¿Unidas Podemos?

Defender firmemente los intereses populares requiere compromiso y coherencia.

Antes de que hubiera finalizado el escrutinio, el principal representante de Unidas Podemos daba cuenta en directo y por televisión, ante una audiencia de cientos de miles de telespectadores, de su decisión de «abandonar la política». Detrás de él, sus más destacados correligionarios aplaudían compungidos su comportamiento. Entre estos se encontraba el secretario general del PCE, su fiel escudero. Ni un gesto que desentonara, ni un reflejo de incomodidad en el coro. Como si la actuación que estaban acompañando fuera la más normal, coherente y adecuada en el dirigente de una formación política supuestamente defensora de los intereses populares en unas circunstancias y unos tiempos como estos.

El monologuista en su papel: el único, el mismo que se le conocía en su relativamente breve aunque cargada trayectoria: desmedida ambición, precoz cansancio y… a otra cosa. O participo en el gobierno o rompo la baraja: repetición de elecciones, profundización de la pérdida de votos y… vicepresidencia del gobierno. Un añito «aguantando» y autoproclamación como ariete salvador, llanero solitario predestinado a contener el aluvión derechista en Madrid. Diez diputados autonómicos después, tres más que los conseguidos la vez anterior en esta Comunidad, viene la conclusión (por ahora): el cabeza de cartel lo deja, no quiere ser «tapón» para nadie en su grupo e incluso avala a posibles sucesoras. ¿Tapón o, más bien disolvente y antídoto de cualquier embrión de alternativa política progresista organizada? Bien vistas las cosas, se podrá decir que un desenlace así no era demasiado sorprendente, teniendo en cuenta el recorrido previo del protagonista de la función. Pero, los que comparecían detrás de él en la noche del 4 de mayo, ¿qué aplaudían? Toda la representación a la que asistimos a través de las pantallas reunía características convencionales de una comedia… si no fuera por lo que se juega fuera de aquel escenario. La «tragedia» no era el ceño fruncido del dimisionario, sino que todo este tinglado aparezca como el de «la izquierda», el del campo progresista, el de los «nuestros». Si entre los que aplaudían había alguien con disposición para reaccionar contra esta trampa, ha perdido una magnífica ocasión para manifestarlo. Por lo menos, hasta hoy.

Los resultados electorales. Efectivamente, pese a que Unidas Podemos obtiene tres diputados más en relación a las últimas elecciones en Madrid, el resultado global ha sido decepcionante. En todas partes, el electorado ha votado a favor de una versión muy reaccionaria de la derecha, aquella en la que se asienta el nacionalismo españolista. Cientos de miles de trabajadores han rechazado a la «izquierda» guay y posmoderna y se abstuvieron o le entregaron el voto al PP o a Vox. Por otra parte, los votos de Unidas Podemos no han superado los que obtuvo Izquierda Unida, en solitario, en los comicios de 2007 y 2011.

En un contexto de profunda crisis económica, con un desempleo que bordea los cinco millones de trabajadores, incluyendo los afectados por los ERTES, con un empobrecimiento generalizado en las condiciones de vida de las capas populares, en medio de una pandemia con desarrollo incierto y con una peligrosa dinámica de avance del fascismo, tirar la toalla no es un comportamiento ejemplarizante. Aplaudir esta actitud lo agrava aún más.

Defender firmemente los intereses populares requiere compromiso y coherencia. Durante la dictadura, hombres y mujeres que lucharon por la recuperación de los derechos y libertades democráticas y la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de la mayoría social, no renunciaron a continuar la batalla, en primera fila, pese a las listas negras, las torturas, la cárcel e incluso la propia vida.

Unidas Podemos se encuentra al borde de su desaparición política. De hecho, ya lo está de la vida social. Y es esa una de las causas por las que Ayuso arrasa en Madrid. Alejada de los graves problemas y dificultades que padecen amplios sectores de la ciudadanía, con la vista puesta, de manera exclusiva, en la vida institucional, con un discurso grandilocuente que ignora y no da respuesta a las cuestiones concretas del día a día que pesan sobre los asalariados y las capas populares -trabajo, sanidad, vivienda, educación, pensiones, alimentación, etc.-, Unidas Podemos no tiene futuro.

A su vez, el resultado electoral refleja la debilidad de un gobierno de coalición siempre sumiso ante los poderosos, incapaz de ofrecer un escudo social eficiente de protección a los perjudicados por la crisis económica y sanitaria. Un gobierno que se autocalifica de izquierdas pero que ejecuta políticas de derechas no puede esperar otra respuesta diferente de la que ha tenido ahora en las urnas.

El escudo social no ha funcionado. Con su presencia en el gobierno de coalición, Unidas Podemos ha sido cómplice de este fracaso. Sin la derogación de la reforma laboral de 2012 del Partido Popular, los trabajadores han seguido y continúan a merced de las decisiones unilaterales que adoptan las empresas en los ERTES y en los ERES. La prohibición de los despidos solo en los ERTES, ha sido ineficaz debido a que la norma que lo establece no ha calificado como despido nulo todos aquellos que los empresarios vienen acordando con transgresión de esta interdicción, lo que permite a los jueces y tribunales calificarlos como improcedentes, otorgando a las empresas la facultad de no readmitir a los despedidos mediante la compensación de las ridículas indemnizaciones que establece el Estatuto de los Trabajadores. Por otra parte, el ingreso mínimo vital no llega a la mayoría de las víctimas de la crisis económica y sanitaria. Ha sido solicitado por más de un millón de personas y se ha concedido, a diciembre de 2020, a un total de 160.000. La vigencia de la ley mordaza, pese al compromiso del gobierno de coalición de derogarla, junto a las restricciones en la movilidad de los ciudadanos derivadas de la pandemia, están coadyuvando a una preocupante desmovilización de los trabajadores y de las capas populares. La negativa a limitar los precios de los alquileres de las viviendas y la inacción gubernamental ante los fondos buitres tenedores de más de tres millones cuatrocientas mil viviendas vacías, siguen permitiendo que aproximadamente seis millones de jóvenes, entre 16 a 29 años, continúen viviendo en el domicilio familiar. Mientras, las cúpulas de CCOO y UGT apuestan por un sindicalismo de concertación social o de pacto social, adecuado a los intereses de los patronos, y de manera especial, a los de las grandes multinacionales, sin que Unidas Podemos condene esta deriva ni impulse un sindicalismo de clase y combativo. Las casas de apuestas siguen en las calles y barrios de nuestras ciudades y su propaganda se sigue difundiendo media hora antes de cada evento deportivo televisado. Al mismo tiempo, el gobierno de coalición no interviene contra el abuso de las eléctricas.

Debe abrirse ahora un tiempo de reflexión y de análisis que no puede renunciar ni a la crítica ni a la autocrítica. Un debate intenso y riguroso al interior de las formaciones políticas que conforman esta alianza electoral y que debe extenderse, también, a las organizaciones sindicales y movimientos sociales.

¿Un debate para recuperar el voto perdido? Más bien, para recuperar la confianza de la clase trabajadora y de todos los sectores golpeados por las políticas neoliberales. Después, si acaso, vendrán los votos. Ahora toca, como es obligado siempre para toda izquierda que merezca llamarse así, acudir al rescate de la clase oprimida en los problemas y en las luchas del día a día.

Redacción.

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6 thoughts on “¿Unidas Podemos?

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  • 9 de mayo de 2021 en 12:32
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    Todo lo que ha pasado requiere un análisis más allá del que se ha hecho.
    Primero, el error del PSOE en confiar en Ciudadanos para las mociones de censura en Murcia y Castilla y León, que dieron la excusa a Ayuso para convocar elecciones en Madrid, cosa que estaba deseando desde hace tiempo, para deshacerse de Ciudadanos. Mal análisis del PSOE.
    Segundo, UP se encontraba en una mala situación política después de los resultados electorales en Galicia, País Vasco y Cataluña. Si desaparecía en Madrid era el fin de UP. Por ello y algo más, que luego diré, salió Iglesias del Congreso y del gobierno para encabezar la lista de Madrid.
    Pero esto tuvo otro efecto. Iglesias ha sido motejado por PP y VOX de comunista, bolivariano, etc. Cosas que desde luego no es, es un simple trepa. Pero a fuerza de repetir muchas veces algo llega a parecer una verdad incuestionable. Y eso movilizó a toda la derecha y al centro.
    La izquierda se desmovilizó por la razón de que no encontraban opción política a la que votar. Por ejemplo, en Usera, uno de los barrios más pobres de Madrid la abstención fue del 34,4 %, cosa que nunca había pasado.
    La razón de esta abstención es que UP estaba haciendo lo mismo que el PSOE y algo muy parecido a lo que haría el PP, o sea las medidas que nos pone la UE, o sea capitalismo duro con sonrisa o capitalismo duro con ceño fruncido. El resultado en ambos casos es similar.
    Lo de adoptar el «mal menor» siempre conduce al «mal mayor».
    Y otra razón por la que Iglesias salió del ejecutivo es porque a partir de ahora la que nos va a caer por la ayuda europea va a ser terrible y él aprovechó para no ensuciarse las manos con ello dimitiendo.
    Dicen que Roures le tiene ofrecido un programa en LaSexta (ha salido en varios medios la noticia). Y me han llegado otras noticias de un viaje a Bolivia suyo poniendo tierra por medio, y aquí no digo más de esto porque algo es muy sucio.

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  • 9 de mayo de 2021 en 12:37
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    la reflexión y analisis tiene que haber unidad de las izquierdas
    algunos sociolistos han votado al pp y l@s que se dicen mas a la izquierda después de dar hostias a Pablo Iglesias también han votado al pp para que Pablo Hasel siga en la cárcel.

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  • 9 de mayo de 2021 en 12:39
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    Afirmar que se ha Castigado a UP por los problemas del escudo social ,es como llamar ingenuos a los que decian a Sanchez con» Rivera no»,como si afirmaramos que desconocieran quien es quien dentro del PSOE y lo que representa, junto al poder inferno que tienen,que eso corresponde con la composicion de sus ministerios,obviando la capacidad de boicot que puede tener el sector liberal en determinado aspecto de ese escudo como Ingreso Minimo Vital,que si miramos el programa electoral del PSOE era mucho mas modesto,de lo que al final fue plasamado en el acuerdo de coalicion.
    No descarto que en la dimision de Iglesias, tambien influyo que perdio el pulso con Mas Madrid.Tambien en ese marco,pudiera debatirse cual es la mejor forma de presentarse a las elecciones,si el modelo IU ha caducado,

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  • 9 de mayo de 2021 en 20:59
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    No puedo estar más de acuerdo, vino a reventar IU y lo ha conseguido, se montará un chiringuito para vivir de P. M. fuera del barrio de donde nunca iba a salir. Tiene de izquierdas de verdad una mano y un pie.
    Objetivo conseguido, la «izquierda» socialista ya no tiene competencia a la izquierda.

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  • 10 de mayo de 2021 en 10:00
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    Somos socios de gobierno con un partido que:

    Tiene a Leguina y a Isidoro en sus filas.
    No deroga la reforma laboral.
    No deroga la ley mordaza.
    Nos hace pagar dos veces por las autovías.
    Elimina la desgravación en la declaración conjunta (menos progresividad).
    Manda a Borrell a insultar a Putin a su casa.
    Acoge terroristas venezolanos.
    Prepara una reforma de las pensiones que nos vamos a cagar.
    Vende armas a terroristas saudíes.
    Ayuda a escapar y financia a un monarca delincuente.
    Hace imposible el acceso a la vivienda a los jóvenes.
    Eso sí, repiten sin cesar que «somos la izquierda».

    No lo entendemos, joder … ¿POR QUÉ NO NOS VOTAN?

    Por cierto, me gustaría saber cuál es el límite para tragar sapos.

    ________________________________________________________________________________

    Como parece que no se entiende una cosa tan obvia lo diré en inglés, a ver si hay suerte:

    We are joining in a government with a party which:

    Has Leguina and Isidoro as members.
    Is not going to repeal the labor reform.
    Is not planning to repeal the gag rule.
    Makes you pay twice for the highways.
    Has just eliminated the family tax relief in the tax return (less progressive taxation).
    Sent Borrell to insult Mr. Putin in his own house.
    Accomodates Venezuelan terrorists.
    Is preparing a ‘nice’ pensions reform bill; we’going to get it!
    Is selling weapons to Saudi terrorists.
    Helped the criminal monarch to flee and still supports him financially.
    Makes it impossible for young people to access to basic shelter.
    Repeats once and again «we are the left», though.
    We are the left.

    Shit! We cannot understand it. WHY DON’T THEY VOTE FOR US?

    By the way, I’d like to know what the limit is to keep on swallowing toads.

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