General de Brigada retirado José Enrique de Ayala: “No al 5%”
“El incremento del gasto de defensa hasta el 5% del PIB no está en absoluto justificado, y redundaría en perjuicio del bienestar de los ciudadanos y del desarrollo del país. Por eso Pedro Sánchez se ha negado a asumirlo en una difícil decisión, que va a exigir mucha determinación por su parte.”
En unas recientes declaraciones publicadas por el Diario.es, el pasado 20 de junio, el General Ayala manifiesta su total oposición a que España incremente el gasto militar para rearme hasta un 5% del Producto Interior Bruto, lo que supondría, en palabras de este militar, un presupuesto anual superior a los 80.000 millones de euros que “obligaría a subir los impuestos … y a recortar el gasto social, que es esencial para compensar las desigualdades y ayudar a los más desfavorecidos”.
El argumento principal esgrimido por quienes asienten este incremento en el gasto militar es el de la “amenaza rusa”. Y sobre este extremo, en opinión del general, “la debilidad de las fuerzas convencionales rusas es tan evidente – no han sido capaces en tres años de ocupar ni siquiera las provincias que oficialmente se han anexionado, y han tardado siete meses en expulsar a las fuerzas ucranianas que habían ocupado territorio ruso– que es difícil esgrimir actualmente al presidente ruso, Vladímir Putin, como una amenaza existencial para Europa”.
Esta tesis, por cierto, no es esgrimida por Trump “tal vez porque está negociando con Putin –más allá de la paz en Ucrania– un amplio acuerdo económico y político (y hasta comprándole uranio), ya que su interés es separarla de China, su único rival estratégico. Sus razones son que los estadounidenses ya han gastado mucho en la defensa de Europa y ahora los europeos tienen que hacerse cargo de ese gasto, o incluso compensarles.”
Por el contrario, expone el general Ayala, “lo que no es aceptable es que se establezca un porcentaje arbitrario del PIB como objetivo de gasto para todos y durante un tiempo indefinido… Cuando se requiere una mejora cuantitativa o cualitativa en cualquier campo, sea un capítulo de gasto público, o una empresa, se hace primero un estudio de la situación, se fijan objetivos, se establece un plan de mejora, se estudian los programas para hacerlo realidad, se analizan las alternativas y su coste, y finalmente se elabora un presupuesto. Así es como se actúa con fundamento: plan, programa, presupuesto. Pero nada de eso se ha hecho. Ni hay un estudio serio y actualizado de la amenaza y sus posibilidades, ni de las vulnerabilidades de la Alianza, ni de los medios necesarios para superarlas teniendo en cuenta los existentes, ni del dinero realmente necesario para ese propósito.”
Tampoco resulta admisible el planteamiento, especialmente esgrimido por los países del este europeo, de un eventual desenganche de EEUU de la OTAN que pudiera dejarlos indefensos. Esto es algo “que Trump no va a cumplir en ningún caso porque iría en contra de los intereses de EEUU. Sus buenas relaciones con la UE son esenciales: no solo es su segundo socio comercial, tras Canadá, sino que constituye un apoyo imprescindible en su pugna comercial y tecnológica con China. El divorcio de Europa sería un drama geopolítico para Washington. También en el campo militar. EEUU tiene más de 30 bases en Europa de las que seis albergan armas nucleares. Esta es una pieza fundamental en el despliegue militar de las fuerzas estadunidenses, su garantía de defensa adelantada, no solo contra Rusia –en su caso– sino contra cualquier amenaza a sus recursos o intereses que provenga de Oriente Próximo y Medio, o incluso de África. Y no va a prescindir de ella tanto si los europeos acatan su exigencia de gasto, como si no.” Y concluye: “Lo único que se va a lograr aumentando el 250% el gasto de los países europeos de la OTAN es llenar las arcas de las empresas de armamento de EEUU, que financiaron generosamente la campaña electoral de Trump y otros miembros del Partido Republicano (también del Demócrata), sobre todo porque las empresas europeas no están en condiciones de absorber ese incremento masivo de gasto, y no lo estarán en muchos años.”
Es evidente que Pedro Sánchez se va a enfrentar a presiones muy duras en los días que faltan y en la propia cumbre a celebrar este martes y miércoles en La Haya.De hecho, indica el alto militar, ”la declaración de la Casa Blanca después de conocerse su carta a Rutte, en la que se reitera que todos los aliados europeos tienen que llegar al 5%, sin ocultar que se trata de una imposición, es una insolencia y una falta de respeto a las decisiones soberanas de un aliado, que pone de manifiesto –otra vez– que la OTAN es una organización subordinada a EEUU, que solo defiende los intereses de EEUU, y en la que solo decide el presidente de EEUU… Si ahora España se mantiene firme, y es secundada por otros aliados, no solo se racionalizará una decisión tomada por una sola persona –Donald Trump– sin considerar en absoluto los intereses de los afectados, sino que se le hará saber que no puede hacer y deshacer a su antojo, que su voluntad no es ley fuera de su país, y que Europa no está a su merced.”
Finalmente, en su artículo, alude no tanto a posibles represalias contra el ejecutivo si este mantiene con firmeza un negativa a incrementar el gasto bélico hasta el 5% del PIB, sino a eventuales “amenazas y presiones” y recuerda en este sentido que “las sanciones o restricciones comerciales, como los aranceles, tienen que ser impuestos a toda la UE, no se puede seleccionar por países, porque al menos en eso sí que estamos unidos, y la respuesta debe ser unitaria. Y tampoco hay que olvidar, en nuestro caso, que EEUU tiene superávit comercial con España, y –sobre todo– que mantiene facilidades de uso en dos bases españolas –Rota y Morón– que son fundamentales, ahora más que nunca, para el tránsito de sus buques y aeronaves hacia el Medio Oriente. De todas formas, es evidente que cuantos más países de la Unión se sumen a la iniciativa española, más difícil lo tendrá Trump para tomar alguna acción contra ellos.
Además, añade, “La Alianza Atlántica no ha sido nunca una organización de pacificación o defensa, sino de dominación, y ahora va a intentar involucrar a los países europeos en la pugna de EEUU con China, en la que no tienen por sí mismos ningún interés.”
El general Ayala expone, a modo de corolario: “Seguimos siendo soberanos. Cuando algo va en contra de los intereses nacionales es necesario decir no, y esperemos que nuestro gobierno tenga el coraje necesario para mantener su postura. Tiene que hacerlo, por difícil que sea, es lo que desea la mayoría de los españoles. El miedo no es una opción.”

