Trueque de cantidad en calidad

Trueque de cantidad en calidad

Diccionario filosófico marxista · 1946:305-306

Trueque de cantidad en calidad

La dialéctica marxista examina el desarrollo como un proceso en el que
los cambios cuantitativos insignificantes y ocultos se truecan en
cambios manifiestos y radicales, en cambios cualitativos, que se
producen súbitamente en forma de saltos, como por ejemplo en el caso
de la transformación del agua en vapor por calentamiento. Cualquier
transformación revolucionaria ofrece un claro ejemplo del salto de un
estado cualitativo de la sociedad a otro. El viraje del Poder
Soviético en 1929, de la política de restricción y desplazamiento, a
la política de la liquidación de los kulaks como clase, significaba
“una profundísima transformación revolucionaría, un salto del viejo
estado cualitativo de la sociedad a un nuevo estado cualitativo,
equivalente por sus consecuencias a la transformación revolucionaria
operada en Octubre de 1917” (Historia del P. C. (b) de la U.R.S.S.,
Compendio). La metafísica examina el desarrollo como un simple
proceso de crecimiento cuantitativo, en el que los cambios
cuantitativos no se traducen en otros cualitativos, donde lo viejo no
cede el sitio a lo nuevo. Por el contrario, la dialéctica no concibe
el desarrollo como un movimiento circular, como una simple repetición
del camino ya recorrido, sino como un movimiento en línea ascendente.
De la ley dialéctica de la transición de la cantidad en calidad se
derivan las conclusiones más importantes para la actividad práctica
del Partido del proletariado. Si el desarrollo tiene el carácter de
cambios cualitativos de los fenómenos, en forma de saltos, quiere
decir que el paso del capitalismo al socialismo y la liberación de la
clase obrera del yugo capitalista no puede realizarse por medio de
cambios lentos (las reformas), sino sólo mediante la transformación
cualitativa del régimen capitalista (la revolución). “…en política,
para no equivocarse, hay que ser revolucionario y no reformista”
(Stalin). La nueva calidad crea una nueva cantidad. No sólo la
cantidad se transforma en calidad, sino también la calidad se
transforma en cantidad. Así, por ejemplo, los koljoses, siendo una
nueva calidad en comparación con la economía individual, crean una
productividad mucho más alta del trabajo. “…gracias a la asociación
de los koljoses, el campesino tiene ahora la posibilidad de producir
mucho más que antes con el mismo desgaste de trabajo” (Stalin). (Ver
también: Cualidad, Cantidad, Medida, Salto).

Diccionario de filosofía y sociología marxista · 1959:104-105

Transición de la cantidad a la calidad

La dialéctica marxista considera el desarrollo como la transición de
los cambios cuantitativos, insignificantes y ocultos, a los cambios
radicales y manifiestos: los cambios cualitativos. Los cambios
cualitativos sobrevienen de súbito, a saltos, como en la
transformación del agua en vapor. Cada acontecimiento revolucionario
da un claro ejemplo del salto de un estado de la sociedad a otro. El
viraje del poder soviético, en 1929, de la política de limitación y
alejamiento, a la política de liquidación de los kulaks como clase,
importaba “un profundo acontecimiento revolucionario, un salto del
antiguo estado cualitativo de la sociedad, a un nuevo estado
cualitativo equivalente, por sus efectos, a la Revolución de Octubre
de 1917”. (Curso de Historia del Partido Comunista [b]).

La metafísica considera el desarrollo como un simple proceso de
crecimiento cuantitativo, en el que los cambios cuantitativos no
conducen a los cambios cualitativos y donde lo viejo no deja lugar a
lo nuevo. La dialéctica, en cambio, considera el desarrollo no como
un movimiento en círculo, una simple repetición de lo pasado, sino un
movimiento en línea ascendente.

De la ley dialéctica de la transición de la cantidad a la calidad, se
desprenden muy importantes conclusiones para la actividad práctica del
partido del proletariado. Si el desarrollo tiene el carácter de un
cambio cualitativo de los fenómenos, a saltos, entonces, la transición
del capitalismo al socialismo y la liberación de la clase obrera de la
opresión capitalista, pueden realizarse, también, no por vía de los
cambios lentos (reformas), sino solamente por vía de un cambio
cualitativo del régimen capitalista (revolución). “…Para no
equivocarse en política hay que ser revolucionario y no reformista”
(Curso de Historia, etc.).

La nueva calidad crea una nueva cantidad. Pero, no sólo la cantidad
se transforma en calidad, sino que, también, la calidad se transforma
en cantidad. Así, por ejemplo, el koljos, siendo una nueva calidad de
comparación con la economía individualista, genera una productividad
del trabajo mucho más alta. “El campesino tiene ahora, gracias a su
agrupación en koljoses, la posibilidad de producir mucho más que
antes, con la misma inversión de trabajo” (Stalin).

Diccionario filosófico abreviado · 1959:507-510

Transformación de los cambios cuantitativos en cambios cualitativos

Una de las leyes más importantes y más generales del desarrollo de la
naturaleza, de la sociedad humana y del pensamiento. La dialéctica
marxista considera el desarrollo como el pasaje de cambios
cuantitativos graduales, insignificantes y latentes, a
transformaciones radicales, manifiestas, a cambios cualitativos. En
su obra Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico,
Stalin ha dado una descripción profunda y característica de esta ley
de la dialéctica: “Por oposición a la metafísica, la dialéctica no
examina el proceso de desarrollo de los fenómenos como un simple
proceso de crecimiento, en que los cambios cuantitativos no se
traducen en cambios cualitativos, sino como un proceso en que se pasa
de los cambios cuantitativos insignificantes y ocultos a los cambios
manifiestos, a los cambios radicales, a los cambios cualitativos; en
que éstos se producen, no de modo gradual, sino repentina y
súbitamente, en forma de saltos de un estado de cosas a otro, y no de
un modo casual, sino con arreglo a leyes, como resultado de la
acumulación de una serie de cambios cuantitativos inadvertidos y
graduales” (Op. cit., en Cuestiones del leninismo, pp. 637 y 638,
Ed. esp., Moscú, 1941).

Por su manera de comprender el desarrollo como la transformación
cualitativa de los objetos y de los fenómenos, consecutiva a cambios
cuantitativos, el método dialéctico marxista se distingue
fundamentalmente de todas las concepciones filosóficas burguesas de la
evolución. Para las teorías metafísicas, el desarrollo no es más que
simple disminución o aumento de lo que existe, es decir, un proceso
puramente cuantitativo, sin cambio cualitativo radical, sin saltos
revolucionarios. Todo salto sería así una violación “ilegítima” del
proceso de la evolución. Los reformistas y otros traidores a la clase
obrera sostienen a los filósofos burgueses que quieren avasallar al
proletariado en beneficio de los capitalistas. Estos tienen horror a
la dialéctica marxista, que justifica la necesidad de las revoluciones
de las clases oprimidas. La concepción únicamente evolutiva según la
cual, el desarrollo no conoce más que cambios cuantitativos e ignora
los cambios cualitativos, hace que las ciencias naturales y sociales
sean incapaces de explicar acertadamente los fenómenos, y alimenta
toda suerte de opiniones religiosas e idealistas. No permite explicar
cómo la naturaleza ha engendrado, en el curso de su desarrollo, la
infinita diversidad del universo, cómo la materia orgánica, la vida,
ha nacido de la materia inorgánica, cómo las especies cada vez más
complejas han nacido de las especies más simples; desde ese punto de
vista, es imposible explicar la conciencia como propiedad de la
materia altamente organizada, etc. Las ciencias han refutado las
concepciones metafísicas de la evolución de la naturaleza, al acumular
una multitud de hechos demostrativos de que los cambios cualitativos
radicales terminan por coronar cambios cuantitativos graduales. La
ley de la transformación de los cambios cuantitativos en cambios
cualitativos fue formulada por los fundadores del marxismo, quienes
generalizaron los datos irrefutables de la ciencia y de toda la
experiencia histórica de la sociedad. La química, la física, la
biología y las demás ciencias de la naturaleza han suministrado
numerosos hechos demostrativos del carácter universal de esta ley así
como de las otras leyes de la dialéctica. “En física…,” escribe
Engels, “toda modificación es una transformación de la cantidad en
calidad, una consecuencia de un cambio cuantitativo de la cantidad de
movimiento, cualquiera que sea su forma, que es inherente al cuerpo o
que le es comunicado” (Engels, Dialéctica de la naturaleza, Ed.
rusa). Engels cita numerosos ejemplos en apoyo de esta tesis: un
mínimo de intensidad de corriente determinada es necesaria para llevar
a la incandescencia a un hilo de platino de una bombilla eléctrica;
todo metal tiene una temperatura de fusión, todo líquido tiene, bajo
una presión conocida, un punto constante de congelación y de
ebullición, etc. El descubrimiento de la ley de la conservación y de
la transformación de la energía asestó un golpe fulminante a las
concepciones metafísicas del desarrollo considerado como un proceso
puramente cuantitativo. Esa ley ha mostrado que el movimiento, el
desarrollo de la materia es un proceso de transformación de formas
determinadas en formas cualitativamente diferentes: el movimiento
mecánico puede transformarse en movimiento de forma física, éste en
movimiento de forma química, etc. El descubrimiento del sistema
periódico de los elementos por Mendeleiev (ver) confirmó
brillantemente la tesis dialéctica de la transformación de los cambios
cuantitativos en cambios cualitativos. Engels consideraba que ese
descubrimiento constituye una prueba notable del carácter dialéctico
del desarrollo de la naturaleza, como pasaje de los cambios
cuantitativos a los cualitativos.

Las ciencias modernas confirman y enriquecen cada vez más la tesis de
la dialéctica materialista, que considera el devenir como una
transformación de la cualidad vieja en cualidad nueva a consecuencia
de la acumulación de cambios cuantitativos. Señalemos a este
propósito, la lucha entre la teoría metafísica de los
weismanistas-morganistas (Ver Weismanismo-morganismo) en biología, y
la doctrina michurinista (ver) que ha logrado una victoria completa.
Para los morganistas, la evolución de las plantas y de los animales
consiste en un reagrupamiento y en innumerables combinaciones
puramente cuantitativas de los genes inmutables. Inspirándose en el
método dialéctico, la doctrina michurinista ha reducido a la nada
estas concepciones anticientíficas. Ella parte del hecho de que la
evolución de la naturaleza viva es una serie de cambios cualitativos
provocados por cambios cuantitativos, y ha demostrado que no existe
ninguna substancia hereditaria inmutable, y que a medida que los
organismos se adaptan a sus condiciones de existencia, se modifica el
tipo de metabolismo organismo-medio exterior y que sobre esta base la
herencia cambia a su vez.

Toda la historia de la sociedad confirma igualmente la ley de la
transformación de los cambios cuantitativos en cambios cualitativos.
El desarrollo de la sociedad es no sólo una serie de cambios
cuantitativos, sino un proceso en que, en determinado momento, los
cambios cuantitativos se interrumpen para ceder el lugar a un salto, a
la transformación del viejo estado cualitativo en un nuevo estado
cualitativo. Por ejemplo, el crecimiento de las fuerzas productivas,
de la productividad del trabajo en el seno de la comuna primitiva
condujo necesariamente al nacimiento de la sociedad de clases. Y ésta
ha engendrado sucesivamente formas cualitativamente diferentes: los
regímenes esclavista, feudal y capitalista.

La dialéctica marxista enseña que los cambios cualitativos se operan
por saltos. La transición de una vieja cualidad a una cualidad nueva,
es un salto que se produce repentinamente, rápidamente, en comparación
con la fase anterior de la evolución cuantitativa. Por ejemplo, el
agua se calienta lentamente, pero, a cierta temperatura, se transforma
rápidamente, de un salto, en vapor. En la vida social, los períodos
revolucionarios son sensiblemente más cortos que los períodos de
desarrollo evolutivo. La revolución social suprime de un solo golpe
el antiguo orden de cosas y crea las condiciones propicias al
desarrollo de formas nuevas de la vida social. Surge de lo que
antecede, que el devenir tiene un doble aspecto: cuantitativo y
cualitativo. Los cambios cuantitativos preparan los cambios
cualitativos. Las dos formas del movimiento existen en la unidad
dialéctica. Sólo teniéndolo en cuenta, se puede obtener un
conocimiento científico de los fenómenos de la naturaleza, de la
sociedad y del pensamiento.

Puesto que el desarrollo se opera por transformación de cambios
cuantitativos en cambios cualitativos, el desarrollo no es un
movimiento circular, no es una simple repetición, sino una progresión
que sigue una línea ascendente que va de lo simple a lo complejo, de
lo inferior a lo superior. Así se desarrolla la sociedad: de la
comuna primitiva a la esclavitud, de la esclavitud al feudalismo, del
feudalismo al capitalismo. Hoy la humanidad atraviesa una época en
que el socialismo, forma de la vida social incomparablemente superior
a todas las antiguas formaciones económico-sociales, viene a
reemplazar al régimen capitalista, que ha caducado y frena el
progreso. El socialismo ha vencido en la U.R.S.S., y los países de
democracia popular (ver) se han encaminado igualmente por la senda del
socialismo.

La ley de la transformación de los cambios cuantitativos en cambios
cualitativos implica conclusiones muy importantes para la actividad
práctica del Partido Comunista. La principal es que la transición al
socialismo es imposible por medio de reformas que aportan pequeñas
modificaciones cuantitativas al capitalismo. Sólo una revolución, un
salto revolucionario, es capaz de abolir al capitalismo y permitir la
construcción de un mundo nuevo. Sin embargo, la revolución no puede
intervenir sin ser precedida por una etapa de desarrollo evolutivo, es
decir, sin que se hayan creado las condiciones materiales objetivas
para la transición a un régimen superior, sin el progreso cuantitativo
de la conciencia, de la organización de la clase obrera, sin la
preparación de la clase obrera para el derrocamiento del antiguo
régimen. El desarrollo es la unidad de las formas evolutiva y
revolucionaria del movimiento. La evolución prepara la revolución, y
ésta, a su vez, termina, corona la evolución creando las condiciones
de un nuevo desarrollo evolutivo. La ley de la transformación de la
calidad antigua en calidad nueva por medio de explosión, es de rigor
en una sociedad dividida en clases hostiles, pero no es obligatoria
para una sociedad donde las clases hostiles hayan sido liquidadas. La
transición del capitalismo al socialismo no puede cumplirse sino por
medio de la revolución, es decir, por el derrocamiento del poder
político existente y su reemplazo por otro poder, el del proletariado,
pues la clase burguesa no abandonará las escena por su buena voluntad.
La Gran Revolución Socialista de Octubre constituye un ejemplo
demostrativo de ello. En la sociedad soviética, donde las clases
antagónicas no existen ya y donde el desarrollo tiene por fundamento
la cooperación de los obreros, campesinos e intelectuales, todo cambio
importante, toda transición de una cualidad antigua a una cualidad
nueva, es preparada y realizada desde lo alto, por el Estado y el
Partido Comunista, con el sostén de las masas desde abajo. Por eso,
en la U.R.S.S. no hay terreno para cambios cualitativos bajo forma de
revoluciones políticas. Así se efectuó en el campo el paso de la
economía individual burguesa, al régimen socialista. Esta transición
fue cumplida por el Estado con el sostén de las grandes masas
campesinas desde abajo: y no lo fue tampoco por medio de una
explosión, sino metódicamente, gradualmente. Del mismo modo metódico,
gradual y sin explosiones se hará en la sociedad soviética la
transición de la fase inferior del comunismo a su fase superior, pues
en las condiciones del socialismo, el desarrollo se realiza no por
medio de vuelcos radicales, sino por modificaciones graduales.

La tesis de la transformación de la calidad antigua en la nueva por
desarrollo gradual, no tiene nada que ver con la concepción
evolucionista del desarrollo, es decir con la concepción del
desarrollo como proceso exclusivamente cuantitativo. Por el hecho de
ser gradual, la transición de la vieja en la nueva calidad, no deja de
significar, en fin de cuentas, un salto, un viraje de lo viejo a lo
nuevo. Así, la transición del socialismo al comunismo, será una
transición radical del régimen económico socialista a otro régimen
económico superior, al comunismo.

El método dialéctico marxista parte del principio de que no sólo los
cambios cuantitativos se transforman en cambios cualitativos, sino
también de que estos últimos provocan nuevos cambios cuantitativos.
Por ejemplo, el régimen socialista, cualitativamente nuevo y superior
al régimen capitalista, engendra cadencias sin precedentes en el
florecimiento de la producción y la cultura. Ningún régimen ha
mostrado hasta ahora un progreso en la economía y en el nivel cultural
del pueblo, semejante al del régimen socialista. Aceleración del
desarrollo, tal es la ley de la sociedad socialista soviética, ley que
deriva de la naturaleza, cualitativamente nueva, del régimen social y
político de la U.R.S.S. (Ver igualmente Salto; Evolución y
revolución; Calidad y cantidad).

Diccionario filosófico · 1965:468-469

Tránsito de los cambios cuantitativos a cualitativos

Es una de las leyes fundamentales de la dialéctica; explica de qué
modo ocurren el movimiento y el desarrollo. Esta ley objetiva
universal del desarrollo establece que la acumulación de cambios
cuantitativos graduales, imperceptibles, en un momento, determinado
para cada proceso en particular, conduce de manera necesaria a cambios
esenciales, radicales, cualitativos, al paso en forma de salto de la
vieja calidad a una calidad nueva (Cantidad y calidad, Medida, Salto).
Esta ley se da en todos los procesos de desarrollo de la naturaleza,
de la sociedad y del pensamiento. Los cambios cuantitativos y los
cualitativos están relacionados entre sí y se condicionan unos a
otros: no sólo se produce el tránsito de los cambios cuantitativos a
cualitativos, sino también el proceso inverso, es decir, la
transformación de las características cuantitativas como resultado del
cambio de la calidad en los objetos y fenómenos. Así, el paso del
capitalismo al socialismo ha dado origen, también, a una importante
transformación de los índices cuantitativos: aceleración de los ritmos
del desarrollo económico y cultural, crecimiento de la renta nacional
y del salario de los trabajadores, etc. Los cambios cuantitativos y
cualitativos son relativos. Unos mismos cambios son cualitativos
respecto a determinadas propiedades (menos generales), y son
únicamente cuantitativos respecto a otras propiedades (más generales).
Así, el paso del estadio premonopolista del capitalismo al estadio
monopolista no constituye un cambio absoluto de la calidad: la calidad
de capitalismo, en este caso, se modifica únicamente en el sentido de
que aparecen algunos nuevos rasgos y propiedades esenciales, pero en
el fondo el capitalismo no cambia. Todo proceso de desarrollo es al
mismo tiempo discontinuo y continuo. La discontinuidad se presenta en
forma de salto cualitativo, y la continuidad, en forma de cambio
cuantitativo (Evolución y revolución). Esta manera de concebir el
desarrollo es radicalmente contraria a la concepción metafísica, la
cual opone unilateralmente a la evolución unos cambios arbitrariamente
escogidos. El marxismo demuestra el carácter anticientífico de las
concepciones de los ideólogos burgueses y de los revisionistas,
quienes reducen el desarrollo de la sociedad a una evolución lenta, a
reformas pequeñas, niegan los saltos, los cambios revolucionarios;
demuestra asimismo que son anticientíficas las concepciones de los
anarquistas y aventureros izquierdistas, que adoptan una actitud
despectiva hacia la larga y paciente labor de acumular fuerzas, de
organizar y preparar a las masas para las acciones revolucionarias
decisivas. La concepción materialista dialéctica acerca de la ley del
paso de las transformaciones cuantitativas a las cualitativas es
directamente opuesta a la concepción idealista. Hegel, que formuló
dicha ley por primera vez, la mistificó como hizo también con otras
leyes de la dialéctica. En él, las categorías de cantidad, calidad y
sus tránsitos recíprocos, aparecen al principio en forma abstracta, en
el seno de la idea absoluta, y únicamente después surgen en la
naturaleza. La filosofía marxista no ve esta ley como premisa para la
construcción del mundo, sino como resultado del estudio del mundo,
como imagen de lo que ocurre en la realidad. Esta ley, que es una ley
importantísima del mundo objetivo, constituye asimismo un principio
importantísimo del conocimiento del mundo y de la transformación
práctica y consciente del mismo. Con el cambio de las condiciones del
desarrollo social, las leyes de la dialéctica se manifiestan en forma
especifica. Así, bajo el socialismo, la transformación de los cambios
cuantitativos en cualitativos (saltos) pierde la forma de revoluciones
políticas, los cambios sociales se efectúan –en dicha sociedad–
gradualmente, por medio de la extinción de lo viejo a la vez que se
acrecientan los elementos de lo nuevo. Esta es la ley fundamental de
la transformación del socialismo en comunismo.

Diccionario de filosofía · 1984:430-431

Transformación de los cambios cuantitativos en cualitativos

Una de las leyes fundamentales de la dialéctica, que explica cómo, de
qué manera transcurre el movimiento y el desarrollo. Esta ley
universal del desarrollo constata que la acumulación de los cambios
cuantitativos graduales e imperceptibles en un momento determinado
para cada uno de los procesos conduce necesariamente a cambios
esenciales, cardinales, cualitativos, a la transición, en forma de
salto, de la vieja calidad a la nueva (Calidad y cantidad, Medida,
Salto). Esta ley actúa en todos los procesos de desarrollo de la
naturaleza, la sociedad y el pensamiento. Es importante para
comprender la concepción dialéctica del desarrollo y para
diferenciarla de las concepciones metafísicas de todo género, que
reducen el movimiento y el desarrollo sólo a los cambios cuantitativos
de lo existente, sin la supresión de lo viejo y el surgimiento de lo
nuevo. El desarrollo de la ciencia en cualquier dominio del saber
–física, química, biología, etc.–, así como la experiencia histórica
mundial de las transformaciones sociales de los últimos decenios,
confirman y enriquecen la teoría dialéctica del desarrollo como
proceso de cambios cualitativos que se producen en virtud de los
cambios cuantitativos. Los cambios cuantitativos y los cualitativos
están interconectados y se condicionan mutuamente: no tiene lugar sólo
la transición de los cambios cuantitativos a los cualitativos, sino
también el proceso inverso: el cambio de las características
cuantitativas debido al cambio de la calidad de los objetos y
fenómenos. Por ejemplo, la transición del capitalismo al socialismo
se acompañó también de un cambio considerable de los indicadores
cuantitativos: aceleración del ritmo de desarrollo económico y
cultural, crecimiento de la renta nacional, etc. Los mismos cambios
son cualitativos respecto a unas propiedades (menos generales) y
cuantitativos respecto a otras (más generales). Así, el paso de la
fase premonopolista del capitalismo a la monopolista no es un cambio
absoluto de la calidad, pues en este caso la calidad del capitalismo
se transforma sólo en el sentido de que aparecen rasgos y propiedades
sustanciales nuevas, pero sin modificarse su esencia. Todo proceso de
desarrollo es al mismo tiempo discontinuo y continuo. Cabe decir que
la discontinuidad toma forma de salto cualitativo, y la continuidad,
forma de cambio cuantitativo (Evolución y revolución). El marxismo
demuestra el carácter anticientífico de las concepciones de los
ideólogos burgueses y los revisionistas de derecha, que reducen el
desarrollo de la sociedad tan sólo a una evolución lenta, a las
pequeñas reformas, y que niegan los saltos y las revoluciones, así
como de los anarquistas y los revisionistas “de izquierda”, que
desprecian el trabajo prolongado y meticuloso de reunión de fuerzas,
de organización y preparación de las masas para las acciones
revolucionarias decisivas. Hegel, quien fue el primero en formular
esta ley, la mixtificó, lo mismo que otras leyes de la dialéctica. En
su doctrina, las categorías de cantidad y calidad y sus transiciones
mutuas intervienen inicialmente en forma abstracta en el seno de la
idea absoluta y sólo después en la naturaleza. La filosofía marxista
no considera esta ley como premisa para la construcción del mundo,
sino como resultado de su estudio, como reflejo de lo que acontece en
la realidad. Siendo una importantísima ley del mundo objetivo, al
mismo tiempo constituye un trascendental principio fundamental para su
conocimiento y transformación práctica consciente. A medida que
cambian las condiciones del desarrollo social van cambiando también
las formas de manifestación de las leyes de la dialéctica. Así, en
las condiciones del socialismo, la transformación de los cambios
cuantitativos en cualitativos (saltos) pierde la forma de revoluciones
políticas, y las modificaciones sociales se realizan gradualmente,
mediante la extinción de lo viejo y el acrecentamiento de los
elementos nuevos. Esto constituye la regularidad fundamental en el
proceso de transformación del socialismo en comunismo.

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