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Que los árboles no nos impidan ver el bosque

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¿Resulta posible conciliar un discurso de denuncia del genocidio palestino y al mismo tiempo cooperar activamente con el imperialismo y la OTAN, su brazo armado, siendo los genocidas el principal apéndice de este en la región de Oriente Medio?  

Teniendo en cuenta la crueldad extrema del genocidio del pueblo palestino que minuciosamente describe el Informe de la Comisión Internacional Independiente, es lógica la reacción cada vez más generalizada de la ciudadanía democrática en centrarse en la reprobación y condena de la masacre de un pueblo indefenso. Se suceden manifestaciones cada vez más masivas en muy diferentes países y otras iniciativas contra el genocidio, como impedir la participación de un equipo ciclista en una competición deportiva, la marcha de una flotilla internacional en ayuda humanitaria a la población palestina, el boicot a la compra de productos de Israel, la paralización de buques con cargamentos de armas destinados al ejército sionista por portuarios de diversos países europeos, etc.

Sin embargo, es preciso señalar que para que todas estas movilizaciones y acciones, por lo general motivadas por legítimos sentimientos humanitarios, adquieran mayor efectividad política, requieren ir aparejadas de un esfuerzo de análisis de las causas del genocidio, el contexto internacional en el que se desarrolla y su vinculación con otros hechos trascendentes, sin olvidar el examen de sus antecedentes históricos.

No debemos pasar por alto que el exterminio de la población palestina se lleva a cabo por el Estado de Israel y su ejército sionista con el imprescindible apoyo militar, económico, logístico y mediático del imperialismo. Los autores directos del genocidio no podrían cometerlo sin el auxilio estrecho de los EEUU y de los gobiernos aliados (y sumisos) de la Unión Europea. De ahí la necesidad de que la condena al gobierno y al ejército sionista, autores directos de este crimen de lesa humanidad, necesariamente debamos unirla a la de los promotores mencionados.

Tampoco debemos ignorar que la actual guerra económica consecuencia de la crisis social, política y monetaria del país hegemónico en las últimas décadas, que de manera desesperada intenta solventarla mediante aranceles y sanciones a terceros países, está fracasando por la creciente alternativa de un novedoso espacio económico, con reglas y sin violencia en el comercio internacional, que deja de lado el dólar, que reivindica una moneda diferente y el trueque y traza un nuevo camino  con respeto a los pueblos y a su soberanía.

Esta guerra económica incluye colosales gastos militares detraídos de partidas que deberían atender necesidades sociales e infraestructuras públicas esenciales. También conllevan el impulso del fascismo como fuerza de choque frente a las demandas populares de paz y soberanía, y una fuerte inversión económica en la actividad mediática en un intento por construir un relato favorable a los intereses del imperialismo o condescendiente con ellos.

Es habitual que las guerras económicas fracasadas o insuficientes sean preámbulo de la guerra miliar. Ante esta eventualidad, el imperialismo promueve el belicismo, la restauración del servicio militar y la defensa sin ambages de una guerra generalizada de la OTAN contra la Federación Rusa, contra la República Popular de China y contra todos los países que reivindican paz y soberanía.

Analizando todos estos extremos, sin lugar a dudas, estaremos en mejores condiciones de librar una batalla política en la que podamos derrotar al sistema y a las fuerzas políticas, económicas y sociales que lo sostienen, colaboradoras e incluso autoras del genocidio en curso, y que nos quieren arrastrar, además,  a una guerra a gran escala con la presencia aterradora de las armas nucleares.

Los mismos gobiernos pertenecientes a la OTAN que abastecen de armas a Israel, indispensables para perpetrar el genocidio, al dictado del ejecutivo estadounidense que es el que realmente manda, son los que destinan recursos multimillonarios en armas para el régimen ucraniano en la guerra por delegación de la OTAN contra la Federación Rusa.

Algunos de estos gobiernos occidentales reconocen ahora al Estado de Palestina, sin concretar, por cierto, el territorio en el que se asentaría, incluso muestran contrariedad con un genocidio en angustioso desarrollo, pero al mismo tiempo no tienen el menor inconveniente en armar a Volodímir Zelenski, autodenominado presidente de Ucrania al margen de la Constitución, ya que su mandato concluyó el pasado 20 de mayo de 2024, pero se mantiene en el poder sin elecciones, en un país donde han sido ilegalizados todos los partidos políticos que no sean de derecha o extrema derecha, mientras no remiten un euro o un dólar ni, por descontado, armamento alguno a la resistencia palestina para que pueda defenderse de la constante agresión sionista. 

Es más, el reciente acuerdo entre dos conocidos presuntos genocidas en Washington, uno de ellos fugitivo y el otro con casos penales estatales hasta que deje el cargo, propone la rendición incondicional de la resistencia palestina, con la amenaza de continuar el genocidio si no acepta la capitulación,  un gobierno en Gaza en manos de una “Junta de la Paz”, que estaría encabezada y presidida por Donald J. Trump, con otros miembros y jefes de Estado que se anunciarían, incluido el exprimer ministro Tony Blair, antiguo participe del Trio de las Azores, coautor de la invasión de Irak y un plan de desarrollo económico de Trump para reconstruir y dinamizar Gaza y convertirla en el resort de la Riviera de Oriente Próximo.

El acuerdo pretende la “legalización” del genocidio y garantiza la impunidad de sus autores y colaboradores, al mismo tiempo que criminaliza a la resistencia palestina. Transgrede el derecho de autodeterminación recogido en los artículos 1.2 y 55 de la Carta de las Naciones Unidas,  así como el derecho inmanente de legítima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un Miembro de las Naciones Unidas, según lo establecido en el artículo 51 del texto legal antes citado. Se premia al agresor y se condena a su víctima. ¡¡El mundo al revés!!

Sabemos que de este «acuerdo» tan solo se ha producido un canje de aproximadamente 2.000 palestinos detenidos en cárceles de Israel y la entrega de los rehenes que aún quedaban con vida tras los bombardeos sionistas. En la actualidad, más de dos centenares de palestinos han sido asesinados tras el pacto citado entre los que se encuentran 46 niños que perdieron la vida. Otras 253 personas han resultado heridas.

Este acuerdo ha sido visto como positivo por Pedro Sánchez en su cuenta de la red social X. Igual posición mantienen por el momento, Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido, así como los dirigentes de la UE.

¿Resulta posible conciliar un discurso de denuncia del genocidio palestino y al mismo tiempo cooperar activamente con el imperialismo y la OTAN, su brazo armado, siendo los genocidas el principal apéndice de este en la región de Oriente Medio?  

Quienes así actúan contribuyen a levantar un frondoso arbolado que impide a muchos tomar conciencia de que el imperialismo y la OTAN junto a los dirigentes de la UE sometidos a la voluntad de EEUU, son responsables directos o cómplices tanto del genocidio contra el pueblo palestino como de la guerra de Ucrania. El mismo imperialismo que provocó la Guerra del Golfo, la guerra de Yugoslavia, la invasión de Irak y Afganistán, la Operación Protector Unificado en Libia, etc. El que amenaza también con invadir Venezuela para apoderarse de su petróleo y del resto de sus materias primas de alto valor. 

Es el imperialismo el que mediante la violencia y la guerra se apodera de las riquezas naturales y de las materias primas en todos los países que invade.

Bajo la supuesta amenaza de una invasión de Rusia en Europa, los dirigentes de la UE se han lanzado a un proceso frenético de rearme para preparar una enorme fuerza militar contra la Federación Rusa, con el objetivo de anularla como potencia, desmembrarla en múltiples países, desmontar su capacidad nuclear y hacerse con las inmensas riquezas naturales del país más grande del planeta. 

Los presupuestos sociales, o lo que quedaba de ellos, son progresivamente sustituidos por presupuestos para la guerra. En diversos países ya se ha reimplantado el servicio militar. Enormes cantidades de dinero -que procede de los impuestos de la ciudadanía-, en lugar de destinarlos a atender servicios públicos esenciales, como la sanidad, la educación y las pensiones públicas, vivienda e infraestructuras, entre otras necesidades sociales, ahora se dirigen al rearme, adquiriendo material bélico al imperialismo, mientras se aceptan aranceles del 15% impuesto por los EE.UU. sin ninguna contrapartida en favor de la economía europea, más la compra de energía estadounidense por valor de 750.000 millones de dólares en tres años – sobre todo GLP- y otros 600.000 millones en inversiones en EE.UU. -probablemente en armamento y sistemas militares-. Aparte el descomunal incremento de aportación a la OTAN del 5% del PIB para cada uno de los miembros de la organización militar atlantista.

La Corte Penal Internacional (CPI) tiene su sede en La Haya (Países Bajos).

Esa amenaza rusa es del todo irreal. El general Ayala, [1]General Ayala: Miembro del Consejo Asesor del Observatorio de Política Exterior, del Consejo de Asuntos Europeos y del Consejo de Seguridad y Defensa de la Fundación Alternativas. General de … Seguir leyendo señalaba en reciente artículo publicado por el Diario.es el 20 de junio pasado que «la debilidad de las fuerzas convencionales rusas es tan evidente – no han sido capaces en tres años de ocupar ni siquiera las provincias que oficialmente se han anexionado, y han tardado siete meses en expulsar a las fuerzas ucranianas que habían ocupado territorio ruso– que es difícil esgrimir actualmente al presidente ruso, Vladímir Putin, como una amenaza existencial para Europa». Y añade: «Lo único que se va a lograr aumentando el 250% el gasto de los países europeos de la OTAN es llenar las arcas de las empresas de armamento de EE.UU., que financiaron generosamente la campaña electoral de Trump y otros miembros del Partido Republicano (también del Demócrata), sobre todo porque las empresas europeas no están en condiciones de absorber ese incremento masivo de gasto, y no lo estarán en muchos años.»

Concluye este general afirmando que la «UE se ha comprometido a gastar 1,35 billones en EE.UU., en detrimento de la inversión interna, del desarrollo tecnológico propio, de su industria, y en lo que se refiere a la compra de energía, del impulso a las energías renovables que necesita la política medioambiental europea. Un negocio redondo

En otro texto, también publicado en el Diario.es, este general señala: 

«¿Queremos ser colonias de un imperio decadente dirigido por un individuo narcisista, sin escrúpulos, de tendencias fascistoides? Europa pierde su alma a chorros, cuando acata sin críticas los dictados de Trump, cuando se lanza a un rearme desmesurado en detrimento de programas sociales, cuando acepta en silencio -o incluso es cómplice- del genocidio de los palestinos, cuando trata a los emigrantes como delincuentes, cuando cría en su seno millones de ultraderechistas xenófobos, nacionalistas y violentos… Los europeos estamos siendo humillados y ofendidos por la prepotencia de Trump y la pasividad, cuando no la aquiescencia, de los dirigentes europeos. Rutte y Von der Leyen no actúan por su cuenta, son epígonos de los Merz, Macron, Meloni… y siguen sus instrucciones… Necesitamos líderes capaces de recuperar la autoestima europea y de enfrentarse al dictador estadounidense en defensa de nuestros valores e intereses». 

Notas

Notas
1 General Ayala: Miembro del Consejo Asesor del Observatorio de Política Exterior, del Consejo de Asuntos Europeos y del Consejo de Seguridad y Defensa de la Fundación Alternativas. General de brigada retirado, fue segundo jefe de la División Multinacional Centro Sur de Irak entre enero y mayo del 2004.

Qué dice el Informe de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el territorio palestino ocupado, incluido Jerusalén oriental e Israel.

La conducta de Israel en Gaza según la Convención para la Prevención y la Sanción del Crimen de Genocidio
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One thought on “Que los árboles no nos impidan ver el bosque

  • Ciro Hernández Rodríguez

    Para terminar de completar este estupendo cuadro sobre el imperialismo y sus manifestaciones en el curso de los acontecimientos actuales, no estaría de más citar a Vladimir Ulianov Lenin y su obra «El imperialismo, etapa superior del capitalismo».

    No sólo explica el modo en el el capitalismo degenera inevitablemente en imperialismo, además demuestra que el problema es el capitalismo en sí mismo, no es el imperialismo, por eso la única solución es el socialismo.

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