Simplemente indignante

Es difícil pensar que el actual rey de España y Jefe del Estado, designado por procedimiento no democrático, sea realmente ajeno a los comportamientos ilegales de su progenitor, reconocidos por éste en su reciente declaración –modelo 720- ante la Autoridad Tributaria.

El comportamiento del rey emérito y el de toda la monarquía son indignantes, como lo es también la actitud de la Derecha y la extrema Derecha, y el de no pocos medios de comunicación que muestran condescendencia con las presuntas corruptelas de la institución monárquica y  su régimen. En este sentido, es difícil pensar que el actual rey de España y Jefe del Estado, designado por procedimiento no democrático, sea realmente ajeno a los comportamientos ilegales de su progenitor, reconocidos por éste en su reciente declaración –modelo 720- ante la Autoridad Tributaria.

Los que deberían dar ejemplo, con seriedad, con humildad, con honestidad, son los que llevan toda la vida sosteniéndose con el presupuesto público.

 Según una estimación realizada en 2012 por The New York Times, se calcula que la fortuna amasada por Juan Carlos en las últimas décadas asciende a una cantidad cercana a los 2.000 millones de euros.[i] Pese a los ingresos mensuales desorbitados que ha venido percibiendo el rey emérito durante su reinado –alrededor de 200.000 euros anuales-, el inmenso capital que ha podido acumular solo puede explicarse desde comportamientos ajenos al derecho y, en todo caso, deshonestos.

Ahora, cuando los Borbones se ven seriamente cuestionados, pretenden liquidar el tema pagando una pequeña cantidad a Hacienda y si te he visto no me acuerdo. Pues bien, además de reconocer con ello que se han llevado mogollón de dinero, es una tomadura de pelo a la ciudadanía, nos toman por idiotas.

¿Se acuerdan ustedes de cuántas veces el padre Borbón ha manifestado a lo largo de los años que «no volverá a pasar»?. Pues siempre vuelve a pasar, es una enfermedad hereditaria de los Borbones a lo largo de la historia, donde en varias ocasiones lo han solucionado con la huida, fugándose.

Y sí, todo esto ocurre en este país que se llama España. Y lo más indignante es que ello se da con una institución errática y parásita que no tiene otra función esencial que la de dar cobertura a la oligarquía, al aparato de estado heredero del franquismo, a los terratenientes y a la jerarquía de la Iglesia Católica. Entonces, ¿para qué nos sirve la monarquía a los trabajadores y capas populares de este país? Esta institución daña gravemente los intereses de la mayoría social.

Por otra parte, el que un cargo público, elegido o designado a dedo, tenga el privilegio de ser aforado, o inviolabilidad jurídica, no le da derecho para hacer lo que le venga en gana, no es aforado para robar, no es aforado para malgastar los fondos públicos, no es aforado para enriquecerse a costa del pueblo. Pero claro, con una judicatura en gran parte heredera del franquismo ocurren estas cosas, todas estas barbaridades, mientras tanto miles y miles de compatriotas viven sin hogar, sin un puesto de trabajo digno, sin alimentos para subsistir, derechos que se encuentran recogidos en la vigente Constitución. ¿Hay algo más ingrato?  Con el dinero que se invierte en mantener a la Familia Real se podría dar de comer a bastantes ciudadanos.

Hay miles de ciudadanos, hombres y mujeres que tuvieron que emigrar durante años a otros países a ganarse la vida, ahora cobran pequeñas pensiones de esos países (30-50- 80-120-200 euros) y están pagando impuestos en nuestro país por ello. ¿Dónde está la igualdad?. Está claro que no todos somos iguales ante la ley.

Es decepcionante y repugnante escuchar a algunos políticos y tertulianos deformando la realidad: que si todos somos iguales ante la ley, que si se está utilizando este asunto de manera partidista, que si el rey fugado no tiene nada que ver con el ciudadano Felipe… ¡qué cinismo, qué hipocresía!

Hay que dejar claro que las y los comunistas que nos sentimos republicanos, así como todas las personas que se suman al ideal republicano, tenemos el legítimo derecho de seguir luchando por la III República, o quizás más derecho –y más obligación-, por una sencilla razón, y es que nosotros priorizamos las condiciones sociales y económicas de la clase obrera, de las y los trabajadores que somos la gran mayoría de la sociedad (90%), mientras que en la Derecha prevalecen los planteamientos del capitalismo, que es la minoría (10%). Lo hacemos con orgullo y mucha honra, porque entre otras cosas, es el sistema más democrático en el camino hacia el socialismo, donde todos los cargos públicos son elegidos por sufragio universal, no por sucesión hereditaria. ¿Que eso es política? Pues claro, todo es política. ¿Que no le gusta a la Derecha? Normal, siempre ha sido así. ¿O es que la actitud irresponsable de los partidos de la derecha en no colaborar e incluso boicotear las medidas necesarias para luchar contra la Covid-19, sin tener en cuenta las miles de personas fallecidas y las que desgraciadamente seguirán perdiendo la vida, sólo por desgastar al Gobierno ante un grave problema sanitario a nivel mundial no es política? Es política y además despreciable. Parece como si no les importaran los muertos, incluidos los sanitarios que se la juegan todos los días para salvar vidas. Los virus no saben de ideologías. En problemas como el de una pandemia que afecta a toda la ciudadanía, gobierne quien gobierne, todas y todos hemos de arrimar hombro, más allá de los aciertos o errores que puedan cometerse. Baste ver el ejemplo colaborador de la oposición en Portugal como botón de muestra. Lo más importante ahora es erradicar la pandemia.

Cabe recordar que fue Franco y sus aliados los que dieron el golpe de estado contra la República Española y su Gobierno elegido de forma democrática, lo que provocó una guerra civil sangrienta y desastrosa con el apoyo del fascismo internacional. Los mismos que una vez terminada la guerra civil realizaron una feroz represión con más de 150.000 asesinatos civiles por defender al Gobierno legal y a la II República, sólo por pensar de manera diferente. Eso es fascismo contra los republicanos, contra los comunistas y, en general, contra todos los hombres y mujeres progresistas.

El pasado 24 de diciembre Felipe VI nos viene con la milonga de que «los principios morales y éticos que los ciudadanos reclaman de nuestras conductas nos obligan a todos sin excepción», «Estar por encima de cualquier consideración de la naturaleza que sea, incluso de las personales o familiares», «Todos debemos respetar el texto de la constitución»… Y se queda tan pancho.

Ninguna mención sobre la impresentable conducta de su padre; se lo quitó de encima mandándolo  al extranjero.

Ni una sola mención condenando las corruptelas de su entorno, no solo la de su padre. Incluida una de sus cuentas corrientes con 100 millones a su nombre que ocultó durante tiempo.

Nada de condenar, ni siquiera una crítica a los militares golpistas, ya saben, los que apelaban en redes sociales al asesinato de 26  millones de españoles.

Nada sobre el manifiesto golpista de los 400 altos cargos militares.

Nada sobre la actitud provocadora de militares en la Academia Militar cantando el “Cara al sol”y con el saludo nazi, etc.

En definitiva, más de lo mismo, y como se suele decir «el que calla otorga».

Ahora hay quien está planteando hacer una ley de la monarquía, no solo el PSOE, sino también Unidas Podemos, incluidos los ministros eurocomunistas del Gobierno de Coalición.[ii]Lo que hay que plantear claramente es la exigencia a la Justicia para que investigue a fondo la procedencia de todos los bienes de los Borbones para que devuelvan todo lo que hayan podido amasar ilegalmente, que sean juzgados como cualquier ciudadano y si son condenados que ingresen en prisión y paguen por sus malos comportamientos.

Una ley que regule la Monarquía en España no tendría otra utilidad que la de contribuir de forma inútil a sostener una institución caduca y dañina a los intereses de la inmensa mayoría de la sociedad española. Constituiría un claro apoyo al régimen postfranquista del 78.

Al mismo tiempo es preciso y urgente iniciar un proceso de ruptura democrática republicana mediante el impulso popular, respetuoso con las diferentes nacionalidades y regiones y que contribuya al establecimiento de un verdadero régimen democrático republicano con plenos derechos y libertades formales. De esta manera, la República tricolor allanaría el camino para continuar la lucha por la transformación social hacia el socialismo.    

Julián Cudero, Militante del PCE

Ilustraciones: Fernando Francisco Serrano, militante del PCE


[i] ElDiario.es 05.08.20, https://www.eldiario.es/politica/fortuna-personal-juan-carlos-i-patrimonio-opaco-origen-incierto-centro-polemica-juan-carlos-i-fiscalia-patrimonio-monarquia_1_6148679.html

[ii] El País, 24.12.20, https://elpais.com/espana/2020-12-24/asens-anuncia-que-unidas-podemos-registrara-en-el-congreso-una-ley-de-la-corona-en-los-proximos-meses.html

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