MENSAJE DE SALUTACIÓN A UN ENCUENTRO INTERNACIONAL ANTI-IMPERIALISTA EN SAINT-DENIS (FRANCIA)

La Asociación «Cultura y Análisis para la Transformación Social» (ACATS) saluda a los participantes en el Encuentro Internacional Anti-imperialista del 15 de enero en Saint-Denis, organizado por la Asociación Nacional de Comunistas de Francia (ANC).

Compartimos enteramente las consideraciones sobre la gravedad y centralidad actuales del problema de la guerra que motivan vuestro encuentro. La estrategia del imperialismo estadounidense para contrarrestar el declive de su dominación mundial, frente a la emergencia de un mundo en el que gana peso la multipolaridad, constituye, con toda evidencia, el factor principal de una guerra en el continente europeo cuyo trágico balance no cesa de agravarse y que amenaza constantemente con extenderse. La intervención militar rusa en Ucrania se ha producido después de décadas de expansionismo de la Alianza Atlántica hasta los límites territoriales de la Federación Rusa. Los Estados Unidos maniobraron prolongada y abiertamente para desestabilizar Ucrania: apoyando financiera y políticamente el Golpe de Estado de 2014 contra su gobierno legal y la instalación de un poder acólito que ha multiplicado las agresiones contra todos sus oponentes, especialmente contra las poblaciones rusófonas de Donetsk y Lugansk, y las provocaciones contra la vecina Federación Rusa. Es Estados Unidos quien armó, reclutó en parte y entrenó, con el concurso de algunos de sus aliados de la OTAN, a las tropas de Kiev, aumentadas con el aporte de bandas cuyos jefes proclaman su adhesión al nazismo; las mismas que desde 2014 han martirizado a las poblaciones rusófonas del Donbass, sin que sus crímenes hayan suscitado la menor compasión de los gobiernos ni de los grandes medios occidentales. Asimismo, es Estados Unidos quien saboteó, con la complicidad de sus aliados europeos (recientemente reconocida sin ningún escrúpulo por la ex canciller alemana), la tentativa de solución del conflicto que fueron los acuerdos de Minsk de 2014 y 2015.

Mostrando una ceguera servil, los dirigentes de la UE y los gobiernos de los países miembros de la Unión se pliegan obedientemente al dictado de Washington, renunciando a cualquier intento o mera sugerencia que pudiera favorecer el cese de los combates y la apertura de una vía de negociación en busca de un arreglo diplomático verdaderamente respetuoso con los legítimos derechos y aspiraciones de las poblaciones ucranianas y rusas. En España, la acción de un gobierno que afirma ser “el más progresista de nuestra historia” no es, ni mucho menos, una excepción a la regla. Reiterados envíos de armas a las fuerzas de Kiev y participación en la formación militar de sus efectivos; incremento exacerbado del gasto militar; demonización de la llamada Rusia “de Putin” y su “derrota” como única perspectiva proclamada admisible: el gobierno de coalición que preside el Sr. Pedro Sánchez no se ha quedado atrás en este alineamiento a las órdenes del “aliado” estadounidense para atizar el fuego de la guerra por delegación contra la Federación Rusa hasta el último ucraniano. Con idéntica unanimidad, en España como en otros países europeos, todos los grandes medios se han sumado al coro de la propaganda guerrera. La menor sospecha de disidencia o, mejor dicho, la mera expresión de un matiz, es excluida o, en las muy raras ocasiones en que llega a manifestarse, es inmediatamente denunciada y condenada. Este belicismo alimentado de manera intensa y cotidiana prolonga el sufrimiento de los pueblos de Ucrania y Rusia y nos acerca cada día más al infierno de una guerra generalizada.

Al mismo tiempo, las consecuencias de la guerra para los pueblos se dejan sentir con dureza en España y en todo el mundo: hiperinflación, pérdida de poder adquisitivo de los asalariados y de amplias capas populares, deterioro agravado de servicios públicos esenciales (salud, educación…), encarecimiento de las hipotecas y más riesgo de desahucio, mayores daños al medio ambiente, desplazamientos masivos de poblaciones; censura, autocensura y ataques a las libertades democráticas, auge de los movimientos fascistas.

Solo el combate victorioso por la paz evitará lo peor. Urge un esfuerzo gigantesco de explicación de los peligros y de sus factores, de convergencia hacia una vasta movilización popular contra  la apuesta belicista  del imperialismo estadounidense y de la OTAN,  en favor de una auténtica iniciativa en busca de una solución diplomática al conflicto. POR LA PAZ.

Expresamos nuestra solidaridad con los objetivos de vuestro encuentro y nuestra esperanza de que resulte en una contribución importante a los esclarecimientos y avances necesarios en este combate por la paz que consideramos un deber consustancial de cuantos aspiramos al bienestar y progreso social de los pueblos.

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