La Revolución y el Partido
Solo la lucha económica, y menos aún la lucha espontánea aislada, es insuficiente para conducir un proceso revolucionario exitoso. En realidad, la lucha espontánea y la económica, sin contenido político, fortalecen a la burguesía y asientan su modo de producción. Por eso, apartar al proletariado de cualquier idea revolucionaria, cualquier pensamiento de lucha política de clase, es objetivo irrenunciable de la burguesía.
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Según el artículo 1.1 de los Estatutos, el PCE se constituye en partido político con la propuesta de «participar democráticamente en la transformación revolucionaria de la sociedad y de sus estructuras políticas, mediante la articulación de un bloque social alternativo organizado en torno a la clase trabajadora y los sectores populares que, siendo socialmente y culturalmente hegemónico, permita la toma del poder político, el control de la actividad económica y, por tanto la superación del sistema capitalista y la construcción del socialismo en el Estado Español, como contribución al tránsito hacia el socialismo en el plano mundial, con la perspectiva de la plena realización del ideal emancipador del comunismo.»
Con ello, entramos ahora de lleno en los aspectos subjetivos de los procesos revolucionarios. Lenin, en el texto «Contra el boicot» señala que: “El marxismo se diferencia de todas las demás teorías socialistas por la magnífica forma en que combina una completa ecuanimidad científica en el análisis del estado de cosas objetivo y del curso objetivo de la evolución, con el reconocimiento más resuelto de la significación que tienen la energía revolucionaria, la creatividad revolucionaria y la iniciativa revolucionaria de las masas, así como, naturalmente, de los individuos, los grupos, las organizaciones y los partidos que saben tantear y establecer conexiones con tales o cuales clases.
La elevada valoración concedida a los períodos revolucionarios en el desarrollo de la humanidad emana del conjunto de las concepciones de Marx sobre la historia: precisamente en tales períodos se resuelven las múltiples contradicciones que van acumulándose lentamente en los periodos del llamado desarrollo pacífico. Precisamente en tales períodos se manifiesta con la mayor fuerza el papel directo de las diferentes clases en la determinación de las formas de vida social y van construyéndose los cimientos de la superestructura política que se mantendrá luego durante largo tiempo asentada en unas relaciones de producción renovadas” [1]LENIN, V.I., «Contra el boicot», Tomo 16, p. 25, Obras Completas, 26.06.1907.
La emancipación de la clase obrera solo puede ser obra de la propia clase obrera, sostienen Marx, Engels y Lenin. Sin la conciencia y la organización de las masas, sin la preparación y la educación que proporciona la lucha de clases no es posible una revolución socialista.
Para que la clase trabajadora logre tener plena conciencia de clase necesita que el socialismo científico, el materialismo histórico, penetre en el movimiento obrero. No basta con disponer de una teoría revolucionaria que ofrezca una explicación rigurosa e irrefutable de los mecanismos y las causas de la opresión y la explotación que definen al sistema capitalista. Es preciso, además, que estas ideas se conviertan en el instrumento ideológico de los hombres y mujeres más avanzados de la clase trabajadora que les permitan romper con la ideología burguesa dominante. Conquistando plena independencia de la burguesía (política e ideológica), estos sectores más preparados y combativos del movimiento obrero se dotarán de capacidad para organizar y dirigir al conjunto de la clase hacia la conquista del poder político y la total emancipación del proletariado.
El Partido es, por tanto, la fusión del movimiento obrero con el socialismo científico. Su cometido es el de representar los intereses generales de toda la clase trabajadora, señalando el objetivo final de la sociedad socialista, tras la conquista del poder político, cuidando siempre por la independencia política e ideológica respecto de la burguesía. Vincular de manera estrecha y organizada la lucha económica con la lucha política de las personas trabajadoras y los sectores populares es uno de los fundamentos básicos del Partido Comunista.
Lenin, en el texto «Nuestro Programa» señala, “Nosotros nos basamos íntegramente en la teoría de Marx, que convirtió por primera vez el socialismo de utopía en ciencia, asentó los sólidos cimientos de esta ciencia y trazó el camino que debía seguirse para desarrollarla y elaborarla en todos sus aspectos. Esta teoría reveló la esencia de la economía capitalista moderna, explicando cómo la contratación del obrero, la compra de la fuerza de trabajo, disimula la esclavización de millones de desposeídos por un puñado de capitalistas, propietarios de la tierra, de las fábricas, las minas, etc. Mostró que todo el desarrollo del capitalismo moderno tiende a desplazar la pequeña producción por la grande y crea premisas que hacen posible e indispensable la organización socialista de la sociedad. Enseñó a ver, bajo el manto de costumbres arraigadas, intrigas políticas, leyes intrincadas y teorías hábilmente fraguadas, la lucha de clases, la lucha entre todo género de clases poseedoras y las masas de desposeídos, el proletariado que encabeza a todos los desposeídos. Estableció que la verdadera tarea de un partido socialista revolucionario no consiste en inventar planes de reorganización de la sociedad, ni en predicar a los capitalistas y sus acólitos que mejoren la situación de los obreros, ni tampoco en urdir conjuraciones, sino en organizar la lucha de clase del proletariado y dirigir esa lucha cuyo objetivo final es la conquista del poder político por el proletariado y la organización de la sociedad socialista”. [2]LENIN, V.I., «Nuestro Programa», Tomo 4, p. 194-195, Obras Completas, no antes de 1899.
Solo la lucha económica, y menos aún la lucha espontánea aislada, es insuficiente para conducir un proceso revolucionario exitoso. En realidad, la lucha espontánea y la económica, sin contenido político, fortalecen a la burguesía y asientan su modo de producción. Por eso, apartar al proletariado de cualquier idea revolucionaria, cualquier pensamiento de lucha política de clase, es objetivo irrenunciable de la burguesía. Puede que en determinados combates de la lucha económica el proletariado alcance mejoras en sus condiciones de trabajo. Pero estos logros, en sí mismos, no ponen en cuestión el orden social, el modo de producción capitalista. Al controlar el aparato de Estado, a la clase dominante le será fácil revertir en cualquier momento las mejoras alcanzadas por los asalariados con el apoyo del poder legislativo y judicial que controla.
El proceso de degradación de las condiciones legales de trabajo en la reciente crisis-estafa, con las sucesivas reformas laborales, ha hecho posible la eliminación de numerosísimos derechos laborales que los trabajadores habían conquistado en no pocas confrontaciones con el capital.
Lenin, en «Dos tácticas de la socialdemocracia», indica: “Las revoluciones son las locomotoras de la historia, decía Marx. Las revoluciones son la fiesta de los oprimidos y explotados. La masa del pueblo nunca es capaz de ser un creador tan activo de nuevos regímenes sociales como durante la revolución. En tales periodos, el pueblo es capaz de hacer milagros, desde el punto de vista del rasero estrecho y pequeño-burgués del progreso paulatino. Pero es necesario que también los dirigentes de los partidos revolucionarios planteen sus tareas de un modo más amplio y audaz en tales períodos, que sus consignas se adelanten siempre a la iniciativa revolucionaria de las masas, sirviendo de faro a las mismas, mostrando en toda su grandeza y en toda su magnificencia nuestro ideal democrático y socialista, indicando el camino más corto y más directo hacia la victoria completa, incondicional y decisiva”. [3]LENIN, V.I., Dos tácticas de la socialdemocracia, Tomo 11, p. 109, Obras Completas, 1905.
No solo de nosotros depende el que haya o no revolución, dice Lenin y añade: «ahora bien, nosotros haremos nuestro trabajo, y este trabajo nunca será en vano. Sembrará profundamente en las masas las semillas del democratismo y de la acción independiente del proletariado, y esas semillas darán forzosamente brotes, mañana en la revolución democrática o pasado mañana en la revolución socialista». [4]LENIN, V.I., La plataforma de los reformistas y la plataforma de los socialdemócratas revolucionarios, Tomo 22, p. 179, Obras Completas, 05.11.1912.
Lenin resaltaba que Marx en una carta a Weydemeyer, fechada el 5 de marzo de 1852, señala de modo muy notable:
“Por lo que a mí se refiere, no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha de clases, y algunos economistas burgueses, la anatomía económica de éstas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción (historische Entwicklungsphasen der Produktion); 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las (clases y hacia una sociedad sin clases ...” (nota 37).
Lenin a continuación añade “Lo fundamental en la doctrina de Marx es la lucha de clases. Así se dice y se escribe con mucha frecuencia. Pero no es exacto. De esta inexactitud dimana a cada paso una adulteración oportunista del marxismo, su falseamiento en un sentido aceptable para la burguesía. Porque la teoría de la lucha de clases no fue creada por Marx, sino por la burguesía antes de Marx, y es, en términos generales, aceptable para la burguesía. Quien reconoce solamente la lucha de clases no es aún marxista, puede resultar que no ha rebasado todavía el marco del pensamiento burgués y de la política burguesa. Circunscribir el marxismo a la teoría de la lucha de clases significa limitarlo, tergiversarlo, reducirlo a algo aceptable para la burguesía. Únicamente es marxista quien hace extensivo el reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado”. [5]LENIN, V.I., Tomo 33, Pág. 34, Obras Completas
En el texto «Nuestra tarea inmediata», Lenin se pregunta ¿Qué es la lucha de clase? Y responde: “Cuando los obreros de una fábrica, de un oficio, inician una lucha contra su patrono o sus patronos, ¿es lucha de clase? No; eso es tan solo sus brotes débiles. La lucha de los obreros se convierte en lucha de clase sólo cuando los representantes de vanguardia de toda la clase obrera de un país adquieren conciencia de que son una clase unida y empiezan a actuar, no contra patronos aislados, sino contra toda la clase de los capitalistas, y contra el Gobierno que apoya a esa clase. Sólo cuando cada obrero tiene conciencia de que es parte de toda la clase obrera, cuando en su pequeña lucha cotidiana contra un patrono o un funcionario ve la lucha contra toda la burguesía y contra todo el Gobierno, sólo entonces su lucha se transforma en lucha de clase”. [6]LENIN, V.I., Nuestra tarea inmediata, Tomo 4, p. 199, Obras Completas, octubre 1899.
Ahora bien, para que este verdadero motor —la lucha de clase— destruya lo viejo y lo sustituya por lo nuevo, es indispensable la organización y la conciencia revolucionaria de los hombres y mujeres de la clase oprimida, el instrumento partidario indispensable para, como bien señala el artículo 1.1 de los Estatutos del PCE, transformar de manera revolucionaria la sociedad y sus estructuras políticas.
Lenin, en el documento «Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo», nos dice: “Los hombres han sido siempre en política víctimas necias del engaño de los demás y del engaño propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a discernir, detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase. Los partidarios de reformas y mejoras se verán siempre burlados por los defensores de lo viejo mientras no comprendan que toda institución vieja, por bárbara y podrida que parezca, se sostiene por la fuerza de unas u otras clases dominantes. Y para vencer la resistencia de esas clases, sólo hay un medio: encontrar en la misma sociedad que nos rodea, educar y organizar para la lucha a los elementos que puedan —y, por su situación social, deban— formar la fuerza capaz de barrer lo viejo y crear lo nuevo. Sólo el materialismo filosófico de Marx señaló al proletariado la salida de la esclavitud espiritual en que han vegetado hasta hoy todas las clases oprimidas. Sólo la teoría económica de Marx explicó la situación real del proletariado en el régimen general del capitalismo.” [7]LENIN, V.I., Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo, Tomo 23, pp. 48-49, Obras Completas.
No toda situación revolucionaria origina una revolución. Es preciso un elemento subjetivo: la capacidad, dice Lenin, «de la clase revolucionaria de llevar a cabo acciones revolucionarias de masas lo suficientemente fuertes para romper (o quebrantar) el viejo Gobierno, que nunca, ni siquiera en las épocas de crisis, caerá si no se le hace caer». [8]LENIN, V.I., «La bancarrota de la II Internacional», Tomo 26, p. 229, Obras Completas, junio de 1915.
El Partido Comunista es, por tanto, la expresión organizada subjetiva necesaria e imprescindible, tanto en los procesos de transformación social, como en los períodos previos del llamado desarrollo pacífico.
Notas
| ⇧1 | LENIN, V.I., «Contra el boicot», Tomo 16, p. 25, Obras Completas, 26.06.1907. |
|---|---|
| ⇧2 | LENIN, V.I., «Nuestro Programa», Tomo 4, p. 194-195, Obras Completas, no antes de 1899. |
| ⇧3 | LENIN, V.I., Dos tácticas de la socialdemocracia, Tomo 11, p. 109, Obras Completas, 1905. |
| ⇧4 | LENIN, V.I., La plataforma de los reformistas y la plataforma de los socialdemócratas revolucionarios, Tomo 22, p. 179, Obras Completas, 05.11.1912. |
| ⇧5 | LENIN, V.I., Tomo 33, Pág. 34, Obras Completas |
| ⇧6 | LENIN, V.I., Nuestra tarea inmediata, Tomo 4, p. 199, Obras Completas, octubre 1899. |
| ⇧7 | LENIN, V.I., Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo, Tomo 23, pp. 48-49, Obras Completas. |
| ⇧8 | LENIN, V.I., «La bancarrota de la II Internacional», Tomo 26, p. 229, Obras Completas, junio de 1915. |

