Madrid. La batalla decisiva por la Salud y la Sanidad Pública

Madrid, hacinamientos en el metro en plena pandemia

Si no se ataja la grave situación que se atraviesa en la comunidad, el problema dejará de ser de Madrid y se extenderá a todo el conjunto del país.

Corresponsal en MADRID.

Tal alarma se deriva de los elementos negativos que se concentran en ella al no asumirse lo disparatado, para profesionales y pacientes, de una gestión al servicio de intereses privados que profundiza en el deterioro de salud y de asistencia sanitaria de una población que lleva muchos años sufriendo en sus carnes las manifestaciones más agudas del neoliberalismo en todos los órdenes de su vida. 

No solo en cuanto a recortes y privatizaciones sanitarias sino también en cuanto a condiciones de trabajo en general, debiendo intervenir las distintas administraciones en los sectores productivos y en la economía sumergida, así como en las condiciones de vida (vivienda, hacinamiento, salubridad ambiental, alimentación, etc.) de la clase trabajadora y capas populares. Intervenir en esos factores, además de acabar con una situación intolerable por injusta, supone controlar el proceso de contagio y potenciar la capacidad de aislamiento ante una pandemia.

Continúa en el terreno sanitario el empecinamiento en actuaciones que se han demostrado equivocadas, continúan los presupuestarios raquíticos y se sigue sin soluciones a la grave situación de aumento de casos que vive la Comunidad de Madrid, todo lo cual precisa de un cambio radical. Invertir en Atención primaria, en capacidad diagnóstica ya que no puede ser que en los hospitales los resultados de PCR tarden 12 días, en rastreadores con capacidad de estudio de contactos en las primeras 24 horas tras el diagnóstico, mejorar las condiciones de trabajo del personal sanitario, parar y revertir las privatizaciones.

Por eso a partir de la tercera semana de septiembre se ha iniciado en Madrid una dinámica movilizadora «por tierra, mar y aire», todos los colectivos sindicales, profesionales y ciudadanos convocan o han declarado que se unen a «distintas» movilizaciones. Centradas en la vital, nunca mejor dicho, Atención Primaria, los sindicatos SATSE, CC.OO, AMYTS, CSIT-UP y UGT comenzaron con concentraciones el día 15, a las 12 horas, en la puerta de los centros de trabajo. 

También la CAS (coordinadora anti-privatización) ha llamado al desarrollo de las asambleas de los lunes, a las 20 horas, frente a los centros de salud, en el camino para preparar una gran movilización en todos los puntos del Estado, donde sea posible, el sábado 17 de octubre.

LaAsociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madridante la grave situación que vive la Atención Primaria de la Comunidad de Madrid apoya las movilizaciones planteadas por los sindicatos sanitarios y llama a profesionales y a la población a sumarse a ellas. Lo mismo que la Mesa en Defensa de la Sanidad pública MEDSAP-Marea Blanca que «se suma a todas las movilizaciones que se convoquen».

Llama la atención que se den «distintas» convocatorias con la que está cayendo, pero confiamos en que, aunque con legítimas diferencias en los enfoques, se puedan encontrar puntos para una confluencia con sustancia con la que lograr mayor fuerza y contundencia en las movilizaciones.

Además de la decisiva participación de la población en ellas también se está produciendo la autoorganización de los barrios y pueblos del Sur de Madrid ante el anuncio por parte del Gobierno autonómico de posibles «confinamientos selectivos» que irían dirigidos a barrios como Usera, Villaverde, Vallecas y municipios como Parla o Fuenlabrada. Quieren confinar por distritos y barrios de rentas bajas, 18 barrios de 11 ciudades de la Comunidad de Madrid y hasta 54 zonas de la capital. 

Las AAVV de Carabanchel, Villaverde, Usera, Puente y Villa de Vallecas junto a la Federación Regional de AV han hecho público el Manifiesto por la dignidad del Sur ante la segunda oleada una clara expresión de clase ante el confinamiento clasista planteado:  «Cuando se cumplan las ratios escolares, cuando se conozca la ratio médico/paciente y funcionen nuestros centros de salud, cuando se contraten a los rastreadores necesarios, cuando usar el transporte público no implique hacinamiento, cuando el contrato de limpieza de nuestras calles valga lo mismo que el de los barrios ricos, cuando se haga PCR a toda la ciudad, entonces, solo entonces, si nada ha cambiado, nos confinaremos. Se necesita un Plan de Desarrollo del Sur, un nuevo Plan de Inversiones que reduzca la brecha social de nuestra ciudad, de nuestra región. Ese será el único camino que el Sur admitirá para frenar los contagios», aseguran los colectivos vecinales en el manifiesto.

Los confinamientos por distritos, además de injustos, probablemente serán inefectivos ya que gran parte de la población de estas zonas trabaja fuera de las mismas y también tendrán que ir a barrios de rentas altas donde son mano de obra y en transportes públicos precarios, masificados, sin condiciones para el «distanciamiento social».

Está claro que si hay que confinar habrá que hacerlo con la ciudad en su conjunto y eso es lo que el gobierno que representa a la oligarquía, al empresariado y sus beneficios, a los barrios ricos que se movilizaban exigiendo el levantamiento del estado de alarma, quiere evitar a toda costa, sobre todo a costa, como siempre, de la clase trabajadora. 

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