Qué ocurre en la UJCE: el enemigo interno antileninista (2)

Índice:

4. La gota que colmó el vaso.

5. Los rojos geranios del verano de 2022.

6. De la asimilación cupular de las premisas del MS, al viraje de la UJCE.

7. La propuesta del Mugimendu Sozialista.

4. La gota que colmó el vaso

Del 8 al 10 de julio de 2022 tuvo lugar el XXI Congreso del PCE. Las recientes promociones de la UJCE no pudieron participar con voto por carecer de antigüedad en el censo del partido. La insistencia de la UJCE para revertir esto no cambió nada. Pero no todo permaneció inmóvil: el viejo consenso volvió a crujir.

Al igual que siempre, la UJCE participó en el congreso como organización. Su dirección había elaborado multitud de aportaciones. La enorme mayoría, casi 100, estaban destinadas a las tesis políticas propuestas por la dirección del partido. Suponían un tercio de las aportaciones totales a este documento. Aunque no todas eran antitéticas, en conjunto implicaban un giro esencial.

Entre ellas había varias correctas: basar el análisis del capitalismo actual en la concepción leninista del imperialismo, con todas sus consecuencias ―el problema era cómo se entendía el imperialismo―; subrayar el retroceso sufrido por el movimiento comunista durante las últimas décadas, y encararlo; combatir el blanqueamiento de la Unión Europea, que es en realidad un órgano imperialista; reconocer de una vez la distensión de la crisis política de la oligarquía financiera española, que había logrado sortear la inestabilidad generada por la crisis económica 2008; recuperar elementos fundamentales del análisis marxista de la emancipación femenina; impulsar una concepción revolucionaria de la intervención externa del PCE; proponer reactivar las sedes del partido como centros sociales de organización obrera y popular; fomentar el buen funcionamiento de las dinámicas de los núcleos; asegurar la formación marxista-leninista interna.

Había otras aportaciones de relevancia discutible y algunas que incluían errores parciales (como una propuesta de análisis de las clases sociales, con muchas imperfecciones, o el intento incompleto de trascender la visión interseccional mediante una verdadera perspectiva materialista dialéctica de la totalidad compleja). Pero también había unas pocas aportaciones claramente negativas, entre las que destacan la caracterización de Rusia y de China como países imperialistas.

En el congreso del PCE, todas sus aportaciones fueron unificadas y rechazadas en bloque, a pesar de que trataban sobre muy diversos temas. La dirección del partido argumentó que todas ellas eran una traslación de las tesis del reciente congreso de la UJCE, siendo la organización juvenil la que debía debatir su política sobre la base de los acuerdos del partido. Argumentó también que su carácter antitético hacía que careciera de sentido debatirlas por partes. Como la dirección en curso tenía mayoría en el congreso, aunque ajustada, podría fácilmente aprobar estos procedimientos que reducían el debate.

Hay que recordar que la dirección del PCE había decido dedicar una parte de los dos días y medio del congreso a ir al Matadero a un acto de presentación de Sumar, y que por tanto el principal órgano de decisión del partido no iba holgado de tiempo. Por su parte, la dirección de la UJCE aspiraba a defender en el congreso una a una sus aportaciones, de cara a hacer valer cada uno de sus análisis. Pero finalmente solo se le permitió una intervención de cinco minutos, que por supuesto no podía tocar los innumerables temas aportados. En plena tensión, la dirección de la UJCE empleó su intervención para protestar por lo sucedido y hacer una crítica general al partido. A continuación, se votaron sus enmiendas en bloque. Obviamente, fueron rechazadas.

Para la dirección de la UJCE, aquel congreso colmó el vaso. Poco antes, el día 7, su secretario general había dicho lo siguiente: «nos resistimos a dejarnos llevar por los deseos o desesperaciones que afrontan desde el maximalismo el 9 y 10 de julio» [1] https://twitter.com/GKSozialista/status/1588111633674604552 . No obstante, los hechos del 9 y 10 de julio sí acabaron siendo determinantes para el CC de la UJCE. Aunque no de forma inmediata. Como una ráfaga de viento sobre la hojarasca, tampoco movió a todos los perfiles con la misma intensidad y en la misma dirección. El secretario general, vanguardia de la asimilación integral de las posiciones del Mugimendu Sozialista, pasaría a avanzar a toda máquina. El congreso desató su capacidad de arrastre, que crecería los siguientes meses (iría ganando perfiles afines a las nuevas posiciones), en buena medida porque se debilitó una parte de quienes le venían poniendo resistencia.

Una semana después, la dirección de la UJCE puso su voz en mitad del debate público. En un comunicado dio a conocer sus posiciones sobre lo sucedido. Llamaba a «la convocatoria de un Comité Central [del PCE] que apruebe la reanudación del XXI Congreso con garantías para que la Juventud Comunista y cualquier otra delegación pueda aportar integralmente al debate».

Este fue el último comunicado que hizo la dirección de la UJCE en defensa pública (crítica, por supuesto) de aquel proyecto político-organizativo acordado en su propio congreso. Decía: «el PCE no camina hacia su disolución, sino hacia una reconstrucción que lo convertirá en la herramienta con la que terminaremos con el Régimen del 78 y alcanzaremos el Comunismo». Aquella afirmación fue el canto de cisne de la defensa de la potencialidad revolucionaria del PCE por parte de la dirección de la UJCE. Unos meses después sería sustituida por su contrario: nada es posible en el PCE.

La idea de la carencia de opciones revolucionarias del PCE había venido madurando antes del congreso. Ya entonces buena parte de la dirección de la UJCE consideraba que el sector crítico del partido, que se había condensando durante la preparación de los debates congresuales, era simplemente otra ala reformista ―algo más combativa― cuyo mayor peso no iba a suponer un avance relevante. La dirección de la UJCE no supo ver que el PCE, por primera vez en varias décadas, y a la par que su dirección acordaba las decisiones más estrechamente reformistas y no encaraba ningún plan para recuperar el trabajo de base y el partido no detenía su encogimiento; mientras ocurría todo esto, se iba engendrando en su seno una mayoría de aspiración regenerativa consciente de sí.

Aquella potencial mayoría acababa de comenzar a descubrirse a sí misma, al hilo de los debates congresuales. Y superaba las propias barreras entre candidaturas. La pérdida de teoría y de militancia revolucionarias, que se llevaba años tratando de compensar con todo tipo de pactos electorales ―ya ni hace falta avisar de que es imposible que esto funcione; que nada compensa el abandono de las tareas partidarias fundamentales explicadas por Lenin; que eso es solo huir y dejar morir―; esta pérdida constante que iba estrechando el nudo al cuello, era algo que nadie podía negar.

Ya habíamos visto antes aquel descubrimiento elemental de la dialéctica: “el desarrollo del contenido del objeto antecede siempre al nacimiento y desarrollo de la forma”. [2]https://www.juventudes.org/alfonso-armesto-secretario-general-de-la-juventud-comunista-ante-el-xxi-congreso-del-pce/ Hasta donde alcanzo a conocer, solo los observadores externos más atentos y menos sectarios han tomado nota de la siguiente cuestión. Desde luego que el PCE lleva décadas descendiendo por una pendiente, pero, ¿y si este mismo descenso, acompañado de toda la descomposición del movimiento comunista ―del dogmatismo del KKE copiado por el PCTE, de la demostrada incapacidad del PCPE, de las nuevas aventuras del comunismo de izquierda o de los pequeños grupos que humildemente tratan de aportar lo que pueden―, tuviese lugar mientras viene creciendo en su interior la certeza de que hay una autocrítica profunda que hacer y un problema de fondo a rectificar, y no solo un par de detallitos a retocar? ¿Y si el desgaste es ya tal, y sin salida, que no hay quien pueda mirar las cosas de frente y no decir: “sí, hemos estado largo tiempo desorientados”? ¿Y si todo este proceso estuviese dejando al PCE al borde de una elección cada vez más nítida: o realmente Lenin (y por tanto Pepe Díaz, pero de verdad, con toda la profundidad que esto encierra) o seguir descendiendo cada vez más cerca de la nada? ¿Y si estuviesen madurado fuerzas al interior del PCE para elegir, antes de cerrar la década, la opción correcta?

Por mi cuenta y riesgo respondo a todo afirmativamente. La historia, es decir, nuestros actos, lo dirá.

La mayoría de la dirección de la UJCE perdió de vista esta situación en el momento en que más evidente se hizo. En realidad, el nuevo Comité Central de la UJCE salida del reciente congreso con más componentes escorados al izquierdismo. Y al calor de las contradicciones existentes, el flan fue cuajando.

5. Los rojos geranios del verano de 2022

Aquel verano de 2022 fueron apareciendo en varias ciudades de Cataluña, Valencia, Madrid, algo en Burgos y luego Valladolid, unas réplicas del Mugimendu Sozialista: Horitzó Socialista y Encuentro por el Proceso Socialista. [3]https://crisismedio.com/2022/09/11/presentacion-del-encuentro-por-el-proceso-socialista En Galicia los intentos no fructificaron. El Mugimendu Sozialista había colaborado activamente en esta expansión, que tenía por base procesos exaccionistas. La dirección de la UJCE lo sabía.

Los cientos de jóvenes vascos que habían roto con el reformismo de Sortu, y que abanderaban la lucha por el socialismo, se habían convertido en una referencia entre sectores universitarios radicalizados de diferentes partes del Estado que estaban comprobando la bajeza de miras del proyecto reformista y su insuficiencia. En este proceso, el podcast Café Marx funcionaba por el momento como el principal puesto de difusión teórica. Así se concretaba esta vez el intento de recuperación del marxismo que se viene intensificando levemente desde la década pasada; en este caso para caer en el marxismo occidental. Otro pequeño signo de esta deriva es el siguiente. Habrá quien recordará que por estas fechas se incrustó en la UJCE la costumbre de denominar “crítica de la economía política”, “CEP”, a la tarea teórico-económica de Marx, en contra de la definición clásica dada por Engels en el Anti-Dühring y adoptada por Lenin y por el socialismo triunfante: “La economía política es, en su más amplio sentido, la ciencia de las leyes que rigen la producción y el intercambio de los medios materiales de vida en la sociedad humana”. [4] https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/anti-duhring/ad-seccion2.htm

La procedencia militante de quienes se inclinaron hacia las posiciones del Mugimendu Sozialista era diversa: el comunismo, el independentismo e incluso el anarquismo. De las juventudes de la CUP, Arran, se desgajó a Horitzó más del 50%, principalmente del País Valencià. Yesca era la organización juvenil castellana, en la que conviven posiciones comunistas y anarquistas, de la que se escindió el germen del Proceso Socialista. [5]https://yescacastilla.org/yesca/ Este germen consistió fundamentalmente en algunos pequeños grupos de estudio del marxismo que seguían, entre otras cosas, a Café Marx.

En todos los casos llamaban a recuperar el proyecto y el partido revolucionarios, romper con la socialdemocracia y luchar por el socialismo. Cada una de las réplicas, a pesar de los puntos comunes, tenía su peculiaridad. Los comunicados que salían de Madrid iban mucho más lejos que el Mugimendu Sozialista en cuanto al tono abstracto, la falta de análisis concreto, el marxismo occidental, el antileninismo, el rechazo de la URSS, el consejismo, el autonomismo (con ello, los dejes anarquizantes y algunas confluencias con el trotskismo), etc. Como fenómeno naciente y heterogéneo, amalgamaban diversas corrientes influenciadas por la ideología pequeñoburguesa radicalizada, que se aspiraba a pulir mutuamente en el debate. Por el momento avanzan en la dirección de aquello que en los años 20 del siglo XX se llamó “comunismo de izquierda”, tampoco homogéneo; precisamente los sectores criticados por Lenin en La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo.

La dirección de la UJCE ya había visto el crecimiento del Mugimendu Sozialista en Euskadi, aunque sin prestarle demasiada atención. Antes de 2022 lo consideraba una más de las infinitas peleas de la Izquierda Abertzale. Incluso su músculo militante vasco no era llamativo, pues la implantación social de la Izquierda Abertzale ha sido históricamente relevante y este proyecto había conseguido controlar el principal sindicato estudiantil.

Pero el interés de la dirección de la UJCE fue aumentando a medida que crecía en militancia, actividad y estructuras, y además bajo la premisa de la lucha explícita por el socialismo. El interés creció cuando comenzó a extenderse por otros territorios. Ya no se trataba solo del Mugimendu Sozialista vasco. Parecía estar naciendo un Movimiento Socialista por todo el Estado.

En adelante me referiré como “MS” al conjunto coordinado de organizaciones e iniciativas que ha surgido en los territorios ya indicados, y que aspira a alcanzar una implantación estatal y, aunque parezca increíble, luego europea y luego mundial. Para referirme a la especificidad vasca, emplearé el nombre completo en euskera. No obstante, en el proceso de expansión del MS en 2022, el papel del Mugimendu fue esencial y, dentro de él, su factor dominante: la organización juvenil Gazte Koordinadora Sozialista (GKS).

El análisis de otras organizaciones y sus posturas, e incluso el debate con ellas o sondear la unidad de acción en torno a ciertos puntos, pueden ser cuestiones provechosas para el conjunto del movimiento comunista. Pero el mero seguimiento se fue traduciendo en asimilación, y no precisamente en la dirección de templar el precario marxismo-leninismo de la UJCE.

Este acercamiento ideológico de algunos integrantes de la dirección se aceleró a partir de la crisis del congreso del PCE. El nacimiento del Mugimendu Sozialista en ruptura con Sortu tomaba ahora un nuevo significado.

La presunta imposibilidad económica del reformismo, que ya pasaba sin pegas el filtro de la mayoría de la dirección de la UJCE, era algo que el Mugimendu empleaba para dar cuenta de su surgimiento. Según su propia versión, la militancia obrera del frente popular vasco, de Sortu, y especialmente la más joven, se habría encontrado en condiciones de desengañarse del proyecto reformista. Como ya no había posibilidad económica de desviar a la clase obrera del proyecto revolucionario con una serie de reformas, porque estas eran imposibles, el desengaño se había vuelto inevitable. Y también era inevitable la ruptura política con Sortu, que persistiría impotentemente tratando de defender a la pequeña burguesía y a la aristocracia obrera, y dejando de lado las tareas revolucionarias.

A ojos de una parte de la Comisión Política, aquel relato aparecía ahora coronado por el viejo verso de Horacio recordado por Marx en El Capital: “Cambiado el nombre, la fábula habla de ti”. La presunta inevitabilidad económica, y el consecuente desengaño ineludible, explicarían la expansión del Movimiento Socialista por algunos lugares el Estado. El siguiente paso lógico era sencillo: esto mismo explicaba las contradicciones inevitables a la hora de intentar impulsar una vía revolucionaria en el PCE.

Algunos integrantes de la Comisión Política (CP) empezaron a estudiar las posiciones del MS y a revisar la historia del PCE. Especialmente el secretario general fue viendo poco a poco todos los problemas actuales del PCE desde un nuevo prisma que parecía dar una explicación a la situación vigente, y una solución. Y no se trataba solo de la cuestión del partido y del debate sobre la forma revolucionaria adecuada de organización. Todas las consideraciones sobre la coyuntura económica y política se irían tiñendo crecientemente de unos conceptos y unos enfoques distintos a los acordados en el XV Congreso. La primera tesis ya había asomado a inicios de julio. Y con el paso de los meses, toda una nueva concepción de la historia del comunismo iría arraigando en una parte de la dirección y siendo consentida por su mayoría; una concepción que hasta entonces apenas había tenido presencia; una concepción en contradicción con las posiciones de Lenin, Stalin, Gramsci, el PCE de Pepe Díaz, la Komintern…

La falta de formación marxista-leninista en la UJCE ―como no puede ser prácticamente de otra manera en una organización juvenil que emprende semejante gigantesca tarea sin apoyo― se manifestó ahora así: en la rápida asimilación de unos planteamientos de formulación ultrarrevolucionaria, pero ajenos a la línea política a la que la organización aspiraba a encaramarse desde hacía años, el marxismo-leninismo. No obstante, esto no ocurrió en toda la UJCE, ni de manera notable en ciertos sectores de base o en ciertos territorios. Fue algo que curiosamente empezó a permear por la cúpula. Y, en concreto, por lo más alto de ella. De ahí iría goteando sobre el conjunto de la CP, el Buró Central y el Comité Central, y a su vez sobre parte de las direcciones intermedias.

A la militancia le iría llegando con retraso y de forma equívoca. Cuando la dirección aprobó el Congreso Extraordinario en diciembre de 2022, la militancia no estaba informada de cuál era exactamente el debate en juego. Estaba ausente toda referencia al MS.

Mientras una parte de la dirección comenzaba a asimilar el izquierdismo clásico y contemporáneo, aquel verano acordó prohibir a la militancia asistir en adelante al Seminario de El Capital de Sarriko. En este lugar, desde hacía unos años, algunos militantes participaban junto con otros integrantes en el estudio de las obras esenciales del marxismo, principalmente de Marx. Se trataba de obras de principio, muy lejanas a cualquier corpus ecléctico. Pero la dirección de la UJCE consideró intolerable que su militancia participara en esta actividad.

6. De la asimilación cupular de las premisas del MS, al viraje de la UJCE

A finales de julio la dirección de la UJCE publicó otro artículo en el que indicaba que los grandes oligopolios “ya no se pueden permitir siquiera repartir migajas”. Varios de los integrantes de la dirección que defendían esta posición eran conscientes de que vendría a trastocar cuestiones centrales de los acuerdos y de la relación con el partido. Pero, para estas fechas, a pesar del avance en la asimilación del diagnóstico económico del MS, todavía la CP no veía a esta organización como una alternativa. ¿Por qué ocurría esta aproximación teórica, a la par que se mantenía la distancia organizativa? Porque el origen de las claves analíticas no era aún evidente para todos y todavía había por delante debates que dar.

A inicios de agosto tuvo lugar en Zamora la escuela central de verano. En unas condiciones corrientes, tal actividad tras cuatro meses del congreso hubiera tenido como fin consolidar los recientes acuerdos. Pero la situación no era corriente: en parte de la Comisión Política del CC se había incubado el distanciamiento de aspectos cruciales de aquellos acuerdos. Es cierto que en la organización se venía normalizando el empleo de las escuelas centrales para abrir nuevos debates, pero no al punto de replantear elementos congresuales de primer orden recién aprobados.

El secretario político, principal impulsor de romper con la estrategia acordada, se encargó de una ponencia sobre este tema. Estaba basada en buena medida en un análisis crítico de la historia de la estrategia del PCE. Allí emergieron los signos de la nueva posición. Desde el seno de la dirección central, y ante varias direcciones intermedias de la organización, se puso en cuestión el objetivo estratégico aprobado hacía cuatro meses, aunque sin precisar por el momento una salida clara. Los mismos dirigentes que en mayo llamaban a asimilar y llevar a la práctica los recientes acuerdos, y a no tener cabida en la organización en caso contrario, los mismos que en junio andaban asegurando que los relevos de las direcciones intermedias no fuesen militantes que hubieran aportado antitéticamente en los ejes principales de la línea congresual, dos meses más tarde veían inconsistencias en el objetivo estratégico recién acordado ―el norte, el blanco hacia el que se enfilaba toda la organización―.

Su giro de posición no encontró resistencias en la escuela. En ello influyeron varias cuestiones. La forma ambigua de presentarlo fue una de ellas. Pero también es evidente que entre una parte de las direcciones el seguidismo era palpable. El debate científico era débil. Y el asunto que se había abierto era de enorme calado: ¿la estrategia aprobada en abril, abría o cegaba el camino al socialismo? ¿Qué estrategias de la historia del PCE habían sido correctas? Esta debilidad científica sería aprovechada.

Justo antes de la charla de Zamora, en la dirección se había propuesto ni más ni menos que emplear la escuela para verter la crítica sobre la estrategia y anunciar la convocatoria de una conferencia sobre este tema. Pero la mayoría de la dirección rechazó esta iniciativa apresurada. No obstante, la ausencia de defensa del objetivo estratégico en Zamora por parte de los participantes se emplearía, tiempo después, para argumentar que había partes centrales de los acuerdos que carecían de apoyo en la organización, y que, por tanto, solo la nueva postura que se empezaba defender podía servir para avanzar. Así es como se fue pastoreando el debate una y otra vez, sin parar de correr hacia delante, zafándose de quienes pisaban el freno, dando un paso cuando otros impedían dar tres, y sustituyendo la discusión abierta de las líneas por los sondeos aprovechables a placer.

Fruto de la desviación que maduraba en la CP, a nivel central se fue instalando la idea falaz de que había una “brecha formativa” entre la CP y el CC, y especialmente entre la dirección y la base; y que por tanto había que hacer entender a la base por qué debía asumir los nuevos cuestionamientos. Esta ilusión sobre la presunta superioridad teórica de la dirección la despejaría, como veremos más adelante, el propio proceso congresual: el CC se ha visto obligado a decaer una parte de las tesis ante el aluvión de aportaciones antitéticas de la militancia, y a lidiar con las no pocas aportaciones restantes. El caso es que la misma dirección que ya iba sacando un pie de los acuerdos congresuales, tampoco miraba con mucho agrado a su militancia de base, a la que por otra parte tampoco sabía contribuir positivamente. Razones de más para huir a otro proyecto. Pero en realidad, el propio congreso de abril de 2022 había concluido que la dirección nueva era la más inexperta a nivel teórico de entre las que había tenido últimamente la UJCE. En lo que sí ha sido experta esta CP es en lanzarse aventuradamente a resolver con prisa, y bajo reconocida falta de formación, debates de enorme trascendencia.

Como seguía avanzando el verano, hacía falta ir preparando los planes de trabajo del siguiente curso. Para entonces la cuestión de llevar los acuerdos congresuales de abril a la práctica había comenzado a despertar cierta incomodidad.

En una situación de desafección máxima respecto al PCE, la Comisión Política concluyó mayoritariamente que el acuerdo estratégico fijado en abril tenía graves problemas (aunque parte de sus integrantes habían estado entre quienes lo habían defendido contra otras alternativas más próximas a la posición que empezaba a abrirse hueco a codos en sus cabezas). No obstante, cuando la CP trasladó el cuestionamiento al conjunto del CC, no lo presentó como un rechazo de lo acordado en el congreso. Presentó el asunto con el carácter ambiguo que se volvería costumbre: como una necesidad de resolver insuficiencias, profundizar en la concepción estratégica y avanzar. La CP discutió también formalmente la cuestión de la imposibilidad de que el PCE tomara un rumbo revolucionario. Debatió lo que eso implicaba para la UJCE. Pero aún no tenía una posición definida. El salto a MS no había fraguado. Solo se iba abriendo camino como hipótesis entre algunos integrantes.

Durante agosto, la UJCE acordó minimizar las tensiones con el partido, pues estaba a la vista la fiesta del PCE, que sería el primer fin de semana de octubre. La CP tampoco tenía aún una respuesta con la que avanzar enérgicamente. Era un periodo de evidente confusión, improvisación y bandazos en todos los órdenes. A partir del 27 de agosto habría una orientación general. Aún el día 25, ante la querella de Vox al dirigente del PCE Alberto Cubero, el secretario general de la UJCE mostró en Twitter el apoyo a los “camaradas del Partido”.

Para finales de agosto, la CP planteó su informe político al Comité Central, completamente armado de sus “avances ideológicos”. Ya estaba allí el racimo de nuevos conceptos que en adelante se irían volviendo tremendamente recurrentes, y que también se irían completando con algunos detalles en sintonía. Muchos de ellos no constituían por sí mismos ningún problema ni suponían alguna novedad, pero aparecerían en escena con un uso muy particular, cuyo origen era rastreable hasta por el sabueso más resfriado: “límites del programa reformista”, “agotamiento de la socialdemocracia”, “programa burgués”, “programa comunista”, “proletarización”, “ofensiva burguesa”, “independencia política del proletariado”, “independencia de clase”, “crisis crónica de capitalismo”, “políticos profesionales”, “Partido del Orden” ―que nadie piense que este último concepto lo encontró la CP en los célebres textos de Marx sobre la Revolución francesa de 1848 y los hechos siguientes; lo pescó del Twitter de uno de sus referentes favoritos, Mario Aguiriano―, etc.

Conceptos que hasta entonces habían tenido un uso racional en la UJCE o que no habían tenido presencia, comenzaron a ser muletas para todo en documentos de la organización, así como en los tweets del secretario general. El viraje ideológico y político que la CP (con mayor o menos conciencia de sus integrantes) se disponía a imprimir a la organización, abandonando los recientes acuerdos congresuales, lo prueba el hecho de que, un año más tarde, la documentación a debate para el congreso de diciembre de 2023 partiría precisamente de premisas fijadas en este informe político de finales de agosto de 2022. Y eran premisas que no existían antes.

El giro de la organización había comenzado en este CC de agosto, pero no estaba consumado todavía. Se terminaría de enfilar el nuevo rumbo en diciembre. De momento se fijaba, como eje importantísimo, la idea que se venía repitiendo: el proyecto de la socialdemocracia estaba históricamente agotado por el insuficiente nivel de plusvalor para la redistribución. Sobre la base de este planteamiento, se ponían en cuestión multitud de aspectos de la línea política aprobada. Es decir, aquel informe condensaba un enorme entrelazamiento de debates, e iba de la mano de un margen de tiempo ridículo para que los miembros del CC preparan sus aportaciones (otro práctica típica del burocratismo izquierdista para minar el debate y hacer avanzar la línea a toda costa). Ello, junto con la falta de formación, se tradujo en dejarse arrastrar por la CP.

Una vez se había llegado a aquella conclusión sobre las reformas, le tenía que llegar la hora al Programa Mínimo. Pero no era sencillo librarse de él, porque los acuerdos del XV Congreso solo le permitían al CC modificarlo de forma no esencial. Ante esta situación, lo mejor que podía hacer el oportunismo de izquierdas era olvidarse del documento. De este y otros modos, los acuerdos que en principio la dirección debía poner en práctica, fueron quedando en la cuneta.

Uno de los signos teóricos de la nueva posición, que también tendría sus voces críticas en el CC, era la tendencia a definir la línea de acción basándose en la mera deducción lógica a partir de algunas conclusiones generales de la economía política (a menudo, mal entendidas). Es decir, el modo de proceder el esquematismo izquierdista; lo opuesto a un análisis concreto de la realidad concreta. Por ejemplo, si Marx en El Capital en el apartado sobre “La lucha por la jornada laboral normal” se refirió a ella como «el producto de una guerra civil prolongada y más o menos encubierta entre la clase capitalista y la clase obrera», para la archirrevolucionaria dirección vigente de la UJCE, y especialmente para la mayoría de su CP, toda conquista social bajo el capitalismo no era más que “el desarrollo de las leyes del modo de producción capitalista”. ¡Y a correr! Esta formulación era claramente incapaz de guiar la lucha obrera de las reformas a la revolución. Solo servía para contentarse con proclamar la revolución.

La capacidad de esta dirección se reducía a recordar que la organización independiente del proletariado y el socialismo eran la solución a todos los problemas. Era completamente incompetente para encontrar las claves de intervención comunista y de expansión de la concepción comunista. Entre otras cosas, porque ni siquiera dominaba la concepción leninista de la introducción de la conciencia desde fuera (sobre esto versa el quinto subapartado del punto 6 de un texto que escribí criticando a Draper, del cual se ha llegado a decir que es un texto inútil que no vale para nada; la verdad es que ojalá toda la recuperación leninista que ahí figura contra Draper fuese cosa demostradamente sabida, y que recordarla no sirviera para nada…) [6]https://intervencionycoyuntura.org/el-rescate-del-antisovietismo-vulgar-a-2023-y-la-ujce/. Un ejemplo de diciembre de 2022 sobre la sanidad pública:

«El desmantelamiento de los servicios públicos no se debe a las voluntades personales de Lambán, ni tan siquiera a la labor aislada del Gobierno de Aragón o a la moralidad de x o y ejecutivo, sino a la incapacidad del capitalismo de mantener el reparto de plusvalor previo. […] en un escenario en el que las ganancias se encuentran tendencialmente en descenso. […] El próximo -y necesario- paso a dar es la organización independiente de nuestra clase: la construcción de espacios desde los cuales la clase trabajadora pueda satisfacer sus propios intereses. Serán estos espacios en los que se comenzará a gestar el poder socialista que, tras derrotar al Estado Burgués, nos permitirá alcanzar un horizonte en el que la sanidad deje de atender a las necesidades del capital para centrarse en la salud de los individuos libres.»

En los documentos de la Comisión Política Central se abrió paso una amalgama de conceptos sin rigor, así como la ausencia de análisis concreto y de cualquier dato. Esto fue criticado varias veces desde el CC, algunas direcciones intermedias y la militancia de base, desde entonces y hasta el congreso de diciembre de 2023. Y con total razón. Se había olvidado lo que Engels recordaba a los malos teóricos jóvenes “que se cuelgan al partido”:

«A veces, parece como si estos caballeros creyesen que para los obreros cualquier cosa es buena. ¡Si supiesen que Marx no creía nunca que incluso sus mejores cosas eran bastante buenas para los obreros y que consideraba un crimen ofrecer a los obreros algo que no fuese lo mejor de lo mejor!» [7]https://www.marxists.org/espanol/m-e/cartas/e5-8-90.htm

Con semejantes textos producidos durante meses, la parte de la dirección de la UJCE tendente al MS lograba varias cosas: 1) disimular la tremenda debilidad teórica, apabullando con confusión y limitando la posibilidad de respuesta, 2) no enunciar específicamente sus objetivos, lo que permitía avanzar hacia ellos presentando unas intenciones más generales y obteniendo más fácilmente mayorías en a CP y el CC (ej.: no queremos proponer pasarnos al MS ni nuestra hipótesis es que tal vez sea la organización adecuada; solo proponemos debatir si el PCE es nuestro proyecto y analizar qué otros proyectos hay), 3) respaldar su izquierdismo sin tener que confrontarlo con los hechos concretos y 4) hacer avanzar afirmaciones ambiguas que el CC se veía en dificultades para frenar, ya que podían ser justificadas apelando a otro significado.

Y todo esto venía aderezado con un tono grandilocuente, presuntuoso, de gran gesta, completamente artificial al contrastarlo con la incidencia de la organización y el nivel de análisis ―elemento que, una vez más, encontraría algo de freno, solo algo, en el CC―.

Cuando la militancia de base elevara comentarios diciendo que no sabía cómo orientar la práctica con aquellos informes políticos, bastaba con culparla de falta de inventiva. La desorientación abierta en el seno de la dirección y los vaivenes conceptuales simplistas hastiaron a una parte de la militancia. Durante el verano y el otoño se produjeron bajas que fueron mayoritariamente diagnosticadas como de perfiles “oportunistas” y “reformistas”. El asunto es complejo. Lo cierto es que, cuando una dirección no es capaz de formar a la militancia en el marxismo-leninismo; cuando más de una vez en su historia ha saltado de una táctica a otra de manera reactiva; cuando comienza a virar hacia posiciones izquierdistas y simplistas, sin debate y a golpe de directriz; en este cúmulo de insuficiencias es imposible que no haya gente que se descuelgue. Luego se le puede poner la etiqueta de reformista (está por descubrir la fábrica que produce jóvenes comunistas completos y acabados, aparte de la propia organización leninista) e ir dejando una organización cada vez más pequeña de gente que, aún así, ni siquiera está de acuerdo en querer irse al MS.

En el marco de las nuevas posiciones, a propuesta de la CP, el CC de finales de agosto acordó la no participación en las elecciones de 2023. Este acuerdo encontraba apoyo en varios de los planteamientos acordados en el congreso de hacía cuatro meses, pero al mismo tiempo iba en contra del artículo 48 de los estatutos: «La juventud comunista participará dentro del referente electoral que haya decidido el PCE en sus órganos, en los términos que el Comité Central de la UJCE establezca en base al cumplimiento de sus objetivos políticos». No era esta la única ambigüedad de los documentos del XV Congreso.

La decisión tomada respecto a las elecciones alimentaría conscientemente las contradicciones con el PCE. La altura revolucionaria alcanzada por la CP no estaba dispuesta a tragar con que su militancia pegara unos carteles electorales (única actividad que venía haciendo la UJCE al respecto). Y si la cohesión con el partido, aprobada en su propio congreso, estaba en juego, no importaba, porque la dirección ya había aprobado que eran ineludibles las contradicciones con el PCE. Es más, el año electoral se veía como una circunstancia favorable para evidenciar estas contradicciones.

Inmediatamente después del CC de finales de agosto, durante septiembre, el secretario general publicó varios Tweets críticos con Sumar.

Alguien dirá: «bueno, no les faltaban razones para querer desentenderse de la candidatura de Sumar, por tibiamente reformista y normalizadora del imperialismo, por no buscar el PCE en ella ningún tipo de desarrollo ideológico de los trabajadores», etc. Pero este no era el meollo del asunto. Si alguien quiere convencerse del nivel de pérdida del norte de la CP, podemos ver, por ejemplo, su valoración de la actividad electoral del PCTE. La calificaba de “reformista radical”. ¿Por qué? Por dos cosas. Por un lado, por presentarse a las elecciones con un programa mínimo, y no solo con uno de máximos. Obviamente hay cuestiones que criticar al PCTE, pero este era un disparo izquierdista completamente herrado contra una organización que emplea las elecciones como mero proceso de entrenamiento de sus cuadros en la propaganda comunista y partidaria, y en la captación de militantes y entorno (lo cual exige un programa mínimo, que además es un recurso leninista elemental). Por otro lado, por su actividad sindical, que era juzgada por una dirección que caía en los viejos errores de Lenin criticados en La enfermedad infantil…

Para justificar los giros en varios órdenes ante los miembros del CC ―que obviamente apreciaban un alejamiento de los recientes acuerdos―, por el momento la CP apeló a ciertos aspectos recogidos en los documentos del congreso de abril. Se agarraba aquí y allá a las frases desde las que se podía trepar hasta las nuevas conclusiones. Al mismo tiempo, olvidaba las que resultaban incómodas. Nada como unas tesis eclécticas y un poco de picaresca para ir un día al sur y otro al norte, y siempre de acuerdo con las tesis.

Pero pronto sería necesario soltar amarras, declarar insuficientes aquellos acuerdos y proclamar la necesidad de unos nuevos. Y ello bajo la convincente amenaza de, o hacerlo, o dejar de ser una organización revolucionaria.

Esta dirección tuvo oportunas dificultades para encontrar las soluciones sencillas que evitaran contradicciones antagónicas con el PCE. Quienes no daban entonces con el misterioso secreto que podría evitar una intervención del PCE, son los mismos que, tras un año ocultando a su militancia el verdadero debate concreto al que se conducía a la organización, en noviembre de 2023 han hecho autocrítica por… ¡no haber sabido trasladarle a su militancia de base los debates que estaban teniendo lugar en la dirección!

Justo cuando sectores de la CP se iban introduciendo en embrollos antileninistas sobre “la vanguardia no vanguardista” y se hacían eco de los discursos ultrademócratas contra “la división típicamente burguesa […] entre dirigentes y dirigidos”; justo en ese momento, se estaba meando alegremente en el centralismo democrático, convencía al CC para dar la vuelta a toda la línea de la organización y se lanzaba al dirigismo burocrático respecto a la militancia.

La CP era, además, consciente de la vulneración congresual. Pero, como veremos, era absolutamente incapaz de concebir otra vía que no le hiciera renunciar a las verdades alcanzadas. El debate democrático le parecía la interrupción del luminoso avance ideológico que estaba desarrollando, indispensable para el progreso de la organización.

En el propio CC se puso en cuestión el ritmo de alejamiento respecto a los acuerdos de abril. El descaro de la respuesta era total: se afirmó que siempre los CC habían abierto nuevos debates. Simplemente esta vez los debates que se abrían eran de más calado. Era cierto: simplemente se había impugnado la estrategia, la enorme mayoría de la táctica y la inserción orgánica de la UJCE. Y no hacía falta meter a la militancia en estas minucias. Podía esperar.

7. La propuesta del MS

A finales de octubre de 2022 la dirección de la UJCE y el MS tuvieron la primera reunión bilateral formal. No se trató del primer contacto. Estos se produjeron semanas antes. Dichos contactos buscaron verificar, por parte del MS, si las evidentes diferencias políticas con el PCE caminaban hacia una ruptura de la UJCE con el mismo. Entonces la dirección de la UJCE había contestado negativamente. Entonces aún sostenía esta posición, aunque estaba completamente minada en su base. Pero el proceso de acercamiento ideológico con el MS era tan claro que se acordó reunirse a futuro. Finalmente se llegó a concertar la tan conocida como misteriosa primera reunión bilateral, aquel otoño.

Su contenido e implicaciones no fue trasladado a la militancia de base. Allí se habló de muchos temas, con amplitud. Lo que más nos atañe es lo siguiente: teniendo en cuenta las tensiones cada vez más fuertes con el partido, el MS propuso, según se dijo más tarde: “algo que la UJCE solo podía decidir en un congreso”.

Que la militancia de la UJCE pasara a integrar a escala estatal el Movimiento Socialista, manteniendo al inicio cierta autonomía, sería el avance territorial más rápido ―aunque poco denso― de aquel proyecto. Por el momento, solo había despuntado en algunas áreas sobre la base de organizaciones existentes y subestatales. Había ocurrido en territorios determinados y no por casualidad, pero eso le parecía poco relevante a la mayoría de la CP, pese a algunas advertencias en el CC.

Las juventudes del PCTE no eran ni remotamente una herramienta viable para este objetivo. No tanto por las lagunas territoriales (frente a las cuales ya no brillaba la UJCE), sino por la estrechísima cercanía con su partido y por las diferencias ideológicas con el MS, pues se alinean firmemente con las posiciones del KKE. Las juventudes del PCPE, débiles en extremo, no era posible tenerlas en cuenta. De modo que la UJCE parecía la organización estatal más útil para servir de base: ideológicamente más ecléctica, bajo elevadísimas contradicciones con su partido y con una capacidad militante que podía servir de base al nuevo movimiento. Y lo que es más importante: en la UJCE ya había dirigentes en la cúspide de la organización que así lo consideraban también; dirigentes que habían rechazado el proyecto del PCE y veían adecuado lanzarse a la unidad de acción con el MS y al debate de líneas, para tantear una progresiva incorporación al mismo.

Tal y como había ocurrido en momentos pasados de la historia de la UJCE, el movimiento de masas (que esta vez lo era solo en un rincón del Estado, y solo entre juventud intensamente politizada) nubló la vista y desvió de nuevo, aunque por la vía izquierdista, de las tareas marxistas-leninistas esenciales para la construcción del partido de nuevo tipo. Por un tiempo, en otoño, entre la dirección de la UJCE estuvo presente la idea de atraer a sectores del MS, cuando aún se tomaba a esta organización como un frente de masas. Lo que ha demostrado el último año es que la asimilación teórica y organizativa ha sido inversa.

El primer fin de semana de octubre había tenido lugar la fiesta del PCE. En ella se dio una charla titulada “Crisis, agotamiento de la socialdemocracia y proyecto comunista”; es decir, una condensación de la nueva línea. Ante un público constituido prácticamente solo por la propia militancia ―obligada a asistir―, se contribuía a asentar el giro ideológico. Durante la fiesta, en aquellas fechas en que aún se respondía a los contactos del MS con una negativa a romper con el PCE, algún alto miembro de la alta dirección bromeaba con irse a esta organización “tal y como está el partido…”. Pero a la broma le llegó rápido su propuesta, y a la propuesta, su congreso.

El 3 de noviembre de 2022, GKS publicó en castellano su “Propuesta Política para la Juventud Trabajadora”. Algunos miembros de la dirección encontrarían allí la orientación adecuada a seguir. [8]https://twitter.com/GKSozialista/status/1588111633674604552

Gente que conoce bien y desde tiempo atrás la organización, considera que el izquierdismo en aceleración, además de apoyarse en la debilidad teórica, tenía unos condicionamientos sociales: una organización cada vez más desobrerizada, con cuadros de dirección principalmente formados en los ritmos de la intervención estudiantil, así como en la intervención vecinal, pero con muy limitada experiencia en el basto movimiento obrero y sus dinámicas, frente al cual se veía impotente. Lo cierto es que esta debilidad de composición social podía haber sido identificada y trabajada con un correcto enfoque, pero, ante la debilidad teórica imperante, tales condicionantes abrieron las puertas a la huida izquierdista.

***

La siguiente entrega cuenta con estos apartados:

8. Sosteniendo el viraje: digan adiós al PCE

9. Se aprueba la convocatoria del congreso

10. “A pesar de que nuestro referente partidario sí lo haga”

11. Se anuncia la convocatoria del congreso

12. Objetivo fijado: avancen a toda máquina

Notas

Notas
1 https://twitter.com/GKSozialista/status/1588111633674604552
2 https://www.juventudes.org/alfonso-armesto-secretario-general-de-la-juventud-comunista-ante-el-xxi-congreso-del-pce/
3 https://crisismedio.com/2022/09/11/presentacion-del-encuentro-por-el-proceso-socialista
4 https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/anti-duhring/ad-seccion2.htm
5 https://yescacastilla.org/yesca/
6 https://intervencionycoyuntura.org/el-rescate-del-antisovietismo-vulgar-a-2023-y-la-ujce/
7 https://www.marxists.org/espanol/m-e/cartas/e5-8-90.htm
8 https://twitter.com/GKSozialista/status/1588111633674604552
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