Kiev y Gaza

Los acontecimientos actuales nos obligan a comparar los conflictos en Ucrania y Palestina, Kiev y Gaza.

En Kiev se pasea por las calles, dando la bienvenida a líderes occidentales, jefes de estado, ministros, diplomáticos, generales y empresarios. Se dice que las discotecas están llenas, y este verano descubrimos incluso imágenes de jóvenes de fiesta en las piscinas. Ya ni siquiera se refugia la gente en el metro. Se acaba entendiendo que los lugares oficiales, los barrios residenciales, las zonas frecuentadas, no eran atacados. Se toma el tren, o el avión, para viajar. Allí se encuentran iglesias, monumentos y edificios históricos que atestiguan el pasado común ortodoxo eslavo de Ucrania y Rusia. Ciertamente hubo destrucción, pero nada que ver con Gaza. Aquí los rusos, al parecer, se preocupaban de no insultar al futuro, de no provocar el odio eterno. Probablemente, al comienzo del conflicto, podrían haber causado grandes daños a Kiev. No lo hicieron.

En Gaza no queda nada más que un pueblo de resistentes

En Gaza ya no hay mezquitas, no hay escuelas, no hay universidades. En Gaza ya no hay calles por las que caminar, no quedan edificios, no quedan casas. Fueron bombardeados sistemáticamente, sin piedad y fríamente. No hay metro donde refugiarse. Los residentes intentaron inocentemente refugiarse en hospitales o edificios de agencias internacionales, creyendo que al menos se respetarían algunas normas diplomáticas o humanitarias, pero allí también fueron bombardeados. Luego intentaron refugiarse en las ruinas de los edificios ya bombardeados, esperando que un rayo no cayera dos veces en el mismo lugar. Pero nada funcionó. Luego partieron hacia el Sur como exigía Israel, pero Israel también bombardeó el Sur.

En Gaza, hace tiempo que no existe un lugar festivo como en Kiev. En 30 años de bloqueo y bombardeos, ¿ha habido alguno? Ya no hay agua, ya no hay electricidad, ya no hay comida. Está el olor pútrido de los cuerpos y de la muerte que sube por todas partes sin que nadie sepa de dónde viene. En Gaza no queda nada excepto un pueblo de resistentes.

En Gaza ya no hay medicinas. Los propios médicos, los conductores de ambulancias, los socorristas, y también los periodistas, y también los profesores, y también los niños, y también las mujeres, y también los ancianos, y también… y también todos. Israel no discrimina, Israel mata a todo el mundo, a todo lo que se mueve. Incluso a los suyos, cuando lo cree necesario. El ejército israelí mató a tres rehenes que estaban desnudos hasta la cintura y ondeaban una bandera blanca. Los tomó por palestinos, admite, una admisión terrible de que a un palestino le disparan incluso con las manos en alto, incluso con una bandera blanca. Pero lo que Israel y los medios de comunicación que lo amparan tampoco quieren decir, porque en su narrativa el israelí es por definición occidental, es que los israelíes parecen palestinos, como árabes cuando no llevan… kipá. Lo que hace aún más absurdos y odiosos el colonialismo y el racismo de Israel.

Los niños de Gaza

En Kiev, conmueven los niños del Donbass que, según el gobierno de Ucrania, habrían sido deportados y secuestrados por Rusia. Al Fiscal General de la Corte Penal Internacional le afloró el espíritu justiciero y acusó al presidente de la Federación de Rusia de “crimen de guerra” a este respecto. En Gaza, miles de niños están siendo asesinados, pero el fiscal de la CPI ha guardado silencio. El Occidente político también guardó silencio o al final protestó débilmente, hablando de “daños colaterales” o de que “las guerras son necesariamente sucias”. Israel mata niños sin una pizca de compasión. ¿No los consideran hijos de “animales humanos”, de la “futura semilla terrorista”?

Hay decenas de miles de niños heridos. En el hospital los operan sin anestesia. Sienten este dolor indescriptible en el umbral de sus vidas, con los ojos bien abiertos, inocentes, incrédulos. El Fiscal General de la CPI guardó silencio. Otros cientos de niños están desaparecidos, enterrados en algún lugar bajo las ruinas, y sus pequeños cuerpos ahora forman parte del mortero de los escombros. El fiscal de la CPI guardó silencio.

A veces vemos a niños, milagrosamente ilesos, rascando las ruinas con sus manitas esperando encontrar allí a sus padres o extendiendo sus brazos suplicantes, sollozando para buscar refugio, al menos una explicación a toda esta crueldad. Su madre ya no está. Su padre ya no está. Los niños deambulan entre los escombros de Gaza, buscando quién pueda recogerlos. Tienen sed y beben agua de mar. Tienen hambre. Muchos de los que escaparon de los bombardeos morirán de enfermedades.

En Cisjordania, como en Gaza, los residentes esperan con temor a que los colonos armados y los soldados israelíes vengan y decidan a quién disparar, a quién matar, a quién perdonar, al menos por el momento, a quién humillar, a quién obligarán a formar, en cuclillas, en filas, desnudos en la calle.

Guerra de pobres, guerra de ricos

La imagen de dos niños asesinados tras el bombardeo israelí en la franja de Gaza, captada por el fotógrafo sueco Paul Hansen, en el momento en que sus familiares y una multitud llevan a los pequeños.

En Kiev, se pide constantemente dinero a Occidente, miles de millones de dólares fluyen libremente, 113 mil millones de dólares en noviembre de 2022, 110 mil millones esperando la aprobación de los Estados Unidos y la Unión Europea, 270 mil millones de ayuda militar prometida por todos los países occidentales, en septiembre de 2023.

Pero Israel y los medios occidentales se quejaron cuando supimos que Hamás recibió unos cuantos millones de dólares. Y hasta ahora, Kiev se queja una y otra vez de no tener suficientes armas, tanques, proyectiles, cañones, bazucas, misiles, aviones y dinero. Me digo a mí mismo que si Hamás tuviera una centésima, no, una milésima parte de las armas de Kiev, Israel no resistiría. Esto es obvio. Me digo a mí mismo que si los palestinos tuvieran una milésima parte del dinero entregado a Kiev, ganarían sin disparar un solo tiro. Me digo a mí mismo que si tuvieran el apoyo de todo Occidente como lo tiene Kiev, Israel no resistiría como lo hacen los palestinos. ¿Me empeño en abrir una puerta abierta? Sí, pero sienta bien decirlo en el océano de mentiras en el que se intenta ahogar la lucha de Gaza.

En Gaza, se chapucean cohetes y videojuegos, se pelea con armas improvisadas y, sin embargo, se resiste. Ni un gemido, se muere de pie, se ataca a los tanques a pie, corriendo hacia ellos, y el enemigo tiene miedo y el enemigo se retira. ¿A qué le tiene miedo? Toda la diferencia está ahí. El enemigo tiene miedo ante la voluntad infinita, la desesperación, la esperanza, el coraje. En Gaza no se reclama nada. Se pelea. Lo único que se pide a la gente es que se manifieste en todo el mundo por Gaza, por Palestina. Se les pide que recen por Gaza. Estamos en presencia de una determinación increíble.

Determinación y convicción son claramente lo que les falta a los saciados líderes de los Estados árabes vecinos. Son como esos animales de la selva que observan, inmóviles, asustados, fascinados y temblorosos, cómo uno de los suyos es devorado por fieras feroces, con la esperanza de salvarse.

Los dos conflictos, Kiev y Gaza, son diferentes desde el punto de vista militar y humano. Pero su simultaneidad temporal nos lleva a reflexionar, tanto sobre sus similitudes como sobre sus diferencias. Ciertamente hay heroísmo en cada lado. A Ucrania no le falta, como tampoco a Rusia, y lo han demostrado en su Historia. Las pérdidas humanas tanto en el lado ucraniano como en el ruso son considerables. Pero se trata de dos ejércitos que se enfrentan y se defienden. Gaza es un gueto, una prisión a cielo abierto. La población no tiene adónde ir. Quieren asesinarla a puerta cerrada. La existencia, la imposición del alto el fuego, el fin de la masacre ya es una victoria para los palestinos. Toda la diferencia está ahí.

¿De qué se trata en última instancia en el conflicto en Ucrania? ¿Y por qué se lucha así en Gaza, por qué hay una guerra de los pobres aquí, y allá, en Kiev, una guerra de los ricos, sostenida con decenas de miles de millones de dólares? ¿Se trata, en ambos casos, en Kiev y en Gaza, de guerras de liberación? En las guerras de liberación se ha empezado combatiendo con escopetas de caza, sables, machetes. Se recuperaban armas del enemigo. ¿Por qué Ucrania no está librando una guerra de partisanos, por ejemplo, en el Donbass? Una guerrilla requiere el apoyo total de la población, entre la que se mueve como pez en el agua. Lo que viene a cuestionar el apoyo popular de Kiev. Curiosamente, en Kiev y en las principales ciudades de Ucrania no hay manifestaciones de apoyo a los líderes. ¿Deberíamos ver en esto la importancia de los sentimientos de la opinión pública hacia Rusia? ¿Cuáles son, también, los sentimientos de la opinión pública rusa hacia el pueblo ucraniano? ¿Son realmente enemigos los rusos y los ucranianos? ¿O se les ha enfrentado a unos contra otros?

El mundo entero se manifiesta por Gaza, en el Este y en el Oeste, en el Norte y en el Sur del planeta. No por Kiev, excepto un poco al comienzo del conflicto. ¿Por qué? Las manifestaciones por Gaza son grandiosas, multitudes enormes, especialmente jóvenes, por decenas de miles, se crea música, poemas conmovidos y conmovedores, se canta a Gaza, son momentos culturales, creativos, de civilización, de compasión, de fraternidad humana. Gaza se ha convertido en un símbolo, concentra todo el sufrimiento del mundo.

Doble rasero

En Kiev y en Israel se repite el mismo discurso en los círculos gobernantes. En ambos lados dicen combatir para “defender la civilización, los valores occidentales”, dicen en Israel que son “un baluarte” contra el mundo árabe, y en Kiev, un baluarte contra Rusia. Kiev y Gaza actúan como dos caras de un mismo conflicto en el que participa Occidente.

Rusia fue sancionada por el “Occidente político” por invadir Ucrania, por violar el derecho internacional. Israel lo ha violado cien veces. Estados Unidos explica “que Israel ejerce su derecho a defenderse” y opone su veto en el Consejo de Seguridad de la ONU cada vez que se quiere detener la masacre de palestinos o buscar una solución política. Al igual que en Kiev, los principales líderes occidentales acuden a Tel Aviv y Jerusalén, uno tras otro, para apoyar a Israel “incondicionalmente”.

Cada día de la guerra de Israel es un crimen de guerra, un crimen contra la humanidad, pero ni se plantea prohibir al Estado judío la participación en los Juegos Olímpicos. ¿Se ha hecho alguna vez en los 75 años que lleva sucediendo? Israel participará en los Juegos Olímpicos con sus banderas a la cabeza, mientras que a los atletas rusos se les insta a esconder su bandera, a avergonzarse de ella, a disimularla y ¡ay del atleta que se niegue a competir con un israelí! Un luchador argelino fue suspendido por diez años por esto. Polonia se negó a jugar contra Rusia en las eliminatorias para la Copa del Mundo de fútbol, pero fue Rusia la suspendida de la competición.

Haga lo que haga, incluso si se opone al mundo entero, Israel nunca es sancionado. Las sanciones se dirigen contra Rusia, Irán, Yemen, Venezuela, Cuba, etc. y contra todos aquellos que apoyan a los palestinos. Israel tiene armas nucleares, pero es a Irán a quien se amenaza, porque se sospecha que pretende tenerlas. ¿Dónde está la lógica de este mundo? Ya se habla de sancionar a Yemen del Sur, a los hutíes por declarar que atacarían barcos israelíes hasta que Israel permita suministros a Gaza. Los occidentales que arman a Israel, que se burla constantemente del derecho internacional, claman que este derecho, esa libertad de comercio, son amenazados en el Mar Rojo por los hutíes. Pero se silenciará a la opinión occidental el verdadero motivo de las operaciones de los hutíes.

Espléndida lógica de un Occidente en pleno delirio y que camina de cabeza. Una expresión resume ahora la situación de un mundo bajo la tutela en declive de Occidente: doble rasero. No más necesidad de discursos, no más necesidad de análisis ideológicos o políticos, la expresión lo resume todo. Con ella está todo dicho. Desampara al Occidente político. Lo deja mudo. Desactiva todas sus bombas mediáticas, todas sus mentiras. Todo ha quedado claro en el mundo. Pero ¡cuánto tiempo ha llevado llegar a esta conclusión!


Fuente: https://www.legrandsoir.info/kiev-et-gaza.html

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One thought on “Kiev y Gaza

  • 10 de enero de 2024 en 13:50
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    Se está cometiendo un genocidio con el pueblo Palestino, ¿Dónde están las quejas, sanciones, embargos y boicot de la comunidad internacional?
    ¿TANTO PODER TIENE ISRAEL PARA SALTARSE TODAS LAS LEYES INTERNACIONALES, Y QUE CASI NIGÚN GOBIERNO LE RECHISTE? -doble moral mundial-

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