Ucrania hoy

Las múltiples agresiones y riesgos que las potencias imperialistas llevan años emprendiendo deberían bastar para constatar que para el imperialismo la guerra es, en multitud de circunstancias, su necesidad.


Plantear que el gobierno ucraniano actual está emprendiendo una guerra de “defensa nacional” es una falacia absoluta. Nadie puede olvidar la esencia antinacional y proimperialista de este gobierno, que se está evidenciando como el mayor desastre que la injerencia de la OTAN podía imponer a la propia población ucraniana.

En 2022, una dirigente del Partido Comunista de Grecia (KKE), en una última muestra de total pérdida de contacto con la realidad, afirmó que Ucrania se encuentra afrontando una “guerra justa librada por el pueblo” [1]Respuesta del Partido Comunista de Gran Bretaña (Marxista-Leninista).. El reclutamiento forzoso, la ayuda militar extranjera, el envío de mercenarios y la inmolación del país para satisfacción de los intereses de la oligarquía financiera principalmente estadounidense y británica, es presentada como una guerra popular. Así es como, desde las presuntas banderas de la ortodoxia leninista, pero sin análisis concreto de la realidad concreta, apoyándose en homologías superficiales con el pasado, se contribuye a introducir confusión y parálisis en el campo de la lucha antimperialista. Justo lo que el imperialismo necesita.

Ante el golpe de Estado del Euromaidan, los sectores del país culturalmente rusos iniciaron una oposición al este de Ucrania para organizar un referéndum de independencia. Contra esta oposición fueron lanzadas las fuerzas de choque internas del imperialismo: los ultranacionalistas ucranianos. Estos perpetraron, en mayo de 2014, la matanza de Odessa. El nuevo gobierno había comenzado una guerra de exterminio contra quienes rechazaban el Euromaidan. Parte del ejército desertó y se unió al pueblo del Donbás. Así se lograron las primeras armas. So pena de ser aniquilados, se habían visto obligados a responder a la agresión mediante una guerra nacional antimperialista.

Hoy su población está mucho más segura bajo el amparo de la intervención rusa y de la Federación Rusa. Esa intervención, de liberación nacional para los pueblos del este de Ucrania y de defensa nacional para Rusia, se desencadenó debido el avance de la militarización y la agresión imperialista sobre terreno ucraniano. Rusia no tenía otra alternativa. Dirigentes europeos ya han declarado que emplearon los acuerdos de Minsk, no para alcanzar la paz, sino para ganar tiempo y seguir preparando la guerra contra Rusia desde Ucrania. Según la postura del Partido Comunista de la Federación Rusa, Putin debía haber intervenido con anterioridad.

Lenin había dicho que, «por ambos lados, la guerra de 1914-1918 fue una guerra imperialista (es decir, una guerra anexionista, depredadora y de rapiña); una guerra por la división del mundo, por la partición y el reparto de las colonias y de las esferas de influencia del capital financiero, etc.» [2]Imperialismo, fase superior del capitalismo Plantear que Rusia está luchando en Ucrania contra la OTAN para depredar un pedazo de la riqueza de dicho país, está fuera de toda realidad. Cualquier persona sensata entiende que esto no tiene sentido. Esta tesis supone haber perdido de vista todo el curso histórico, la situación actual y, con ello, las fuerzas que disputan y lo que realmente está en juego. Esta guerra solo es imperialista por parte de un bando: el de la OTAN.

Hay que decirlo claro: la clase obrera y las capas populares de los países de la OTAN necesitan que la guerra en Ucrania finalice con urgencia con un alto el fuego, la apertura de negociaciones y un acuerdo final en el que se acepten las legítimas demandas de Rusia. Esto supondría una derrota del imperialismo europeo y estadounidense.

En la actual coyuntura, o bien el imperialismo se fortalece venciendo a Rusia, o bien se debilita con la resistencia rusa. De hecho, la situación crítica en el centro imperialista está madurando. Para que se decante esta última opción lo más rápido posible y haya un avance progresista, la clase obrera europea y estadounidense necesita no dejar a Rusia sola en el frente militar, sino ayudarla en la retaguardia imperialista. Necesita parar los pies de sus dirigentes, que empobrecen a los trabajadores con gasto militar imperialista, reducción del gasto social y sanciones que generan efectos retroactivos varios, como la inflación; todo ello para beneficio máximo del imperialismo estadounidense, aunque la industria armamentística europea también se beneficia y los últimos datos de la oligarquía financiera local son boyantes. Los trabajadores deben saber que, en contra de lo que propagan los medios otanistas, la subida de precios sufrida no se debe a desórdenes económicos generados por la intervención rusa, sino a las políticas de bloqueo que EEUU y la UE ejercen.

Esta no se trata de una guerra absurda e innecesaria. Eso es algo que afirma en ocasiones la izquierda pequeñoburguesa (bienintencionada, pero algo despistada en el análisis de las condiciones objetivas). La necesidad del imperialismo es la maximización de beneficios, y solo se detiene ante una fuerza superior, que lo frena. Las múltiples agresiones y riesgos que las potencias imperialistas llevan años emprendiendo deberían bastar para constatar que para el imperialismo la guerra es, en multitud de circunstancias, su necesidad. Esta guerra tiene unas razones económicas muy claras que obedecen a unas clases sociales determinadas. Para llevarla a cabo, la oligarquía financiera europea exprime en mayor medida a sus trabajadores. No es una guerra absurda, es una guerra de los monopolios imperialistas contra el pueblo ruso, sobre los hombros de los trabajadores de Europa y EEUU e instrumentalizando al pueblo ucraniano. De lo que se trata, por tanto, es de enfrentar a la fuerza de la oligarquía financiera otra fuerza que tenga a la clase obrera a la cabeza. Se trata de parar los pies a la oligarquía financiera y, en cuanto sea posible, derrocarla.

La enorme mayoría de países de América Latina, África y Asia ya han dicho que no quieren saber nada de sanciones a Rusia; que no piensan plegarse a la estrategia de agresiva de la OTAN desde terreno ucraniano. China no va a facilitar a EEUU su trabajo contra Rusia sabiendo que ella misma es el siguiente objetivo.

Sin embargo, la clase obrera de los países imperialistas está rezagada en sus tareas consigo misma y con el mundo. Buena parte de los dirigentes europeos que afirman posicionarse del lado de la clase obrera impiden que esta comprenda el contexto imperialista en que está inmersa. La adormecen con promesas de reformas -reclamando que despierte el día de las elecciones- mientras siguen dejando languidecer las organizaciones revolucionarias y difunden buena parte de la visión otanista del mundo. Es una vieja característica del oportunismo el debilitar la lucha de la clase obrera desmembrándola de la solidaridad internacional antimperialista, así como capitular en las tareas ideológicas tratando de eludir los problemas complejos para no ponerse a la prensa imperialista en contra. ¿Alguien se imagina a Marx, Engels o Lenin eludiendo la explicación de los grandes conflictos para que la prensa burguesa no hable demasiado mal de ellos? Este modo de proceder deja a la clase obrera europea a remolque de la oligarquía financiera, sin capacidad de respuesta. Las consecuencias son evidentes para todos.

Es impensable, por ejemplo, que la clase obrera de Europa se libere de su oligarquía financiera si no entiende la solidaridad que debe tener con la lucha vigente del pueblo venezolano, sirio o ruso. La coyuntura actual evidencia de nuevo que el reformismo electoralista se desentiende de las necesidades ideológicas y organizativas de la clase obrera, aunque ello, paradójicamente, asegure su propia incapacidad. Los gobiernos europeos se mantienen en el apoyo militar creciente a la estrategia imperialista en Ucrania y avanzan en el empobrecimiento de la clase obrera europea, pero las grandes organizaciones consideradas populares no organizan una oposición irreconciliable que eleve la conciencia y organización obreras.

Precisamente por ello en 2022 se creó la Asociación Antimperialista Mundial. Porque el contexto que se está generando es el de la agudización de la crisis general del capitalismo. Esto reclama de manera aún más apremiante las tareas propias de los comunistas. El siguiente artículo Joti Brar, del Partido Comunista de Gran Bretaña (Marxista-Leninista), se puede considerar de lectura esencial:

«Sobre la base de un análisis marxista de la rápida escalada de la campaña de guerra imperialista, los antimperialistas del movimiento comunista se unieron el año pasado para formar la Plataforma Antimperialista Mundial. Esto se hizo para aplicar nuestras energías a lo que se ha identificado como la prioridad más apremiante que enfrenta nuestro movimiento en este momento: reunir a las fuerzas más amplias posibles en apoyo de la lucha contra el bloque imperialista liderado por Estados Unidos, una lucha que tiene el potencial de desatar la próxima y decisiva ola de revoluciones socialistas si se aborda correctamente. […] Para ayudar a movilizar fuerzas para esta lucha, una parte del trabajo en el que participa la Plataforma es necesariamente en la arena ideológica: oponerse y exponer las ideas equivocadas (en particular la idea de que Rusia y China son países imperialistas) que están confundiendo y desmovilizando a los trabajadores, impidiéndoles unirse de todo corazón en la lucha contra la campaña de guerra imperialista liderada por Estados Unidos [3]Las múltiples agresiones y riesgos que las potencias imperialistas llevan años emprendiendo deberían bastar para constatar que para el imperialismo la guerra es, en multitud de circunstancias, … Seguir leyendo.

¿Quiénes generan estas confusiones funcionales al imperialismo? En el seno del movimiento comunista internacional hay culpables precisos. Hay partidos que deforman el marxismo desde un esquematismo izquierdista que les permite figurar como verbalmente revolucionarios. A la cabeza de este grupo sectario está el KKE. En México le sigue el PCM, en Suecia el PCS, en España el PCTE (la UJCE lleva unos años sumida en esta posición, pero sus principales impulsores están a un mes de dejar la organización), en Venezuela el PCV…

Los posicionamientos internacionales peligrosamente erróneos de estos partidos, aparte de encontrar buena respuesta en el artículo citado, son combatidos en la última declaración que hizo el Partido Comunista de Cuba en el marco del Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros:

Saludamos y respaldamos las experiencias en la construcción del socialismo de los Partidos Comunistas de China y de Vietnam, así como del Partido Popular Revolucionario de Laos y el Partido del Trabajo de Corea. […] Expresamos nuestra más firme solidaridad con el Partido Socialista Unido de Venezuela y muy especialmente con la Revolución bolivariana, conducida por la unión cívico-militar que encabeza el presidente Nicolás Maduro Moros. […] Reiteramos nuestro apoyo a las fuerzas progresistas que hoy encabezan gobiernos en América Latina y el Caribe, especialmente en Brasil, México, Colombia, Nicaragua, Honduras y Bolivia, que enfrentan también los ataques de los fascistas despiadados de movimientos de extrema derecha en sus países, con la complicidad de los Estados Unidos. […] El Partido Comunista de Cuba reitera su firme oposición a la política de sanciones de Occidente contra la Federación de Rusia y a la expansión de la OTAN hacia las fronteras de este país, lo que ha sido la principal causa de la guerra que hoy se libra en el continente europeo. Apoyamos al Partido Comunista de la Federación de Rusia en su lucha contra el fascismo» [4]Relaciones internacionales, Partido Comunista de Cuba.

Extracto del artículo “El análisis concreto de la guerra y algunas aportaciones de José Antonio Egido.

Notas

Notas
1 Respuesta del Partido Comunista de Gran Bretaña (Marxista-Leninista).
2 Imperialismo, fase superior del capitalismo
3 Las múltiples agresiones y riesgos que las potencias imperialistas llevan años emprendiendo deberían bastar para constatar que para el imperialismo la guerra es, en multitud de circunstancias, su necesidad.
4 Relaciones internacionales, Partido Comunista de Cuba.
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