El patio trasero

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El mantenimiento de la hegemonía estadounidense necesita de políticas económicas que estén de acuerdo con las necesidades de inversión de las empresas occidentales, fundamentalmente las de capital estadounidense, y precisa del endeudamiento de los países mediante la solicitud de líneas de crédito al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial (BM), instituciones que surgen de los acuerdos de Bretton Woods, en 1944, que establecen el dólar estadounidense como moneda de referencia internacional. 

El impresionante despliegue de fuerzas, por su potencia de fuego, de los EE. UU. en el Caribe responde a la doctrina militar conocida como «Shock and Awe» (conmoción y pavor), doctrina que busca paralizar la voluntad del adversario mediante una demostración abrumadora de poder. Constituye un elemento más de la “guerra cognitiva” que lleva a cabo Washington en América Central y del Sur, con la intención de condicionar la orientación social, económica, política y electoral de los pueblos

Así funciona la doctrina del shock: el desastre original —llámese golpe, ataque terrorista, colapso del mercado, guerra, tsunami o huracán— lleva a la población de un país a un estado de shock colectivo. Las bombas, los estallidos de terror, los vientos ululantes preparan el terreno para quebrar la voluntad de las sociedades tanto como la música a toda potencia y las lluvias de golpes someten a los prisioneros en sus celdas. Como el aterrorizado preso que confiesa los nombres de sus camaradas y reniega de su fe, las sociedades en estado de shock a menudo renuncian a valores que de otro modo defenderían con entereza”, Naomi Klein, “La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre”. 

Las intimidaciones de Trump a Venezuela y Colombia, sazonadas por el asesinato de 82 civiles en el Caribe y el Pacífico, la amenaza de operaciones terrestres y la autorización a la CIA para operaciones encubiertas en suelo venezolano, el desprecio a la exigencia de la ONU y del Alto Comisionado para los Derechos Humanos para detener los ataques, no son la fanfarronada de un ricachón adicto a salirse con la suya, a quedarse con lo que le venga en gana saltándose a la torera cualquier norma, reglamento o ley que su influencia política, poder o dinero le permitan. 

«Estos ataques y su creciente coste humano son inaceptables. Estados Unidos debe detener estos ataques y tomar todas las medidas necesarias para evitar las ejecuciones extrajudiciales de las personas a bordo de estas embarcaciones», Ravina Shamdasani, portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en rueda de prensa en la ONU. CBS News. 31/10/2025.

No es, de acuerdo a la superficial y sesgada información que nos ofrecen la mayoría de los medios, “cosa de Trump”, ni es la “guerra de Trump”, ni la guerra del presidente de turno de los EE. UU. y tampoco es, como quieren hacernos creer, una “guerra contra las drogas”

Es, por más que lo quieran ocultar, parte sustancial de la estrategia de dominación de toda una nación, los Estados Unidos, de una clase social, la oligarquía, firme valedora de un sistema depredador, el capitalismo, que pretende configurar el mundo a su medida empleado cualquier procedimiento gansteril que le venga en gana. 

“… el éxito de la política imperialista no reside en conquistar y controlar la economía, sino en controlar la mente humana”«Colonización ideológica: los medios, las raíces y los peligros internacionales de la guerra cognitiva de Estados Unidos».

Es, a la vez, la revelación ideológica de esa clase social – supremacismo blanco, norteamericano-centrismo y jerarquía de civilizaciones – espoleada por la aparición de otros actores geoestratégicos, Rusia/China/Irán, en el ámbito geográfico, en la que América Central y del Sur, son consideradas como su retaguardia su “patio trasero” donde se juegan su hegemonía mundial y donde es necesario asegurarse el dominio efectivo de recursos y territorios. 

Lo expresó con meridiana claridad Kurt W. Tidd,almirante y comandante del Comando Sur: «En términos de proximidad geográfica, comercio, inmigración y cultura, no hay otra parte del mundo que afecte más la vida cotidiana de Estados Unidos que América Central, América del Sur y el Caribe». 

Objetivo de la “guerra cognitiva” es conseguir que los intereses de los países dominantes, en este caso los EE. UU., sean asumidos por los gobiernos y/o los pueblos de los países dominados como si fueran sus propios intereses, valiéndose para ello de cualquier medio que lo haga posible. La “ayuda” o la “sanción económica” son los instrumentos de presión previos a demostraciones de fuerza, bloqueos, revoluciones de colores, golpes, invasiones, … 

Trump: “Si el presidente (Milei) no gana, conozco a la persona contra la que competiría, creo, probablemente, esa persona es extremadamente de izquierda y tiene una filosofía que fue la que llevó a Argentina a este problema en primer lugar, así que no seríamos generosos con Argentina si eso sucede. Si él pierde, no vamos a ser generosos con Argentina” .

El mantenimiento de la hegemonía estadounidense necesita de políticas económicas que estén de acuerdo con las necesidades de inversión de las empresas occidentales, fundamentalmente las de capital estadounidense, y precisa del endeudamiento de los países mediante la solicitud de líneas de crédito al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial (BM), instituciones que surgen de los acuerdos de Bretton Woods, en 1944, que establecen el dólar estadounidense como moneda de referencia internacional. 

«Es difícil que el capitalismo salvaje de mercado nos sorprenda con sus actuaciones a estas alturas de la historia. Pero hay que reconocer que Donald Trump y el “trumpismo” están consiguiendo dar una, o mejor muchas, vueltas de tuerca adicionales a los principios del dios dinero y del todo vale si el resultado es rentable. Ya no es solo la falta de ética y de humanismo la que inspira las decisiones políticas del “imperio”, sino una verdadera ley de la selva, basada en la carencia de escrúpulos, de civilidad y de respeto hacia “los otros”, instaurando un capitalismo de pre-civilización.»El trumpismo y el capitalismo salvaje”, Mónica Melle Hernández. Profesora Titular de Economía Financiera de la UCM y miembro de Economistas Frente a la Crisis EFC.

El más que previsible fin de la hegemonía estadounidense – desdolarización, surgimiento de bloques económicos alternativos como los BRICS, crecimiento económico de China y su creciente influencia global, uso indiscriminado de sanciones incluidos aranceles, imposición de su modelo económico, guerras eternas todas con resultados catastróficos – son factores que generan he impulsan un sentimiento de desconfianza hacia la otrora sin rival potencia, acentuada por la propia situación interna de los Estados Unidos, marcada por una fortísima polarización política derivada en gran medida de la agenda ultraconservadora del “trumpismo” y por una economía “profundamente desequilibrada”: la deuda pública alcanza el 120% del PIB con una inflación en aumento. El 67% de los estadounidenses denuncian dificultades económicas.

“Los precios al consumidor subieron un 0,3 % en septiembre, lo que elevó la tasa de inflación anual del 2,9 % al 3 %, la más alta desde enero, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS)…. Debido a la inflación, el hogar estadounidense típico gasta US$ 208 más al mes en septiembre para comprar los mismos bienes y servicios que hace un año, y US$ 1.043 más al mes que a principios de 2021, tras la pandemia, según muestran nuevos datos de Moody’s Analytics.” El Trumpismo y el capitalismo salvaje, Mónica Melle Hernández. 

«La desdolarización de la economía mundial ha comenzado. Trump y sus asesores no logran aceptarlo porque significaría el fin del Imperio.»De la derrota a la desintegración”, Emmanuel Todd. 

No representa una novedad, en la política estadounidense, esta pretensión, como dice el presidente Petro, “de dominar a los pueblos del sur”, al contrario, es una constante que se remonta al presidente James Monroe y la Doctrina Monroe (diciembre de 1823). 

El proceso intervencionista que se lleva a cabo en el Caribe, en particular en Venezuela, tiene el trasfondo de considerar como “objetivos militares” a los “proyectos nacionales con fundamentos socialistas” que se consideran, per se, un inconveniente para los procesos de expansión, inversión y acumulación del capital, un obstáculo para que las cuentas de resultados de las empresas norteamericanas sean todo lo boyantes que el capital necesita. 

Es, una vez más, la puesta en práctica de la “doctrina Rumsfeld-Cebrowski” que constituye la piedra angular de las estrategias de intervención y desestabilización que llevan a cabo los EE. UU. a lo largo del mundo. El objetivo de dicha doctrina no es conquistar ni reconstruir, sino destruir el Estado, impedir que resurja y explotar el caos como herramienta de control global.

El proceso de desestabilización de Venezuela, agotadas las tres primeras fases:

1ª. Desestabilización económica (sanciones económicas). 

2ª. Desestabilización política (aislamiento diplomático).

3ª. Apoyo a grupos de insurgencia (financiación de grupos, partidos y personas afines a los intereses estadounidenses).

Se encuentra en la actualidad en su cuarta fase: Operaciones militares con excusa humanitaria (guerra contra las drogas). En el caso de Venezuela, la “excusa humanitaria” se encuentra y concreta en el daño infligido, a la ciudadanía norteamericana, por la supuesta y nunca demostrada implicación del gobierno bolivariano con la producción, tráfico y envío de drogas desde Venezuela a los Estados Unidos.

Mientras los datos son abrumadores y muchos de ellos proceden de las propias instituciones estadounidenses, el “trumpismo” en su “guerra cognitiva” no duda en afirmar la supuesta responsabilidad del gobierno bolivariano en el tráfico de drogas. 

Las declaraciones de un destacado “trumpista”, Marco Rubio, en visita al Ecuador, no dejan lugar a dudas acerca del desprecio a la verdad y negación de la evidencia, de su obcecación con Venezuela, con el chavismo y con el ansia de control de los recursos venezolanos y la destrucción del modelo social y económico alternativo al capitalismo que se pretenden construir por el pueblo venezolano.

Marco Rubio: “Dicen que Venezuela no está envuelta en el tráfico de drogas porque Naciones Unidas dice que no lo está. ¡Pero no me importa lo que dice ONU! ¡Porque la ONU no sabe lo que está diciendo! Maduro está acusado por un gran jurado del distrito sur de Nueva York. (…) No existe duda de que Maduro es un narcotraficante”. El País 05/09/2025. 

EL TRUMPISMO, LAS ESTRATEGIAS DE DOMINACIÓN DE LOS EE.UU. Y EL CAPITALISMO DE FINITUD EN EL OCASO DEL IMPERIO

Guerra cognitiva, la falacia de la guerra contra las drogas
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