La tarea de los comunistas ante el XXI Congreso del PCE

Ilustración XX Congreso PCE. Autor Fernando Francisco Serrano

Importante Congreso porque, además de la necesidad de ratificar los principios del marxismo-leninismo como una guía para la acción, es preciso también revertir la situación: la anterior mayoría congresual marxista-leninista debe ser a partir del XXI Congreso la mayoría también en el Comité Central, en la Comisión Política y en el Secretariado.

En el XX Congreso una mayoría de delegados/as que superaba el 80%  incorpora en los Estatutos y en el Programa de la organización los principios del marxismo-leninismo. Sin embargo, el método utilizado entonces para lograrlo no fue el más apropiado. Un pacto por las alturas previo a la segunda fase del XX Congreso entre el grupo eurocomunista y una tendencia autodenominada marxista-leninista, a través de representantes que no se eligieron mediante, por ejemplo, una plataforma interna de opinión, hicieron posible la reincorporación estatutaria de los principios del marxismo-leninismo, pero a cambio de una lista consensuada para el futuro Comité Central que garantizaba una cómoda mayoría en él para quienes apostaban por la continuidad de las tesis oportunistas cualquiera que fuese el mandato que surgiera de la cita congresual.

Quienes suscribieron aquel acuerdo, en lugar de defender la recuperación del marxismo-leninismo a través de un amplio debate precongresual —y en el desarrollo del propio Congreso— en el que la legítima confrontación de posiciones políticas lo enriqueciera con la máxima participación de militantes del Partido y sus delegaciones, optaron por introducir este cambio estratégico mediante un acuerdo previo por arriba, sin la necesaria participación de la base de la organización, propiciando así unas sesiones congresuales muy formales, sin debate político real, con total ausencia de un sincero examen autocrítico sobre el pasado de la organización que constituyera un punto de partida sólido para la viabilidad futura del giro ideológico acordado.

El secretismo de estas negociaciones y ese modo eurocomunista de no querer promover un franco e imprescindible debate en todo el Partido, antes y durante el proceso congresual, se han convertido más tarde en obstáculos serios e importantes para la recuperación plena del Partido Comunista como formación marxista-leninista.

En diciembre de 2017 se produjo entonces una paradoja con aquel modo de operar: la mayoría congresual (más del 80% de las delegaciones) aprobó el rechazo del eurocomunismo y el retorno estatutario a los principios del marxismo-leninismo suprimidos de la legalidad partidaria en 1978; la minoría congresual, sin lograr el 20% de los votos de las delegaciones, obtuvo sin embargo la mayoría en el Comité Central, en la Comisión Política y en el Secretariado del PCE. El resultado no fue nada democrático: la minoría congresual reformista tomó las riendas del aparato de dirección del Partido y la mayoría congresual marxista-leninista quedó en minoría en el Comité Central, en la Comisión Política y en el Secretariado.

Desde entonces las actuaciones de la dirección del PCE lejos de mostrar un trabajo riguroso por esa transformación de la organización en un nuevo PCE marxista-leninista, ejecuta por el contrario un trabajo partidario lastrado por ese oportunismo que tanto daño ha provocado al Partido, a la clase obrera y al conjunto de la sociedad. Las expectativas que el XX Congreso habían despertado entre ex militantes del PCE, simpatizantes y camaradas de otras formaciones comunistas, se desvanecieron por la falta de coherencia que vienen mostrando los órganos dirigentes del Partido, y alejan de paso una alternativa de proceso de reunificación de los comunistas bajo una misma organización política.

Se supone que toca en este año 2021, en el que celebramos el centenario de nuestra organización, la convocatoria del próximo Congreso, pero de momento no se ha hecho la más mínima mención, por parte de la Dirección, a tan trascendente encuentro comunista.

Importante Congreso porque, además de la necesidad de ratificar los principios del marxismo-leninismo como una guía para la acción, es preciso también revertir una situación de anormalidad democrática: la anterior mayoría congresual marxista-leninista debe ser a partir del XXI Congreso la mayoría también en el Comité Central, en la Comisión Política y en el Secretariado. La minoría congresual oportunista del pasado Congreso, por el contrario, debe ser minoría en estos órganos de dirección. Y todo ello sin perjuicio de abordar un nuevo programa político que responda, desde inequívocas posiciones marxistas-leninistas, a la nueva situación económica, política y social en la que se encuentra inmersa la sociedad española

La forma organizativa, indica José Satué[i], se corresponde con el contenido ideológico y político del Partido. Naturalmente, añade, «entre contenido y forma puede existir un periodo de equilibrio temporal, pero ese equilibrio no es fijo. La forma como el contenido sufren variaciones cuantitativas, en el curso de un tiempo más o menos largo. Si llegan a un límite extremo de contradicción entre ellos se produce un salto cualitativo en su correspondencia».

Según Satué, «… a cada contenido corresponde una única forma organizativa. Por eso, si se conoce la forma organizativa real del Partido puede señalarse, sin equivocación, el contenido real del mismo, y ello, independientemente de cómo se les designe para camuflar la esencia revisionista que se quiera imponer al Partido

Las delegaciones del PCE votan a favor del marximo-leninismo
Las delegaciones del PCE votan a favor del marximo-leninismo

La peculiar organización que surgió del XX Congreso, profundamente antidemocrática, permitió que la minoría eurocomunista se hiciera con el control del Partido implementando una actuación política reformista, en contra de la mayoría congresual marxista-leninista, que en nada se distinguía de la que ha llevado las anteriores direcciones de la organización durante más de cuatro décadas. Una alteración cuantitativa entre el contenido y la forma organizativa que requiere ahora de un salto cualitativo. Una anomalía  democrática y política que el XXI Congreso del PCE debe corregir.

Traemos a colación estas referencias tras venir constatando el abandono sistemático por parte de los dirigentes eurocomunistas del PCE del programa político aprobado en el XX Congreso por mor de su asunción de la posición socialdemócrata de Unidas Podemos y de las políticas aplicadas por el Gobierno de coalición con el PSOE.  Así pues, esos «contenidos reales» están determinando una «forma organizativa real» que cristaliza en Unidas Podemos «independientemente de cómo se le designe para camuflar la esencia revisionista que se quiere imponer al Partido.»

Ante la situación de previsible agudización de las contradicciones de clase, éstas deben ser objeto de una propuesta política revolucionaria, desde los principios del marxismo-leninismo incorporados al mandato congresual en diciembre de 2017,  si no queremos dejar el protagonismo a los sectores reaccionarios y abiertamente fascistas cada vez más amenazantes.

Los marxistas-leninistas debemos estar alerta ante la posibilidad de que por parte del grupo eurocomunista, de modo indisciplinado y antidemocrático, se dilate la convocatoria al XXI Congreso que debe hacerse en este año 2021. Debemos desarrollar una campaña para exigir su convocatoria y tener un plan ante esta grave eventualidad llevando a los núcleos dicha exigencia de convocar un nuevo congreso del partido en la perspectiva de ponerlo en condiciones de estar a la altura también de las necesidades de un proceso constituyente de ruptura democrática republicana protagonizado por la clase obrera y las capas populares, de retorno al sindicalismo de clase y combativo, siempre en la estrategia de avance hacia el socialismo.

Arturo Borges Álamo

Militante del PCE

Autor ilustración: Fernando Francisco Serrano


[i] Páginas 51 y 52.

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5 Comments

  1. Voy a contaros una de mis primeras experiencias en el Partido.
    Yo trabajaba en Standard Electrica S. A. Era 1976. Se reunió a la salida del trabajo una asamblea de militantes antiguos y nuevos. Tomó la palabra un camarada veterano de más de 60 años, había estado en la guerra civil y militaba desde entonces en el Partido.
    Dijo, no puedo transcribirlo literalmente porque fue hace más de 44 años, pero a mí me impresionó. Voy a poner el espíritu de lo que dijo:
    “Estar en el PCE no es cómodo, porque no es un partido como los otros. Es un partido que quiere un cambio total de sociedad y de sistema político y económico.
    Por lo tanto, todo el sistema nos va a intentar hacer la vida imposible por todos los medios. Pondrá leyes que nos persigan, intentará que seamos ilegales, no tendremos apoyo de los demás partidos. Pero un PC siempre va a seguir intentando llegar a una sociedad socialista, pese a que desde dentro o desde fuera nos obstaculicen o intenten impedir nuestro propósito”
    La verdad es que el contenido de lo que dijo y la fe con que lo dijo, nos impresionó a los que militábamos desde hacía poco tiempo. Desde luego, y lo comentábamos luego entre la militancia, no podíamos entender cómo desde dentro del Partido se pudiera intentar impedir la lucha por otra sociedad y sistema.

  2. Muy optimista me parece a mí ese 80% de m-l en la militancia. Me da a mí que el grupo eurocomunista es una mayoría casi unánime dentro del Partido. Quizá un paso importante sea que haya una lista realmente marxista-leninista en el XXI Congreso. ¿Cuál es la realidad del Partido? ¿Hay material para eso, o simplemente estamos persiguiendo una ensoñación idealista?

  3. Situación:
    si dentro del partido resulta que un 20% marca el paso de lo que vota un 80%, y fuera nos encontramos con varias organizaciones haciendo cada uno la guerra por su cuenta, resulta que, sin contar a los trotskistas (corriente roja, posi …) y especímenes raros (uce, etc …), a mí me salen 9 «corrientes» del partido:
    pce (eurocomunistas)
    pce (por el xx congreso)
    pcpe
    pcoe
    pcte
    pce m-l
    pce (r)
    rc pml
    pte (2009)
    … seguro que me dejo alguno …
    Todos ellos con sus irrenunciables matices que impiden la estrategia por la lucha para la consecución de lo que debería ser un objetivo común: La República Federal Sociaiista.
    Ya me contaréis … este panorama se parece mucho a la escena del frente popular de Judea de «La vida de Brian». Por si alguno no la conoce: https://www.youtube.com/watch?v=rbousGX3mlI

    … pues ya me di y f

  4. Yolanda Díaz: «El ministerio de Trabajo y Economía Social no crea empleo, es la economía la que crea empleo»
    (minuto 2:31:15. del vídeo)
    https://youtu.be/5e-vdSW9OVY
    Las ETT no las creo la economia,desde la reforma laboral del 2012 las ETT son agencia de colocacion,cuando hablan la ministra de colaboracion publica-privada para generar empleo ,quiere decir que van seguir las ETT con las funciones otorgadas en la RL del 2012?,que van seguir recibiendo dinero de los servicios publicos de empleo por contrato laboral asumido?si es asin,pues seria oportuno aclararan que no todos los aspectos lesivos de la RL del 2012 se van a derogar.

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