Por una izquierda consecuente y una alternativa real de cambio social
Aportaciones críticas al Informe político aprobado por la dirección del PCE el 20 de diciembre de 2025.
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El pasado 20 de diciembre el 54% del Comité Central del PCE aprobó un informe político [0] que vuelve a mostrar negro sobre blanco los, digamos, «problemas» de una fuerza política cuya máxima dirección aboga por seguir manteniendo un lenguaje de izquierdas al tiempo que defiende seguir formando parte de un gobierno social-liberal, plenamente inscrito en el marco de la UE y la OTAN.[1][2]. Contradicción a la que se suman bastantes más errores.[3][4].
1. El marco real de las políticas del gobierno PSOE-Sumar es del militarismo y la austeridad en el gasto social.
La verdad es que no cabe seguir fingiendo que se gobierna en un vacío, como hace la dirección mayoritaria del PCE. El Gobierno YA ha aprobado para 2026 un techo de gasto récord de 212.026 millones, dentro de la senda marcada por la Unión Europea y sus reglas fiscales.[7][8] Esto significa que cualquier promesa de avances sociales estará limitada por un corsé presupuestario pactado con Bruselas y que se orienta a preservar ciertos beneficios oligárquicos y compromisos militares. Sería de rigor, al menos, reconocer desde la dirección comunista que solo rompiendo con la actual arquitectura austericida impuestas por la UE y la OTAN, podrá producirse un cambio real en las condiciones de vida de la gran mayoría.[6]
2. ¿Ascenso conspiranoico de la ultraderecha?
La dirección mayoritaria explica el crecimiento electoral de Vox como parte de una “estrategia de seguridad” de Estados Unidos, reduciendo un fenómeno complejo a una casi conspiración externa.[3][4] La realidad, sin embargo, es que la ultraderecha crece porque encuentra caladero en una clase trabajadora precarizada, golpeada por la carestía, el paro y la sensación de abandono por parte de un “progresismo” gubernamental que no cumple lo que promete.[10][11][12] Cuando se mantienen la ley mordaza, se dispara el gasto militar y no se resuelve la crisis de vivienda, la ultraderecha llega a barrios y polígonos con un discurso demagógico que mezcla racismo, autoritarismo y falsa defensa de “los de abajo”.[13][14][16]. No cabe seguir ignorando que el PCE, como parte del Gobierno, comparte responsabilidad en ese escenario y que ninguna lucha contra Vox y la derechona funcionarán sin un giro social real y constatable.[14][5]
3. Balance honesto de la gestión del Gobierno, no propaganda
El informe político presentado cuando acaba este año huye de toda evaluación. Evita incluso mencionar el grado de cumplimiento del acuerdo PSOE-Sumar que fundó la coalición de gobierno y se refugia en una crítica genérica a la “parálisis” de los ministerios socialistas.[4][3] Sin embargo, para una mínima consecuencia política e ideológica, sería necesario y urgente hacer un balance concreto y proponer, a diferencia de como se hace, medidas realistas para la derogación de la ley mordaza, reforma fiscal, política de vivienda, refuerzo de sanidad y educación públicas, pensiones, reformas laborales.[5][14]
4. Rearme, OTAN y política internacional: líneas rojas claras
Uno de los grandes agujeros del informe es el tratamiento del gasto militar y la OTAN. En la práctica, el Gobierno ha iniciado una senda acelerada de incremento del gasto en defensa para aproximarse al 2% del PIB, en línea con las exigencias euro atlantistas.[13][6] Aunque Sumar y el PCE han emitido a los medios de comunicación quejas y votos particulares, siguen amagando cualquier planteamiento de ruptura que cuestione el marco de la OTAN o la estrategia de rearme europeo vinculada a la guerra en Ucrania.[15][6]. Hay bastantes medidas que podrían adoptarse en lo concreto, como fijar un voto sistemático contra cualquier aumento del gasto militar y contra los principales programas de rearme; exigencia de auditoría independiente del gasto de defensa; y compromiso de que cada euro recortado en armas se destine a vivienda, sanidad, educación y transición energética pública.[14][6] Además de que, si el Gobierno persiste en su senda militarista, al seguir participando en éste convierte al PCE en gestor subordinado de la misma.[6][13]
5. Vivienda y servicios públicos: de la autocomplacencia a la autocrítica
El Informe define la Ley 12/2023 de vivienda como un avance con carencias, pero oculta que sigue dejando la regulación de alquileres en manos de comunidades autónomas muchas veces hostiles y que no establece un control efectivo de la especulación ni una moratoria estructural de desahucios.[16][14] E igualmente se omite que está ley es claramente insuficiente y que el hecho de haber sido impulsada por un ministerio del espacio de Sumar exigiría una autocrítica seria, no un lavado de imagen. Como evidencian las movilizaciones por la vivienda realizadas estos días, los trabajadores y sectores populares demandan, en particular: control obligatorio de precios del alquiler en zonas tensionadas, construcción masiva de parque público de alquiler, prohibición de la venta de vivienda pública a fondos buitre y moratoria estable de desahucios sin alternativa habitacional.[16][14] Y también resulta imprescindible plan de choque para sanidad, educación y cuidados, financiado mediante reforma fiscal progresiva, impuestos extraordinarios a grandes fortunas y empresas energéticas, y reorientando una parte del gasto militar.[9][6]
6. Feminismo, sindicalismo y movimientos sociales: reconstruir músculo social
La dirección actual del PCE en su informe político idealiza el legado feminista antifascista histórico mientras admite, de pasada, la fragmentación y el descenso de movilización actuales.[17][18] Hay que ser serios y reconocer que años de institucionalización, pactos a la baja y gestión de recortes han debilitado la confianza en las políticas de igualdad y en el sindicalismo tradicional.[3][5] Sin un sujeto organizado capaz de presionar desde abajo, ningún programa de izquierdas será más que papel mojado en los consejos de ministros.[17]
7. Del “frente amplio” electoral al frente único de lucha
La propuesta electoralista de construir a todos los niveles “frentes amplios” de la izquierda (incluyendo al PSOE, incluso, como hace el informe) implica mantener, en la práctica, una lógica de suma de siglas que, a su vez, en el mejor de los casos termina apoyando a los socialistas en las instituciones como “mal menor” y continuación de las políticas social-liberales que ya conocemos”.[4][3] Pero la alternativa pasa por cambiar de eje: frente único de clase y popular basado en acuerdos concretos de lucha (contra la carestía, contra el militarismo, por vivienda y servicios públicos), abierto a organizaciones y colectivos que hoy están fuera o incluso enfrentados al Ejecutivo. Las alianzas electorales con PSOE o Sumar deben subordinarse a un programa mínimo de ruptura con la austeridad y el rearme, lo que resulta incompatible con ocupar sillones y responsabilidades ministeriales.[19][14] La utilidad de la izquierda no se mide por cuántos sillones ocupa, sino por cuánto mejora la vida cotidiana y cuánto debilita el poder de las clases dominantes.[20]
8. Democracia interna: que decida la militancia
Por último, frente al funcionamiento de la dirección apenas mayoritaria del PCE, surgida de un Congreso conflictivo que casi partió en dos esta fuerza política, resulta esencial un giro democrático dentro del propio PCE. Las decisiones clave del grupo parlamentario —presupuestos, reformas laborales, leyes de seguridad, gasto militar— deben someterse a debate y voto vinculante de la militancia, mediante consultas y congresos extraordinarios cuando haga falta.[21][4] Los cargos públicos y orgánicos han de rendir cuentas periódicas ante las asambleas de base, con posibilidad real de revocación en caso de incumplimiento reiterado de los mandatos. Solo así se evitará que la dirección convierta el “cambio desde dentro” en un argumento permanente para justificar cualquier cesión, por dura que sea para las mayorías sociales.[20][4]
9. El para qué de un partido comunista hoy
Un partido que se dice y reivindica como comunista no puede limitarse a gestionar mejor el capitalismo español, ni a sostener un “bloque democrático” indefinido frente a la derecha.[20] De lo que se trata es de reconstruir una alternativa socialista que confronte la lógica de la guerra, la austeridad y la represión social. Cuando siguen aumentando el gasto militar, la obediencia a la disciplina de Bruselas y la precariedad masiva, no se puede continuar funcionando como simple coartada progresista del gobierno y del actual régimen monárquico.[13][4][6]. Además de que este tipo de decisiones corresponden obligadamente a toda la militancia y al pueblo trabajador.
Sabido es que, en el PCE, cuando se toma una decisión mayoritaria, aunque sea por la mínima, esta resulta de obligado acatamiento. Sin embargo, es importante tanto al interior de esta fuerza política como en el ámbito más amplio de la izquierda social y política, debatir y pronunciarse sobre las cuestiones mencionadas, actuando en consecuencia como única vía efectiva de parar la ofensiva en curso de las fuerzas más reaccionarias contra los trabajadores y los pueblos.
Referencias
[4](https://hojasdebate.es/xxi-congreso/informe-mala-gestion-enrique-santiago/)
[7](https://efe.com/economia/2025-11-18/gobierno-aprueba-techo-gasto-record-212-026-millones-2026-85-mas/) [8](https://www.hacienda.gob.es/es-ES/Prensa/Noticias/Paginas/2025/20251118-NP-CM-TECHO-GASTO.aspx)
[12](https://www.elmundo.es/espana/encuestas/2025/12/01/692c91d9fdddff824a8b45b4.html)
[13](https://www.eldiario.es/politica/sumar-plantea-queja-gobierno-exorbitado-aumento-gasto-militar-no-oportuno_1_ 12236844.html)
[15](https://www.facebook.com/IglesiasTurrionPablo/posts/el-r%C3%A9cord-en-gasto-militar-decidido-por-el-gobierno-esdevastador-
para-espa%C3%B1a-y-/1380907533392094/?locale=es_ES)
[16](https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2023-12203)
[17](https://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/385361/ttz.pdf?sequence=1)
[18](https://journals.openedition.org/atlante/1048)
[21](https://www.profesionalespcm.org/docmili/indice.html)

