RADÍSHCHEV, Alexandr Nikoláievich

No figura en el Diccionario filosófico marxista · 1946

Diccionario filosófico abreviado · 1959:433-434

Alexandr Nikoláievich Radíshchev (1749-1802)

Uno de los primeros campeones del pensamiento revolucionario y de las
ideas de libertad en Rusia, fundador de la literatura rusa
revolucionaria. Lenin estimaba altamente a Radíshchev, pensador,
revolucionario y campeón de la lucha contra el feudalismo y el
despotismo.

En su época, el régimen de servidumbre había adquirido las formas más
duras. Después de haber aplastado la “revuelta de Pugachov”, el
gobierno de Catalina II, espantado, tomó medidas de represión, y por
medio de nuevas disposiciones, reforzó aún más el yugo de la
servidumbre. El campesinado respondió con nuevas revueltas. El
problema de la lucha contra el régimen se planteaba con toda agudeza
ante los mejores espíritus del país. Radíshchev no vaciló en alzarse
contra el régimen de servidumbre y la autocracia. Su libro Viaje de
Petersburgo a Moscú (1790) impreso en su propia imprenta y aparecido
en forma anónima, constituye un ejemplo brillante que hizo en Rusia el
efecto de un rayo. Era el acto heroico de un revolucionario.
Radíshchev describía con mano maestra todo el horror de la
servidumbre, la opresión del pueblo ruso, que alimentaba a toda la
sociedad y producía todas las riquezas. Criticando la arbitrariedad
de los señores, Radíshchev llegaba a conclusiones políticas profundas:
la fuente del mal no reside en los hombres o en la violación de las
leyes, sino en la ley, en el régimen, en la autocracia misma.
Catalina ordenó detener y castigar a Radíshchev.

Condenado a muerte, su pena fue conmutada por la de “diez años de
confinamiento”. Deportado a Siberia, estuvo detenido en la cárcel de
Ilimsk. Pero ni el espectro del cadalso, ni la prisión y la
deportación pudieron quebrar su amor a la libertad. En Siberia
escribió su tratado filosófico Sobre el hombre, su mortalidad y su
inmortalidad, dirigido contra el idealismo y el misticismo, aunque
ciertos razonamientos en las partes tercera y cuarta, dejan aparecer
elementos de deísmo.

Después de la muerte de Catalina II, los amigos de Radíshchev pudieron
hacerlo volver de Siberia. Radíshchev llegó incluso a ser miembro de
la comisión para la elaboración de las leyes. Pero su actitud hacia
la servidumbre y la autocracia seguía siendo la misma. Intervino con
violencia contra la arbitrariedad y propuso proyectos que preconizaban
cambios radicales en el régimen, lo que hizo alzarse contra él a los
partidarios de la servidumbre. Nuevamente fue amenazado con el
exilio. Acosado por los servidores del zar, Radíshchev puso fin a sus
días. Antes de morir, pronunció estas palabras: “La posteridad me
vengará”.

Alezandr N. Radíshchev, primer revolucionario surgido de las filas de
la nobleza, pensador, escritor, filósofo y economista notable, fundó,
conjuntamente con Lomonósov (ver), la filosofía materialista rusa. Su
materialismo, que se distingue por un contenido revolucionario, está
dirigido contra la servidumbre y el zarismo. Al combatir el
idealismo, el misticismo de los franc-masones y sus ideas
reaccionarias, Radíshchev mostraba que la materia es un dato primario
y afirmaba que el cerebro es el órgano material del pensamiento. Sus
concepciones sobre la materia estaban inevitablemente limitadas por el
marco de las concepciones metafísicas del siglo XVIII. Pero la idea
del desarrollo aparece ya en sus profundos razonamientos. Consideraba
el movimiento como una propiedad inalienable de la materia. Criticó
la teoría idealista del preformismo (ver) (de Haller y de Bonnet) como
una concepción seudocientífica, una fantasía arbitraria, así como la
doctrina de la entelequia (ver), fuente del vitalismo (ver).
Radíshchev estuvo próximo a comprender la influencia del medio sobre
el desarrollo de los organismos, la idea de la herencia de las
propiedades adquiridas. Criticaba la teoría de los materialistas
vulgares, que identificaban el pensamiento y la materia. En los
problemas del conocimiento, Radíshchev, que tenía una posición
materialista, estimaba que la fuente del pensamiento es la percepción
de la realidad por medio de los sentidos.

Sostuvo la idea de la igualdad natural de los hombres, cualquiera que
sea su situación social o su raza, y denunció la opresión del hombre
por el hombre. Criticó las teorías racistas acerca de la división
“natural” de la sociedad en esclavos y en amos, estigmatizó la
arbitrariedad de la autocracia y justificó el derecho del pueblo
oprimido a sublevarse y derrocar el poder de los tiranos. Fustigó la
trata de negros que se practicaba en Norteamérica. Sus palabras
acusadoras contra los plantadores norteamericanos y los mercaderes de
esclavos tenían un carácter progresivo. Radíshchev emitió ideas
geniales para el siglo XVIII, sobre el papel de la agricultura, de la
industria y de las invenciones técnicas en el progreso histórico y el
desarrollo intelectual del hombre.

Vinculando los problemas de la educación social a las tareas generales
de la lucha contra la servidumbre y la autocracia, Radíshchev
contribuyó al desarrollo de la ciencia pedagógica rusa y mundial. M.
Kalinin (ver) decía que las ideas de Radíshchev sobre la educación
pueden ser consideradas siempre como progresistas. Las concepciones
de Radíshchev constituían un inmenso progreso del pensamiento social y
político de su tiempo. La influencia de sus ideas se ejerció mucho
más allá de las fronteras de Rusia, pero fue particularmente grande
sobre el desarrollo del pensamiento revolucionario de su país. Los
decembristas (ver) y los demócratas revolucionarios de las décadas del
cuarenta y del sesenta, eran discípulos de Radíshchev y se inspiraban
en su lucha llena de abnegación contra la autocracia. Radíshchev
consagró toda su vida a la lucha por la libertad y la felicidad de su
pueblo, de su patria. Creía firmemente en la fuerza pujante del
pueblo ruso, en el porvenir de su país. Sus obras principales son:
“Viaje de Petersburgo a Moscú”, “Carta a un amigo de Tobolsk”, “La
vida de Fiódor Vasilievich Uchakov”, “Sobre el hombre, su mortalidad y
su inmortalidad”, la oda “Libertad”.

Diccionario filosófico · 1965:389

Alexandr Nikoláievich Radíshchev (1749-1802)

Escritor ruso, materialista, iniciador del pensamiento revolucionario
en Rusia. Nació en Petersburgo. Pertenecía a la nobleza. Estudió en
la Universidad de Leipzig (1766-71). En sus notas a la traducción que
hizo del libro de Mably Reflexiones sobre la historia griega (1773),
condenó la autocracia como el “estado más opuesto a la naturaleza
humana”. En su “Carta a un amigo de Tobolsk” (1782), Radíshchev
afirmaba que los zares nunca habían renunciado ni renunciarían a su
poder en bien de la “libertad” del pueblo. Su oda ”Libertad” (1783),
exaltaba “el gran ejemplo” de las revoluciones inglesa y americana, la
ejecución del rey por Cromwell y la lucha armada de los colonos
norteamericanos por la libertad. En la obra Vida de F. V. Ushakov
(1789), Radíshchev declaraba que la garantía de la liberación de la
“sociedad sufriente” era la sublevación del pueblo, llevado hasta la
“exasperación”, y maldijo a quienes intentaban “quitar la venda de los
ojos del soberano”, es decir, suavizar el destino del pueblo
dirigiéndose a los monarcas. La concepción de Radíshchev, elaborada
en las obras citadas, con las que seguía desarrollando las ideas de la
Ilustración del siglo XVIII (ante todo de la “Historia de las dos
Indias” de Raynal y de Diderot) fue ampliamente argumentada con datos
de la vida rusa en su principal obra Viaje de Petersburgo a Moscú
(1790). Se muestra en este libro la inutilidad de las tentativas de
ayudar al pueblo siguiendo los caminos del reformismo liberal, se
propugna la ilustración revolucionaria del pueblo para el triunfo de
la futura revolución popular. Las ideas políticas de Radíshchev son
fruto de la generalización de los acontecimientos más importantes
acaecidos en los siglos XVII-XVIII: revoluciones burguesas victoriosas
en el Occidente y fracaso de la política del “absolutismo ilustrado”
de Catalina II, fracaso que mostraba (con singular nitidez después de
los acontecimientos de la guerra campesina de 1773-75), la esterilidad
de las esperanzas puestas en “las alturas”. Por la publicación del
“Viaje”, Radíshchev fue condenado a muerte, sentencia que le fue
conmutada por la de destierro en Siberia (hasta 1797). En el exilio,
Radíshchev escribió el tratado filosófico Del hombre, de su mortalidad
e inmortalidad (1792), donde al examinar la cuestión de la denominada
inmortalidad del alma, confrontó dos sistemas de concepciones
diametralmente opuestos: el de los materialistas franceses e ingleses
del siglo XVIII (Holbach, Helvecio, Priestley) y el de los idealistas
alemanes de los siglos XVII-XVIII (Leibniz, Herder, Mendelssohn). A
la vez que caracterizaba los argumentos de los primeros como basados
en la experiencia y en la demostración, y las afirmaciones de los
segundos como especulaciones llenas de “fantasía”, Radíshchev intentó
aplicar, en el sistema materialista de pruebas de la mortalidad del
alma, ideas dialécticas, en particular la de Leibniz en el sentido de
que “el presente está grávido de futuro”. Ponía de manifiesto que en
la vida terrenal del hombre no hay nada que demuestre la posibilidad
de la existencia del alma después de la muerte. Sin embargo, desde
sus posiciones de limitado materialismo metafísico, Radíshchev no pudo
dar una nueva interpretación al hecho de que la cognición humana tiene
un carácter activo, sobre lo que especulaban los representantes del
idealismo alemán. Algo desilusionado por los resultados de la
Revolución Francesa, y al ver que se repetía el aparente liberalismo
de Catalina II en el gobierno de Alejandro I, Radíshchev puso fin a su
vida.

Diccionario de filosofía · 1984:360-361

Alexandr Nikoláevich Radíshchev (1749-1802)

Escritor ruso, progenitor del pensamiento revolucionario en Rusia,
materialista. Sobre la formación de los criterios de Radischev
ejercieron sustancial influencia las ideas políticas y sociológicas de
Rousseau, Helvecio, Mably y Diderot. Radischev reprobaba la
autocracia como “el estado más repugnante para la naturaleza humana”.
En la “Carta a un amigo morador de Tobolsk” (1782), Radischev afirmaba
que los zares nunca cedieron ni cederían su poder en aras de la
“libertad” del pueblo. La oda de Radischev “Libertad” (1783)
glorificaba el “magno ejemplo” de las revoluciones inglesa y
norteamericana: la ejecución del rey por Cromwell y la lucha armada de
los colonos norteamericanos por la libertad. Radischev proclamaba
como garantía de la liberación la insurrección del pueblo sacado de
quicio y maldecía a quienes trataban de aliviar el destino del pueblo
apelando a los monarcas. La concepción desarrollada en dichas obras
recibió su fundamentación exhaustiva, valiéndose del material de la
vida rusa, en el principal trabajo de Radischev: “Viaje de San
Petersburgo a Moscú” (1790). En este libro se pone en claro la
esterilidad de los intentos de ayudar al pueblo aplicando reformas
liberales y se plantea la tarea de su educación revolucionaria como
condición de la futura revolución popular. Las ideas políticas de
Radischev se basan en la sintetización de los acontecimientos más
importantes de los siglos 17-18: las victoriosas revoluciones
burguesas en Occidente y la bancarrota de la política del “absolutismo
ilustrado” de Catalina II, que mostró (con particular evidencia
después de los acontecimientos de la guerra campesina de 1773-75) lo
estéril que era cifrar esperanzas en los “de arriba”. Por haber
editado el “Viaje”, Radischev fue condenado a la pena capital,
sustituida por la confinación en Siberia (hasta 1797). En el
destierro, Radischev escribió el tratado filosófico “Del hombre, de su
mortalidad e inmortalidad” (1792), en el que, al analizar el problema
de la llamada inmortalidad del alma, confrontó dos sistemas
diametralmente opuestos de ideas: el de los materialistas franceses e
ingleses del siglo 18 (Holbach, Helvecio, Priestley) y el de los
idealistas alemanes de los siglos 17-18 (Leibniz, Herder).
Caracterizando los argumentos de los materialistas como basados en el
experimento y la demostración, y las afirmaciones de los idealistas,
como especulativas, Radischev al mismo tiempo trató de aplicar, en el
sistema materialista de demostraciones de la mortalidad del alma, las
ideas dialécticas, en particular, la idea de Leibniz de que “el
presente está preñado de futuro”. Hacía ver que en la vida terrenal
del hombre no hay nada que acredite la posibilidad de la existencia
del alma del hombre después de su muerte. Sin embargo, al mantener
las posiciones del materialismo metafísico limitado, Radischev no pudo
reinterpretar el hecho del carácter activo del conocimiento humano con
el que especulaban los representantes del idealismo alemán. Al final
de su vida, Radischev sufrió un desengaño con los resultados de la
revolución francesa. Compartiendo la idea del ciclo “libertad” y
“esclavitud”, Radischev interpretó la dictadura jacobina como un nuevo
ejemplo de degeneración de la libertad en autocracia. Al ver el
hundimiento de la “nave de la esperanza” que llevaba a los pueblos la
“felicidad y la libertad” y al advertir en la gobernación de Alejandro
I la repetición del liberalismo ficticio de Catalina II, Radischev se
suicidó. En conjunto, la evolución de las ideas sociopolíticas de
Radischev reflejó con precisión el vertiginoso auge –típico de la
última generación de ilustrados y de los jefes de la revolución
francesa– del radicalismo democrático-burgués y su descenso posterior,
vinculado con la profundización de las contradicciones de clase en el
curso de la revolución.

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