STOP al maltrato animal

En la actualidad, el Código Penal sanciona el delito de maltrato animal en el artículo 337, con penas de tres meses y un día a un año de prisión e inhabilitación especial de un año y un día a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales.

Son habituales las noticias que dan cuenta de la muerte violenta de gatos y perros en España. En una localidad de la Costa Tropical y en fecha reciente, fueron encontrados asesinados quince gatos. Un acto de crueldad animal que ha provocado indignación entre el vecindario de la localidad. La colonia felina en esta ciudad, los llamados gatos ferales, que viven en la intemperie, al igual que en otras urbes, cumplen una función provechosa a la comunidad en el control de plagas y, en particular, participan en la reducción del número de roedores.

Estos gatos callejeros forman parte de nuestro entorno. Es preciso establecer unas normas o pautas de comportamiento para una buena convivencia entre las personas y los gatos ferales mediante una gestión adecuada de las colonias que permitan su existencia, con la mayor calidad posible de vida y no provoquen dificultades en el entorno urbano. Viven en condiciones adversas que no tienen los domésticos. La esperanza de vida de los primeros suele ser la mitad de estos últimos o incluso menos, como consecuencia de las inclemencias del tiempo, la falta de alimentación adecuada en muchos casos, las enfermedades que no se tratan, etc.

Puesto que reportan beneficios a costa de las enormes dificultades por las que atraviesan estos mininos en su vida diaria, casos de extrema maldad como el ocurrido recientemente en la costa granadina, no debieran quedar impunes y sus autores condenados en sede judicial por el delito de maltrato animal. Arthur Schopenhauer exponía que «el hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales […] quien es cruel con los animales, no puede ser buena persona.»

Por otra parte, es fundamental la participación activa de los ayuntamientos, como afortunadamente ocurre en algunas localidades, mediante ayuda a las asociaciones protectoras de animales para poner en marcha el método CEF (captura, esterilización y retorno al lugar de origen) y facilitar la adopción o la atención en casas de acogida, habilitando locales para albergar a estos animales cuando estas medidas fueran insuficientes.

En el antiguo Egipto los gatos recibían un trato respetuoso hasta el extremo de adorarlos. Eran celosos guardianes de los silos de cereales, sobre todo trigo, recurso vital para un pueblo de agricultores. En cambio, en la Edad Media, la Iglesia Católica los condena porque según el Papa Gregorio IX eran representación del mismísimo Lucifer. La matanza de gatos se generalizó hasta el punto que aumentó de manera considerable la población de ratas, su inmediato inferior en la cadena alimenticia. Diversos autores sostienen que esta fue una de las causas de la peste que en aquél tiempo provocó la muerte de más de 50 millones de personas.

En general, el maltrato animal es un problema grave y persistente en España. Se estima que alrededor de 60.000 animales son maltratados cada año en festejos populares. El apaleamiento de animales, prenderles fuego a partes de sus cuerpos o arrancárselas, lanzarlos desde alturas o al agua, lancearlos, etc., constituyen motivos centrales en la celebración de fiestas en las que se honran a los patronos de la localidad.

Unos 200.000 perros y gatos son abandonados cada año por sus dueños, colocando a nuestro país a la cabeza de la Unión Europea.

En estos días se tramita en el Congreso de los Diputados una proposición de ley que busca eliminar la cosificación de los animales y considerar que estos son seres vivos con sensibilidad. Y el Código Penal vigente sanciona el delito de maltrato animal en el artículo 337, con penas de tres meses y un día a un año de prisión e inhabilitación especial de un año y un día a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales. Este delito requiere un trato degradante injustificado que cause lesiones que menoscaben gravemente la  salud o someta a explotación sexual a los animales, sean o no domésticos.

La pena se impone en su mitad superior cuando concurran circunstancias como la utilización de armas, instrumentos, objetos, medios, métodos o formas concretamente peligrosas para la vida del animal, o cuando concurra ensañamiento, pérdida o la inutilidad de un sentido, órgano o miembro principal o el delito se hubiere realizado en presencia de un menor. Si se hubiera causado la muerte del animal se impondrá una pena de seis a dieciocho meses de prisión e inhabilitación especial de dos a cuatro años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales.

"Salobreña controla las colonias de gatos". Fuente Granada Hoy 14 de noviembre de 2019
«Salobreña controla las colonias de gatos». Fuente Granada Hoy 14 de noviembre de 2019

El actual texto legislativo permite estimar como delito el abandono de un animal.

El precepto penal introduce la especificidad del carácter injustificado del maltrato. Se estima como justificada la experimentación científica con animales, los casos de legítima defensa o los supuestos en donde la finalidad sea la alimentación humana. Ahora bien, los espectáculos taurinos ¿no constituyen un delito de maltrato animal? Todo parece apuntar a que la previa autorización administrativa para la celebración de una corrida de toros constituye  causa justificada de maltrato animal.

Como bien indica Francisco Capacete González,[i] «debe interpretarse el Código Penal de modo que la palabra injustificadamente, haga referencia a las actividades destinadas al consumo humano, a la producción científica y, obviamente, la defensa propia o ajena ante el ataque de un animal doméstico, es decir, a los derechos fundamentales. Esta es la interpretación más coherente con la propia carta magna y las declaraciones universales de derechos del hombre.»

El escritor Manuel Vicent nos dice acerca de la «fiesta nacional»[ii] en uno de sus numerosos textos literarios que « lo menos que se puede decir de la fiesta degradante de los toros es que está fuera de época. Éste ya no es el país de gente desdentada y patilluda que alcanzaba la gloria metiéndose entre pecho y espalda vino de bota mientras un torero, a cuchillada limpia, hacía un estofado sobre un animal para solazarle y afirmar al mismo tiempo los valores de la raza….»

Varadero


[i] Diario de Mallorca, 8 de diciembre de 2015.

[ii] El País, 18 de diciembre de 2009.

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