NO A LA GUERRA
Nos congratulamos de que el Presidente Pedro Sánchez defienda ahora de manera pública y solemne el lema del No a la Guerra, que nació en la gala de los Goya de 2003 y que luego tuvo un amplísimo reconocimiento social, junto a una magnífica ilustración convertida en icono aglutinador de la ciudadanía democrática que, sobre un fondo negro, incorporaba este texto con letras ensangrentadas en rojo.
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El Gobierno de coalición presidido por Pedro Sánchez ha sido uno de los pocos europeos que ha mostrado cierta capacidad de independencia respecto del giro cada vez más extremista de la política del llamado mundo occidental, promovida y dirigida por el complejo militar-industrial de EE. UU. con la colaboración del ente sionista de Israel, de los dirigentes de la Unión Europea y de otros países. [1]Según Claudio Katz existen dos relatos mediáticos muy difundidos que son superficiales. El primero afirma que Trump es un loco que sigue criterios irracionales. El segundo señala que esta … Seguir leyendo
El informativo de la BBC News Mundo de 4 de marzo pasado se refería a la posición de Sánchez de denunciar la quiebra del derecho internacional y el rechazo a resolver los conflictos internacionales con bombas. “La posición española se resume en cuatro palabras: no a la guerra» dijo, tomando como referencia la invasión de EE.UU. a Irak en 2003, en la que estuvo involucrado el gobierno español liderado entonces por el conservador José María Aznar. Y añadió; «El mundo ya ha estado aquí antes. Hace 23 años, otra administración de Estados Unidos nos llevó a una guerra injusta. La guerra de Irak generó un aumento drástico del terrorismo, una grave crisis migratoria y económica«.
En la declaración institucional sobre esta cuestión, Pedro Sánchez afirma, además, que: “La guerra de Irak generó un aumento drástico del terrorismo yihadista, una grave crisis migratoria en el Mediterráneo oriental y un incremento generalizado de los precios de la energía y, por tanto, también de la cesta de la compra, del coste de la vida. Ese fue el regalo del trío de las Azores a los europeos de entonces. Un mundo más inseguro y una vida peor.” Lo que sí sabemos es que la guerra de Irán “es que de ella no va a salir un orden internacional más justo, ni tampoco va a salir de ella salarios más altos, ni mejores servicios públicos, ni un medio ambiente más saludable. De hecho, lo que de momento podemos vislumbrar son más incertidumbre económica, subidas de precio de petróleo y también del gas.”
En una carta reciente dirigida a la militancia del PSOE, Pedro Sánchez señala que la guerra de Irán, y también la de Ucrania, (aunque Sánchez lo omita, por razones evidentes), están provocando “consecuencias que ya están entrando en nuestras casas. En la factura de la luz. En el precio de la compra. En la subida de la hipoteca. En la incertidumbre de tantas familias”.
Con anterioridad, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, expresaba en relación con la presencia de bases militares de EE.UU. que: «No se usan y no se usarán las bases para nada que no esté dentro del convenio (de Cooperación para la Defensa) y para nada que no tenga encaje en la Carta de Naciones Unidas«.
Hemos asistido a un largo genocidio (que continúa) como el que perpetra el sionismo contra los palestinos, promovido por la Administración Trump con la complicidad y el apoyo de algunos de los principales países europeos. El genocidio se extiende a Cisjordania y Líbano, y ha llegado a una extensión de consecuencias extremas con el ataque militar a Irán el 28 de febrero último que ha provocado una guerra asimétrica entre un poderoso agresor criminal y el ejercicio del derecho de legítima defensa de un país con un PIB que lo sitúa entre los puestos 40 a 45 del ranking mundial. Un contexto que cada vez posibilita más un desastre mundial generalizado (con el posible uso de armamento nuclear) tanto por el número de víctimas, como por los inmensos daños materiales que amenazan la economía mundial y que incluso pudiera poner en peligro la continuidad misma de la especie humana.
En el activo de la posición del gobierno de coalición por el “No a la guerra” debe destacarse la condena enérgica del genocidio del pueblo palestino, el reconocimiento formal del Estado de Palestina, la oposición al desorbitado incremento de gasto militar (5% del PIB) que Trump ha impuesto a los dóciles países europeos, el rechazo del secuestro del Presidente Maduro y de su esposa, la diputada Cilia Flores y la intervención militar USA en Venezuela. Igualmente, la prohibición reciente de que circulen transportes que lleven armamento a Israel y también la negativa a que se usen las bases militares extranjeras y el espacio aéreo de España para actividades de agresión en la última de las decididas por el país norteamericano contra al pueblo iraní y el cierre de su espacio aéreo a los vuelos de aviones que participan en la guerra de Irán.
De hecho, su posición ha sido relevante ante la opinión pública internacional, y varios son los gobiernos europeos que alegremente se había alineado con la criminal aventura emprendida en Irán por el imperialismo y que ahora se están viendo obligados a dar marcha atrás, negándose a participar en la operación por el desbloqueo del estrecho de Ormuz.
La propia Inglaterra, máxima aliada del imperialismo americano se ha visto constreñida a desentenderse de la última, criminal y descabellada andanza, así como el propio ultraderechista Mertz, actual canciller alemán y antes ejecutivo de grandes fondos de inversión americanos, el Jefe del Estado francés, o incluso la Jefa del Gobierno de Italia señora Meloni, gran seguidora de Trump, que han ido desenganchándose de algunas de estas agresiones contra el pueblo iraní, lo que fortalece la posición adoptada en primer lugar por el Presidente español.
Lo que es evidente es que este ataque a Irán forma parte de una política belicosa venida de atrás, a la que se pretende arrastrar a la OTAN y al resto de socios del imperialismo a nivel mundial, que aparte de otros logros locales persigue consolidar el debilitado liderazgo norteamericano y dañar a China, [2]Véase el documento de Estrategia de Defensa Nacional 2026 de EEUU vista como la gran rival para el sostenimiento de la hegemonía del imperialismo, y de paso impedir que otros países afirmen su independencia, su soberanía, su deseo de decidir por sí mismos su política, su capacidad de comerciar con todo el mundo y su independencia respecto de los dictados de la clase dirigente de los Estados Unidos.
La dependencia de los gobiernos de países miembros de la OTAN respecto del imperialismo y su complicidad con el ente sionista se ha puesto crudamente de manifiesto estos años: desde la vergonzosa posición adoptada sistemáticamente por el secretario general Rutte y del anterior Jens Stoltenberg, secundando todos los criminales disparates organizados desde el país trasatlántico, hasta la complicidad de Alemania, Inglaterra, Francia, Italia y Holanda, con el terrible genocidio que todos hemos presenciado que ha ocurrido en Gaza, y sigue sucediendo, junto con la práctica habitual de imponer su postura y colocar a sus supuestos aliados, en realidad súbditos, frente a hechos consumados.
Tal situación hace imprescindible reflexionar seriamente sobre los onerosos gravámenes que dicha política conlleva, que son en definitiva los de arriesgar gravemente nuestra seguridad y destruir el poco estado de bienestar que queda, privado de tantísimos fondos que se dedican a adquirir más armas para que el mundo sea cada vez más un lugar mucho más peligroso, a costa de la sanidad y la enseñanza públicas, de las infraestructuras, del acceso a viviendas asequibles a las capas populares, de las pensiones, etc.

En el pasivo por el No a la Guerra, se constata, sin embargo, que el gobierno de coalición ha mantenido una constante ayuda financiera y militar al régimen de Ucrania, incluido el último paquete de 1.000 millones de euros después de su declaración institucional del pasado 4 de marzo y la reciente entrega de un nuevo lote de misiles Patriot que incluye, además, carros de combate Leopard, munición, sistemas antidrones, sistemas optrónicos de vigilancia y torretas de armas remotas.
Esta ayuda totaliza una suma de 20.540 millones de euros, décimo donante de Ucrania en una lista de 40 países que incluye a Estados Unidos, Reino Unido o Japón. Una ayuda económica y militar a una Ucrania que cuenta con un Presidente caducado desde el pasado 20 de mayo de 2024, que ha ilegalizado a todas las organizaciones políticas que no sean de derecha o de extrema derecha, once partidos políticos, incluido el partido socialista de Ucrania. Un régimen que dispone del apoyo de organizaciones nazis y de una legislación laboral que transgrede el Convenio 131 de la OIT sobre la fijación de salarios mínimos, el Convenio 87 sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación, así como el Convenio 98 sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva de la OIT, entre otras infracciones establecidas por el derecho laboral internacional.
Desde el golpe fascista de 2014, Ucrania desencadenó, además, una actuación criminal contra la población del Dombás que rechazó este golpe de estado apelando al legítimo derecho de autodeterminación conforme reconoce el derecho internacional. Una demanda de esta resistencia democrática ha sido admitida por la Corte Internacional de Justicia de la ONU que responsabiliza a Ucrania por este genocidio con más de 14.000 muertes violentas entre abril de 2014 y principios de 2022 que han sido reconocidas por la ONU.
Pese a la insistente y equivocada equiparación por Pedro Sánchez del régimen ucraniano con Palestina, ni a la resistencia de este heroico pueblo, ni a los saharauis, se les ha entregado un solo euro para que pudieran ejercer el derecho de legítima defensa que consagra la Carta de las Naciones Unidas frente a las atrocidades de las que son víctimas por la llamada “coalición Epstein” y por la monarquía alauita. Mientras, se ha impulsado desde el gobierno la colaboración directa entre empresas españolas y ucranianas para la fabricación conjunta de equipos de defensa.
Según el Centro de Estudios para la Paz, el gasto militar en los Presupuestos Generales del Estado para 2022 aprobados por el Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos “ascendió a 10.155 millones, lo que supone un nuevo récord histórico y un crecimiento del 5,75% respecto al año anterior.” En el año 2023 “se incrementó en un 23,4% con respecto a 2022 y alcanzó los 14.453,8 millones de euros”. En 2025 el gasto militar reconocido por el Gobierno alcanzó la cifra 33.123 millones de euros.
Nos congratulamos de que el Presidente Pedro Sánchez defienda ahora de manera pública y solemne el lema del No a la Guerra, que nació en la gala de los Goya de 2003 y que luego tuvo un amplísimo reconocimiento social, junto a una magnífica ilustración convertida en icono aglutinador de la ciudadanía democrática que, sobre un fondo negro, incorporaba este texto con letras ensangrentadas en rojo.
Dada la anterior ambivalencia entre el sí y el no a la guerra que ahora se decanta por decisión gubernamental en su negativa, resulta completamente necesario que el nuevo posicionamiento oficial del gobierno de coalición ofrezca, además, claras señales de sinceridad y autenticidad para que la ciudadanía democrática preste su confianza y apoyo a esta nueva iniciativa política que pudiera impedir en un futuro próximo, junto a otras organizaciones políticas, el acceso al ejecutivo de la alternativa reaccionaria del Partido Popular y Vox. Constituiría una importante aportación de España en defensa de la Paz, de los derechos y libertades democráticas, en la solución negociada de los conflictos internacionales y en la programación de nuevas políticas sociales favorables a los intereses de la clase trabajadora y capas populares.
Si duda, ganaría credibilidad el NO A LA GUERRA de Pedro Sánchez si su gobierno adoptase estas medidas:
a) Hacer la declaración solemne por la que España renuncia a la guerra como instrumento de política fuera de nuestras fronteras, recogiendo de esta forma lo que disponía el artículo 6 de la Constitución de la II República. [3]
Artículo 6: «España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional.» La articulación de esta propuesta podría plantearse como moción ante todas las instituciones representativas. Con independencia del resultado de las votaciones, abriría un debate público sobre esta importantísima cuestión. Nos permitiría saber en los ayuntamientos, diputaciones provinciales, parlamentos de comunidades autónomas y parlamento estatal y en el resto de las entidades representativas, quiénes están en favor de la PAZ y quiénes defienden las políticas belicistas y el rearme. Igualmente, esta propuesta debería trasladarse a todas las organizaciones sociales posibles de cualquier índole, en las asambleas de los centros de trabajo, en las sedes de base de las organizaciones sindicales, dando la máxima publicidad a los acuerdos que se obtengan y de esta forma promover esta divisa entre la ciudadanía democrática para que no se abstenga en los procesos electorales y la apoye con su papeleta en favor de la que estime por conveniente.
b) Retirada de la estructura militar de la OTAN como paso previo a la salida de España de la Alianza Atlántica y la prohibición entre tanto de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español, en cumplimiento del resultado del referéndum de 1986. La pregunta que se formulaba a la ciudadanía en aquel plebiscito decía: «El Gobierno considera conveniente, para los intereses nacionales, que España permanezca en la Alianza Atlántica, y acuerda que dicha permanencia se establezca en los siguientes términos:
- 1.º La participación de España en la Alianza Atlántica no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada.
- 2.º Se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español.
- 3.º Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España.
- ¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica en los términos acordados por el Gobierno de la Nación?»
El respeto escrupuloso y democrático a esta decisión de la ciudadanía supondría el retorno a España del conjunto de nuestros efectivos militares y de todo el armamento que hoy se encuentra desplazado bajo el mandato de la OTAN (unos 3.000), la posibilidad real de sustituir los presupuestos de guerra por presupuestos sociales con el ahorro del 5% del PIB anual equivalente a unos 80.000 millones de euros anuales, la prohibición de enviar armas a Ucrania y a Israel, y en general a todas las partes contendientes en conflictos bélicos, así como el establecimiento de una política exterior de neutralidad activa que propicie el alto el fuego, la apertura de negociaciones en los diferentes escenarios de guerra y rompa relaciones diplomáticas con estados y ejércitos genocidas.
c) Rehusar la aplicación de las directivas y las decisiones de la Unión Europea que dañen con gravedad la economía del país o a sectores significativos de la producción y comercialización, convergiendo con otros países de la UE que pudieran adoptar medidas equivalentes. El Tratado de la Unión Europea (TUE) permite a un Estado miembro abandonar la organización, pero no contempla la posibilidad de expulsarlo si infringe las normas de la Unión. Cuando firmaron los acuerdos fundacionales de la UE, los Estados se comprometieron a respetar de buena fe los deberes comunitarios, pero es habitual que los incumplan.
d) Ruptura de relaciones diplomáticas, comerciales y de todo tipo con el ente sionista de Israel.
e) Apertura de relaciones comerciales con todos los países del mundo, incluidos los EE.UU. y la Federación de Rusia, con la excepción del ente sionista de Israel, así como la promoción de una política exterior en defensa de un mundo multipolar y de acercamiento a los países BRICS, nuevo espacio económico y político emergente que en la actualidad representa a una población del 51% de la del planeta, con un PIB que supera ya al del mundo occidental, y en constante crecimiento.
Finalmente, resulta imprescindible para materializar el NO A LA GUERRA que todas estas plataformas y movimientos sociales que se van extendiendo por todo el territorio estatal vinculen de forma constante la lucha por la Paz y contra el rearme con todas y cada una de las luchas sociales que libra nuestro pueblo en defensa de sus intereses más acuciantes en materias como los desahucios, los despidos, los cierres de empresa, la deficiente sanidad y educación pública, el incremento en el precio de la cesta de la compra, el acceso a la vivienda, las pensiones dignas, las prestaciones de desempleo suficientes, la mejora sustancial en las condiciones de trabajo mediante un sindicalismo verdaderamente de lucha de clase, el mantenimiento y el desarrollo de las infraestructuras de todo tipo, la atención adecuada a los mayores y a todos quienes sufren discapacidad, etc.
En definitiva, impulsar una permanente e intensa movilización social para que la divisa del NO A LA GUERRA se cumpla de manera rigurosa por todas las autoridades del aparato del estado y no quede como un eslogan electoral vacío de contenido.
Notas
| ⇧1 | Según Claudio Katz existen dos relatos mediáticos muy difundidos que son superficiales. El primero afirma que Trump es un loco que sigue criterios irracionales. El segundo señala que esta supuesta locura le ha llevado a su vez a supeditarse a la estrategia del genocida Netanyahu y su deseo de devastar Oriente Medio para crear el Gran Israel. |
|---|---|
| ⇧2 | Véase el documento de Estrategia de Defensa Nacional 2026 de EEUU |
| ⇧3 | Artículo 6: «España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional.» |

