Los principios y el Partido
El grupo oportunista enquistado en la dirección del PCE, lejos de haberse disuelto y sometido al mandato congresual del XX Congreso, continúa desplegando una intensa actividad antiestatutaria, contraria al marxismo-leninismo, desde las más altas instancias del Partido, dirigida a reprimir toda actuación partidaria desplegada conforme al ideario revolucionario restablecido en aquella convocatoria congresual.
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En el artículo 1.3 de los Estatutos podemos leer que el PCE basa su análisis de la realidad y su práctica política en las aportaciones del marxismo-leninismo y el socialismo científico. La incorporación del patrimonio de ideas y formulaciones científicas, legado por Marx, Engels y Lenin, constituye el restablecimiento de un pensamiento en el XX Congreso de diciembre de 2017, que los reformistas habían eliminado más de cuatro décadas atrás.
La incorporación del marxismo-leninismo se produce, no obstante, sin debate congresual. Tampoco en la fase precongresual. Fue el resultado de un sigiloso acuerdo por arriba entre el grupo reformista (eurocomunista) de la dirección del PCE y algunos conocidos militantes que defendían la incorporación formal en los Estatutos de los principios del marxismo-leninismo. Estos no constituyeron una Plataforma Interna de Opinión conforme establecen los artículos 2.10, 18.7 y 55 de los Estatutos, [1]Ver capítulos 11 -Centralismo democrático-, 18 – Fracción, Corriente, Tendencia- y 1ºy 2º -Eurocomunismo- del libro EL XX CONGRESO DEL PCE, ¿UN CONGRESO ESPECIAL? de Miguel Medina … Seguir leyendo, ni tampoco fueron elegidos por camaradas marxistas-leninistas para este paso tan trascendente que requería un debate en profundidad previo en el conjunto de la organización.
La ausencia de una sincera autocrítica del pasado eurocomunista, sin la participación de la militancia de base del Partido, constituyó una rémora cuyas consecuencias negativas no han dejado de verse desde entonces. El grupo oportunista enquistado en la dirección del PCE, lejos de haberse disuelto y sometido al mandato congresual del XX Congreso, continúa desplegando una intensa actividad antiestatutaria, contraria al marxismo-leninismo, desde las más altas instancias del Partido, dirigida a reprimir toda actuación partidaria desplegada conforme al ideario revolucionario restablecido en aquella convocatoria congresual.
El abandono durante más de cuatro décadas del eurocomunismo, sin que en el XX Congreso, ni después de él, se haya efectuado una autocrítica de todo ese tramo temporal reformista que justificara de manera adecuada el abandono del oportunismo y la recuperación del marxismo-leninismo, hace que en estos momentos esta labor en defensa del socialismo científico sea aún más compleja, ardua y sobre todo urgente. Y, sin embargo, esta tarea resulta en la actualidad igual de necesaria y apremiante. Recuperar el marxismo-leninismo en los Estatutos, pero también en la práctica política es una labor no solo de modificación estatutaria y programática, sino además y sobre todo política, que debe implicar a toda la militancia de base, a todos los dirigentes de la organización. Cambiar a fondo la estructura orgánica y adecuarla hacia un Partido de vanguardia, bien asentado en la lucha de clases y con una estrategia revolucionaria, partiendo siempre del mandato congresual del XX Congreso, constituye un trabajo colectivo en el que toda la militancia comunista deben participar. Sin olvidar la necesidad de abandonar el electoralismo socialdemócrata para sustituirlo por un uso consecuente de las instituciones de la democracia burguesa en la denuncia de todas las injusticias y atropellos de las políticas neoliberales, en la defensa firme y mediante la más amplia movilización social y política de los intereses obreros y populares para poder protagonizar verdaderas transformaciones sociales que nos hagan avanzar hacia el socialismo.
En cierta ocasión, un camarada le preguntaba a Lenin cómo la militancia comunista debía hacer uso de las prerrogativas de un cargo público en las instituciones burguesas. Lenin le respondió: si te dan 30 minutos para abordar una determinada cuestión utiliza cinco minutos para esta y los restantes 25 minutos inviértelos en explicar y defender la revolución venidera.
Álvaro Cunhal expone que «el marxismo-leninismo es la ideología de la clase obrera en la época del tránsito del capitalismo al socialismo» [2]ÁLVARO CUNHAL, Un partido con paredes de cristal, p. 22. Es pasar del socialismo utópico al socialismo científico.
Sobre el socialismo utópico, señala Lenin, que: «criticaba a la sociedad capitalista, la condenaba, la maldecía, soñaba con su destrucción, fantaseaba acerca de un régimen mejor, quería convencer a los ricos de la inmoralidad de la explotación. Pero el socialismo utópico no podía señalar una salida real. No sabía explicar la naturaleza de la esclavitud asalariada bajo el capitalismo, ni descubrir las leyes de su desarrollo, ni encontrar la fuerza social capaz de emprender la creación de una nueva sociedad[…] Ni una sola victoria de la libertad política sobre la clase feudal fue alcanzada sin desesperada resistencia. Ni un solo país capitalista se formó sobre una base más o menos libre, más o menos democrática, sin una lucha a vida o muerte entre las diversas clases de la sociedad capitalista. El genio de Marx está en haber sabido deducir de ahí y aplicar consecuentemente antes que nadie la conclusión implícita en la historia universal. Esta conclusión es la doctrina de la lucha de clases». [3]LENIN, V.I., «Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo», Tomo 23, p. 48, Obras Completas, 03.03.1913
Junto a las aportaciones del marxismo-leninismo y el socialismo científico, el artículo 1.3 de los Estatutos señala que debe tenerse en cuenta también las «tradiciones que se enriquecen y renuevan constantemente e inspiradoras del pensamiento universal crítico, así como de prácticas revolucionarias, antiimperialistas y de liberación de los pueblos, haciendo suyos los principios que han atravesado históricamente a los movimientos comunistas que han contribuido al progreso de la humanidad, en especial la equidad e igualdad de género y la obligación ética de construir un modelo social y político respetuoso de la vida y del planeta».
Una referencia sobre estos apuntes la encontramos en el Documento Político del XX Congreso del PCE que expone al respecto: «También estamos lejos de quienes hablan de una nueva cultura que consiste en difuminar la metodología marxista y la práctica política leninista entre propuestas ya utilizadas por la burguesía en unos u otros sitios, periclitadas como métodos serios y científicos, y que han mostrado su inoperancia en la transformación de la realidad. Reivindicamos que la realidad no sólo hay que conocerla, sino transformarla, y con esa finalidad la validez no sustituible del materialismo dialéctico y del materialismo histórico».
De los principios del marxismo-leninismo se derivan los de carácter de clase y revolucionario del Partido y así constan en el artículo 1 apartados 2 y 5 de los Estatutos. Este mismo artículo dispone como principios de la organización comunista los del internacionalismo, feminismo, ecologismo, así como su condición de republicano, antifascista, federalista y laico. Y, además, indica el artículo 2.1 de los Estatutos que, a los principios señalados en el artículo precedente, definitorios de su identidad, «el PCE lucha por la paz entre los pueblos del mundo y por la cooperación internacional sobre la base de la equidad, el respeto mutuo, la soberanía de los pueblos y su derecho a la autodeterminación. Por ello, el PCE se declara contrario al imperialismo, a todos sus instrumentos de explotación y opresión y, especialmente, a las guerras de agresión que le son inherentes».
Todos estos principios son de obligado acatamiento por la militancia. Con mayor responsabilidad para los dirigentes del Partido. En este sentido, el artículo 18.7 de los Estatutos establece que: «Es principio básico, para los/as militantes y más exigente para los/as dirigentes, el de acatar y cumplir los acuerdos congresuales y los de los órganos de dirección correspondientes».
Los acuerdos congresuales son, precisamente, los Estatutos del Partido y los Documentos Políticos y Organizativos aprobados por amplia mayoría en el XX Congreso. El XXI fue un Congreso fallido, repleto de irregularidades y marrullerías, que provocó que muchos militantes abandonaran la organización y el desencanto de buena parte de la militancia. Por eso, el respeto de los Estatutos y al programa congresual implican, necesariamente, acatar en la actuación partidaria los principios que se detallan en los artículos 1 y 2 de los Estatutos antes citados.
El incumplimiento por la militancia de los principios del Partido constituye falta disciplinaria, susceptible de ser calificada como leve, grave o muy grave en atención a las circunstancias que se detallan en el artículo 3 del Reglamento sobre las faltas contra el Partido, el procedimiento sancionador y la resolución de los conflictos internos, recogido en el Anexo Primero de los Estatutos.[4]Ver capítulos «Los principios y tramites del procedimiento sancionador», «De las faltas individuales contra el Partido», «De las faltas contra el Partido cometidas por órganos regulares» y … Seguir leyendo
Por otra parte, el artículo 15 e) de los Estatutos determina la baja en el Partido cuando un militante, por sentencia firme, resulte condenado en el caso de la comisión de un delito que vaya en contra de los principios defendidos por el PCE. Cuando la resolución judicial firme, en sede contenciosa-administrativa, lo sea por infracción de derechos fundamentales, el militante condenado queda sujeto también a responsabilidad disciplinaria por falta muy grave [5]Artículo 2.8 de los Estatutos del PCE, susceptible de expulsión del Partido.
El respeto a estos principios estatutarios y del programa congresual resulta, pues, fundamental para la vida del Partido. Para que este pueda, como dice el artículo 1.1 de nuestra norma fundamental de organización, contribuir a «la transformación revolucionaria de la sociedad y de sus estructuras políticas, mediante la articulación de un bloque social alternativo organizado en torno a la clase trabajadora y los sectores populares que, siendo socialmente y culturalmente hegemónico, permita la toma del poder político, el control de la actividad económica y, por tanto la superación del sistema capitalista y la construcción del socialismo en el Estado Español, como contribución al tránsito hacia el socialismo en el plano mundial, con la perspectiva de la plena realización del ideal emancipador del comunismo.»
Notas
| ⇧1 | Ver capítulos 11 -Centralismo democrático-, 18 – Fracción, Corriente, Tendencia- y 1ºy 2º -Eurocomunismo- del libro EL XX CONGRESO DEL PCE, ¿UN CONGRESO ESPECIAL? de Miguel Medina Fernández-Aceytuno . |
|---|---|
| ⇧2 | ÁLVARO CUNHAL, Un partido con paredes de cristal, p. 22 |
| ⇧3 | LENIN, V.I., «Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo», Tomo 23, p. 48, Obras Completas, 03.03.1913 |
| ⇧4 | Ver capítulos «Los principios y tramites del procedimiento sancionador», «De las faltas individuales contra el Partido», «De las faltas contra el Partido cometidas por órganos regulares» y «Fracciones, corrientes y tendencias» del libro EL XX CONGRESO DEL PCE, ¿UN CONGRESO ESPECIAL? de Miguel Medina Fernández-Aceytuno |
| ⇧5 | Artículo 2.8 de los Estatutos del PCE |

