LUCRECIO CARO, Tito

Diccionario filosófico marxista · 1946:181-182

Tito Lucrecio Caro (años 99-55 antes de nuestra era)

Genial poeta y filósofo romano. En su obra Sobre la naturaleza de las
cosas, Lucrecio expone en forma poética la filosofía del materialismo
atomista. En plena conformidad con los filósofos griegos Demócrito y
Epicuro, proclama los principios fundamentales del materialismo: en el
mundo no hay nada fuera de la materia eternamente existente, compuesta
de pequeñas e indivisibles partículas: los átomos. Lucrecio refuta la
teoría de los idealistas y de los sacerdotes, sobre la creación del
mundo por Dios. “Nada nace nunca de la nada por voluntad de los
dioses”, dijo. Toda la variedad de las cosas en el mundo, según la
doctrina de Lucrecio, se reduce a la múltiple variedad de la
concatenación de las partículas de la materia, los átomos. La
destrucción de las cosas consiste en la dispersión de los átomos. Ni
un solo átomo puede ser destruido. La condición fundamental de la
formación de las cosas de la Naturaleza, a juicio de Lucrecio, es la
presencia del vacío. La materia y el vacío componen una unidad, sin
la cual no es posible el movimiento, y por consiguiente, tampoco la
concatenación y la dispersión de los átomos. En los problemas
gnoseológicos, Lucrecio se situó en la posición de la cognoscibilidad
del mundo objetivo. La fuente del conocimiento del mundo exterior son
las percepciones sensoriales. Siendo multiformes (redondos,
angulares, ásperos, lisos, etc.), los átomos obran sobre los órganos
sensoriales del hombre, provocando diversas percepciones. Los
sentidos sirven como un instrumento del pensamiento.

“Sabe que no sólo tu juicio sufrirá un fracaso,
Sino que tu propia vida perecerá inevitablemente
Si en tus sentidos a confiar no te atreves.”

Lucrecio critica los prejuicios religiosos. La religión, a su juicio,
es la causa de la maldad humana. Las raíces de la religión están en
el temor del hombre ante los fenómenos desconocidos de la Naturaleza.
“El miedo creó los primeros dioses en la tierra”. Suponiendo que
basta explicar al hombre las verdaderas causas de los fenómenos
naturales para que los prejuicios religiosos desaparezcan, en su poema
Sobre la naturaleza de las cosas dedica una gran atención a la
descripción de los fenómenos de la Naturaleza (el trueno, el
relámpago, la lluvia, etc.). La filosofía materialista de Lucrecio
ejerció enorme influencia sobre todo el desarrollo del materialismo.
Giordano Bruno, Vanini y Gassendi resucitaron el materialismo atomista
de Epicuro y de Lucrecio. Los materialistas franceses del siglo XVIII
rindieron también gran tributo a la filosofía materialista de Tito
Lucrecio Caro.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:304-305

Lucrecio Caro (99-55 a.n.e.)

Célebre filósofo materialista y poeta romano. En su obra De la
naturaleza de las cosas, Lucrecio expone, bajo una forma poética, la
filosofía del materialismo atómico. Continuando a los filósofos
griegos Demócrito (ver) y Epicuro (ver), Lucrecio proclama los
principios fundamentales del materialismo: en el mundo no existe nada
salvo la materia eterna compuesta de partículas indivisibles, los
átomos. El universo es infinito y está formado de mundos innumerables
que nacen, se desarrollan y desaparecen perpetuamente. Lucrecio
refuta la teoría de los idealistas y de los sacerdotes, que pretenden
que el mundo es obra de Dios. “Nada puede ser creado de la nada por
la voluntad de Dios”.

Según Lucrecio, toda la diversidad de las cosas se explica por las
diferentes combinaciones de las partículas materiales, los átomos. La
desaparición de las cosas no es más que la desagregación de los
átomos. Ni un átomo puede ser destruido. El vacío es la condición
principal del nacimiento de las cosas. La materia y el vacío forman
una unidad sin la cual el movimiento es imposible y, por consiguiente,
son imposibles la combinación y la dislocación de los átomos.
Lucrecio estimaba que el mundo objetivo es cognoscible. La fuente del
conocimiento del mundo exterior son las sensaciones. De formas
diferentes (redondeadas o angulosas, lisas o rugosas), los átomos
actúan sobre diversas percepciones. Los sentidos sirven, por así
decir, de instrumentos al pensamiento; sin ellos, el conocimiento es
imposible.

“No sólo la razón se desplomaría enteramente, sino la vida misma
perecería sin dilación, si no nos atreviéramos a fiarnos de los
sentidos…”

Lucrecio criticaba los prejuicios religiosos: la religión, según él es
la fuente de los crímenes humanos. Las raíces de la religión residen
en el temor de los hombres ante los fenómenos naturales cuyas causas
ignoran: el temor ha creado los primeros dioses sobre la tierra.
Estimaba que bastaría hacer comprender al hombre las verdaderas causas
de los fenómenos naturales para que los prejuicios naturales
desaparecieran de inmediato. En su poema De la naturaleza de las
cosas, Lucrecio reserva un gran lugar a la descripción del trueno, del
rayo, de la lluvia, etc. La filosofía materialista de Lucrecio y su
ateísmo contribuyeron al progreso de la ciencia y ejercieron una gran
influencia sobre todo el desarrollo del materialismo. Giordano Bruno
(ver), Vanini, Gassendi (ver), retomaron el materialismo atómico de
Epicuro y de Lucrecio. Los filósofos materialistas franceses del
siglo XVIII asignaban una gran importancia a la filosofía materialista
de Lucrecio. Chernishevski (ver) apreciaba en alto grado al filósofo
romano. Lucrecio era un ideólogo de la democracia esclavista, enemigo
de la aristocracia, aunque no por ello dejaba de llamar a la sumisión
de los esclavos. Según Lucrecio, el desarrollo de la sociedad sigue
una curva ascendente, y ve la fuente de este ascenso en la fuerza de
la razón, lo que convierte en idealistas sus concepciones sociales.
La obra de Lucrecio De la naturaleza de las cosas, refleja el nivel de
los conocimientos y las ideas materialistas de la época.

Diccionario filosófico · 1965:284-285

Lucrecio Caro (aproximadamente 99-55 a.n.e.)

Poeta y filósofo materialista romano, original continuador de Epicuro,
autor del poema De la naturaleza de las cosas. El objetivo de su
filosofía estribaba, para él, en señalar el camino de la felicidad
posible para la persona, sumida en el torbellino de la lucha social y
de los infortunios, oprimida por los temores ante los dioses, la
muerte y los castigos de ultratumba. El medio para librarse de dichos
temores está en la asimilación de la doctrina de Epicuro acerca de la
naturaleza de las cosas, sobre el hombre y la sociedad. El alma,
según Lucrecio, es mortal, dado que constituye sólo una unión temporal
de partículas singulares que, después de la muerte del cuerpo, se
desintegran en átomos. El conocimiento de la mortalidad del alma
excluye no sólo la fe en la creencia en el castigo después de la
muerte, libera al hombre del miedo al infierno. También se elimina el
miedo a la muerte: mientras vivimos, no hay muerte; la muerte llega y
ya no existimos. Finalmente, se disipa asimismo el miedo a los dioses
no bien nos enteramos de que éstos no moran en el mundo, sino en los
espacios vacíos entre los mundos: gozando allí de una vida
bienaventurada, no pueden ejercer ninguna influencia sobre el destino
del hombre. Lucrecio dio una brillante representación y explicación
materialistas del mundo, de la naturaleza humana, del desarrollo de la
cultura material y de la técnica. Fue un gran civilizador del mundo
romano; su poema influyó poderosamente sobre el desarrollo de la
filosofía materialista del Renacimiento.

Diccionario de filosofía · 1984:262

Lucrecio Caro (ca. 99-55 a.n.e.)

Poeta y filósofo materialista romano, continuador original de Epicuro,
autor del poema De la naturaleza de las cosas. Veía la finalidad de
su filosofía en indicar el camino hacia la felicidad, posible para el
individuo lanzado al remolino de la lucha y las calamidades sociales y
agobiado por los temores ante los dioses, la muerte y el castigo de
ultratumba. El medio de liberación de ellos es la asimilación de la
doctrina de Epicuro acerca de la naturaleza de las cosas, el hombre y
la sociedad. Según Lucrecio Caro, el alma es mortal, pues constituye
tan sólo una combinación temporal de partículas especiales y después
de la destrucción del cuerpo se desintegra en átomos. El conocimiento
de la mortalidad del alma excluye no sólo la fe en la vida de
ultratumba, sino también la creencia en el castigo de ultratumba,
libera al hombre del temor al infierno. Se elimina también el miedo a
la muerte: mientras vivimos no existe la muerte; llega la muerte, no
existimos nosotros. Por último, el temor a los dioses también se
disipa cuando nos enteramos de que los dioses no habitan en el mundo,
sino en los vacíos entre los mundos: al llevar allí una vida
bienaventurada, no pueden ejercer ninguna influencia sobre el destino
del hombre. Lucrecio Caro ofreció una brillante imagen y explicación
materialistas del mundo, de la naturaleza del hombre y del desarrollo
de la cultura material y la técnica. Lucrecio Caro fue gran
ilustrador del mundo romano; su poema ejerció una influencia inmensa
sobre el desarrollo de la filosofía materialista del Renacimiento.

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