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‘Círculo de silencio por las víctimas del Tarajal en Ceuta’

«Es lamentable que Juan Jesús Vivas, presidente popular de Ceuta, no haya declarado un día de luto en la ciudad autónoma, ni siquiera un minuto de silencio, en Memoria de las víctimas del Tarajal», dicen desde el Círculo de Silencio.

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Círculo de Silencio en Granada para rendir homenaje a los 141 jóvenes, entre ellos un bebé, que han muerto ahogados en la playa del Tarajal por buscar una vida mejor, según el balance final de la asociación Caminando Fronteras. El Círculo de Silencio convocó el pasado 4 de septiembre en la Fuente de las Batallas, para reivindicar también el derecho a emigrar por vías legales y seguras. 

«Es lamentable que Juan Jesús Vivas, presidente popular de Ceuta, no haya declarado un día de luto en la ciudad autónoma, ni siquiera un minuto de silencio, en Memoria de las víctimas del Tarajal», dicen desde el Círculo de Silencio. Y la Asociación Hispano-Marroquí también se solidariza con las víctimas: «Hoy guardamos silencio por quienes emprendieron un viaje con la esperanza de encontrar un futuro mejor y nunca llegaron a su destino».

Con el Círculo de Silencio, Granada manifiesta asimismo su apoyo a Cruz Roja y a Luna Blanca, dos organizaciones humanitarias que están recibiendo amenazas por dar de comer a 5.000 inmigrantes hambrientos.

 Paco Vigueras en el espigón fronterizo del Tarajal (Ceuta), donde el pasado 30 de julio de 2026 murieron ahogados 141 inmigrantes. Foto: Granada Abierta

¡Fuera los moros! No les deis de comer para que se vayan a su país, al enemigo ni agua, Es el grito islamófobo, lanzado por la ultra derecha, que utiliza la crisis migratoria para envenenar a la población ceutí con su discurso de odio. 

Cruz Roja y Luna Blanca responden: «Ceuta es una ciudad solidaria y seguiremos dando comida a los inmigrantes, a pesar de los insultos». Y añaden: «Los ceutíes no somos racistas y estamos orgullosos de vivir en una ciudad intercultural, en la que convivimos cuatro religiones».

Imagen de archivo de un acto en memoria e los migrantes fallecidos en la frontera. 

La derecha utiliza la crisis humanitaria con fines electorales 

Lejos de defender los derechos humanos y la legalidad internacional, el Partido Popular ha vuelto a utilizar esta crisis humanitaria con fines electorales. La derecha extrema se ha paseado por Ceuta, no para buscar soluciones, sino para echar más leña al fuego. El expresidente Aznar, como si fuera el guerrero del antifaz, desembarcó en Ceuta pidiendo guerra. Y como el héroe del cómic islamófobo, recordó a los ceutíes que la defensa del «invasor» se ejecuta por la fuerza, como hiciera él, en julio de 2002, con la patética operación militar en el islote de Perejil.

Poco amigo del derecho internacional, como ya demostró aliándose con Estados Unidos en la guerra ilegal de Irak, Aznar es partidario de las devoluciones en caliente e intenta criminalizar a los inmigrantes, llamándolos «invasores’. El Partido Popular y la derecha mediática llaman «invasión» a la entrada masiva de miles de jóvenes en bañador, que cruzaron a nado el espigón fronterizo y 141 murieron en el intento. Pero el PP no convoca concentraciones en memoria de las víctimas, sino para hacer actos «patrióticos contra el moro», que cada vez se parecen más a los que organiza la extrema derecha.

Cuando vimos en el Telediario las imágenes de aquella riada humana, todos recordamos la «marcha verde» contra el pueblo saharaui, en 1975, con la que Marruecos ocupó ilegalmente el Sáhara occidental. Ahora, la dictadura marroquí ha vuelto a utilizar a personas migrantes y a miles de jóvenes desesperados para reclamar Ceuta. 

¿Por qué Sánchez evita señalar a Marruecos?

Porque el régimen alauita no está solo, ha contado con el apoyo de Donald Trump y Netanyahu, los matones del planeta. Trump no perdona a Sánchez su negativa a usar las bases militares de Rota y Morón para bombardear Irán. Y Netanyahu, tampoco perdona a Sánchez que le dijera a la cara «el genocidio de Gaza es insoportable» y que haya reconocido al Estado palestino. Ambos son líderes mundiales de la ultraderecha y aliados ideológicos del PP y VOX. Todos unidos en Ceuta por la misma estrategia de acoso y derribo contra Sánchez. «El que pueda hacer, que haga», dijo Aznar.

Foto de archivo de la Marcha del Tarajal, a los diez años de la tragedia. Foto: Granada Abierta

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Crisis migratorias 

Todo parece indicar que estamos ante una nueva crisis migratoria, planificada desde Rabat, con el objetivo de crear en el futuro lo que llama el Gran Marruecos. Un proyecto expansionista, como el que Tel Aviv realiza en Palestina, denominado Gran Israel. De hecho, el régimen marroquí ha reconocido al Estado genocida de Israel, a cambio de que Estados Unidos e Israel reconozcan la marroquinida del Sáhara.

Esta vez, la dictadura marroquí cuenta con el respaldo de la CÍA y del Mosad, que pusieron en marcha una campaña de bulos sin precedentes. La sentencia del Tribunal Supremo también contribuyó. Entre todos, hicieron creer a más de 80.000 personas que era posible cruzar la frontera a nado, sin devoluciones en caliente. Para ellos, las víctimas sólo son daños colaterales.

No olvidemos las dos crisis migratorias anteriores. En el año 2014, también murieron ahogados 15 inmigrantes, en la misma playa del Tarajal. En aquella ocasión, más de 200 personas intentaron entrar en Ceuta, desde Marruecos. Unas 90 alcanzaron la zona fronteriza e intentaron cruzar a nado. Mientras estas personas se encontraban en el agua, agentes de la Guardia Civil intentaron impedir que alcanzaran tierra firme, mediante el uso desproporcionado de la fuerza y de material antidisturbios, como pelotas de goma, salvas detonadoras y botes de humo. La carga policial contra los inmigrantes fue ordenada por Jorge Fernández Díaz, entonces ministro del Interior del Partido Popular.

Recordemos también la crisis de 2021, en la que 10.000 inmigrantes entraron a nado en la ciudad autónoma y se saldó con dos víctimas mortales. El régimen marroquí expresaba así su malestar por la hospitalización secreta en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, ingresado para recibir tratamiento contra el COVID-19. Como represalia, Rabat relajó de inmediato la vigilancia en sus fronteras con Ceuta, permitiendo y alentando la entrada masiva de personas. Ya entonces se vio que Marruecos no es un vecino fiable.

Y en un intento de apaciguar al régimen de Rabat, el gobierno de Sánchez cometió el error de abandonar al pueblo saharaui y su legítimo derecho a la autodeterminación. Ya va siendo hora de restablecer la legalidad internacional en el Sáhara, ocupado y expoliado por la monarquía corrupta de Mohamed VI.

Y en 2024, participé en la Marcha del Tarajal, organizada por colectivos de Derechos Humanos, con motivo del décimo aniversario de la tragedia de 2014. Recuerdo que la marcha recorrió el centro de Ceuta, con más de 80.000 habitantes, pero pocos ceutíes salieron a la calle para apoyar la manifestación, y eso me preocupó. Sólo algunos se asomaron a las ventanas de sus casas, cuando escucharon lemas reivindicativos como: «Ningún ser humano es ilegal». El desafío de Ceuta es rechazar los mensajes de odio, que promueve la extrema derecha, para seguir siendo una ciudad intercultural y solidaria.

Fuente: El Independiente de Granada

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