DIALÉCTICA PARA LA PAZ 

En Europa, desde la ruptura de la unidad del movimiento comunista mundial (1956-64), el proletariado sufrió el revisionismo moderno que acarreó graves consecuencias. Significó, en la práctica, la renuncia a la lucha de clases como motor de la Historia tergiversando el principio de coexistencia pacífica, planteado por Lenin, como táctica de confrontación con el imperialismo para evitar una nueva guerra mundial.

Así como sucesos nacionales de toda actualidad, como ocurre con los incendios forestales masivos  que calcinan nuestros espacios naturales destruyendo hogares (a la fecha de elaboración de este artículo), creando una tragedia para muchas familias afectadas, hechos indiscutiblemente relatados con crudeza en los medios de comunicación que conmueven a la ciudadanía y provocan una saludable emoción de solidaridad y movilización, sucede algo completamente opuesto cuando los mismos medios nos envilecen con el relato sionista del genocidio en Gaza o cuando nos engañan con la Guerra de Ucrania. Pareciera que la humanidad en Europa aceptaría como grandes verdades las mentiras mil veces repetidas sobre la responsabilidad del incendio bélico en el oriente ucraniano, mientras los partidos de la izquierda más influyentes en el parlamento y organismos extramuros del mismo muestran su indecisión o impotencia para levantar unidos una masiva movilización contra la guerra y decir la verdad sobre la barbarie militarista de los Gobiernos europeos, obstinados en imponer manu militari su lógica imperialista, contando con el hegemón norteamericano y su tramposo relato sobre las causas.

1.- Debilidades históricas para acabar con el imperialismo y sus guerras.

La Guerra de Ucrania (llamémosla así) presenta una «especial» dificultad para alcanzar un Tratado de Paz que pueda ser aceptado por Rusia, víctima de la convicción occidental de que este inmenso país se convirtió en una anomalía histórica desde la revolución de octubre de 1917, e incluso después del desplome de la URSS en 1991.

¿Dónde radica hoy el principal obstáculo para la paz?

La agresión occidental contra Rusia ha sido una constante desde 1918 cuando una coalición de 15 países occidentales, entre ellos Estados Unidos, lo invadieron militarmente para revertir la triunfante revolución bolchevique que destronó el absolutismo de los Zares. Después de aquel estrepitoso fracaso, no cesaron de atacar a la URSS por diversos medios hasta que se desplomó en 1991, con la ficción de que había sido una gran victoria de Occidente que había conseguido coronar «El Fin de la Historia », con la apoteosis de un liberalismo sempiterno.

Tal y como están las cosas hoy en Ucrania, donde se libra una guerra feroz entre Rusia y la OTAN (los mismos contras de hace 107 años), todo indica que es necesario un Tratado de Paz entre EEUU y Rusia. Pero la PAZ no podrá ser alcanzada sin que surja una simetría de fuerzas en el tablero mundial, que permita salir de la trampa de la dialéctica negativa que se abriera hace 69 años en la URSS y que condujo a tres ruinas consecutivas para el proletariado. 

La primera fue la ruptura de la unidad del movimiento internacional de los partidos comunistas y obreros, que fueron acumulando fuerzas crecientes, alcanzado una arrolladora unidad internacional durante el periodo (1917-1956) que de haberse mantenido firme en sus principios marxistas-leninistas, se habría fortalecido el conocimiento científico del materialismo dialéctico y  reforzado el movimiento obrero internacional, elementos fundamentales para haber derrotado definitivamente al Imperialismo y sus guerras en esos años, con una correlación de fuerzas favorables al socialismo y a la paz mundial. Pero la ruptura de aquella unidad proletaria universal impidió, a partir de 1964, que la historia de la humanidad diera ese gran salto cualitativo y en consecuencia el movimiento comunista fracturado entre Europa y Asia, debilitó las luchas posteriores de la causa proletaria que Karl Marx concibió genialmente en 1848. 

La segunda ruina sobrevino casi al final del siglo XX con la autoliquidación de la URSS y su desplome (1991) que se extendió a todo el bloque socialista europeo. Hechos que guardan íntima relación con el revisionismo moderno abierto con Jrushchov en 1956 (XX Congreso PCUS), como expuso insistentemente el dirigente chino Mao Tse-tung.

La tercera ha sido la deriva de gran parte de los partidos comunistas en la Europa liberal occidental que, influidos por aquel revisionismo moderno de Jrushchov, olvidaron hacer frente a la agresión imperialista, renunciando así al marxismo-leninismo, ciencia y guía para transitar hacia el Socialismo.

2.- El abandono de la dialéctica en Europa y sus consecuencias.

Desde entonces ha prevalecido en el pensamiento más avanzado de Europa, la inconsciencia de un abandono del materialismo dialéctico, tal y como lo expresó magistralmente Marx y lo aplicaron concienzudamente Lenin y el Partido obrero en la revolución en Rusia, (1898-1924) continuando con su particular precariedad por Stalin y el PCUS hasta 1953 ( no debe olvidarse que en China, Mao Tse-tung y el PCCh aplicaron esos principios exitosamente). La vida de Stalin fue arrojada a los infiernos en el hemisferio occidental (no así en el oriental),  sin embargo en la actualidad está siendo examinada de nuevo, como ha puesto de manifiesto la Resolución del Partido Comunista de la Federación de Rusia (PCFR) adoptada el pasado 5 de julio, en su XIX Congreso. [1]Resolución del XIX Congreso del Partido Comunista de la Federación Rusa. Nuestra Bandera, 10-julio-2025

Con esta Resolución la personalidad de Stalin se ha convertido en una fuente de investigación donde sin ignorar sus grandes errores, hay que reconocer sus indiscutibles aciertos en la construcción inicial del primer Estado socialista, algo que Mao Tse-tung y el CC del PCCh pusieron de manifiesto en diversos documentos publicados entre abril de 1956 y 1964, en su lucha dialéctica contra el revisionismo moderno que, repetimos, fue adoptado en el XX Congreso del PCUS (1956). En esa Resolución del PCFR heredero del PCUS, el camarada Jrushchov es imputado hasta siete veces con serias descalificaciones. [2]Léanse las siete imputaciones señaladas por el XIX Congreso al camarada Jrushchov en el archivo de la nota 2. 

Más que nunca el pensamiento occidental debe ponerse al día en el conocimiento de la epopeya del dirigente Mao Tse-tung y el PCCh, en sus dos grandes etapas de acción, entre 1921 y 1949 y entre 1949 y 1974,  fiel al marxismo-leninismo en la construcción del Socialismo hoy presente en el Estado de la nueva China.

En Europa, desde la ruptura de la unidad del movimiento comunista mundial (1956-63), el proletariado sufrió el revisionismo moderno que acarreó graves consecuencias. Significó, en la práctica, la renuncia a la lucha de clases como motor de la Historia tergiversando el principio de coexistencia pacífica, planteado por Lenin, como táctica de confrontación con el imperialismo para evitar una nueva guerra mundial.

Lo más grave de los partidos comunistas europeos ha sido el desconocimiento de la dialéctica, el chovinismo de gran partido heredado del PCUS durante la etapa dirigida por Stalin, así como el olvido de que el proletariado es una clase mundial. Que no es una clase nacional como se conceptuó erróneamente a partir de 1956, con la deriva posterior hacia el proyecto eurocomunista,  que olvidó el principio constituyente, adoptado en la fundación de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) -1ª Internacional-, en Londres en un mitin público en Saint Martin’s Hall el 28 de septiembre de 1864, cuando Karl Marx redactó el proyecto de Estatutos de la AIT, dejando meridianamente claro que se trataba del proletariado como clase mundial. [3]K. Marx, Estatutos Generales de la Asociación Internacional de los Trabajadores.

En resumen, que no se puede hablar de emancipación de la clase obrera sin tener en cuenta que debe ser universal. Que el proletariado como clase es una e indivisible, que la explotación y opresión de un territorio nacional es cosa que atañe a todo el proletariado mundial. Que, si «tocan» y explotan a la clase obrera de un país cualquiera, «tocan» a toda la clase obrera mundial. El internacionalismo es también una mística de la fraternidad entre pueblos, más allá de la simple actividad de coordinación administrativa.

Debilitados estos partidos comunistas europeos por su miopía de clase y por la insensibilidad hacia el Imperialismo, con los años pasaron a defender el mismo proyecto político de sus propios opresores, de sus gobiernos y de los dirigentes de la Unión Europea, infravalorando el hecho de que son un club de imperialistas depredadores subordinados a los EEUU. Una parte importante de los sindicatos europeos, que en España se autodefinen como mayoritarios, abandonaron los principios que informan el sindicalismo de clase, es decir, el sindicalismo internacionalista y socio-político que se caracteriza por una lucha económica y política antimonopolista en defensa de transformaciones sociales internacionales, la lucha por la paz y la nivelación del proletariado en los países empobrecidos, mediante la movilización obrera y popular internacional. Sin impugnar el modo de producción del capital monopolista, contribuyeron a apartar a los trabajadores de la solidaridad mundial de clase, centrándose en la ilusión consumista corporativa y nacional con el olvido de que el proletariado es una clase universal, que ya ostenta el poder político en una serie de Estados socialistas y de otros que transitan hacia el socialismo en el concierto internacional.

3.- La verdad no existe si no se oye una voz contraria a un Occidente que avasalla.

Ante esta situación de deriva, el proletariado, en la Europa de Bruselas, se encuentra inerme, sin partido, convertido – en el mejor de los casos- en mero observador de la guerra de Ucrania, desprovisto de su natural nervio de clase, con escaso protagonismo por Gaza, cuando no en una fuerza desorganizada que ha llegado a compartir las mentiras del imperialismo mediático, o incluso pasar a entregar votos de la extrema derecha. Sin un partido propio que le explique, todos los días, cómo y por qué, la OTAN, el sionismo y la actual UE, son sus enemigos de clase; que Rusia está siendo bombardeada y amenazada por Ucrania por delegación, destruyendo sus infraestructuras y matando a su población civil, actos terroristas silenciados por los medios de comunicación occidentales. Sin ese partido, el proletariado mundial carece en Europa de una fuerza política afín, que presione legítimamente a sus Gobiernos burgueses y movilice masivamente a la población contra el rearme irresponsable, presionando para la firma de un Tratado de Paz con la Federación de Rusia.

Hay que estar claros de que Rusia en su accionar no es un país invasor. Ucrania fue en una gran parte siempre rusa. El mismo Jrushchov fue ucraniano. Ucrania es hoy un país títere bajo el mando occidental, sin soberanía alguna. Un instrumento de Occidente. Ha sido utilizada desde el golpe de Estado de 2014, promovido secretamente por EEUU, como ariete contra la Federación de Rusia, cuyo Gobierno ha tratado de pactar innumerables veces con los EEUU un estatus de seguridad europea evitando la agresión progresiva de la OTAN. Ese status de seguridad anulaba las ambiciones yanquis de desmembrar la vasta Federación Rusa, cuyo territorio es casi 34 veces el del Estado español y 1,7 veces el de EEUU. Un Tratado de Paz con Rusia exige renunciar a las ambiciones expansionistas norteamericanas y al concepto de “anomalía histórica”. La verdad sobre la intervención en Ucrania requiere respetar y conocer previamente la historia. [4]Cómo Occidente provocó la guerra de Ucrania.

En realidad, la Operación Militar Especial del Gobierno ruso está restaurando la dialéctica del progreso de la historia, dialéctica que fue ignorada en el XX Congreso del PCUS en 1956, curiosamente en consonancia con la doctrina de la Guerra Fría que impactó en el hemisferio occidental, pero no así en el oriental donde China se levantó victorioso como el segundo Estado socialista de la historia mundial, que hoy se encuentra fortalecido con un formidable desarrollo de las fuerzas productivas que estaría superando a los EEUU.

4.- Los países que sufren la guerra a muerte de EEUU son ya Estados del proletariado o están en vías de serlo.

Parece coherente que si el proletariado encuentra su forma organizativa en Europa, su prioridad sería el establecimiento de una férrea unidad y sintonía de clase con el proletariado mundial ya organizado de otros países donde tiene proyecto y presencia, pero especialmente allí donde ha tomado el poder o estaría en vías de hacerlo, como en la Federación de Rusia, China, Corea del Norte, Vietnam, Laos, Cuba, Nicaragua, Venezuela…, que hoy constituyen su vanguardia mundial y se encuentran en primera línea de combate. Sin embargo, el actual nivel de conciencia en esta desquiciada Europa, no cumple con esa demanda.

No se atisba todavía la posibilidad de un proyecto de constitución de un bloque europeo que represente al proletariado mundial en la Unión Europea, una fuerza que podría combinar dialécticamente la lucha por la salvación nacional de una cultura popular y democrática, con la lucha Internacional que se está configurando por un orden multipolar. La pregunta sería triple ¿es posible la recuperación de la unidad internacional de partidos obreros y comunistas, perdida en los años 60 del pasado siglo? ¿Sigue vigente la posibilidad de una política de coexistencia pacífica como la formulada por Lenin y Stalin, este último en su primera etapa de lúcido liderazgo? ¿Qué fuerzas de clase nacionales en el Estado español, moverán, hacia el progreso, la contradicción entre el movimiento de los BRICS y el orden unipolar norteamericano excluyente y dictatorial surgido tras el colapso de la URSS? 

Notas

Notas
1 Resolución del XIX Congreso del Partido Comunista de la Federación Rusa. Nuestra Bandera, 10-julio-2025
2 Léanse las siete imputaciones señaladas por el XIX Congreso al camarada Jrushchov en el archivo de la nota 2.
3 K. Marx, Estatutos Generales de la Asociación Internacional de los Trabajadores.
4 Cómo Occidente provocó la guerra de Ucrania.
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