Productividad del trabajo

PRODUCTIVIDAD DEL TRABAJO

Rendimiento eficiencia de la actividad productiva de los hombres
expresada por la correlación entre el gasto de trabajo (en escala de
la sociedad, de una rama, de una empresa o de un solo trabajador) y la
cantidad de bienes materiales producidos (establecida en dinero o en
especie) en una unidad de tiempo.

Se determina por la cantidad de tiempo invertido en elaborar la unidad
de producción o por la cantidad de producción fabricada en la unidad
de tiempo. El nivel de la productividad del trabajo es un índice
importantísimo del carácter progresivo de un modo de producción de un
régimen social dado. Todo nuevo régimen social, indicó Lenin, vence
al que le precede consiguiendo una mayor productividad del trabajo.
Elevar la productividad del trabajo significa economizar trabajo vivo
y trabajo social, o sea, reducir el tiempo socialmente necesario para
producir la unidad de mercancía, rebajar su valor. La proporción de
trabajo vivo disminuye mientras que la proporción de trabajo pasado
(materializado) aumenta relativamente y de tal modo que se reduce la
suma global de trabajo encerrado, en la mercancía.

En esta ley se manifiesta el decisivo significado del progreso de la
técnica para el crecimiento de la productividad del trabajo. El nivel
y los ritmos de crecimiento de la productividad del trabajo social
dependen de muchos factores, ante todo del grado de desarrollo de las
fuerzas productivas. «La capacidad productiva del trabajo depende de
una serie de factores, entre los cuales se cuentan el grado medio de
destreza del obrero, el nivel de progreso de la ciencia y de sus
aplicaciones, la organización social del proceso de producción, el
volumen y la eficacia de los medios de producción y las condiciones
naturales» (C. Marx). Estos factores principales, de los que depende
el crecimiento de la productividad del trabajo, no actúan de igual
manera en las distintas formaciones económico-sociales; su acción es
determinada por las relaciones de producción dominantes.

La anarquía de la producción capitalista, la lucha competitiva, las
crisis económicas de superproducción, la sub-utilización crónica de
las empresas, el paro forzoso en masa, todos estos rasgos negativos de
la sociedad capitalista, y muchos otros, hacen que los ritmos de
crecimiento de la productividad del trabajo sean muy bajos y excluyen
la posibilidad de que tal ritmo, bajo el capitalismo, aumente sin
interrupción. Los capitalistas aprovechan el incremento de la
productividad del trabajo en sus empresas para aumentar sus ganancias.
En cambio, los trabajadores nada ganan con que la productividad se
eleve. En el régimen socialista, la propiedad social, el carácter
planificado del desarrollo de la economía socialista, el interés vital
de los propios trabajadores en que la productividad se eleve y otros
factores aseguran que los ritmos de crecimiento de la productividad
del trabajo sean elevados e ininterrumpidos.

El crecimiento incesante de la productividad del trabajo social se
convierte en una ley económica absoluta del socialismo. En oposición
a lo que sucede bajo el capitalismo, en la sociedad socialista elevar
la productividad del trabajo constituye una fuente importantísima del
crecimiento de la producción social y -sobre esta base- del bienestar
del pueblo. Los factores esenciales para que crezca la productividad
del trabajo en la sociedad socialista son: elevar por todos los medios
el nivel técnico de la producción sobre la base de su electrificación,
aplicación máxima de la química, mecanización y automatización,
perfeccionamiento de los procesos tecnológicos; mejorar la
organización planificada de la producción social haciendo que ésta se
especialice cada vez más y eleve sin cesar su carácter cooperativo y
combinado, haciendo que cambie de manera progresiva la estructura de
la economía nacional forzando el desarrollo de las ramas y
producciones más progresivas, (en la etapa actual, por ejemplo, las de
la industria química, de la energética, de la electrónica, de la
industria del petróleo, del gas, etc.).

Se va convirtiendo en un factor cada día más importante en el
incremento de la productividad del trabajo, la ciencia, que se
transforma en una fuerza productiva directa. En cada empresa
contribuye a elevar la productividad la organización científica del
trabajo, organización que permite dar a la producción un carácter
rítmico, utilizar en grado máximo las máquinas, equipos y mano de
obra. Es un serio estimulo para que la productividad del trabajo
aumente, distribuir según el trabajo realizado los bienes materiales,
fortalecer el principio del interés material personal de los
trabajadores en los resultados de su labor.

Contribuyen a elevar la productividad del trabajo: perfeccionar la
preparación técnica de los trabajadores, mejorar el nivel material y
cultural del pueblo, desarrollar las múltiples formas de emulación
socialista y difundir en gran escala la experiencia de vanguardia. En
la presente etapa de la edificación comunista, importa más que nunca
que la productividad del trabajo se eleve sin cesar.

El paso gradual del socialismo al comunismo presupone llevar la
productividad del trabajo a un nivel que supere la productividad del
trabajo en los países capitalistas más desarrollados. El incremento
de la productividad del trabajo se indica en la resolución del XXII
Congreso del P.C.U.S.- es un problema cardinal de la política y de la
práctica de la edificación comunista, es condición indispensable para
que aumente el bienestar del pueblo, para crear la abundancia de
bienes materiales y culturales con destino a los trabajadores». En la
U.R.S.S., para 1980, se ha señalado un incremento de la productividad
del trabajo en 4-4,5 teces por lo que respecta a la industria, y de
5-6 veces en lo tocante a la agricultura.

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