad del trabajo y a la abundancia de bienes materiales.
La distribución se realiza en la falange según el trabajo y el
talento. El rasgo característico de Fourier, como de otros
socialistas utópicos, consiste en no comprender la misión histórica
del proletariado y renunciar a la revolución como medio de
transformación de la sociedad existente. Fourier se proponía lograr
sus fines haciendo una propaganda pacífica –entre los capitalistas
también– de las ideas socialistas. Obras principales: Teoría de los
cuatro movimientos y de los destinos generales (1808), Teoría de la
unidad universal (1822), El nuevo mundo industrial y social (1829).

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