Maro y Nerja se movilizan contra la especulación. El Plan Larios

Otro Maro y Nerja es posible

El litoral de Maro, en el municipio de Nerja, es uno de los pocos rincones de la provincia de Málaga libre de especulación. La amenaza del ladrillo, que ya planeó en el pasado sobre la zona, se vuelve ahora más violenta aún.

Hojas de Debate, a lo largo de tres entregas, entrevista a Jorge Alaminos Fernández, del Grupo de Comunicación de la Plataforma Ciudadana Otro Maro y Nerja es posible.

¿Qué es el «Plan Larios»?

Es el nombre que hemos utilizado en la plataforma Otro y Maro y Nerja es posible para denunciar el peligro que supone la aprobación del convenio suscrito entre el Ayuntamiento de Nerja y la Casa Larios en 2015, y que ambas partes retoman nuevamente en 2020 aprovechando la incertidumbre que ha generado el estado de alarma sanitaria.

Por una parte, se trata de un convenio que pretende desarrollar un megaproyecto urbanístico que amenaza con arrasar las fértiles huertas de la vega de Maro, algo que destruiría numerosos empleos y su excepcional paisaje y, por supuesto, el histórico vinculo comunitario que ha mantenido su población con la tierra durante más de cuatrocientos años.

A lo largo de este periodo se ha ido construyendo un abundante patrimonio arqueológico preindustrial, industrial y del agua vinculado a la labor agrícola que hoy día aún se conserva, y que desde nuestro punto de vista merece la declaración de «Paisaje de Interés Cultural Andaluz» (PICA).

Además, Maro y sus huertas poseen extraordinarios valores naturales y paisajísticos, ya que se encuentra enclavado entre el Paraje Natural de los Acantilados Maro-Cerro Gordo y el Parque Natural de las sierras Almijara, Tejeda y Alhama.

Fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) como Paraje Pintoresco y Sitio Histórico en los años sesenta del pasado siglo, y se sitúa dentro del ámbito de protección del BIC y Monumento Natural de la Cueva de Nerja, candidata a Patrimonio Mundial de la Unesco.

Por otra parte, el «Plan Larios» es también un «ajuste de cuentas» de la Casa Larios con el Ayuntamiento de Nerja, cuando en 2004 abre «barra libre» a nuestros representantes políticos para ocupar terrenos de su propiedad y poder desarrollar proyectos que le garantizaban su reelección, y que ahora la empresa pretende cobrar con creces.

El convenio implica compensar esas deudas, incluyendo terrenos aún no utilizados, por la modificación del Plan General de Ordenación Urbana de Nerja (PGOU) para adaptarlo a los intereses corporativos; o cobrar un precio desorbitado por ellos, intereses incluidos, en caso de no conseguirlo, lo que endeudaría considerablemente al pueblo de Nerja.

Si este extremo se cumple, consideramos que se trataría de deuda ilegítima. Es por eso que pedimos que las deudas se desvinculen de los planes de desarrollo urbanístico, se haga una auditoría y se negocie un plan de pago que no perjudique los intereses públicos ni provoque recortes sociales.

En realidad, el «Plan Larios» se denomina «Convenio urbanístico entre el Ayuntamiento de Nerja y Sociedad Azucarera Larios Inmobiliaria, S.L. para la regularización de anteriores convenios, ocupaciones de suelo y desarrollo urbanístico de Maro». Como se puede comprobar, quien lea todo este conglomerado de términos no entenderá bien de qué va todo el asunto ni comprenderá la dimensión económica, social, cultural, medioambiental y paisajística que esconde.

Movilizaciones en Maro y Nerja contra el Plan Larios
Movilizaciones en Maro y Nerja contra el Plan Larios

¿Cuándo surge el «Plan Larios» y qué objetivos tiene?

Maro ha sido una suerte de isla en el litoral andaluz que se ha mantenido al margen de los procesos especulativos y desarrollistas que tuvieron lugar en gran parte de la costa mediterránea, principalmente en la malagueña, y que comenzaron a finales de los años sesenta con la fiebre del turismo y su sector inmobiliario asociado, y se prolonga hasta nuestros días.

Coincidiendo con el boom del turismo, la Casa Larios decide cerrar todas sus fábricas azucareras ante la imposibilidad de poder competir con los precios del azúcar extraído de la remolacha, mucho más barato que el obtenido de la caña de azúcar, monopolio que ostentaba tras comprar todas las fábricas que le hacían competencia en la zona. Es en este contexto cuando Larios decide reorientar parte del enorme patrimonio acumulado al sector inmobiliario.

En la comarca de la Axarquía la Casa Larios, en algo más de un siglo de actividad, ha acumulado más de novecientas has. de terrenos, muchos de ellos en primera línea de costa. Este descomunal patrimonio la convierte en  mayor latifundista de la Costa del Sol oriental y su influencia en la política local, provincial y regional se hace notar. En Maro es propietaria del cien por ciento de su territorio, más de 250 hectáreas que adquiere en 1930 al Banco Hipotecario de España.

El «Plan Larios» ha sufrido varios «rebrotes» desde mediado de los años ochenta que han ocasionado grandes conflictos sociales. El último se produjo entre 1996 y 1997, cuando un numeroso grupo de colonos se encerraron en la Cueva de Nerja durante diez días para reclamar que no finalizaran los contratos históricos de arrendamientos rústicos de cien años que venían disfrutando generación tras generación; circunstancia que abriría definitivamente la puerta al desarrollo urbanístico de la zona, poniendo punto y final a la agricultura en Maro.

Pero es ahora, cuando varias normativas protectoras regionales han desaparecido, otras han sido anuladas, y que las nuevas que la Junta de Andalucía ha aprobado recientemente para reactivar la economía tras la pandemia son menos exigentes, al sustituir los estudios de Impacto Ambiental por una simple declaración de

Responsabilidad Empresarial, es cuando el «Plan Larios» rebrota con toda su virulencia.

Para nosotros el «Plan Larios» no deja de ser es una estrategia empresarial más, un plan de seguir con la sinergia público-privada en Nerja que tan buenos resultados les ha reportado a la empresa y a nuestros gobernantes; pero auguramos que será un gran desastre social, cultural y medioambiental.

Tras el pretexto de la creación de cientos de puestos de trabajo, la mayoría precarios en el sector servicios y en la construcción, están dispuestos a dilapidar cientos de empleos estables en la agricultura y un excepcional paisaje cultural centenario; incluso cuando la propia historia de Maro demuestra que es posible que toda una comunidad pueda vivir dignamente de las tierras, pero claro, para eso sería necesario volver a los contratos estables, no como los actuales de nueve meses renovables… o no… dependiendo de cómo te portes.

En el fondo, el principal objetivo del «Plan Larios» es obtener la plusvalía que le genera la capitalización de las tierras por su cambio de uso. No descartamos que una vez conseguido nunca desarrolle su plan y lo venda al mejor postor.

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