COMUNISTAS ANTE EL PROXIMO CONGRESO DEL PCE: POR LA RECUPERACIÓN DEL PCE MARXISTA LENINISTA
ANTE LOS RETOS POLÍTICOS Y SOCIALES A NIVEL NACIONAL E INTERNACIONAL.
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Nos encontramos en una etapa histórica marcada por la crisis estructural del capitalismo, una crisis económica, política, social y militar que evidencia el agotamiento del orden imperialista encabezado por Estados Unidos y sus aliados europeos. La hegemonía unipolar occidental se resquebraja ante la emergencia de un escenario internacional multipolar en disputa, con la influencia positiva de los países de los BRICS.
En este contexto, aumenta el riesgo de una confrontación mundial con especial incidencia en Europa y Asia, alimentada por las políticas agresivas del imperialismo estadounidense, de la OTAN, del ente estatal sionista y de los dirigentes de la Unión Europea. Las agresiones contra Venezuela, Cuba, Palestina o Irán son expresiones concretas de esa estrategia de dominación e injerencia contra los pueblos que resisten la subordinación al capital internacional.
Al mismo tiempo, asistimos a una profunda radicalización de las derechas y al avance del neofascismo, impulsado por las grandes oligarquías económicas, financieras y mediáticas. Como ya ocurrió en las décadas de 1920 y 1930, el capitalismo recurre nuevamente a las formas más reaccionarias y autoritarias para garantizar su supervivencia frente a la crisis y contener el creciente malestar social.
A diferencia de aquel periodo histórico, el movimiento comunista occidental atraviesa una situación de debilidad política e ideológica y carece de una referencia internacional equivalente al papel que desempeñó la Unión Soviética en la lucha antifascista y antiimperialista. Aun así, la experiencia histórica demuestra que fue la organización y la lucha de la militancia comunista la que desempeñó un papel decisivo en la derrota del fascismo y en la conquista de derechos para la clase trabajadora.
Hoy, el marxismo-leninismo sigue siendo la herramienta política más avanzada para enfrentar al capitalismo y construir una alternativa socialista al servicio de la mayoría social. La crisis global del capitalismo, el auge reaccionario y el retroceso de la conciencia de clase han debilitado profundamente a una izquierda occidental cada vez más integrada en los márgenes del sistema liberal y subordinada a la lógica de la democracia burguesa. Amplios sectores de esa izquierda han renunciado a confrontar el capitalismo y el imperialismo, abandonando la centralidad de la lucha de clases y dejando un vacío político e ideológico que está siendo ocupado por discursos reaccionarios y por los ultra derechistas capaces de canalizar el malestar popular contra los propios intereses de la clase trabajadora y de las capas populares.
Mientras tanto, las condiciones de vida de la mayoría social continúan deteriorándose: precariedad laboral, salarios insuficientes, imposibilidad de acceso a la vivienda, nulo control de precios, pérdida de derechos sociales y empobrecimiento generalizado. Todo ello acompañado de una poderosa maquinaria de manipulación mediática y cultural, amplificada por las redes sociales y controladas por grandes monopolios económicos al servicio del capital y del imperialismo. Su objetivo es desmovilizar a la clase trabajadora y debilitar toda conciencia colectiva y transformadora.
Ante esta realidad, resulta urgente abrir un proceso de reflexión, reorganización y fortalecimiento del Partido Comunista de España, de la unidad comunista y la unidad de toda la izquierda marxista consecuente. El PCE, pese a sus debilidades y contradicciones, continúa siendo una de las organizaciones políticas mejor situadas para impulsar la reconstrucción del movimiento comunista marxista-leninista y articular alianzas populares capaces de frenar el avance reaccionario y abrir una perspectiva de ruptura democrática y socialista.
Contamos con una larga tradición de lucha obrera, antifascista y popular, así como con la vigencia del marxismo leninismo como doctrina revolucionaria para analizar y transformar la realidad. El materialismo histórico y dialéctico siguen siendo instrumentos fundamentales para comprender las contradicciones del capitalismo y organizar la lucha política de la clase trabajadora.
El debate sobre el papel del Partido y sobre la necesidad de avanzar hacia mayores niveles de unidad comunista lleva años presente. Sin embargo, esta tarea se enfrenta a enormes obstáculos derivados de la hegemonía ideológica del liberalismo y del neoliberalismo, que también han penetrado en amplios sectores de la izquierda. Expresiones como el posmodernismo, el posmarxismo, las falsas identidades o distintas variantes del individualismo liberal han contribuido a desplazar la centralidad de la lucha de clases y a debilitar la capacidad transformadora de las organizaciones populares y comunistas. Sin menospreciar el desgaste y pérdida de influencia del PCE como consecuencia de hacer parte de un Gobierno Socialdemócrata alejado de los problemas importantes de la clase trabajadora y capas sociales.
Pero no basta con resistir. No basta con administrar derrotas ni con limitarse a contener las ofensivas neoliberales y neofascistas. Es necesario construir una alternativa comunista fuerte, organizada y con capacidad real de intervención política y social. La clase trabajadora necesita un instrumento capaz de organizar la lucha por el poder popular, por la soberanía de los pueblos y por la superación revolucionaria del capitalismo.
El derecho a la vivienda, al trabajo digno, a unos servicios públicos de calidad y a unas condiciones de vida dignas que jamás estarán plenamente garantizados bajo un sistema basado en la explotación, la opresión y en la acumulación privada de la riqueza. Solo una sociedad socialista, construida sobre la justicia social, la democracia obrera y popular, y la planificación democrática de la economía, podrá garantizar una vida digna para la mayoría trabajadora. Por todo ello, la militancia del PCE, a todos los niveles, debe asumir el compromiso de impulsar la reconstrucción de un proyecto comunista fuerte, unitario, coherente, con el mayor respeto, sin sectarismos y arraigado en la clase trabajadora; de fortalecer la organización popular y sindical; de combatir el avance del fascismo y del imperialismo en todos los frentes; y de situar nuevamente el socialismo como horizonte político real para nuestro pueblo.
Es tiempo de organizarse, de recuperar la conciencia de clase y de levantar una alternativa revolucionaria capaz de enfrentar al capitalismo y conquistar un futuro de justicia, igualdad y emancipación para la mayoría social.
Todo ello será posible si conseguimos la unidad de acción en la lucha diaria, así como la unidad comunista.
A lo largo de mis 61 años vinculado al PCE, en varias ocasiones, incluso ya jubilado, camaradas vinieron a mi casa a pedirme que les ayudara a reactivar el partido, evidentemente siembre he aceptado colaborar y ayudar en la medida de mis posibilidades. Pero en esta ocasión, soy yo quien solicita la máxima participación para intentar reorganizar y reconstruir el PCE, y con ello si es posible también el movimiento comunista hoy disperso en muchos grupos, aunque la mayoría de personas que se sienten comunistas están fuera del PCE, tenemos la necesidad de crear las condiciones para ofrecerles se reincorporen de nuevo a la lucha organizada y unitaria.
Por todo ello y vista la grave situación del PCE, agravada desde la celebración del XXI Congreso fallido, sobre todo como consecuencia de la falta de respeto y coherencia en todos los sentidos de la dirección actual, ante la celebración del XXII Congreso en diciembre próximo, veo con bastante ilusión y optimismo, la valentía de una gran parte de camaradas dispuestos a dar la batalla en todo el proceso congresual debatiendo y presentando una candidatura en bloque, unitaria llamada HAY PARTIDO.
Por la información que hasta ahora me ha llegado, teniendo en cuenta que hasta ahora lo único que se conoce es la convocatoria del Congreso, después llegaran las tesis a debatir, cuando el Comité Central apruebe las normas y todo lo demás, veo bastante bien la iniciativa de todo un grupo importante del Partido, que ya representó a más del 46% del XXI congreso fallido, pero que ahora cuenta con muchos más camaradas y apoyos, saludo la iniciativa y doy mi apoyo a esa candidatura que al parecer será encabezada por el camarada Roberto Ruiz García, o quien en su momento decidan teniendo en cuenta las tesis políticas y organizativas. Creo que son quienes están en mejores condiciones de liderar un nuevo PCE que recoja lo fundamental de lo planteado en este escrito. Y animo a la militancia en general que participe y defienda este nuevo proyecto de partido y con ello empezar a salir del presente atolladero que lo han llevado la actual dirección. DEBATE, UNIDAD, RESPETO Y COHERENCIA, esa es la clave.
NOTA:
Este artículo se había redactado para publicarlo en el mes de Junio, como se puede ver. Ahora que ya se han aprobados los documentos políticos, así como las normas para el desarrollo de todo el proceso congresual por la mayoría del Comité Central, por cierto, las normas más autoritarias, menos democráticas y caciquiles que nunca he visto en mis 61 años de militancia, restringiendo y anulando los debates y la participación libre de la militancia, quiero decirles a Enrique Santiago, Fernando Sánchez y todo su equipo de dirección, que ustedes se han empeñado en destruir el PCE, con sus incongruencias y marrullerías, y puede que lo consigan en este XXII Congreso. Pero este veterano militante confía en el buen sentido y responsabilidad de la militancia que queda y ella evitara que ocurra, dando un giro de 180 grados en este mismo Congreso, tanto en lo político, volviendo en la práctica al marxismo- leninismo del XX congreso, así como eligiendo una nueva dirección coherente a esos planteamientos. Y esa dirección solo puede venir de la candidatura HAY PARTIDO. Por lo menos esos son mis deseos. Si ello no se cumple y se consuma el desastre, estoy convencido que en poco tiempo nacerá un nuevo PCE en la línea que defiendo, sencillamente porque la mayoría de personas que se sienten comunista pero que se han marchado del partido decepcionadas, pero siguen defendiendo un partido comunista serio, coherente y capaz de reactivar nuevamente la lucha de la clase obrera, la clase trabajadora, que tanto se necesita.
Un fraternal saludo comunista y revolucionario.

