Nuestros archivos nos han permitido realizar un ejercicio de memoria. Hace dos años que se despidió de los escenarios José María Alfaya, artista militante y colaborador de Cubainformación.

Para esta conocida publicación vinculada al movimiento de solidaridad con Cuba, Alfaya “es un ejemplo de militancia culta, callada la mayoría de las veces, lúcida y propositiva que… desde hace al menos diez años, realiza disímiles labores periodísticas en nuestro medio digital y en papel”.

José María Alfaya y el Taller de Reinsertables.

Este concierto, titulado “El último bolo”, fue la despedida musical de los escenarios de José María Alfaya por parte del Taller de Reinsertables, y viceversa (no sin ironía sobre quién despedía realmente a quien). Tuvo lugar en la Sala Galileo Galilei, de Madrid, el 16 de febrero de 2022. Alfaya se despidió de los bolos musicales, pero sigue dando batalla por la justicia y el cambio social, por la solidaridad entre las personas y los pueblos, y por proyectos de comunicación popular como Cubainformación y otros.

Hojas de Debate se une a esta valoración positiva sobre el trabajo artístico y comunicacional llevado a cabo por Alfaya, un artista y trabajador sociocultural,  comprometido con la problemática política y social, que tuvo la ocasión de practicar, con grandes dosis de ironía, lo que denominaba “canción con rekao”.  Recordamos ahora, y le ofrecemos a los lectores una entrevista a este compañero y su grupo musical, el Taller de Reinsertables, cuando arribaron a Cuba con varios recitales por hacer y un CD recién hecho: Poemas Como Canciones, un homenaje a la poeta cubana Carilda Oliver Labra, Premio Nacional de Literatura.

Alfaya y Guillermo Alonso del Real, compinche desde la primera hora y creador del personaje Vinicio Pollo Sanguinetti, le pusieron banda sonora a la llamada Transición. Luego, Alfaya acumuló una enorme lista de poetas, hombres y mujeres, cuyos poemas fueron musicados. En todo momento, el hermoso papel de la canción con intención de protesta, denuncia, propuesta. La canción de autor cumplió su papel poniendo solfa a las inquietudes sociopolíticas de los años del tardo franquismo, la Transición y el Desencanto.

Seguimos necesitando una canción con sentido del humor, ironía, sarcasmo… y que salga a enfrentarse cultural y políticamente con las propuestas que nos inocula, vía consumo sin la medida ni la inteligencia necesaria para digerir mensajes,  el imperialismo que no cesa.

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