Cuba y las enseñanzas que dejan cinco meses de enfrentamiento a la Covid-19

Resumimos el trabajo de análisis del profesor de la Escuela Nacional de Salud Pública de Cuba Luis Carlos Silva Ayçaguer.

El trabajo expone los resultados más notables del comportamiento de la epidemia en este país durante los 5 meses posteriores a su irrupción. A continuación, se enumeran y discuten las fortalezas de esta nación que han permitido conseguir resultados muy favorables en su contexto geopolítico. Finalmente, se comunican datos objetivos acerca de la solidaridad desplegada por Cuba con el resto del mundo en función del enfrentamiento a la emergencia sanitaria asociada a la diseminación planetaria de la enfermedad.

Resultados

A día de hoy, 7 meses después de haberse diagnosticado el primer caso, Cuba mantiene bajo control, en lo esencial, a la epidemia de Covid-19. No obstante, no debemos olvidar la advertencia de Federico Engels cuando aconsejaba que “no debemos vanagloriarnos excesivamente de nuestras victorias sobre la naturaleza. Ella se venga de cada derrota recibida ya que no dominamos por entero a la naturaleza, sino que le pertenecemos y vivimos en su seno”.

Los datos de mediados de septiembre de 2020, difícilmente reversibles de manera significativa, son suficientemente elocuentes de la extraordinaria gestión del país en el enfrentamiento a la epidemia, al menos hasta ahora:

• Alrededor de 100 muertos, la mayoría de los cuales han fallecido “con” Covid, aunque no “por” Covid (por ejemplo, ancianos con importantes comorbilidades como enfermedad renal crónica, hipertensión, tumores malignos, etc.). Ninguno de ellos es menor de edad.

• Ningún recluso ha sido diagnosticado con la enfermedad y, de una treintena de embarazadas con la dolencia, todas se han recuperado.

• Se han curado (altas clínicas, pues todos los confirmados son ingresados o aislados hasta su muerte o recuperación) alrededor del 85% de los enfermos.

El número de afectados, a lo largo de seis meses transcurridos desde el comienzo de la epidemia, se ha mantenido siempre inferior a 900 “casos activos” en una población de 11 millones 300 mil habitantes. La tasa de incidencia de enfermos detectados por 100 mil habitantes es de 44,3 y la de mortalidad se reduce a 0,98 (o sea, 10 por millón). Ello coloca a Cuba dentro de límites comparativamente muy favorables: el número de veces en que dicha tasa de incidencia fue mayor que la de Cuba ascendió a 53 en Chile, a 55 en Panamá, a 51 en Perú, a 48 en Estados Unidos y Brasil, a 27 en Costa Rica y un 24% mayor en Uruguay. En cuanto a mortalidad, se tiene el mismo panorama (la tasa de Perú es 94 veces mayor, la de Chile es 63 veces, la de Brasil y Estados Unidos, alrededor de 63 veces más grande, etc.).

Fortalezas

Vale la pena detenerse en las fortalezas de Cuba como expresión de un posible paradigma socio sanitario y cabe decir que no surgieron como una respuesta puntual a la tragedia mundial, sino que responden a un devenir labrado históricamente a lo largo de decenios. Pero evidencian, precisamente, el papel que, ante una emergencia, pueden desempeñar las conquistas conseguidas durante 60 años a partir del trazado inicial de políticas responsables y humanistas. Cabe consignar que la epidemia también ha desnudado debilidades crónicas del país, tales como la notable dependencia de la importación de alimentos que ha agudizado las carencias en un marco de parálisis comercial, o el considerable retraso en materia de conectividad y de articulación de los servicios en el marco de los recursos digitales, lo cual ha obstaculizado la implementación del teletrabajo y otras soluciones que podrían derivarse del uso apropiado de Internet.

Las fortalezas se dan en las siguientes seis esferas: el sistema sanitario, el enfoque integral de la salud, el entrenamiento de los cubanos frente a las adversidades, las peculiaridades socio culturales de la población cubana, la ausencia de flagrantes inequidades y la insularidad.

1) Un poderoso sistema de salud: en cuanto a policlínicos y consultorios, con una amplia red de instituciones de salud para la atención secundaria y terciaria y numerosos centros destinados a la investigación higiénico-social, médica y biotecnológica, con casi medio millón de trabajadores en el sector salud siendo particularmente expresiva la tasa de 87 médicos por 10.000 habitantes, la cifra más alta del mundo (2,5 veces mayor que la de Suiza, Alemania o España, y 3 veces mayor que la de Francia, Estados Unidos e Israel). Incluso se ha reforzado para la pandemia con más trabajadores de la salud y estudiantes de medicina e incorporando herramientas digitales para mejorar el seguimiento de contactos y casos. El sistema de salud cubano es sólido y confiable no solo por lo que abarca sino también por lo que excluye. El solo hecho de que no operen en el archipiélago cubano ni centros asistenciales privados, ni compañías aseguradoras que consolidan la inequidad en el acceso a los servicios, ni instrumentos publicitarios para promover servicios médicos, ni empresas vinculadas a la farmaindustria entraña una ventaja inapreciable. El frondoso prontuario de abusos y deformaciones a cargo de los mercaderes de la salud explica en buena medida los paupérrimos resultados de muchos países de Latinoamérica, a la vez que ayuda a entender los éxitos de Cuba.

2) La salud en todas las políticas: La política en defensa de la salud en Cuba, sin embargo, no se vertebra exclusivamente en torno a su potente sistema sanitario. Ello entraña la acción intersectorial para desarrollar actividades destinadas, total o parcialmente, a tratar los problemas vinculados con la salud, el bienestar y la calidad de vida. Es el enfoque integral de la salud del que Cuba constituye un ejemplo en esta materia, y la experiencia con la epidemia de Covid-19 lo ha puesto claramente de manifiesto.

3) El entrenamiento del pueblo cubano y de sus dirigentes: El que le dio el llamado “periodo especial” a raíz de la abrupta desaparición del socialismo en los países del este europeo. A lo largo de casi 20 años, el país se recuperó lentamente mediante un proceso de adaptación a las nuevas realidades, aunque con algunas heridas sociales, económicas y morales que aún perduran. También con inestimables experiencias en la resistencia al recrudecimiento del bloqueo impuesto por Estados Unidos que entonces tuvo lugar. En síntesis, el país entero estaba mejor preparado para encarar la contingencia epidemiológica que hoy conmueve al mundo, a lo cual ha contribuido que durante la crisis se mantuvo la voluntad de desarrollar la biotecnología por su importancia estratégica, la cual ha prestado un inestimable servicio en esta contingencia.

4) El involucramiento activo del pueblo cubano en el combate a la epidemia: Adhiriéndose disciplinadamente a las orientaciones de las autoridades y colaborando con ellas (por ejemplo, actuando de manera activa en acciones de vigilancia epidemiológica). Es bien conocido que el paso periódico de los huracanes por el Caribe y las zonas meridionales de México y Estados Unidos suele dejar una nefasta estela de muertos desconocida para los cubanos. Obviamente, eso no es fortuito, sino que responde a estructuras de defensa establecidas por el estado y secundadas de manera activa por la población. Por otro lado, solo España y Cuba han respondido al llamamiento de la OMS para hacer estudios de seroprevalencia de carácter nacional, la tasa de respuesta final en el caso de España ascendió a 57% de los sujetos aleatoriamente seleccionados, mientras que en Cuba se consiguió una participación del 98%.

5) Ausencia de grandes inequidades: Cuba no es un país carente de desigualdades. Especialmente después de la crisis del “período especial” las diferencias se han incrementado. No se trata ni de diferencias “clasistas” en el sentido marxista del término, ni ellas se expresan agudamente en el marco educacional o sanitario, aunque sí en materia de los ingresos percibidos y, por ende, en el consumo de bienes y servicios. Tales diferencias no conciernen por lo general al nivel cultural o profesional de los ciudadanos tanto como a oportunidades que dimanan del área en que se desempeñan (por ejemplo, el turismo) o de sus vínculos con emigrados. La epidemia de Covid-19 ha venido a ser un agente más de desigualdad al castigar de manera muy diferente a los grupos según les afecte la inequidad aunque la naturaleza de cobertura universal y gratuita del sistema de salud cubano coloca a Cuba a la cabeza de la región en la esfera de la equidad en salud.

6) La insularidad: Que ha obrado en favor de la lucha contra la epidemia. El país no tiene kilométricas fronteras porosas que operan como vasos comunicantes para quienes buscan refugio en entornos menos agredidos por la epidemia. Esto ha sido provechoso.

Solidaridad internacionalista cubana

El proyecto cubano ha estado sitiado por un bloqueo económico, financiero y comercial concebido por Estados Unidos desde hace 60 años al que se han añadido sistemáticas medidas coercitivas unilaterales desde el comienzo de la pandemia. En ese hostil contexto, esta nación ha dado una muestra de su vocación solidaria real. El país ha prestado su ayuda altruista mediante el envío de brigadas conformadas por miles de profesionales sanitarios especializados a decenas de países de cuatro continentes: pueblos de países ricos como Italia, Andorra o Qatar, y de países muy pobres como Haití, Honduras o Cabo Verde, han reconocido con estupor y admiración esa operación. Se trata de contingentes de la llamada Brigada Internacional que lleva el nombre “Henry Reeve”, un joven estadounidense quien, con diecinueve años, dejó Brooklyn para incorporarse al ejército libertador que luchaba por la independencia cubana. Reeve alcanzó el grado de General de Brigada en 1872 y poco después murió en combate.

Es una política sostenida ininterrumpidamente desde que, en 1963, un primer contingente de sanitarios cubanos se desplazara a Argelia para mitigar la partida de los franceses luego de la independencia. 29 médicos, 4 estomatólogos, 14 enfermeros y 7 técnicos de la salud permanecieron en Argelia dos años y dos meses apoyando a los pocos médicos con que contaba entonces el país africano. Actualmente, más de 30 mil médicos y enfermeros prestan sus servicios en 66 naciones.

Tal desempeño ha sido invisibilizado, pero más difícil ha resultado hacer lo propio en cuanto a la ayuda cubana en el mundo en relación con la Covid-19. Después de que los profesionales cubanos acudieran a Lombardía, la zona más infectada de Italia, más de 1.450 especialistas de este país se han desplazado en los últimos meses a otras 21 naciones: Por orden alfabético, hasta mediados de agosto de 2020 los países beneficiados por la ayuda cubana han sido: Angola, Antigua y Barbuda, Barbados, Belice, Cabo Verde, Dominica, Granada, Haití, Honduras, Italia, Jamaica, México, Nicaragua, Principado de Andorra, Qatar, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Sudáfrica, Surinam, Togo y Venezuela.

La iniciativa para nominar a la Brigada con vistas a que se le concediera el Premio Nobel de la Paz del presente año 2020 ha constituido una reivindicación ante la infame campaña de descrédito desplegada por la administración Trump y sus acólitos.

Luis Carlos Silva Ayçaguer

Licenciado en Matemáticas (Universidad de La Habana, 1975), Doctor en Ciencias Matemáticas (Universidad de Carlos, Praga 1982), Doctor en Ciencias de la Salud (Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, La Habana 2001), Académico de mérito de la República de Cuba.

https://www.cubainformacion.tv/cuba/20201005/88115/88115-cuba-y-las-ensenanzas-que-dejan-cinco-meses-de-enfrentamiento-a-la-covid19

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