Los chivos expiatorios, una tradición muy francesa

Los sondeos con vistas a las elecciones de abril próximo a la Presidencia de la República Francesa anuncian un duelo entre lo pésimo para las clases populares y lo peor. La aparente «novedad» en la extrema derecha ha sido la espectacular irrupción de un candidato, Eric Zemmour, martillo de chivos expiatorios de muy viejas raíces.

El fenómeno Zemmour en 2021, esto es, la avalancha mediática fabricada por las televisiones en torno a este personaje, es, sin lugar a dudas, xenófobo, antimusulmán, racista, revisionista y manipulador de la historia y de la identidad nacional francesas. Así lo dijimos desde el primer momento, y se ha hecho tan evidente que primeras figuras de la pequeña pantalla, editorialistas y formadores de opinión que hicieron la carrera del Presidente Macron se preocupan ahora de guardar distancias con el desbocado polemista. Sobre todo desde diciembre pasado, cuando los sondeos lo sitúan a la baja. Después de haberlo lanzado, estas almas puras del olimpo de los más enterados del país no quieren hundirse con él en la aventura electoral.

Ahora cogen con alfileres las exageraciones manifiestas de este refrito de la OAS de hace 60 años [1]Nota de la traducción.- Siglas de la Organización del Ejército Secreto, grupo terrorista de extrema derecha opuesto a la autodeterminación y la independencia de Argelia y dirigido por el general … Seguir leyendo, e incluso están dispuestos a decirse sorprendidos por este discurso «totalmente nuevo» del siglo XXI en nuestro país «de la Ilustración» y de los «Derechos Humanos».

El problema es que este desbordamiento odioso, purulento cuando es cultivado por los medios de comunicación de masas, no es ni inédito ni reciente. No es más que la expresión de una mentalidad de origen colonial que no ha dejado de estar presente desde hace siglos en buena parte de la población francesa y que a veces explota en abscesos abiertos, con ocasión de incidencias electorales o de crisis económicas y sociales, como sucede en 2021-22.

Los falsos alegatos sobre «la amenaza magrebí», repetidos por Zemmour con su invocación al «gran reemplazo», no son un invento suyo. La expresión misma se debe a un tal Renaud Camus, «filósofo» que primero fue socialista mitterrandiano, antes de ser catalogado como de extrema derecha, a raíz de una entrevista en Le Nouvel Observateur, en 2011. Después ha sido retomada en varios libros.

Pero esta «explicación» del declive francés por culpa de unos extranjeros deseosos de invadirnos es mucho más antigua, aun sin denominación registrada, e incluso se le pueden encontrar paternidades sorprendentes. Empezando por el gran héroe nacional, Charles De Gaulle, que nunca tuvimos en nuestro Panteón particular, sin que dejemos por ello de reconocerle varios títulos a los que ninguno de sus sucesores se ha hecho acreedor: fue uno de los grandes Hombres de Estado franceses del siglo XX porque en 1940 tuvo el valor de elegir la Resistencia contra los Nazis, cuando las tres cuartas partes de los franceses se regodeaban lloriqueando ante Pétain y Alemania.

También lo fue al apadrinar, a menudo contra sus deseos, un gobierno con los comunistas en 1945, al que se deben todos los grandes proyectos franceses del siglo XX: Seguridad Social, nacionalizaciones, servicios públicos, sufragio universal de hombres y mujeres, Estatuto de la Función Pública, etc. Aún más lo fue durante sus 11 años de Presidencia, de 1958 a 1969, al programar desde el principio la independencia negociada de Argelia y del África Occidental, cuando había dicho lo contrario para llegar al poder.

Este discípulo de Maquiavelo, creador de la «monarquía republicana» que seguimos padeciendo tres cuartos de siglo después, supo también imponer respeto a sus aliados occidentales, y hasta reconocer a la China de Mao, mientras que sus modestos sucesores no han mostrado otra ambición que la de lustrar los zapatos a los dirigentes de Washington.

Como todos los grandes de la Historia de Francia, De Gaulle hizo a menudo lo contrario de lo que decía, sobre todo en público. Pero con la perspectiva de las décadas transcurridas, cabe deconstruir los mitos gaullistas e intentar hacer realmente su historia. Basta acudir a las declaraciones del General en privado, desveladas por familiares suyos en sus ulteriores memorias. El reciente libro de Franz Olivier Giesbert [2]Histoire intime de la République. Tomo 1. Le sursaut, Ed. Gallimard, París, 2021., que le odió en su juventud de militante de la Argelia Francesa y le admiró más tarde por su eficacia anticomunista, proporciona un goloso catálogo de este incontestable florilegio.

Ya el 5 de marzo de 1959, el General convoca a Alain Peyrefitte, entonces joven diputado por el departamento de Seine et Marne, uno de los integrantes de la «infantería» encargada de la aprobación de las decisiones del gran hombre. Una entrevista de sentido único que será seguida de muchas otras, retranscritas con devoción por el confidente. Ese día, De Gaulle deja clara su convicción de que:

• «La Argelia francesa no es creible ¡y los que preconizan la integración no saben lo que dicen! (…) Tienen un cerebro de colibrí, aunque sean muy sabios» (alusión evidente a Soustelle, gaullista del 13 de mayo [3]Nota de la traducción.- El 13 de mayo de 1958 se produjo un golpe de Estado militar en Argel. y futuro dirigente de la OAS).

«Intente integrar aceite con vinagre. Agite la botella. Al cabo de un momento volverán a separarse. Los árabes son los árabes y los franceses son los franceses. ¿Cree usted que el cuerpo francés puede absorber 10 millones de musulmanes, que mañana serán 20 y pasado mañana 40? (…) si hacemos la integración, si todos los árabes y bereberes de Argelia fueran considerados franceses, ¿cómo les impediríamos que se instalaran en la metrópoli, donde el nivel de vida es mucho más elevado? Mi pueblo dejaría de llamarse Collombey de las Dos Iglesias y se llamaría Colombey de las Dos Mezquitas».

Confirma estos mismos propósitos en otra entrevista con Peyrefitte, el 20 de octubre de 1959:

«¿Ha caído usted en la cuenta de que los árabes se multiplicarán por dos y después por cinco, mientras que la población francesa permanecerá estancada? Habría doscientos o cuatrocientos diputados árabes en París. ¿Se imagina usted un presidente árabe en París?»

En 1959 también, el «gran Charles» precisa su pensamiento ante Peyrefitte de forma aún más brutal: «¡No podemos sujetar con las manos a una población prolífica como conejos!»

¡A los dególatras de toda laya, incluidos algunos amigos, les costará explicar en qué estos desvaríos antiárabes y antimusulmanes difieren de los eructos de Zemmour en 2022!

La realidad es que la ideología nacida del desprecio colonial ha sobrevivido de una generación a otra; del «descolonizador» De Gaulle, al pied-noir nostálgico de la OAS 60 años después [4]Nota de la traducción.- Se conoce como pieds-noirs a las personas de origen principalmente francés, y en menor medida de otros orígenes europeos, nacidas en Argelia durante la conquista y … Seguir leyendo.

Lo que resulta sorprendente y odioso en el fenómeno Zemmour no es el resurgimiento de una islamofobia presente en Francia desde la Edad Media [5]Hay que leer a este respecto el libro realizado por una decena de historiadores de gran nivel, bajo la dirección de Alain Ruscio, Regards Français sur l’Islam des Croisades à l’ère … Seguir leyendo. Más bien es el vigor que se ha dado a este resurgimiento por los poderes políticos y mediáticos, por sórdidos cálculos electorales. Con el riesgo de desencadenar auténticas «cacerías», lamentablemente no desconocidas en nuestro país: la forma francesa de  los pogromos que nuestras almas puras condenan con tanta fuerza cuando ocurren en otros sitios.

En nuestras «élites políticas» hay quienes están habituados a estas incitaciones subrepticias a la guerra entre franceses. ¡Empezando por Emmanuel Macron, que no ha dudado en declarar a los lectores del Parisien que tiene «ganas de jorobar a los refractarios de la vacunación»!

Una declaración indigna de un responsable elegido y que justificaría un procedimiento de inhabilitación, si nuestra Constitución fuera auténticamente democrática. Pues la especialidad de quienes no renuncian a impartirnos lecciones, que se creen superiores a los franceses que no piensan como ellos, es la de manipular la historia, la demografía y el sentido común, hasta el punto de incitar al crimen contra la unidad nacional si lo consideran útil para sus objetivos.

Francis Arzalier

Historiador, miembro de la Association Nationale des Communistes (Francia) Traducción de Hojas de Debate  de la versión original en francés, publicada el 5 de enero de 2022.

Notas

Notas
1 Nota de la traducción.- Siglas de la Organización del Ejército Secreto, grupo terrorista de extrema derecha opuesto a la autodeterminación y la independencia de Argelia y dirigido por el general Salan. Nacido en 1961, tras la intentona golpista contra De Gaulle de los generales Challe, Zeller y Jouhaud.
2 Histoire intime de la République. Tomo 1. Le sursaut, Ed. Gallimard, París, 2021.
3 Nota de la traducción.- El 13 de mayo de 1958 se produjo un golpe de Estado militar en Argel.
4 Nota de la traducción.- Se conoce como pieds-noirs a las personas de origen principalmente francés, y en menor medida de otros orígenes europeos, nacidas en Argelia durante la conquista y dominación colonial francesa, de 1830 a 1962. La denominación suele aplicarse también a los judíos argelinos, a quienes el Decreto Crémieux otorgó en 1870 la nacionalidad francesa.
5 Hay que leer a este respecto el libro realizado por una decena de historiadores de gran nivel, bajo la dirección de Alain Ruscio, Regards Français sur l’Islam des Croisades à l’ère coloniale. París, Éditions du Croquant, 2021.
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