Memoria democrática

Memoria histórica y resistencia soberana: La obra de Roberto Domínguez  Lima frente al asedio imperialista

Es en este escenario de confrontación ideológica y  resistencia emancipadora donde la figura y la obra de Roberto Domínguez Lima  emergen con la solidez de quienes entienden que la historia no es una disciplina  contemplativa, sino una herramienta viva de transformación y combate.

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En una época marcada por el recrudecimiento del cerco imperialista contra Cuba y  por la agresión constante mediante el bloqueo económico, financiero y energético, la  batalla de las ideas se convierte en una trinchera indispensable para la  supervivencia de la dignidad y la soberanía de los pueblos. Ante la pretensión del  hegemonismo estadounidense de reinstaurar la Doctrina Monroe sobre el Atlántico y  Nuestra América, asimilando territorios soberanos a meros activos estratégicos o  bases operativas, las respuestas populares no pueden limitarse a la denuncia  coyuntural. Exigen una estructuración profunda en el plano de la memoria histórica y  la conciencia colectiva.

Es en este escenario de confrontación ideológica y  resistencia emancipadora donde la figura y la obra de Roberto Domínguez Lima  emergen con la solidez de quienes entienden que la historia no es una disciplina  contemplativa, sino una herramienta viva de transformación y combate. Nacido en Cuba con ascendientes emigrantes canarios por vía materna y paterna,  Domínguez Lima encarna en sí mismo la fusión indivisible de dos archipiélagos  unidos por lazos de sangre, cultura y rebeldía. Tras una vida entregada a la causa  de la Revolución Cubana y a la defensa inquebrantable de sus conquistas, fijó su  residencia en la isla de Gran Canaria, donde constató con preocupación la amnesia  histórica inducida respecto al papel determinante que la emigración canaria  desempeñó en la forja de la nacionalidad y la independencia de la mayor de las  Antillas.

Lejos de la inacción, asumió como tarea vital combatir ese  desmemoriamiento y estructurar canales permanentes de fraternidad. Como  fundador y motor impulsor de la Coordinadora Internacional TESORO, de la red  social integrada Martianos, del proyecto COMEX Global y de iniciativas de acceso  abierto como la Biblioteca Virtual Nicanor León Cotayo, Roberto Domínguez Lima ha  destacado como un militante incansable del internacionalismo. Su praxis está asentada de manera rigurosa en el principio de la cooperación equitativa de  «beneficio por beneficio», superando los esquemas de la beneficencia paternalista  para situar la relación canario-cubana en un plano de reciprocidad, respeto mutuo y  soberanía compartida. 

Esta concepción militante del trabajo intelectual alcanza su máxima expresión en la  segunda edición de su libro Canarias y la independencia de Cuba (2026), concebido  en el marco del Proyecto de Inteligencia Natural + Inteligencia Artificial (IN+IA). La  obra constituye una síntesis rigurosa y exhaustiva que desmonta la historiografía  oficial colonialista y recupera el protagonismo popular. A través de una cuidada  arquitectura documental, Domínguez Lima expone la paradoja de un pueblo, el  canario, cuyo aporte a la emancipación americana fue sistemáticamente  infravalorado. Para restituir esa verdad histórica, el autor rescata las valoraciones de  figuras clave como José Martí —quien reivindicó la figura del «bravo canario»  Ignacio Montesinos—, Secundino Delgado, Dulce María Loynaz o el propio  Comandante Fidel Castro, quien supo resaltar que la seriedad, la honradez, el  sentido del honor y la rebeldía campesina heredadas de los canarios resultaron  fundamentales en las gestas revolucionarias de Cuba. 

El análisis histórico desarrollado en el libro abarca las distintas esferas en las que  los canarios y sus descendientes dejaron una huella indeleble. En las artes y las  letras, la obra destaca desde la alborada fundacional con Silvestre de Balboa y su  Espejo de Paciencia —inauguración poética del pensamiento criollo— hasta la labor  pedagógica, periodística y cultural de personalidades como José Cabrera Díaz y  Ernesto Lecuona Ramos, cuya música universalizó la sensibilidad del archipiélago.  En el plano patriótico y militar, Domínguez Lima traza una línea de continuidad  histórica que conecta la primigenia Rebelión de los Vegueros en Santiago de las  Vegas —primer levantamiento anticolonial de la América moderna impulsado por  cosecheros de tabaco canarios contra el monopolio metropolitano— con la masiva  incorporación de isleños al Ejército Libertador de Cuba, donde figuras como los  generales Matías Vega Alemán, Manuel Suárez Delgado y Julián Santana Santana  dieron muestra de un heroísmo inquebrantable. Sin eludir la complejidad de las  contradicciones de clase y la leva forzosa de tropas canarias por parte de la  metrópoli, el autor pone el foco en la dimensión moral de los «héroes isleños» que  empuñaron las armas en la manigua o conspiraron desde la masonería y la prensa  revolucionaria por la libertad de Cuba. 

El valor político de la obra reside asimismo en su capacidad para conectar el pasado  con la lucha presente. En su sección final, el libro documenta la continuidad del  apoyo popular e institucional a la Revolución Cubana desde el archipiélago canario.  A través del balance de plataformas como la Red de Solidaridad Canarias-Cuba, la  Asociación Social Casa de los Pueblos en Canarias y los proyectos de cooperación  técnica y médica enmarcadamente solidarios como COMEX Global, MEDIPUB y  MEDRED, se demuestra que la solidaridad de Canarias con Cuba no es un episodio  cerrado en 1898, sino una red viva que resiste activamente contra el criminal cerco  imperialista impuesto desde Washington.

En la coyuntura actual, cuando las administraciones estadounidenses intensifican  sus medidas de asfixia económica y hostigamiento contra la Isla de la Dignidad, el  ejemplo de vida y la labor investigativa de Roberto Domínguez Lima adquieren un  significado estratégico.

Defender a Cuba y divulgar obras como Canarias y la  independencia de Cuba es afirmar que el Atlántico Medio no debe ser un  portaaviones para agresiones imperiales, sino un puente de paz, cooperación  soberana y fraternidad indestructible entre los pueblos.

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