Amparo Ochoa – La Maldición de Malinche
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María Amparo Ochoa Castaños, más conocida como Amparo Ochoa o «La voz de México», fue una maestra rural y cantante de música mexicana, perteneciente a la generación de cantautores de la década de 1960, figura de la entonces naciente Nueva Canción.
En la década de los años 60 y 70 tuvimos una ola de creatividad cultural y artística mezclada con el compromiso político. Surgieron cantautores, trovadores, en España y en América Latina, (o Hispanoamérica, como proclamaban a la defensiva y como ofendidos los que lamentaban que la influencia española en la América que colonizamos no se reconociera sin discusión de sus méritos, y tratando de minusvalorar los antecedentes hispanos… porque lo de América Latina sonaba a francés). Claro que lo del día 12 de octubre como exaltación de la Raza y la Hispanidad también tenía sus bemoles y sonaba a pomposidad cutre del franquismo.
El caso es que canciones como la que recomendamos, interpretada por Amparo Ochoa, tienen el interés de recoger algunas referencias de lo que se ajusta a los parámetros de la famosa “leyenda negra”.
«La maldición de Malinche», es una de las canciones más representativas del movimiento de la Nueva Canción. Fue compuesta por el cantautor mexicano Gabino Palomares en 1975 y grabada por primera vez en el álbum del mismo nombre, realizado en 1978 por la disquera mexicana Discos Pueblo. En este álbum se incluyen, además algunas de las canciones más representativas de Gabino Palomares, entre ellas: “A la patria” y “La letanía de los poderosos”.
«La maldición de Malinche», denuncia la explotación europea y norteamericana de los pueblos indígenas latinoamericanos ironizando sobre la llegada de los conquistadores y la traición de los indígenas que les abrieron las puertas por miedo y por rivalidades internas. Pero sobre todo pone en evidencia el racismo y clasismo que los indígenas sufren en sus propios países. Es una fuerte crítica al malinchismo latinoamericano, es decir, a la preferencia por las culturas europeas o norteamericanas a expensas de la cultura nacional. Quiere reflejar el sufrimiento y la pérdida de identidad cultural a lo largo de trescientos años de colonización y critica la continua sumisión al imperialismo.
Letra de la canción:
Del mar los vieron llegar
Mis hermanos emplumados
Eran los hombres barbados
De la profecía esperada
Se oyó la voz del monarca
De que el Dios había llegado
Y les abrimos la puerta
Por temor a lo ignorado
Iban montados en bestias
Como demonios del mal
Iban con fuego en las manos
Y cubiertos de metal
Solo el valor de unos cuantos
Les opuso resistencia
Y al mirar correr la sangre
Se llenaron de vergüenza
Porque los dioses ni comen
Ni gozan con lo robado
Y cuando nos dimos cuenta
Ya todo estaba acabado
Y en ese error entregamos
La grandeza del pasado
Y en ese error nos quedamos
300 años esclavos
Se nos quedó el maleficio
De brindar al extranjero
Nuestra fe, nuestra cultura
Nuestro pan, nuestro dinero
Y hoy les seguimos cambiando
Oro por cuentas de vidrio
Y damos nuestra riqueza
Por sus espejos con brillo
Hoy, en pleno siglo 20
Nos siguen llegando rubios
Y les abrimos la casa
Y los llamamos amigos
Pero si llega cansado
Un indio de andar la sierra
Lo humillamos y lo vemos
Como extraño por su tierra
Tú, hipócrita que te muestras
Humilde ante el extranjero
Pero te vuelves soberbio
Con tus hermanos del pueblo
Oh, maldición de malinche
Enfermedad del presente
¿Cuándo dejarás mi tierra?
¿Cuándo harás libre a mi gente?

