Bien y mal

Bien y mal

No figura en el Diccionario filosófico marxista · 1946

No figura en el Diccionario filosófico abreviado · 1959

Diccionario filosófico · 1965:45-46

Bien

Objeto o fenómeno que satisface determinada necesidad humana, responde
a los intereses o anhelos de las personas, posee, en general, un
sentido positivo para la sociedad, para una clase, para el individuo.
Si un objeto dado es un bien, posee un valor positivo para el hombre.
Lo contrapuesto al bien es el mal, o sea, todo cuanto posee un sentido
social negativo. Se distinguen bienes materiales y espirituales. El
bien material satisface necesidades materiales del ser humano –de
alimentación, vestido, vivienda, &c.–. También quedan circunscritos
en la esfera de los bienes materiales los medios de producción:
máquinas, edificios, materiales, &c. Pertenecen a los bienes
espirituales los conocimientos, los resultados de la cultura
espiritual de la humanidad, la bondad moral comprendida en los actos
de las personas, &c. El bien supremo es el hombre mismo, creador de
todos los valores materiales y espirituales. Muchos bienes tienen un
carácter de clase. Lo que es un bien para los explotadores puede ser
un mal para los explotados. En este hecho se revela con claridad la
contradicción de los interesen de clase.

Bien y Mal

Categorías de la ética en las que se expresa la estimación moral de
los fenómenos sociales y de la conducta de las personas. El bien es
aquello que la sociedad (o una clase social dada progresiva) considera
moral, digno de imitación. El mal tiene un significado opuesto. Los
explotadores presentan su idea del bien y del mal como «eterna» y
válida para todos los hombres, remitiéndose, para ello, a
prescripciones divinas o a principios «metafísicos». Uno de los
sistemas morales idealistas más influyentes es la teoría de Kant.
Según ella, es un bien todo cuanto está en consonancia con el
imperativo de la ley moral, dado en cada ser racional
independientemente de las condiciones en que el hombre vive
(Imperativo categórico). Ya en la filosofía antigua, se abrió paso la
dirección materialista en la concepción del bien y del mal, de la
conducta moral. El hedonismo (Arístipo, Epicuro) consideraba un bien
sólo lo que causa placer. Dicha teoría ética fue desarrollada por los
materialistas franceses del siglo XVIII, ante todo por Helvecio. El
materialismo premarxista veía la fuente de la conducta moral en la
naturaleza humana, en las condiciones de vida y de educación del
hombre, pero declaraba eternas las representaciones del bien y del
mal. Por lo que respecta a la ética burguesa contemporánea, lo más
característico consiste en que, por una parte, intenta fundamentar y
justificar el derecho a la explotación de los trabajadores y de los
pueblos de los países coloniales; por otra, niega el significado de
todos los juicios morales (positivismo lógico en ética). La ética
marxista-leninista rechaza la interpretación metafísica del bien y del
mal. «Las ideas de bien y de mal han cambiado tanto de pueblo a
pueblo, de siglo a siglo, que no pocas veces hasta se contradicen
abiertamente» (F. Engels, «Anti-Dühring», pág. 87. E.P.U. 1961,
pág. 114). Por otra parte, los conceptos de «bien» y de «mal» tienen
su fuente objetiva en el desarrollo de la sociedad. Las acciones de
las personas pueden ser estimadas como buenas o malas, según faciliten
o dificulten la satisfacción de las necesidades históricas de la
sociedad. El código moral del constructor del comunismo tal como se
halla formulado en el programa del P.C.U.S. sirve de pauta para
valorar la conducta moral (buena o mala) de los hombres soviéticos.

Diccionario de filosofía · 1984:44

Bien y mal

Categorías ético-morales que expresan la valoración de la conducta de
los individuos (grupos, clases), así como de los fenómenos sociales
desde determinadas posiciones de clase. Se entiende por bien lo que
la sociedad (clase dada) considera moral y digno de imitar. El mal
tiene un significado contrario: lo inmoral, digno de condena. La
interpretación metafísica de estas categorías se caracteriza por las
búsquedas de los fundamentos eternos e inmutables de bien y mal. El
idealismo los ve en la voluntad divina o en el espíritu absoluto.
Según la teoría ética de Kant, el bien es todo lo que se corresponde
con los mandamientos de la ley moral, intrínseca a todo ser pensante,
y que no depende de las condiciones de vida del hombre (Imperativo
categórico). Los representantes del materialismo premarxista buscaban
generalmente la fuente del bien y mal en la naturaleza abstracta del
hombre, en su aspiración al deleite y la felicidad (Hedonismo,
Eudemonismo). Entre ellos, hasta los que vinculaban la moral con las
condiciones de vida y de educación del individuo, proclamaban eternas
e inmutables las representaciones sobre el bien y el mal. De hecho,
bajo la “naturaleza humana extrahistórica” siempre se ocultaban los
rasgos socialmente condicionados, típicos de los componentes de
determinados grupos grandes de personas, clases. Por eso, en la
fundamentación del bien y mal, cada pensador defendía en esencia el
punto de vista moral de una u otra clase. La ética burguesa moderna
se caracteriza sobre todo, de un lado, por las tentativas de hacer
pasar por auténticas y eternas las representaciones del bien y mal
dominantes en la moral oficial de la sociedad capitalista y, de otro
lado, por la negación de los criterios objetivos del bien y mal. La
ética marxista dio la primera fundamentación científica de los
conceptos de bien y de mal. “Las ideas de bien y de mal han cambiado
tanto de pueblo a pueblo, de siglo a siglo, que no pocas veces hasta
se contradicen abiertamente” (C. Marx, F. Engels, t. 20, p. 94).
Pero estos cambios no son resultado de la arbitrariedad ni dependen
tan sólo de la opinión del sujeto. Su fuente son las condiciones de
vida de la sociedad, en virtud de lo cual, tienen un carácter
objetivo. Los actos de los individuos deben valorarse como bien o mal
en dependencia de si contribuyen u obstaculizan la satisfacción de las
necesidades históricas de la sociedad en su conjunto, o sea, de los
intereses de la clase progresista que expresa dichas necesidades. En
la moral comunista, las nociones sobre el bien y el mal se expresan a
través de un conjunto de requisitos morales concretos, que determinan
las normas de aquella conducta de los individuos que coadyuva
activamente a la liberación de los trabajadores de la explotación, a
la edificación exitosa del socialismo y el comunismo, a la causa de la
paz y el progreso social.

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