Contradicciones antagónicas y no antagónicas

Contradicciones antagónicas y no antagónicas

Diccionario filosófico marxista · 1946:12-13

Antagonismo, contradicciones antagónicas

(Del griego: “anti”, contra: “agonisma”, combate). Las
contradicciones antagónicas son tales que sólo se resuelven mediante
la violencia. Así, por ejemplo, las contradicciones que existen entre
la burguesía y la clase obrera se resuelven por la revolución
socialista, “…el antagonismo entre el proletariado y la burguesía es
una lucha de clases que, llevada a su más alto desarrollo, es una
revolución completa” (Marx). Durante el período de transición del
capitalismo al socialismo en la URSS, la clase obrera y los
trabajadores del campo tenían contradicciones antagónicas con los
kulaks (explotadores rurales), que fueron resueltas por el Estado
soviético de la dictadura del proletariado mediante el empleo de la
violencia: la liquidación de los kulaks como clase, sobre la base de
la colectivización total del campo. Las contradicciones que antes de
colectivizar la economía agraria existían entre la clase obrera y los
propios trabajadores del campo, no tenían un carácter antagónico, y
fueron resueltas mediante la transformación socialista de las pequeñas
economías campesinas. Las diferencias económicas y políticas que
existen aún en la Unión Soviética entre la clase obrera y los
campesinos koljosianos, se van borrando hasta desaparecer, a medida
que avanza el desarrollo de la construcción socialista.

Diccionario de filosofía y sociología marxista · 1959:9

Antagonismo. Contradicciones antagónicas

Contradicciones inconciliables, que se resuelven por la violencia.
Así, por ejemplo, las contradicciones entre la burguesía y la clase
obrera se resuelven por la revolución socialista. “El antagonismo
entre el proletariado y la burguesía permanecerá como una lucha de
clases que, llevada a su mayor grado de tensión, es una revolución
completa” (Marx). En la U.R.S.S.; durante el período de transición,
las contradicciones antagónicas entre la clase obrera y los
campesinos, de una parte, y los kulaks, por la otra, fueron resueltos
por la violencia: la liquidación de los kulaks como clase, sobre la
base de la colectivización total. Las contradicciones entre la clase
obrera y los campesinos no tienen carácter de antagonismo.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:88-89

Contradicciones antagónicas y no antagónicas

Para la dialéctica marxista la lucha de los contrarios, la lucha entre
lo nuevo y lo viejo, es la fuente y el contenido intrínseco de todo
desarrollo. El desarrollo implica siempre contradicciones, y sólo su
eliminación asegura el movimiento progresivo. La dialéctica marxista
distingue las contradicciones antagónicas y no antagónicas.

Las contradicciones antagónicas en la sociedad tienen por base los
intereses inconciliables de fuerzas, clases o grupos enemigos. Las
contradicciones de ese género sólo se eliminan por lo general por la
violencia, vale decir, por una lucha de clases revolucionaria y la
victoria de una clase sobre la otra, o bien, por guerras, &c. Así,
las contradicciones entre la burguesía y el proletariado cuyos
intereses esenciales son diametralmente opuestos, se eliminan por la
revolución socialista. Mientras exista el capitalismo, “el
antagonismo entre el proletariado y la burguesía es una lucha de clase
a clase, lucha que llevada a su más alta expresión, es una revolución
total”. (Marx, Miseria de la filosofía, Ed. alem.). En la URSS, en
el período de transición del capitalismo al socialismo, había
contradicciones antagónicas entre la clase obrera y el campesinado
laborioso por una parte, y la burguesía urbana y los kulaks por la
otra. El Estado de la dictadura del proletariado superó esas
contradicciones antagónicas venciendo a las clases explotadoras. Otro
ejemplo de contradicciones antagónicas: las contradicciones entre los
Estados imperialistas, entre la burguesía imperialista de diversos
países. En el origen de esas contradicciones se halla la lucha de los
países capitalistas por los mercados y el deseo de ahogar a los
competidores, la tendencia de los imperialistas rapaces a enriquecerse
los unos a expensas de los otros. Y aunque estas contradicciones
antagónicas no sean contradicciones de clase –lo que hace que sean
menos fuertes, menos agudas que el antagonismo entre la clase de los
proletarios y la clase de los burgueses– suscitan sin embargo, una
lucha violenta entre los imperialistas de los diferentes países. En
esas contradicciones residen las causas de las guerras imperialistas
por un nuevo reparto del mundo, por los mercados, &c. El rasgo
distintivo de las contradicciones antagónicas, es que se acentúan y se
profundizan en el transcurso de su desarrollo, que se transforman en
oposición, y que la lucha entre ellas desemboca en un conflicto agudo.

En el caso de las contradicciones no antagónicas, ya no se trata de
clases enemigas con intereses diametralmente opuestos, y estas
contradicciones tienen que ver con cuestiones particulares corrientes
y no con cuestiones fundamentales. El rasgo distintivo de las
contradicciones no antagónicas es que, a diferencia de las
precedentes, no se transforman necesariamente en una oposición hostil
y que la lucha entre ellas no desemboca en un conflicto. Un ejemplo
de contradicciones de ese género lo ofrece la situación que existía
antes de la edificación del socialismo en la URSS entre la clase
obrera, representante del socialismo, y el campesinado, clase de
pequeños propietarios. Pero los obreros y los campesinos tienen
también importantes intereses comunes que compensan esas
contradicciones: sólo el socialismo libera a obreros y campesinos de
la servidumbre y la explotación y crea las condiciones de una vida
humana y feliz verdaderamente. Por eso, la alianza de los obreros y
campesinos es el principio supremo de la dictadura del proletariado.
Las contradicciones no antagónicas, a diferencia de las
contradicciones antagónicas, no se eliminan por medio de una lucha de
clases encarnizada, sino por una transformación metódica y gradual de
las condiciones económicas que constituyen la causa de esas
contradicciones. La URSS ha ofrecido un ejemplo magnífico de la
manera como es preciso superar las contradicciones no antagónicas
entre la clase obrera y el campesinado, ejemplo de un enorme alcance
internacional. Esas contradicciones fueron superadas en la URSS bajo
la dirección del Partido Comunista, por medio de una transformación
socialista progresiva de las pequeñas explotaciones campesinas. Pero
fue igualmente por medio de la lucha como las contradicciones no
antagónicas entre la clase obrera y el campesinado se eliminaron:
lucha contra la mentalidad pequeño-burguesa del campesinado aferrado a
la propiedad privada, lucha que no destruyó sino que consolidó la
alianza de la clase obrera y el campesinado laborioso, lucha que
desembocó en una atenuación progresiva de las contradicciones entre
ellos. Las distinciones económicas y políticas que subsisten entre la
clase obrera y el campesinado koljosiano, se deben a la existencia de
dos formas de propiedad: la propiedad nacional y la propiedad
koljosiana, formas que serán completamente liquidadas en el transcurso
de la transición gradual de la etapa inferior del comunismo a su etapa
superior (ver Clases en la URSS). Inspirándose en el ejemplo de la
Unión Soviética, los países de democracia popular (ver), aprenden a
superar, apoyándose en la alianza de las dos clases, las
contradicciones entre los obreros y los campesinos, y a transformar la
pequeña agricultura fragmentaria en una gran agricultura socialista.

La comunidad de intereses, fundada en la destrucción de los
antagonismos, no significa sin embargo, que bajo el socialismo están
eliminadas todas las contradicciones. El progreso de la sociedad
socialista se efectúa también por la aparición y la eliminación de las
contradicciones, por la lucha. Pero las contradicciones del
desarrollo de la sociedad socialista no son las mismas: son
contradicciones no antagónicas. Tales son, por ejemplo, las
contradicciones entre las fuerzas avanzadas y las fuerzas
retardatarias, inertes de la sociedad; entre la realidad socialista y
las supervivencias del capitalismo en la conciencia de los hombres.
La marcha de la sociedad soviética hacia el comunismo, no puede
realizarse con éxito si no se lucha contra esas fuerzas inertes,
contra todas las supervivencias del capitalismo en la conciencia de
los hombres. Esas supervivencias se manifiestan bajo las formas más
diversas: burocratismo, nacionalismo, cosmopolitismo, actitud no
socialista con respecto al trabajo, la propiedad pública, &c. Sólo la
lucha de lo nuevo contra lo viejo, de lo avanzado contra lo atrasado,
es fuente de progreso aunque no haya clases antagónicas. Cualquiera
que sea su naturaleza, las contradicciones no pueden superarse sino
por medio de la lucha. Al cambiar el carácter, el contenido de las
contradicciones, sólo las formas de la lucha son las que cambian.
Para superar las contradicciones de la sociedad socialista, no es
necesaria la revolución. Pueden ser eliminadas y lo son, sobre la
propia base del socialismo, en el pasaje gradual del socialismo al
comunismo. En el seno de la sociedad socialista, en la lucha de lo
nuevo, de lo avanzado contra lo viejo y superado, el papel primordial
pertenece a la crítica y la autocrítica (ver).

Diccionario filosófico · 1965:85-86

Contradicciones antagónicas y contradicciones no antagónicas

(del griego ἀνταγωνιστής: adversario). Clases, tipos fundamentales de
contradicciones, características del desarrollo de la sociedad en
distintas condiciones históricas. En la base de las contradicciones
antagónicas, específicas de todas las relaciones sociales en la
sociedad basada en la explotación, se encuentran intereses
inconciliables de clases, grupos y fuerzas sociales enemigos entre sí.
Las contradicciones de este género se resuelven por medio de la lucha
de clases revolucionaria y de la revolucion social que transforma el
régimen social dado. El rasgo característico de las contradicciones
antagónicas estriba en que en el proceso de su desarrollo, se
agudizan, se hacen más hondas y la lucha entre ellas llega hasta el
conflicto agudo. No obstante, las formas en que el conflicto se
resuelve son determinadas por las condiciones históricas concretas de
la lucha. Son un ejemplo claro de estas contradicciones las que
existen entre la burguesía y el proletariado en la sociedad
capitalista, así como aquellas que se dan entre estados imperialistas;
las últimas arrancan de la lucha existente entre los países
capitalistas por los mercados y esferas de influencia, o sea de la
competencia. Y aunque las contradicciones mencionadas en último
término no son de clase y resultan, por ende, menos fuertes y agudas
que el antagonismo entre proletariado y burguesía, llevan a la lucha
violenta entre los imperialistas de países diferentes. En tales
contradicciones se encuentran las causas de las guerras imperialistas
por un nuevo reparto del mundo, por los mercados de venta, &c. Las
contradicciones no antagónicas expresan las que se dan no entre clases
enemigas, sino entre clases y grupos sociales que poseen, además de
contradicciones entre sí, una comunidad de intereses esenciales. El
rasgo característico de tales contradicciones estriba en que, en su
desarrollo, no se transforman forzosamente en una oposición hostil y
la lucha entre ellas no llega hasta el conflicto. Pueden servir como
ejemplo de tales contradicciones las que existían en la U.R.S.S.,
antes de la construcción del socialismo, entre la clase obrera,
portadora del socialismo, y el campesinado como clase de pequeños
propietarios. Las contradicciones no antagónicas no se superan
mediante una encarnizada lucha de clases, sino a través de la
transformación gradual y planificada de las condiciones económicas y
de otra índole que las originan. Estas contradicciones, como las
demás, cualesquiera que sean, también se superan por medio de la lucha
de lo nuevo contra lo viejo, de lo progresivo contra lo atrasado, de
lo revolucionario contra lo conservador. Con el cambio del carácter,
del contenido de las contradicciones, cambian sólo las formas de su
superación. Pero la contradicción como ley del desarrollo no
desaparece bajo el socialismo. “Antagonismo y contradicción no son de
ningún modo una misma cosa. El primero desaparece bajo el socialismo;
la contradicción persiste” (Recopilación leninista, XI, 1929, pág.
357).

Diccionario de filosofía · 1984:87-88

Contradicciones antagónicas y no antagónicas

(gr. antagonistes: adversario.) Tipos cualitativamente distintos de
contradicciones del desarrollo social. Las contradicciones adquieren
el carácter antagónico al entrar en colisión los intereses materiales
contrarios, incompatibles, de las distintas comunidades o fuerzas
sociales. Las contradicciones antagónicas son típicas de las
sociedades explotadoras, pues son engendradas por las mismas causas
que las relaciones de explotación. En el proceso de su desarrollo,
las contradicciones antagónicas se agudizan y profundizan, adquieren
el carácter de enconado conflicto entre las clases y se resuelven
mediante la liquidación de una de las partes en pugna en el curso de
la lucha de clases y la revolución social, que cambia el régimen
social dado. Las formas de solución de este conflicto se determinan
por las condiciones históricas concretas. Las contradicciones
antagónicas penetran todo el mecanismo de la producción mercantil
capitalista, incluyendo las relaciones entre el proletariado y la
burguesía y la lucha competitiva entre los capitalistas y los
monopolios capitalistas, así como las contradicciones entre los
Estados imperialistas que entran en conflicto en la lucha por los
mercados y las esferas de influencia. Testimonio de la gravedad de
estas últimas contradicciones es el hecho de que constituyeron la
fuente de las dos guerras mundiales en el siglo 20. Las
contradicciones antagónicas se manifestaron también en la lucha de
liberación que condujo a la liquidación del sistema colonial del
imperialismo. Sin embargo, no han sido eliminadas aún las
contradicciones antagónicas entre los Estados imperialistas y sus
ex-colonias, que procuran lograr la independencia no sólo política,
sino, también, económica. Marx decía: “Las relaciones burguesas de
producción son la última forma antagónica del proceso social de
producción; antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual,
sino de un antagonismo que proviene de las condiciones sociales de
vida de los individuos…” (t. 13, pp. 78). Únicamente en el
contexto del socialismo desaparecen los antagonismos, pero quedan las
contradicciones. El desarrollo de la propiedad socialista condiciona
la unidad de los intereses básicos de todas las clases y grupos
sociales de la sociedad socialista, lo cual suprime la base objetiva
de la existencia de las contradicciones antagónicas. De aplicarse una
política acertada, las contradicciones no antagónicas pueden no
desembocar en conflicto y resolverse oportunamente en interés de toda
la sociedad, y no de una de sus partes, mediante la transformación
gradual y planificada de las condiciones económicas, sociales y otras,
que originan estas contradicciones. Las contradicciones no
antagónicas, como las demás, se resuelven también por medio de la
lucha de lo nuevo contra lo viejo, de lo avanzado contra lo atrasado,
de lo revolucionario contra lo conservador. La sociedad socialista
está interesada en la solución consciente de las contradicciones no
antagónicas que surgen, por lo cual estimula la actividad encaminada a
ponerlas de manifiesto (Crítica y autocrítica) y a determinar las vías
y métodos de su solución, que sean óptimos en las condiciones dadas.
Al mismo tiempo, la sociedad socialista no está excluida de la esfera
de acción de las contradicciones antagónicas, enfiladas en este caso
hacia afuera, pudiendo manifestarse en las relaciones con el mundo
capitalista. La naturaleza del socialismo se deja sentir aquí en que
él trata de regular la acción de las contradicciones antagónicas,
evitar que las cosas lleguen a un conflicto preñado de peligro de una
guerra nuclear, y asegurar la coexistencia pacífica de los Estados con
diferentes regímenes sociales.

Comparte este artículo