MARX, Carlos

Carlos Marx (1818-1883)

DEP-BZM

Fundador del comunismo científico, gran revolucionario, maestro y jefe
del proletariado mundial, creador de la economía política proletaria.

Marx nació el 5 de mayo de 1818 en Tréveris, ciudad de la región del
Rin, en Alemania. En 1841 termina ya su formación universitaria.
Pronto se libera del influjo del idealismo imperante en aquel
entonces. En 1842, a los veinticuatro años de edad, fue nombrado jefe
de redacción de la “Gaceta renana”, en Colonia. Ya entonces sostiene
la idea de que se ha de suprimir la propiedad privada por vía
revolucionaria, y desde las posiciones de demócrata revolucionario
pasa a las del comunismo.

Marx escribió que el trabajo en el periódico “ha dado los primeros
impulsos a mis estudios de las cuestiones económicas”, Marx pudo crear
el comunismo científico y la economía política proletaria tan sólo
gracias a que el capitalismo y el movimiento obrero habían alcanzado
un determinado nivel en su desarrollo.

Hacia la década de los años cuarenta, acabó de realizarse el paso del
capitalismo de su fase manufacturera a la de la gran industria
maquinizada. El capitalismo no sólo dominó en Inglaterra, sino,
además, en los principales países de la Europa Occidental y en los
Estados Unidos. Empezaron a agudizarse las contradicciones inherentes
a la naturaleza interna del capitalismo. En las condiciones creadas
por la revolución industrial, la estratificación de la sociedad se
efectuaba cada vez más rápidamente: la burguesía comenzó a
transformarse en una fuerza reaccionaria; el proletariado aparece como
fuerza política independiente que lucha contra la clase burguesa en su
conjunto.

La Alemania de aquellos tiempos, donde había, cristalizado una tensa
situación revolucionaria, se convirtió en el nudo de todas las
contradicciones del capitalismo. A ello se debe, precisamente, que
Alemania pasara a ser el centro del movimiento revolucionario, la
patria del comunismo científico.

Marx y Engels examinaron con espíritu crítico las doctrinas de sus
antecesores y llevaron a cabo una revolución en la deuda social y la
pusieron al servicio de la clase más avanzada: el proletariado. Lenin
escribió: “Marx fue el continuador y coronador genial de las tres
corrientes ideológicas fundamentales del siglo XIX pertenecientes a
los tres países más avanzados de la humanidad: la filosofía clásica
alemana la economía política clásica inglesa y el socialismo
francés’’. Después de reelaborar críticamente todos los elementos
científicos de la ciencia social precedente, Marx y Engels efectuaron
un cambio revolucionario en la filosofía y crearon la filosofía
proletaria.

Habiendo llegado a la conclusión de que el ser social determina la
conciencia social Marx mostró que lo que determina fundamentalmente la
estructura toda de la sociedad son las relaciones económicas de
producción entre los hombres, relaciones que, a su vez, dependen del
estado de las fuerzas productivas materiales. De ello infirió Marx la
conclusión de que el análisis de las relaciones económicas y de las
leyes económicas objetivas que les son propias es de una importancia
primordial. Marx y Engels analizaron brillantemente las leyes
económicas del capitalismo. Imprimieron un viraje revolucionario a la
teoría económica al crear la economía política proletaria
auténticamente científica. Como indica Lenin, la doctrina económica
de Marx constituye el contenido esencial del marxismo.

Marx elaboró su doctrina económica en lucha contra la economía
política burguesa y pequeñoburguesa, partiendo de la asimilación
crítica de todo cuanto había dado la historia precedente de las
ciencias sociales. Las concepciones económicas del joven Marx
hallaron su reflejo en el libro “La Sagrada Familia” (1845), escrito
en colaboración con Engels. Se trata de un trabajo eminentemente
filosófico, pero en él se examinan también cuestiones de economía
política. Precisamente en este libro Marx y Engels se aproximan a la
teoría del valor por el trabajo.

En los años 1844—1846, Marx trabajó con ahinco en cuestiones de
economía política y escribió la “Crítica de la Política y de la
economía política”. El manuscrito no se ha conservado, sus borradores
se editaron en 1932 en Alemania bajo el titulo de “Manuscritos
económicos y filosóficos”. Se examinan en este trabajo los problemas
concernientes al salario, a la ganancia, a la renta del suelo, a la
propiedad, a la división del trabajo y algunos otros.

Marx y Engels escribieron aun otro trabajo importante: “La Ideología
alemana” (1845— 1846), de gran valor para la formación de la economía
política no sólo del capitalismo, sino, además, del socialismo.

En 1847 Marx escribió la obra “Miseria de la filosofía” como respuesta
al libro de Proudhon “Filosofía de la miseria”. En dicho trabajo de
Marx, la economía política proletaria da un nuevo paso. Marx trató en
él, por primera vez, de la metodología de la investigación económica,
es decir, elaboró los problemas de la aplicación del materialismo
dialético a la economía política; puso de manifiesto la esencia de las
categorías económicas de la economía política como expresión de las
relaciones de producción; siguió investigando problemas como el de la
división del trabajo, el de la acumulación originaria del capital, el
de las tres fases de desarrollo del capitalismo, el del monopolio y la
competencia el de la transformación de la lucha económica en lucha
política, y otros.

Hace Marx una valiosa contribución al desarrollo de la economía
política con su obra “Trabajo asalariado y capital” (1849). Se
formula en ella la ley del valor, se demuestra que esta ley actúa a
través de las fluctuaciones de los precios en torno al valor; se
enuncia la definición clásica del capital como relación de producción,
se explica la esencia del fetichismo de la mercancía, etc.

Corona la labor científica de Marx y Engels en la década del cuarenta
el “Manifiesto del Partido Comunista” (1848), escrito por los dos
conjuntamente y por encargo de la “Liga de los Comunistas”. En esta
obra se exponen de modo coherente bajo la forma de conclusiones
clásicas los resultados de las investigaciones llevadas a cabo por los
fundadores del marxismo en diversas esferas del conocimiento, en
particular en el campo de la economía política; se ofrece una
concepción científica integral y un programa de acción combativo del
proletariado.

Los trabajos de la década indicada inician el estudio de los problemas
de economía política sobre la base del nuevo método y presentan a la
luz del materialismo dialéctico las categorías económicas más
importantes.

En 1859 Marx publicó el libro “Contribución a la critica de la
economía política”, en el que se tratan circunstanciadamente los
problemas de la mercancía y el dinero, del doble carácter del trabajo
y de la mercancía fuerza de trabajo, del capital constante y variable,
de la teoría de la plusvalía.

En 1863 redactó Marx un nuevo manuscrito voluminoso que constituye,
por su contenido, un esbozo de los cuatro tomos de “El Capital”. La
parte fundamental de dicho manuscrito se ha publicado bajo el título
de “Teorías de la plusvalía”. El manuscrito no se editó en vida de
Marx ni de Engels. Lo publicó en 1905— 1910 Kautsky, quien se
permitió introducir tergiversaciones revisionistas al redactarlo; tan
sólo casi 100 años después de haber sido escrito, este trabajo se ha
editado en la U.R.S.S. tal como lo compuso Marx.

En 1867 vio la luz el primer tomo de ”El Capital”. Marx trabajó mucho
en la segunda edición de ese primer tomo, preparó las ediciones
alemana y francesa, mas no pudo realizar toda la labor necesaria para
la publicación de la obra entera, su principal trabajo científico. El
colaborador y amigo más próximo de Marx, Engels, llevó a cabo una
labor ingente con el fin de preparar para la edición los tomos II y
III de “El Capital’’. El tomo II vio la luz en 1885; el III, en 1894,
poco tiempo antes de la muerte de Engels.

Con “El Capital” se llevó a su término la transformación
revolucionaria de la economía política y se creó la economía política
proletaria. El primer tomo de esta obra está dedicado al análisis del
proceso de producción del capital y versa sobre el problema cardinal
de la investigación: el origen y la producción de la plusvalía, la
teoría de la cual “constituye la piedra angular de la teoría económica
de Marx” (V.I. Lenin). El segundo tomo está dedicado al análisis del
proceso de circulación del capital. En el tercer tomo se analizan la
producción capitalista y la circulación en su conjunto, y las formas
en que la plusvalía y las relaciones del capitalismo se presentan en
la superficie de la sociedad burguesa. El cuarto y ultimo tomo
contiene la historia crítica de la economía política. La
investigación de las leyes de la producción capitalista permitió a
Marx determinar el lugar de esta última en la historia del desarrollo
de la sociedad humana, mostrar que es inevitable el hundimiento del
capitalismo y su sustitución por el comunismo. Marx demostró que el
capitalismo prepara todas las premisas materiales de la revolución
socialista a la vez que crea a su propio sepulturero: el proletariado.

La teoría de la revolución proletaria, socialista, y la doctrina sobre
la dictadura del proletariado constituyen las conclusiones
fundamentales de toda la actividad científica y revolucionaria de
Marx.

Los enemigos del comunismo han declarado en más de una ocasión que, en
la actualidad, el capitalismo analizado por Marx ha cambiado
radicalmente de naturaleza, por lo cual, afirman, las conclusiones de
Marx han caducado. Mas la vida demuestra todos los días que el
carácter fundamental del capitalismo no ha variado, no han
desaparecido sus contradicciones básicas ni la explotación de los
trabajadores.

También hoy en día las ideas directrices de “El Capital” alientan a la
clase obrera de todo el mundo en la lucha revolucionaria y ejercen un
influjo inmenso sobre todo el decurso de la historia mundial. En “El
Capital”, no sólo hallamos la explicación del pasado, sino, además, la
previsión científica del futuro, la caracterización de la actividad
revolucionaria de las masas trabajadoras que conduce al capitalismo a
su inevitable hundimiento y a su sustitución por el comunismo. La
victoria de las ideas marxistas ha hallado su manifestación en la Gran
Revolución Socialista de Octubre, en la formación del sistema mundial
del socialismo.

Marx puso los cimientos de la economía política del comunismo. En las
obras de Marx y ante todo en su “Critica del programa de Gotha”
(1875), se exponen los rasgos fundamentales del comunismo.

El nombre de Marx sobrevivirá a los siglos. “La doctrina de Marx es
todopoderosa porque es verdadera” (V.I. Lenin). Se apodera cada vez
más de las masas populares y constituye una grandiosa fuerza material.
Ninguna doctrina, ninguna teoría ha desempeñado ni ha podido
desempeñar, en la historia de la humanidad un papel semejante.

Después de la muerte de Marx y Engels, Lenin elevó el marxismo a un
nuevo estadio, lo desarrolló en su aplicación a las nuevas
condiciones. La doctrina grande y victoriosa, del marxismo-leninismo
se enriquece con la nueva experiencia de la lucha de los países que
construyen el socialismo y el comunismo, de la lucha del movimiento
obrero revolucionario en los países capitalistas y del movimiento de
liberación nacional contra el yugo del imperialismo. Los partidos
marxistasleninistas, generalizando esta experiencia, aportan una nueva
contribución a la teoría marxista—leninista.

Diccionario filosófico marxista · 1946:187-190

El genial fundador del comunismo científico, el gran maestro y guía
del proletariado mundial, inspirador y organizador de la Primera
Internacional, la “Asociación internacional de los Trabajadores”.
Carlos Marx nació el 5 de mayo de 1818, en Alemania, en la ciudad de
Tréveris. Su padre era abogado. Tras de cursar la enseñanza primaria
en Tréveris, Marx estudió primeramente en la Universidad de Bonn y
luego en la de Berlín, donde perteneció al grupo de tendencia
revolucionaria de los discípulos del filósofo alemán Hegel que eran
conocidos con el nombre de “jóvenes hegelianos” (ver). Egresado de la
Universidad, escribió la tesis para su doctorado sobre el tema: La
diferencia entre la filosofía de la naturaleza en Demócrito y Epicuro
(ver). En este trabajo tenía todavía posiciones idealistas. Marx
defendió brillantemente su tesis doctoral y volvió de Berlín a Bonn,
de donde, a fines de 1842, se trasladó a Colonia, entrando a trabajar
allí como redactor jefe del diario La Gaceta Renana, órgano de la
burguesía radical. El período de trabajo de Marx en La Gaceta Renana
es caracterizado por Lenin como el período en el que apunta su paso
del idealismo al materialismo y del democratismo revolucionario al
comunismo. A principios de 1843, La Gaceta Renana, que bajo la
dirección de Marx sostenía una línea democrático-revolucionaria, y
sufrió siempre la censura más severa, fue prohibida. En la primavera
del mismo año, Marx contrajo matrimonio con su amiga de la infancia
Jenny de Westfalia, trasladándose a París, donde en compañía de
Arnoldo Ruge comenzó a publicar los Anales Franco-Alemanes, para los
cuales escribió los formidables artículos: “Introducción a la crítica
de la filosofía hegeliana del derecho”, y “La cuestión judía”. Lenin
hace notar la enorme importancia de estos artículos. «En los
artículos de Marx que publica la revista, nos aparece ya como un
revolucionario que propugna “la crítica implacable de todo lo que
existe” y, sobre todo, “la crítica de las armas”, que llama a las
masas y al proletariado» (Lenin). En septiembre de 1844, tuvo lugar
en París el encuentro entre Marx y Engels, comenzando desde entonces
su lucha en común por la causa de la clase obrera. En 1845 publicaron
en colaboración La Sagrada Familia (ver), libro dirigido contra el
jefe de los jóvenes hegelianos, Bruno Bauer y consortes. En la
Ideología Alemana (ver), escrita en 1845-1846, Marx y Engels exponen,
ya formada, su nueva teoría del comunismo científico. En París, Marx
se dedicó a un profundo estudio de la economía política y de la
historia de la revolución francesa, sin suspender su gran trabajo
revolucionario. A instancias del Gobierno prusiano, Marx fue
expulsado de París por revolucionario peligroso, trasladándose a
Bruselas, donde publicó su obra Miseria de la Filosofía (ver) en 1847,
dirigida contra el libro del anarquista y socialista pequeño-burgués
Proudhon, Filosofía de la Miseria. En Bruselas, Marx perteneció a una
sociedad secreta de propaganda, la “Liga de los comunistas”, tomando
una participación destacada y dirigente en su Segundo Congreso, por
encargo del cual Marx y Engels redactaron el programa de la Liga. Así
nació el famoso Manifiesto del Partido Comunista (ver) que vio la luz
pública en febrero de 1848. “Esta obra expone con una genial
precisión y claridad la nueva concepción del mundo, el materialismo
consecuente que se extiende también a los dominios de la vida social,
la dialéctica presentada como la ciencia más vasta y más profunda de
la evolución, la teoría de la lucha de clases y del papel histórico
revolucionario del proletariado, creador de una nueva sociedad, la
sociedad comunista” (Lenin). En Bélgica, Marx prosiguió la lucha
contra el Gobierno prusiano, que nuevamente exigió su expulsión, y
cuando en Francia estalló la revolución de febrero de 1848, el
Gobierno belga, atemorizado por los movimientos populares que
comenzaran en Bruselas, arrestó y desterró a Marx, quien se trasladó a
París. Después de la revolución de marzo de 1848 en Alemania, pasó a
Colonia, donde fundó la Nueva Gaceta Renana. Triunfante la
contrarrevolución en Alemania, Marx fue entregado a los tribunales y
desterrado. Marx se dirigió nuevamente a París, de donde también fue
expulsado tras las jornadas de junio de 1848. Fue entonces a Londres,
viviendo allí hasta su muerte. Después del golpe de Estado en Francia
(1851), Marx publicó su obra El 18 Brumario de Luis Bonaparte, en la
que hizo el resumen de la revolución de 1848-1851. Los años que
siguieron a la revolución fueron para Marx años de un trabajo intenso
en la creación de su principal obra científica, El Capital (ver).
Fruto de las investigaciones económicas de Marx, se publicó en 1859 la
primera edición de su Contribución a la crítica de la economía
política. “Esta obra contiene la primera exposición sistemática de la
teoría marxista del valor, incluyendo también la teoría del dinero”
(Engels). Ocho años después, en 1867, apareció en Hamburgo el tomo I
de El Capital, “la principal obra de Marx que expone los fundamentos
de sus concepciones económico-socialistas, así como los fundamentos de
su crítica de la sociedad existente, del modo capitalista de
producción y de sus efectos” (Engels). Los últimos años del trabajo
de Marx en El Capital fueron al mismo tiempo años de febril actividad
revolucionaria práctica. En relación con el movimiento obrero, que
comenzó a reanimarse a principios de la década del 60, Marx emprendió
la realización de su idea de crear una asociación de los obreros de
los países avanzados del capitalismo. En 1854 fue fundada en Londres
la “Asociación Internacional de Trabajadores”, la Primera
Internacional. Su inspirador y dirigente ideológico era Marx.
Redactó el Manifiesto de Fundación de la Internacional y escribió casi
todos sus documentos más importantes. Con la creación de la Primera
Internacional, Marx echó los cimientos para la lucha proletaria
internacional por el socialismo. Dirigiendo la Internacional, Marx
batallaba por superar la diseminación del movimiento obrero y crear,
en lugar de las diversas sectas socialistas y semisocialistas, “una
efectiva organización de la clase obrera para la lucha”. En la lucha
intransigente contra el oportunismo en el movimiento obrero, contra
los proudhonistas, bakuninistas y demás representantes del socialismo
no proletario, Marx forjó la táctica revolucionaria de la lucha de la
clase obrera. En 1871, Marx escribió su famosa obra “La guerra civil
en Francia”, en la que dio un análisis genial de la experiencia de la
Comuna de París, enjuiciándola, según expresión de Lenin, “en términos
tan penetrantes, tan apropiados, tan brillantes, tan activos y tan
revolucionarios”. A raíz de la reacción subsiguiente a la caída de la
Comuna de París, el Consejo General de la Primera Internacional fue
trasladado a América. Más tarde, en 1876, declaróse disuelta la
Internacional. Desde entonces, Marx se dedicó a terminar El Capital.
Se daba clara y perfecta cuenta de la enorme importancia de esta obra
para la revolución proletaria, para la clase obrera internacional. Al
mismo tiempo prosiguió su intenso trabajo en pro de la organización
del proletariado. Marx era el centro de atracción de todas las
fuerzas revolucionarias del mundo. Este fue el último período de la
vida y actividad de Marx que ya no duró mucho tiempo. Las
expulsiones, a las que periódicamente era sometido por parte de los
gobiernos reaccionarios; la extrema miseria de la que no pudo salir
durante toda su vida y que sólo era aliviada en parte gracias a la
ayuda material de Engels; la lucha enconada que sostuvo contra las
diversas corrientes no proletarias y antiproletarias; el esforzado
trabajo teórico; todo ello minó las fuerzas de Marx, y el 14 de marzo
de 1883, a las tres menos cuarto de la tarde, se detuvo la vida del
más genial de los hombres geniales, que personificó el cerebro y el
corazón del proletariado, de la clase más avanzada en la historia de
la humanidad, llamada a realizar un cambio radical en la historia.
“Murió admirado, querido, llorado por millones de compañeros de armas,
revolucionarios de toda Europa y América, desde las minas de Siberia
hasta California…” (Engels). Marx fue el creador de la teoría y de la
táctica de la revolución proletaria. Junto con Engels, creó la
concepción revolucionaria del mundo del proletariado, el materialismo
dialéctico (ver). Haciendo extensiva esta concepción filosófica al
terreno de la historia social, Marx creó el materialismo histórico
(ver), teoría de las leyes que rigen el desarrollo social, de las
leyes que rigen la lucha de clases. Pertrechado con el materialismo
dialéctico e histérico y el conocimiento más profundo de la historia
universal, y estudiando en todos sus aspectos la vida económica y
política de la sociedad burguesa, Marx descubrió genialmente el
proceso de la generación del capitalismo, las leyes y tendencias de su
evolución y las condiciones de su muerte. Marx demostró el carácter
históricamente transitorio del régimen capitalista y la inevitabilidad
de la victoria del nuevo régimen, el régimen del comunismo. Partiendo
del hecho del carácter irreconciliable de los intereses de clase del
proletariado con los de la burguesía, partiendo del análisis de la
misión histórica del proletariado como sepulturero del capitalismo y
creador de la nueva sociedad comunista, Marx sacó a luz la idea de la
dictadura del proletariado, como instrumento de la transformación
revolucionaria del capitalismo en socialismo. La teoría de la
dictadura del proletariado es lo principal y fundamental del marxismo.
Marx creó la teoría del comunismo científico en oposición a las
diversas teorías, hasta entonces existentes, del socialismo utópico
(ver). Todos los aspectos de la doctrina de Marx están relacionados
entre sí interna e indisolublemente. “La doctrina de Marx es
omnipotente, porque es exacta. Es completa y armónica, da a los
hombres una concepción del mundo íntegra, inconciliable con toda
superstición, con toda reacción y con toda defensa de la opresión
burguesa” (Lenin). La doctrina de Marx es inmortal. Después de la
muerte de Marx y Engels, su doctrina recibió su ulterior desarrollo en
el leninismo (ver: Marxismo-leninismo), que es el marxismo de la época
del imperialismo y de las revoluciones proletarias.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:318-321

Genial fundador del comunismo científico, gran educador y guía del
proletariado mundial, inspirador y organizador de la I Internacional
(“Asociación Internacional de los Trabajadores”).

Carlos Marx nació el 5 de mayo de 1818 en Tréveris, Alemania. Su
padre era abogado. Después del liceo en Tréveris, Marx prosiguió sus
estudios en la Universidad de Bonn, y más tarde, en la de Berlín,
donde se incorporó al grupo de los “hegelianos de izquierda”, de
tendencia revolucionaria. Dedicó su tesis de doctorado a la filosofía
de Epicuro y de Demócrito. En su trabajo, defendía concepciones
idealistas. Después de haber sostenido brillantemente su tesis en la
Facultad de Filosofía de Jena, Marx volvió a Bonn; pero la abandonó en
1842 para dirigirse a Colonia donde actuó como jefe de redacción de la
Gaceta del Rhin, órgano de la burguesía radical de Renania.

Lenin habla del período de trabajo de Marx en la Gaceta del Rhin como
de un período de transición del idealismo al materialismo, del
democratismo revolucionario al comunismo. A comienzos de 1843, la
Gaceta del Rhin que, bajo la dirección de Marx, era un órgano
democrático revolucionario y se hallaba sometido a una censura
rigurosa, fue prohibida. En junio de 1843, Marx se casó con Jenny de
Westfalia, su amiga de la infancia. A fines de octubre de 1843, fijó
su residencia en París donde fundó, con Arnold Ruge, los Anales
franco-alemanes. Allí se publicaron sus notables artículos
“Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel” y “La
cuestión judía”. «En los artículos publicados en la revista, Marx se
nos aparece ya como un revolucionario que proclama “la crítica
implacable de todo lo que existe”, y en particular, “la crítica de las
armas”, haciendo exhortaciones a las masas y al proletariado» (Lenin,
Carlos Marx y Federico Engels, Ed. rusa).

En setiembre de 1844 se produjo el encuentro de Marx y Engels en
París, lo que fue el comienzo de su lucha común por la causa obrera.
Fueron los primeros en revelar el papel histórico del proletariado
como sepulturero del capitalismo y constructor del comunismo, y se
convirtieron en educadores y dirigentes del proletariado, en campeones
de la lucha por la emancipación de los trabajadores de la esclavitud
capitalista. “Las leyendas antiguas”, escribe Lenin, “ofrecen
ejemplos conmovedores de amistad. El proletariado europeo puede decir
que su ciencia ha sido creada por dos sabios y militantes cuyas
relaciones personales rebasan las leyendas antiguas más conmovedoras
relativas a la amistad de los hombres” (Ibid.).

En 1845, Marx y Engels escribieron La Sagrada Familia (ver), contra
los jefes de los “jóvenes hegelianos“ (ver), Bruno Bauer y consortes,
libro que desempeñó un importante papel en la elaboración del
marxismo. Marx y Engels expusieron su teoría del comunismo científico
en la obra La ideología alemana (ver). En París, Marx se consagró al
estudio de la economía política y de la historia de la Revolución
Francesa, sin dejar por ello de proseguir su actividad revolucionaria.
En 1845, ante la insistencia del gobierno prusiano, Marx fue expulsado
de París como revolucionario peligroso. Habiendo fijado su residencia
en Bruselas, Marx publicó en 1847 su obra Miseria de la filosofía
(ver), respuesta a la “Filosofía de la miseria” del anarquista y
socialista pequeñoburgués Proudhon (ver). En Bruselas, Marx se
adhirió a una sociedad secreta de propaganda, la “Liga de los
comunistas” y tomó parte dirigente en su II Congreso que encomendó a
Marx y a Engels redactar el programa de esta asociación. Así fue como
en febrero de 1848 apareció el célebre Manifiesto del Partido
Comunista (ver) con su gran consigna internacional: “¡Proletarios de
todos los países, uníos!”. “Este pequeño libro equivale a tomos
enteros”, escribía Lenin, “y su espíritu hace vivir y marchar, hasta
nuestros días, a todo el proletariado organizado y combatiente del
mundo civilizado” (Ibid.). En Bruselas, Marx continuó su lucha contra
el gobierno prusiano. Cuando se produjo la revolución de febrero de
1848 en Francia, el gobierno belga, frente al movimiento popular que
comenzaba en Bruselas, expulsó a Marx, quien fue conducido con escolta
policial a la frontera francesa.

Marx volvió a París. Pero después de la revolución de marzo de 1848
en Alemania, se dirigió a Colonia para fundar allí la Nueva Gaceta del
Rhin. Después de la victoria de la contrarrevolución en Alemania,
Marx fue procesado y luego expulsado del país. Fue a su vez expulsado
de París después de la manifestación de junio de 1849, y tuvo que
dirigirse a Londres donde vivió hasta el fin de sus días.

Después del golpe de Estado en Francia, Marx publicó La lucha de
clases en Francia y El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, obras donde
establecía el balance de la revolución de 1848-1851. Los años que
siguieron fueron consagrados a su principal obra científica, El
Capital (ver). Después de prolongadas investigaciones económicas,
Marx publicó en 1859 la Contribución a la crítica de la Economía
política, primera exposición de su teoría del valor y del dinero.
Ocho años más tarde, en 1867, apareció en Hamburgo el primer libro de
El Capital, que contenía los principios esenciales de las concepciones
económicas y socialistas de Marx, así como las bases de su crítica de
la sociedad contemporánea, del modo de producción capitalista y de sus
consecuencias. Durante los años que Marx dedicó a El Capital,
desplegó al mismo tiempo una actividad desbordante. Ante el ascenso
del movimiento obrero a comienzos de la década del sesenta, Marx se
puso a realizar su idea: crear una asociación de trabajadores para
elaborar una táctica única para la lucha proletaria. En 1864, se
fundó en Londres la “Asociación Internacional de los Trabajadores”, la
I Internacional, de la cual Marx fue el animador y el jefe ideológico.
Redactó el Manifiesto inaugural de la Internacional y casi todos sus
principales documentos. Al crear la I Internacional, Marx había
echado los cimientos de la organización proletaria internacional para
la lucha revolucionaria por el socialismo.

A la cabeza de la Internacional, Marx emprendió la lucha para poner
fin a la dispersión del movimiento obrero. “La Internacional había
sido fundada para reemplazar las sectas socialistas y semisocialistas
por una organización efectiva de la clase obrera” (Marx/Engels, Obras,
Ed. alem.). En una lucha implacable contra el oportunismo dentro del
movimiento obrero, contra los anarquistas (proudhonianos,
bakuninistas), &c., Marx elaboró la táctica revolucionaria para la
lucha de la clase obrera.

En 1871 escribió su célebre obra La guerra civil en Francia, donde
analizó la experiencia de la Comuna de París, dando de ella una
apreciación “profunda, precisa, brillante, eficaz, revolucionaria”
(Lenin).

Debido a la reacción que suscitó la caída de la Comuna de París, el
Consejo General de la Internacional, en virtud de una decisión del
Congreso de La Haya (1872), fue trasladado a Estados Unidos, donde se
declaró disuelto posteriormente. Marx se consagró de nuevo a El
Capital, plenamente consciente del alcance de esta obra para la
revolución proletaria, para la clase obrera internacional. En 1875
escribió su célebre Crítica del programa de Gotha (ver).

A partir del comienzo de la década del sesenta, Marx siguió con la
mayor atención el movimiento de liberación social en Rusia. Estudió
el idioma ruso para poder seguir en el original las obras de la
literatura que reflejaban las relaciones sociales en Rusia. Se enteró
con alegría de que su Capital había sido traducido al ruso: “…en
Rusia, donde se lee y se aprecia El Capital más que en cualquier otro
país, nuestro éxito es aun más considerable” (Ibid.). Apreciaba en
alto grado a los grandes revolucionarios demócratas rusos
Chernishevski (ver), Dobroliúbov (ver). El estudio profundo de los
cambios económicos y políticos sobrevenidos en Rusia, permitió a Marx
y a Engels prever al día siguiente de la Comuna de París de 1871 la
inminencia de la primera gran revolución rusa. “Cuando la Comuna de
París hubo sido derrocada a consecuencia de las masacres organizadas
por los defensores del orden”, escribían Marx y Engels el 21 de marzo
de 1881, “los vencedores no podían ni siquiera suponer que apenas diez
años más tarde, allá lejos, en Petersburgo, se produciría un
acontecimiento que debe conducir inevitablemente, aunque la lucha
tenga que ser prolongada y cruel, a la Comuna rusa… ¡Así, la Comuna
que las potencias del viejo mundo creían haber borrado de la faz de la
tierra, vive todavía!” (Ibid.).

Lenin indicaba que Marx y Engels tenían fe en la revolución rusa, que
estaban convencidos de su inmenso alcance mundial.

Las medidas de expulsión de que fue objeto Marx en numerosas ocasiones
por parte de gobiernos reaccionarios, la miseria que padeció toda su
vida, y que el apoyo financiero de Engels sólo atenuaba parcialmente,
la lucha implacable que sostuvo contra las corrientes no proletarias y
antiproletarias de todo calibre, el trabajo intensivo que exigían sus
obras teóricas, todo eso quebrantó la salud de Marx, y el 14 de marzo
de 1883, este hombre genial se extinguió. Fue el cerebro y el corazón
del proletariado, de la clase más progresista, llamada a realizar un
viraje radical en la historia de la humanidad. “Y ha muerto”, decía
Engels, “venerado, querido, llorado por millones de obreros de la
causa revolucionaria, como él, diseminados por toda Europa y América,
desde las minas de Siberia hasta California” (“Discurso ante la tumba
de Marx”, en Marx/Engels, Obras escogidas, t. II, p. 156, Ed. esp.,
Moscú, 1952).

Marx había descubierto las leyes de la evolución histórica de la
humanidad, elaborado la teoría y la táctica de la revolución
proletaria. Había creado, conjuntamente con Engels, la concepción del
mundo revolucionaria del proletariado, el materialismo dialéctico
(ver). Aplicando esta doctrina al estudio de la sociedad, había
concebido el materialismo histórico (ver), ciencia de las leyes del
desarrollo social, de las leyes de la lucha de clases. El
materialismo dialéctico y el materialismo histórico fueron una
verdadera revolución en la historia de la filosofía. A diferencia de
los filósofos precedentes, Marx y Engels no se limitaron simplemente a
ser los fundadores de una “escuela” filosófica, sino verdaderos jefes
del movimiento proletario que no ha cesado de ampliarse y reforzarse.

Gracias a un estudio completo de la vida económica y política de la
sociedad burguesa, Marx describe los orígenes del capitalismo, define
las leyes y las tendencias de su desarrollo, y prueba la
ineluctabilidad de su desaparición. Mostró que el capitalismo tenía
un carácter transitorio, y que la victoria de un nuevo régimen social,
del comunismo, era inevitable. En lugar de las viejas teorías del
socialismo utópico (ver), Marx creó la teoría del comunismo
científico. Todas las partes de la doctrina de Marx se hallan
indisolublemente ligadas. “La doctrina de Marx es omnipotente, porque
es exacta. Es completa y armónica, dando a los hombres una concepción
del mundo íntegra, irreconciliable con toda superstición, con toda
reacción y con toda defensa de la opresión burguesa”. (Lenin, “Tres
fuentes y tres partes integrantes del marxismo”, en Obras escogidas,
t. I, p. 65, Ed. esp., Moscú, 1948).

La doctrina de Marx aplicada a las nuevas condiciones históricas fue
desarrollada en los trabajos de V. I. Lenin, en las resoluciones del
Partido Comunista de la Unión Soviética y de los partidos comunistas y
obreros de otros países, así como en las obras de los hombres de
ciencia marxistas.

Diccionario filosófico · 1965:293-295

Fundador del comunismo científico, de la filosofía del materialismo
dialéctico e histórico, de la economía política científica, jefe y
maestro del proletariado internacional. Nació en Tréveris, donde en
1835 terminó el gimnasio. Estudió en las universidades de Bonn y de
Berlín. Entonces empieza a formarse su concepción del mundo. El
punto de partida de la evolución de Marx fue la filosofía hegeliana,
su dirección izquierdista (jóvenes hegelianos). Pero entre los
jóvenes hegelianos ocupaba Marx una posición de extrema izquierda en
virtud de sus ideas democrático-revolucionarias. En su primer trabajo
–su tesis doctoral Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de
Demócrito y la de Epicuro (1841)–, Marx, aún idealista, infiere de la
filosofía de Hegel las conclusiones más radicales y ateas. En 1842
pasa a ser colaborador, y luego jefe de redacción, de la Gaceta del
Rin. Dirigido por Marx, el periódico se convirtió en órgano de la
democracia revolucionaria. La actividad práctica y las
investigaciones teóricas conducen a Marx a chocar directamente con la
filosofía hegeliana, a causa de las tendencias conciliadoras de la
misma, de sus conclusiones políticas conservadoras, de la falta de
correspondencia entre los principios teóricos y las relaciones
sociales reales, así como entre dichos principios y los problemas
concretos que la transformación de las relaciones sociales planteaba.
El conflicto con Hegel y con los jóvenes hegelianos en el plano
filosófico se reflejó en el paso de Marx a las posiciones
materialistas, paso que entonces iniciaba y que se debió en gran
medida al conocimiento de las relaciones auténticas de la vida, ante
todo las económicas, así como al conocimiento de la filosofía de
Feuerbach. El viraje definitivo de su concepción del mundo (1844)
está unido al de su posición de clase, a su tránsito del democratismo
revolucionario al comunismo proletario. Este tránsito de Marx estaba
condicionado por el desarrollo de la lucha de clases en Europa (en
particular ejerció sobre Marx un gran influjo la sublevación de
Silesia –en Alemania– de 1844), por su participación en la lucha
revolucionaria de París, ciudad a la que se había trasladado cuando
fue prohibida la Gaceta renana (1843), por el estudio de la economía
política, el socialismo utópico y la historia. La nueva posición de
Marx halló su expresión en los Anales franco-alemanes (1844,
artículos: “Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de
Hegel. Introducción” y “La cuestión judía”). En estos trabajos, por
primera vez pone de relieve Marx el papel histórico del proletariado,
llega a la conclusión de que la revolución social es inevitable, de
que es indispensable unir el movimiento de la clase obrera con la
concepción científica del mundo. Por aquel entonces, conoce a Engels,
con cuya colaboración empieza a elaborar sistemáticamente una nueva
concepción del mundo. A generalizar los resultados de sus
investigaciones científicas y a fundamentar las tesis básicas de su
nueva teoría, están consagrados los Manuscritos económicos y
filosóficos (1844), La Sagrada Familia (1845) y La ideología alemana
(1845-46), escritas en colaboración con Engels, las Tesis sobre
Feuerbach (1845), y la primera obra del marxismo maduro: Miseria de la
filosofía (1847). El marxismo se formó como una doctrina íntegra en
la unidad orgánica de todas sus partes componentes. En 1847, Marx,
que vivía en Bruselas, se adhirió a una sociedad secreta de
propaganda, la Liga de los Comunistas, en cuyo segundo congreso
participó. Por encargo del Congreso, Marx y Engels escribieron su
célebre Manifiesto del Partido Comunista (1848) con el que culminó la
formación del marxismo, y en el que “se traza una nueva concepción del
mundo, el materialismo consecuente, que también abarca la esfera de la
vida social; la dialéctica, la doctrina más completa y profunda sobre
el desarrollo; la teoría de la lucha de clases y del papel
revolucionario del proletariado, de trascendencia histórica mundial,
creador de una sociedad nueva, la sociedad comunista” (V. I. Lenin,
torno XXI, pág. 32). El materialismo dialéctico e histórico es una
filosofía auténticamente científica; en él se funden orgánicamente el
materialismo y la dialéctica, la concepción materialista de la
naturaleza y de la sociedad, la teoría del ser y del conocimiento, la
teoría y la práctica. Esto permitió superar el carácter metafísico
del materialismo premarxista, el carácter contemplativo, el
antropologismo que le son propios y el idealismo en la concepción de
la historia. La filosofía de Marx constituye el método más adecuado
del conocimiento y la transformación del mundo. La historia del
desarrollo de la práctica y de la ciencia en los siglos XIX y XX ha
demostrado convincentemente la superioridad de la filosofía marxista
frente a todas las formas del idealismo y del materialismo metafísico.
La teoría de Marx se ha forjado en lucha contra todo género de
tendencias no científicas, antiproletarias y pequeñoburguesas, y se ha
convertido en la forma única de la Ideología proletaria. El espíritu
de partido, la intransigencia frente a cualquier desviación de la
teoría científica son un rasgo característico de la actividad de Marx.
Revolucionario en la ciencia, Marx participó activamente en la lucha
por la liberación del proletariado. En el período de la revolución de
1848-49 en Alemania, se encuentra en la primera línea de la lucha
política. Desde la Nueva Gaceta renana, fundada y dirigida por él,
Marx defiende con toda energía las posiciones proletarias en la
revolución. En 1849 es expulsado de Alemania y fija su residencia en
Londres. Disuelta la Liga de los Comunistas (1852), la actividad de
Marx en el movimiento proletario está unida a la fundación (1864) y a
toda la labor de la I Internacional. Marx, que seguía atentamente el
curso del movimiento revolucionario en todos los países, manifestó
gran interés por Rusia. Hasta el último día de su vida estuvo
íntimamente ligado a los acontecimientos más críticos de su tiempo.
Esto le proporcionaba el material necesario para el desarrollo de su
teoría. La experiencia de las revoluciones burguesas de 1848-1849 en
Europa le sirvió de base para elaborar su teoría de la revolución
social y de la lucha de clases, para desarrollar las ideas sobre la
dictadura del proletariado, acerca de la táctica del proletariado en
la revolución burguesa, respecto a la necesidad de la alianza del
proletariado con los campesinos (La lucha de clases en Francia de 1848
a 1850, 1850), sobre la necesidad de romper la máquina del Estado
burgués (El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, 1852). Después de
estudiar la experiencia de la Comuna de París (La guerra civil en
Francia, 1871), Marx sometió a profundo análisis las medidas tomadas
por el primer Estado proletario, descubrió la forma estatal de la
dictadura del proletariado. Siguió desarrollando la teoría del
comunismo científico en su Crítica del programa de Gotha (1875). El
principal interés científico de Marx se hallaba vinculado a la
economía política, a la creación de su trabajo más importante: El
Capital (el primer tomo apareció en 1887; el II y el III los editó
Engels en 1885 y 1894 respectivamente). Al crear la economía política
científica, Marx elaboró un medio de importancia extraordinaria para
dar una base científica al comunismo. De ahí que viera en El Capital
su principal objetivo, y le consagrara todas sus fuerzas,
sacrificándole los intereses de su familia y su salud. El Capital
tiene un valor filosófico incomparable. En esa obra encontró
encarnación brillantísima el método dialéctico de investigación. Ya
en el prólogo a uno de sus primeros trabajos económicos –Contribución
a la crítica de la Economía política (1859)–, expuso Marx de manera
condensada la esencia de la concepción materialista de la historia.
En El Capital, dicha concepción se convirtió de hipótesis en ciencia.
En la correspondencia de Marx, se encuentran muchos elementos para
caracterizar su filosofía. Nunca se ha dado en la historia de la
humanidad otra teoría que haya encontrado en la práctica una
confirmación tan plena como la doctrina creada por Marx. Desarrollada
por Vladimir Ilich Lenin y sus discípulos y seguidores en nuevas
circunstancias históricas, se ha materializado en las victoriosas
revoluciones socialistas de varios países y hoy es la base científica
de la actividad de los partidos del proletariado y de todo el
movimiento obrero y comunista internacional.

Diccionario de filosofía · 1984:270-271

Fundador del comunismo científico, el materialismo dialéctico e
histórico y la economía política científica, jefe y maestro del
proletariado internacional. El punto de partida de la evolución de la
concepción del mundo de Marx fue la filosofía hegeliana, su ala de
izquierda (Jóvenes hegelianos). Pero entre los jóvenes hegelianos,
Marx defendía más consecuentemente, tanto en la teoría como en la
práctica, la posición democrático-revolucionaria. En su primer
trabajo que fue la tesis de doctor –Diferencia entre la filosofía de
la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro (1841)–, Marx, siendo aún
idealista, saca las conclusiones más radicales y ateas de la filosofía
de Hegel. La actividad práctica y las indagaciones teóricas conducen
a Marx a la colisión directa con la filosofía hegeliana en virtud de
sus tendencias conciliadoras, las conclusiones políticas conservadoras
y la falta de correspondencia de las tesis teóricas con las relaciones
sociales reales y las tareas de su transformación. Sobre el tránsito
de Marx a las posiciones materialistas ejercieron sustancial
influencia su conocimiento de las relaciones económicas reales y la
filosofía de Feuerbach. La revolución definitiva en la concepción del
mundo de Marx (1844) está asociada al cambio de su posición de clase,
al paso del democratismo revolucionario al comunismo proletario. Este
paso fue condicionado por el acrecentamiento de la lucha de clases en
Europa y por el estudio de la economía política, el socialismo utópico
y la historia. La nueva posición de Marx recibió su expresión en los
Anales francoalemanes (1844, artículos “Contribución a la crítica de
la filosofía del derecho de Hegel. Introducción” y “La cuestión
judía”). En estos artículos, Marx por primera vez muestra el papel
histórico del proletariado y llega a la conclusión de la
inevitabilidad de la revolución social y la necesidad de unir el
movimiento de la clase obrera con la concepción científica del mundo.
Hacia aquel entonces Marx estrecha sus relaciones con Engels y junto
con él comienza la elaboración sistemática de una nueva concepción del
mundo. A la sintetización de los resultados de las investigaciones
científicas y la fundamentación de las tesis principales de la nueva
teoría están dedicados los Manuscritos económicos y filosóficos
(1844), La Sagrada Familia (1845) y La ideología alemana (1845-46),
escritos en común con Engels, las Tesis sobre Feuerbach (1845) y la
Miseria de la filosofía (1847). El marxismo se iba formando como
doctrina íntegra en unidad orgánica de todas sus partes integrantes:
la filosofía (materialismo dialéctico e histórico), la economía
política y el comunismo científico. En 1847, Marx se sumó a la
sociedad propagandística secreta: Liga de los Comunistas. Por encargo
de la Liga, Marx y Engels redactaron su famoso Manifiesto del Partido
Comunista (1848), en el que, sobre la base de todas las
investigaciones precedentes, se “expone… la nueva concepción del
mundo, el materialismo consecuente aplicado también al campo de la
vida social, la dialéctica como la más completa y profunda doctrina
del desarrollo, la teoría de la lucha de las clases y del papel
revolucionario histórico mundial del proletariado como creador de una
sociedad nueva, de la sociedad comunista” (V. I. Lenin, t. 26, p.
48). La filosofía de Marx es el método más adecuado de conocimiento y
transformación del mundo. La historia del desarrollo de la práctica y
la ciencia en los siglos 19-20 demostró convincentemente la
superioridad de la filosofía marxista frente a todas las formas del
idealismo y el materialismo metafísico. En la lucha contra las
corrientes antiproletarias y pequeñoburguesas acientíficas, la
doctrina de Marx se fortalecía y se convertía en forma única de
expresión teórica de los intereses de la clase obrera. El partidismo
y la intolerancia ante la menor desviación de la teoría científica es
un rasgo característico de la actividad de Marx. Revolucionario en la
ciencia, Marx tomó parte activa en la lucha por la liberación del
proletariado. En el período de la revolución de 1848-49 en Alemania
estaba en la primera línea de la lucha política. En la Nueva Gaceta
del Rhin, fundada y dirigida por él, Marx defendía resueltamente las
posiciones proletarias en la revolución. En 1849, habiendo sido
deportado de Alemania, Marx se instaló definitivamente en Londres.
Después de la disolución de la Liga de los Comunistas (1852), la
actividad de Marx en el movimiento proletario estuvo vinculada con la
creación (1864) y toda la labor de la I Internacional. Marx
dispensaba gran atención a la marcha del movimiento revolucionario en
todos los países y hasta el último día de su vida se encontraba en la
entraña misma de los agudísimos acontecimientos de la
contemporaneidad. Esto precisamente proporcionaba a Marx el material
necesario para desarrollar su teoría. La experiencia de las
revoluciones burguesas de 1848-49 en Europa le sirvió a Marx como base
para el desarrollo de la teoría de la revolución socialista y la lucha
de clases y de las ideas sobre la dictadura del proletariado, la
táctica del proletariado en la revolución burguesa y la necesidad de
la alianza del proletariado con el campesinado (Las luchas de clases
en Francia de 1848 a 1850, 1850), sobre la inevitabilidad de la
destrucción de la máquina estatal burguesa (El Dieciocho Brumario de
Luis Bonaparte, 1852). Después de haber estudiado la experiencia de
la Comuna de París (La guerra civil en Francia, 1871), Marx descubrió
la forma estatal de dictadura del proletariado y analizó a fondo las
medidas que debía aplicar el primer Estado proletario. la teoría del
comunismo científico recibió desarrollo ulterior en la Crítica del
Programa de Gotha (1875). El principal interés científico de Marx
estaba asociado a la economía política y a la creación de su principal
trabajo: El Capital (el tomo 1 apareció en 1867; el 2 fue editado por
Engels en 1885, el 3, en 1894). La creación de la economía política
científica fue un importantísimo medio de fundamentación científica
del comunismo. El Capital, así como los extensos trabajos previos en
su preparación (de los cuales son particularmente importantes los
manuscritos de 1857-59 y de 1861-63) poseen una enorme significación
filosófica. En ellos están desarrollados en su integridad y aplicados
brillantemente a la investigación del sistema de relaciones económicas
del capitalismo los aspectos y principios más importantes de la
filosofía marxista (método dialéctico, principio de la unidad de la
dialéctica, la lógica y la teoría del conocimiento, &c.). En el
prefacio a uno de sus primeros trabajos económicos –Contribución a la
crítica de la Economía política (1859)–, Marx expuso ya concisamente
la esencia de la concepción materialista de la historia. En El
Capital, esta concepción fue aplicada científicamente. La
correspondencia de Marx proporciona material profuso para caracterizar
su filosofía. En la historia de la humanidad, ninguna otra doctrina
ha recibido una confirmación tal en la práctica como la de Marx.
Desarrollada en las nuevas condiciones históricas por Lenin y sus
discípulos, dicha doctrina se materializó en las revoluciones
socialistas victoriosas de varios países y hoy constituye el
fundamento científico de la actividad de los partidos comunistas y
obreros.

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