Sociedades secretas II) El Opus Dei

Esta entrada es la parte 2 de 3 en la serie Opus Dei y Logia P2

El secreto está en el núcleo más interno del poder (Elías Canetti)

Refiriéndonos a la situación política española y su posible paralelismo con la italiana de los llamados años del plomo, repasaremos en el breve espacio de este artículo alguna de las características y peculiaridades de esta extraordinaria realidad española. Expondremos las notas esenciales, en nuestra opinión, que caracterizan al Opus Dei que justificarían el comentario de Gonzalo de Velasco,1 para no contribuir a dicho silenciamiento que sobre tan singular asociación opera en nuestro país.

Nos situamos en primer lugar en los extraordinarios sucesos que han ocurrido en los últimos años: la abdicación del Rey Juan Carlos el 19 de junio de 2014, la posterior aparición de la salida a la luz pública de sus gravísimas irregularidades, hasta ahora muy bien guardadas y por último su fuga a los Emiratos Árabes.

Evoquemos también el descubrimiento de los fraudes protagonizados de manera sistemática por el Partido Popular, con condena penal por corrupción y con sus ramificaciones por todo el territorio nacional. La tan palpitante actualidad de la causa llamada Kitchen, consistente nada menos que en utilizar a funcionarios de la policía, más de 70, según se ha sabido, para vigilar al ex tesorero del PP Luis Bárcenas. No con el objeto de descubrir sus delitos, sino para ocultarlos, para destruir las pruebas e impedir la actividad judicial incoada en la investigación de sus andanzas, y conseguir que no se pudiera vincular ni al PP, ni sobre todo a sus principales dirigentes, en la preparación y desarrollo de los delitos de su tesorero.

Para estos fines se ha utilizado además dinero público de los fondos reservados cuya libranza llevaba a cabo el miembro del Opus Dei, coronel Perez de los Cobos, que actuaba a su vez bajo las órdenes del también opusdeísta ministro del Interior Jorge Fernández Diaz, con el protagonismo de los comisarios nombrados por éste, bajo el consejo del sacerdote Silverio Nieto, asesor jurídico de la Conferencia Episcopal y Jefe de los servicios secretos del Vaticano, según informaba el propio periódico conservador El Confidencial el 30 de diciembre de 2013, así como El País el 9 de septiembre último o El Español el pasado 12 de septiembre, entre otros.

Aparece en todos estos sucesos la figura del ubicuo comisario Villarejo, a modo de un agente secreto a la española, con lenguaje y actitudes sacados del personaje de Santiago Segura, popular por su pentalogía de «Torrente» al que se presenta como un súper hombre ocultando lo que en realidad no es otra cosa que el «ejecutor» -como es lógico, sacando tajada- de los trabajos sucios organizados por ese estado dentro del estado que los sectores económicos y políticos dominantes han ido instrumentando de manera más o menos secreta en España.

Pues bien, examinemos de manera sucinta alguna de las principales características de la asociación religiosa Opus Dei, fundada el 2 de octubre de 1928 por José María Escrivá de Balaguer y elevada a Prelatura Personal el 28 de noviembre de 1982 por quien ha sido uno de sus principales apoyos, el Papa Juan Pablo II.

Su constitución, de 1950, señala en su artículo 191 que: «Los miembros numerarios y supernumerarios sepan bien que deben observar siempre un prudente silencio sobre los nombres de otros asociados, y que no deben revelar nunca que ellos mismos pertenecen a la obra».

La obediencia absoluta es otra característica de la misma, que la asemeja también a la logia antes citada, y aparece en su propio libro fundacional, Camino, en muchísimas de sus máximas. Destacamos, por ejemplo, aquellas que dicen: «por esa tardanza, por esa pasividad, por esa resistencia tuya para obedecer, ¡como se resiente el apostolado y se goza el enemigo!», «Qué fecundo es el silencio”, «La discreción no es misterio ni secreto, es sencillamente, naturalidad», «Hay mucha gente que no entiende tu camino, no te empeñes en hacerlo comprender, perderás el tiempo y darás lugar a indiscreciones», «Obedecer hasta en los detalles ridículos», «Eres solamente ejecutor”, «Si la obediencia no te da paz, es que eres soberbio».

No creo necesario extenderse más sobre la imperatividad de la obediencia jerárquica en el seno del Opus Dei, vistas estas máximas escritas por su fundador. La lectura de las sorprendentes constituciones de 1950, ilustran estos extremos con sumo detalle.

En 1958 Gonzalo Puente Ojea ya señalaba que: «El grupo Opus, persigue la instauración de una monarquía dictatorial, una dictadura coronada, que formalice una rigurosa política totalitaria de reacción. Tal es la significación concreta de su pensamiento contrarrevolucionario. La sedicente monarquía tradicional sería superadora de los podridos esquemas constitucionalistas nacidos en el siglo XIX, es decir, algo muy diverso del modelo inglés, con afinidades con las monarquías continentales del ancien regime…» Y añadía: «El aristocratismo en política y en economía de la doctrina del grupo Opus es reflejo de su tinte reaccionario y de su enemiga a cualquier modalidad de igualitarismo. El mito de la minoría, de prosapia fascista, se tiñe de mesianismo sui generis, y de un internacionalismo con aroma de añoranzas de Santa Alianza…»

Pero lo esencial para comprender el carácter sectario del Opus Dei, es el conocimiento de sus ocultísimas Constituciones de 1950, cuya existencia niega, pero que tras unos episodios ciertamente complicados que desbordan este trabajo, fueron publicadas por Jesús Ynfante en su libro «La Santa Mafia», aparecido 1970 en la editorial Ruedo Ibérico. En el apéndice 4, traducidas del latín curiosamente por Agustín García Calvo, «muestran la verdadera naturaleza de la Obra de Escrivá». El citado libro reproduce sus 479 artículos, divididos en 4 partes, «Del Instituto y sus miembros» la primera, de «La Vida en el Instituto» la segunda, de «La dirección del Instituto» la tercera y de la «Sección de mujeres» la cuarta.

El hecho es que la revista semanal italiana L.Espresso las publicó, como pretendida exclusiva mundial en 1986, por medio del especialista vaticanista Sandro Magister, y resulta que no eran tal exclusiva, pues coincidían punto por punto con los que ya había reproducido Ynfante en su libro.

Los intentos del Opus Dei de Monseñor Escrivá de rechazar su existencia son lógicos. De sus constituciones se desprende de manera inequívoca su carácter secreto, oculto incluso para la jerarquía católica, su férrea disciplina y jerarquía, expresada en la más absoluta obediencia y en fin, todas las notas que integran una auténtica sociedad secreta.

Y ciertamente que ha conseguido sus objetivos, de condicionar de manera trascendental la realidad política y económica española, desde la preparación y ejecución del Plan de Estabilización de 1959, con el numerario López Rodó al frente, que fue el mecanismo mediante el que se desechó la política de autarquía seguida hasta entonces por el franquismo, manteniendo durante décadas la dirección de dicha política.

Y en fechas mucho más recientes, pensemos en la política económica llevada a cabo por el supernumerario Luis de Guindos, desde el ministerio de economía del gobierno de Mariano Rajoy, para descargar sobre los trabajadores el peso de la anterior crisis económica. O en la influencia extraordinaria del Opus Dei en la enseñanza, que arranca desde la postguerra en que el numerario José María Albareda Herrera fuera secretario general del Consejo Superior de Investigaciones Científicas desde su inicio y Rector de la Universidad de Navarra.

Aunque sean pinceladas, recordemos la extraordinaria presión sobre las instituciones, en la mejor técnica de la Logia italiana, ejecutada por Pérez de los Cobos, tanto en su protagonismo en la estructura del sumario sobre el «procés», el papel de Jorge Fernández Díaz, en la creación de la policía patriótica, la actualización de las cloacas del poder, el nombramiento de los comisarios afines, y en otro orden de cosas las peripecias de los bancos Atlántico y Popular, con Ruiz Mateos y los Valls Taberner al frente. Por último, en próximo artículo veremos las andanzas de algunas de sus principales personalidades, el papel del Opus en erradicar todo contenido democrático de las Instituciones Políticas españolas, con el muy destacado, de Federico Trillo en su ejecución.

Alberto García


1  Hojas de Debate «La Logia italiana Propaganda Dos (P2) y el Opus Dei»

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