¡No nos alimentan migas, queremos el pan entero!

La nueva reforma de las pensiones  es un envoltorio retórico hacia un nuevo retroceso de fondo que no era de esperar de un gobierno que se comprometió en su programa a defender el sistema público de pensiones y los derechos de los pensionistas y los trabajadoras.

Después de que durante días se ocultara el contenido real a las y los pensionistas, y al conjunto de las y los trabajadores y a la ciudadanía, el BOE ha publicado una nueva reforma de pensiones, cuya presentación dista mucho de su real contenido. En su título se toma mucho de nuestras exigencias: ampliación de derechos de los pensionistas, sostenibilidad, acabar con la brecha de género. Pero es un envoltorio retórico hacia un nuevo retroceso de fondo que no era de esperar de un gobierno que se comprometió en su programa a defender el sistema público de pensiones y los derechos de las y los pensionistas, y las trabajadoras/es.
Sin duda, en algunas cuestiones puntuales mejora la situación presente. Recoge, de manera limitada, destopar las cotizaciones máximas como hemos venido exigiendo desde hace 5 años. También es positivo que por el momento se evite forzar la extensión de los años computados por los nuevos pensionistas a 30 años, permitiendo durante 3 años mantener el computo actual, frente las exigencias de la Comisión Europea de extenderlo desde el 31 de diciembre pasado, que hubiera afectado a cientos de miles de nuevos pensionistas los próximos años.
Pero el decreto tiene una cara oscura que evitan explicar a la gente.
En primer lugar, no recoge nuestra exigencia que es volver a los 15 años de cómputo. Mantener los 25 años perjudica y mucho a los nuevos pensionistas especialmente a las mujeres. Está bien hablar de brecha de género, pero de lo que se trata es de reducirla para erradicarla, no de llenar titulares con un relato que solo trata de parecerse a lo que proclamamos cada semana en las calles. El decreto debería recoger el complemento de brecha de género a las mujeres pensionistas actuales, tanto de las pensiones contributivas como de las no contributivas. Ellas ahora son las pensionistas que menos cobran por sus bajas pensiones; más del 50% del colectivo pensionista está en precariedad o en el umbral de la pobreza.
En segundo lugar, anuncian una serie de incrementos ofreciendo titulares con cifras irreales, condenando a las y los pensionistas que no tengan cargas familiares a mantenerse en el umbral de la pobreza, introduciendo un factor que resta en el concepto de renta mediana. Una lectura atenta de la Ley muestra que esos incrementos solo se alcanzan bajo algunos supuestos, que excluyen por ejemplo a millones de mujeres viudas y sobre todo en un plazo de tiempo que los hace irrelevantes.

Prometer subidas de aquí a cuatro años, es simplemente humo. Primero porque otro gobierno tendrá que gestionarlo, y segundo (lo más importante) porque estamos en un escenario inflacionista, agudizado por la actual crisis bancaria, en el que nadie sabe si dentro de 4 años el IPC acumulado será del 20, el 30 o el 40%.

Comprometerse a un 10% en 4 años no es una subida, sino atarnos de manos cara al futuro, como en el caso de diversos convenios firmados por algunas direcciones sindicales, que parecen desconocer cuál es el incremento real del coste de la vida para pensionistas y trabajadores/as.

Todas estas razones afianzan aún más nuestra exigencia de una subida de las pensiones mínimas aquí y ahora de 1080 euros.

En tercer lugar, no hay nada sobre reducir la edad de jubilación de 67 a 65 años. En Francia están peleando en la calle y en el Parlamento por mantener la jubilación a los 62 años.
En cuarto lugar, se sigue incumpliendo la exigencia legal de llevar a cabo una auditoria por el Tribunal de cuentas, con garantías de transparencia de las cuentas de la Seguridad Social.

Finalmente, nada hay de revertir las privatizaciones del sistema de pensiones, a pesar que, de nuevo, están quebrando en EEUU y Europa los fondos privados de pensiones. Mientras que los papagayos neoliberales siguen intoxicando los medios hablando de una falsa quiebra del sistema público de pensiones en el 2040 y ocultan las cuentas de nuestras cotizaciones, los sistemas privados están quebrando HOY (solo en Suecia y solo tras la quiebra del SVB se han perdido 8.000 millones de euros de los pensionistas en su sistema privado) sin que ello parezca importar ni al gobierno, ni a sindicatos.
La realidad es que la lucha es el único camino. La razón por la que se ha aplazado parte de las reformas exigidas por los financieros a través de la Comisión Europea es por nuestra lucha. No se nos ha tenido en cuenta para negociar, se nos ha ocultado la información hasta el último momento, en los medios tratan de robar nuestros argumentos compartidos por millones de personas para encubrir la letra pequeña de sus leyes, pero es precisamente nuestra movilización lo que está evitando un mayor recorte de nuestros derechos.
Se trata de una lucha de larga duración y que se extiende por todo el país y penetra en todos los ámbitos de la vida social del país: con las mujeres este 8 de marzo, la sanidad, la defensa de las residencias y muy pronto con los jóvenes y trabajadores, que tarde o temprano se van a dar cuenta del intento de estafa de que son objeto con su salario diferido que son las pensiones.
Mientras ellos tratan de confundir nosotros llamamos a persistir en la movilización y la pedagogía social frente a todo intento de confusión y de anestesiarnos para robar nuestros derechos. No nos damos por vencidos, al contrario, esta misma semana en que pretendían haber satisfecho nuestras exigencias para desmovilizar a quienes nos apoyan, la realidad es que:
a) Asjubi40 han llevado al Parlamento Europeo la petición de 40 años cotizados sin ninguna penalización, difundiendo ampliamente su justa reivindicación.
b) En el País Vasco y Navarra, los pensionistas del MPEH han mantenido una fuerte movilización, incluyendo en Bilbao un encierro de ayuno exigiendo la subida inmediata a 1080 euros y denunciando la ley, con el apoyo de COESPE y todo el movimiento pensionista. Una movilización que ha culminado con una enorme manifestación junto con trabajadores y jóvenes el pasado sábado en Bilbao.
c) En Francia, el intento de sustraer la reforma al Parlamente después de 5 huelgas generales ha provocado un estallido social de enormes dimensiones que es un ejemplo para los trabajadores de toda Europa y al que durante meses hemos prestado todo nuestro apoyo y solidaridad.
A pesar de todas las confusiones que el poder financiero trata de crear mediante sus medios de comunicación y lobbies de presión que actúan dentro de Parlamentos, Gobiernos, fuerzas políticas y sindicales, la realidad de los hechos se impondrá.
Como decía el Tenorio: “los muertos que vos matáis gozan de buena salud”. A pesar de quienes hace años nos daban por muertos, el movimiento pensionista está más vivo que nunca, construyendo su argumentario, su unidad en la diversidad, su relato ante tanto intento de confundirnos. Aquí seguimos en las plazas y en las calles y aquí seguiremos mientras traten de robarnos.

¡Gobierne quien gobierne, las pensiones se defienden!

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