Nicolás Maduro: Rueda de Prensa con medios internacionales el 1 de septiembre de 2025
Visualización recomendada de manera especial para quienes manifiestan ante un proceso revolucionario concreto: “esta revolución no me gusta”, y desisten de comprometerse porque no la consideran “auténtica”, no se ajusta a sus moldes, a la espera de una nueva oportunidad histórica de cambio social en el mundo que sea perfecto. Olvidan que todo proceso revolucionario es la expresión más intensa y más dramática de la lucha de clases y que, por tanto, contiene los aciertos y errores que inevitablemente aparecen en una confrontación, tal vez decisiva, entre clases sociales antagónicas que luchan entre sí. Se producen avances y retrocesos. No existen revoluciones perfectas porque requerirían la inexistencia de oponentes que la combatan, lo que nunca es posible en el marco de la lucha de clases y menos todavía cuando se desarrolla con extrema virulencia. Son siempre procesos difíciles y sinuosos que requieren el máximo apoyo interno y externo que contribuyan a transformaciones sociales exitosas. Tal es el caso de la revolución bolivariana en Venezuela, víctima desde su nacimiento, hace ya más de 25 años, de toda clase de intentos del imperialismo y de la totalidad de las fuerzas reaccionarias domésticas y foráneas por derrumbarla. Hoy más que nunca, ante la amenaza veraz de una agresión militar de EEUU, la Venezuela bolivariana necesita del total apoyo y solidaridad internacional de la clase obrera y de las capas populares y de toda la militancia de las organizaciones sociales y políticas que manifiestan defender sus intereses.
Las más de dos horas y media de comparecencia del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en rueda de prensa celebrada el pasado día 1 de septiembre, ante más de 300 medios internacionales, constituyen una ejemplar demostración de dignidad y de firmeza en la defensa de la soberanía y el desarrollo social de la clase obrera y del pueblo venezolano. Verla de principio a fin, siguiéndola con toda atención, ayuda a comprender lo mucho que está en juego en la defensa de esta revolución popular y democrática: para Venezuela, para toda América Latina y para el conjunto de los pueblos del mundo. En tiempos como los actuales que requieren de conciencia y movilización frente al belicismo agresivo y los crímenes de un imperialismo en declive y sus peones (con el genocidio palestino como máxima expresión) y frente a las gravísimas amenazas que hoy se ciernen sobre el futuro inmediato de la Humanidad.

