En defensa de la PAZ

La diputada del Parlamento Europeo, Clare Daly, señala en sede parlamentaria que oponerse a la horrible locura de la guerra, no es anti-europeo, no es anti-ucraniano, no es pro-ruso. Es de sentido común. La clase obrera europea no tiene nada que ganar con esta Guerra y todo que perder.

Karl Liebknecht,  cofundador con Rosa Luxemburgo de la Liga Espartaquista y el Partido Comunista de Alemania, fue el único diputado digno del Reichstag (parlamento nacional) que al estallar la Primera Guerra Mundial se opuso a la participación de Alemania votando en contra de los créditos de guerra. Ambos lo pagaron con sus propias vidas. La insurrección espartaquista de 1919 fue aplastada por el gobierno socialdemócrata de Friedrich Ebert y los Freikorps, unidades paramilitares formadas por soldados que habían participado en la Primera Guerra Mundial. El 15 de enero, durante el alzamiento, Luxemburgo y Liebknecht fueron detenidos por tropas regulares en Berlín y asesinados ese mismo día.

 «Guerre à la Guerre, Krieg dem Krieg» eran los carteles que se exponían en el teatro en donde se celebró el Segundo Congreso Socialista Internacional de Stuttgart.

En la Resolución del Congreso de Stuttgart  sobre el militarismo celebrado en Stuttgart del 18 al 24 de agosto de 1907 se afirma que: «las guerras son inherentes a la naturaleza del capitalismo; no cesarán hasta que la economía capitalista haya sido suprimida o cuando la magnitud del sacrificio de seres humanos, y de dinero exigido por el desarrollo tecnológico de la guerra, y el rechazo popular de la carrera de armamentos, desemboquen en la abolición de este sistema. Esta es la razón por la que la clase obrera, que es la que proporciona en mayor número los soldados y la que realiza los mayores sacrificios materiales, es enemiga natural de la guerra, que se opone a su objetivo: la creación de un sistema económico basado en principios socialistas que hará realidad la solidaridad entre las naciones. El congreso mantiene, por lo tanto, que es deber de las clases obreras y especialmente de sus representantes en el parlamento, reconociendo el carácter clasista de la sociedad burguesa y los motivos que inducen a mantener el enfrentamiento entre las naciones, luchar con todas sus fuerzas contra el armamento naval y militar, y negarse a facilitar los medios para proseguirlo, así como trabajar por la educación de la juventud obrera en el espíritu de hermandad de las naciones y en el del socialismo, y procurar que tenga conciencia de clase.»

Ahora, como consecuencia de la guerra de Ucrania, la diputada al Parlamento Europeo por la circunscripción de Dublín y militante de «Independientes por el Cambio», Clare Daly, irlandesa, ha pronunciado un emotivo y valiente discurso, como antes lo hiciera el diputado alemán Karl Liebknecht, en contra de la guerra. En el siguiente vídeo se expone su intervención parlamentaria, así como la reproducción de sus palabras.

«La Guerra en Ucrania se está convirtiendo rápidamente en una bola de horror. Y por lo que puedo ver, prácticamente nadie en esta cámara está haciendo nada para evitarlo…

De hecho a la mayoría parece gustarle que está escalando.

Y en este preciso momento como de costumbre, sus partidarios son amenazantes, y  los pacifistas son atacados y silenciados, son señalados como «traidores», «compinches», «títeres de Putin», «títeres del Kremlin», «agentes rusos», francamente es patético y no hago la comparación a la ligera: pero la crudeza y el cinismo de estos insultos provenientes de los principales partidos de la UE -derecha e izquierda- bien podrían haber sido escritos por Hermann Goring, quien dijo infamemente que «aunque la gente nunca quiere la guerra, se le puede llevar con amenazas y calumnias».  También dijo: «Todo lo que tienes que hacer es decirles que están siendo atacados».

Denuncian al pacifista por «falta de patriotismo» o por «exponer a su país al  peligro», siempre ha funcionado así.

Esta casa debería avergonzarse de este debate. Las palabras se tuercen, el significado se subvierte, y la verdad se pone cabeza abajo.

Oponerse a la horrible locura de la guerra, no es anti-europeo, no es anti-ucraniano, no es pro-ruso. Es de sentido común.

La clase obrera europea no tiene nada que ganar con esta Guerra y todo que perder. Así que me parece de risa que los que piden armas para Ucrania, nunca pidan armas para el pueblo palestino o para el pueblo de Yemen.

A diferencia de ustedes, yo me opongo a toda guerra, quiero que se detenga. No me disculpo por ello, y tampoco voy a ser el chivo expiatorio ni me van a poner etiquetas por hacerlo.»

También el compañero de Clare Daly pronunció unas palabras denunciando la hipocresía de EEUU y sus satélites y en defensa de la paz en el Parlamento Europeo que pueden ver pinchando aquí.

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