Las instituciones son importantes pero la calle es decisiva
Hay que sumarse a quienes ya se están manifestando por todo el país, aunque los ecos mediáticos hablen más de los franceses que de nosotros, hay que desmentir con hechos la apariencia de que «la izquierda del Psoe» pelea más por la elaboración de las listas en los inminentes procesos electorales que por los programas políticos y las movilizaciones en la calle y en los centros de trabajo.
La moción de censura que nos ha entretenido durante dos días de esperpento derechista ha beneficiado la imagen mediática de Yolanda Díaz, que se lució parlamentariamente ante la extrema miseria de la derecha, tan coherentemente representada por Tamames y Abascal, con un discurso potente, estructurado, que coloca a la señora vicepresidenta en una buena posición personal cara a la campaña electoral que se avecina. También añade unos cuantos interrogantes sobre cómo se entienden en este país las coaliciones, las confluencias y las complicidades. Y para qué sirven.
Escuchando con preocupación el discurso autoritario de la derecha española, tan tabernaria, tan faltona, que no hace falta rematar el diagnóstico poniéndole el «extrema» ni delante ni detrás, se agradecen discursos que pongan en solfa las pretensiones de unos personajes que se postulan como la encarnación del patriotismo mientras te intentan engañar con sus perversas mentiras, sus medias verdades, su falso sufrir por «España» y rematan el show dedicando gestos obscenos a troche y moche. Y no paran de tejer alianzas para impulsar su acceso a altas responsabilidades que para ellos son plataformas de poder al servicio de intereses neoliberales, de estrategias belicistas y de una geopolítica encarnada en el imperialismo.
Así tenemos a nuestros peperos y voxeros en la estela de los Sunak en el Reino Unido, de Macron en Francia, de Scholz en Alemania o de Meloni en Italia. Y nosotros buscando trabajosamente lo de sumarnos a una alternativa de izquierda. Recordemos cuando Anguita, consciente de la importancia de la movilización ciudadana, constituyó en 2012 la plataforma denominada Frente Cívico, que logró en pocos meses que organizaciones en toda España se unieran con el objetivo de aunar la lucha de la mayoría social. Pues ahora doña Yolanda nos pone a sumar una confluencia a base de pluralismo de sujetos y de frentes de cambio, de pluralismo político territorial y un canto a la democracia participativa.
¿No es posible cerrar el paso a la derecha y a la extrema derecha (https://hojasdebate.es/opinion/la-direccion-de-unidas-podemos-a-remolque-de-un-psoe-cada-vez-mas-neoliberal-y-belicista/) sin necesidad de pagar un alto peaje socialdemócrata mediante el apoyo parlamentario a un gobierno de otro signo solo en todo aquello que signifique una mejora en las condiciones de vida de la mayoría social? ¿No es acaso positivo que las organizaciones de izquierda, con plena autonomía, accedan a las instituciones para ser fieles altavoces de las demandas populares y dejar de ser apéndices de socios que ejecutan políticas contrarias a las necesidades e intereses de la mayoría social? No podemos asumir el mal menor como opción que justifique llegar a cualquier colaboración subalterna con la idea de que estamos a la izquierda del PSOE. Eso, por desgracia, no es difícil pero hay que demostrarlo fuera del Congreso.
Hay que sumarse a quienes ya se están manifestando por todo el país, aunque los ecos mediáticos hablen más de los franceses que de nosotros, hay que desmentir con hechos la apariencia de que «la izquierda del Psoe» pelea más por la elaboración de las listas en los inminentes procesos electorales que por los programas políticos y las movilizaciones en la calle y en los centros de trabajo. Sin duda y por retomar el título de este artículo (las instituciones son importantes pero la calle es decisiva) cuando nos hablen de coaliciones hay que señalar que, efectivamente, es el momento de construir una coalición por la Paz, soberanista y popular, (https://hojasdebate.es/internacional/coalicion-electoral-por-la-paz__trashed/) una propuesta que contribuya a la movilización social de quienes no queremos perder energías en debatir monográficamente sobre listas de candidatxs y superar ese aburrimiento con un cambio de política que sepa recoger los anhelos de paz y de justicia social que demandamos porque las necesitamos.

