El movimiento feminista sigue unido

Llevamos más de un año alertando sobre el redactado de una ley completamente misógina, dañina para la infancia y que tira al cubo de la basura todas las políticas públicas de acción positiva hacia las mujeres que nos ha costado siglos conseguir.

Políticas siempre escasas, somos conscientes y por eso luchamos por ampliarlas, pero que desde el Ministerio de Igualdad ahora se trabaje por eliminarlas es algo que no podemos tolerar. Tenemos una larga estirpe a nuestras espaldas y miles de compañeras asesinadas que hemos perdido en la lucha. Es momento de aparcar todas nuestras discrepancias teóricas y estratégicas para unirnos por un objetivo claro y conciso: parar la ley trans que se quiere aprobar.

Los lobbies que presionan al gobierno para su aprobación siguen una estrategia que ya ha sido denunciada por muchas feministas: la opacidad, el oscurantismo y el hostigamiento y linchamiento público a todas las mujeres feministas que han alzado la voz contra este atropello. La ofensiva contra el feminismo es internacional y nuestras compañeras británicas y canadienses nos han ido advirtiendo. Hemos cometido errores, nos ha costado ver esta lucha perversa que disfraza de progresismo lo que en verdad es completamente reaccionario. El sexismo siempre ha sido algo que hemos combatido y debemos seguir haciéndolo.

Anoche, COGAM, una asociación que recibe miles de euros en subvenciones públicas, utilizó ese dinero para seguir hostigando y linchando al Movimiento Feminista, con el aplauso de la Ministra de igualdad (Irene Montero) y de cargos públicos del PSOE (Carla Antonelli, entre otras). Basta ya de infamia. La infamia se materializó en la entrega de un “premio” por “TERF” (el insulto misógino del momento) a una mujer feminista que ha alzado la voz contra esta ley. Da igual quien en concreto reciba la humillación, porque allí se nombraron a varias mujeres (naciones e internacionales) que se han significado por su lucha contra el borrado jurídico de las mujeres. Repito que es una ofensiva internacional y que por eso ya no cuelan las tergiversaciones que quieren presentar esta lucha como una guerra partidista entre PSOE y Unidas Podemos. No premiaron con el ladrillo rosa (no se libran de los estereotipos ni en esto) a varones que han agredido físicamente a personas trans o lesbianas, no, “premiaron” al Movimiento Feminista por alzar la voz para que las MUJERES tengamos iguales derechos a cualquiera.

Además de esta humillación pública que insta al hostigamiento y que señala a mujeres feministas, premiaron (esta vez sin comillas) a una persona que hace bromas con usar la burundanga, que hace chistes sobre que las mujeres conseguimos buenas notas por hacer felaciones y que presume de pene pero dice ser mujer.

También hay que recordar que COGAM impulsó la creación de una plataforma para defender los vientres de alquiler, explotación reproductiva de las mujeres y tampoco eso sirvió para que se le retirara la subvención pública que debería ir encaminada a frenar lo urgente: el número de asesinadas que tenemos casi todos los días.

No somos mujeres CIS, como tampoco somos lo que no son los varones. Somos MUJERES y llevamos más de tres siglos de lucha para conseguir que seamos consideras seres sustantivos, seres con derechos y dignidad, es decir, ciudadanas y personas. Basta ya de definirnos desde la otredad. Luchamos contra la idea de ser la otredad del varón y luchamos ahora contra la idea que nos quiere convertir en la otredad de lo trans.

No excluimos a nadie de nuestra lucha porque el debate sobre el sujeto político es un debate que nos quieren introducir a nosotras, cuando ha sido un tema de reflexión dentro del marxismo, saber cuál era y dónde estaba el sujeto revolucionario. Las feministas siempre hemos luchado por un objetivo y nos ha dado igual quién luchara con nosotras para conseguir ese objetivo. Ha habido y hay varones feministas (no es una elucubración, la historia nos habla de Poulain de la Barre, entre otros). El feminismo es un movimiento político, sustentando en una filosofía y una teoría racional que defiende que el sexo con el que nacemos no incapacita ni capacita más o menos para ninguna actividad política y humana. Así que basta ya de llamarnos excluyentes. Lo que sí tenemos claro es el objeto y el objetivo de nuestra lucha: eliminar la opresión que el sistema patriarcal ejerce sobre las mujeres. La opresión es algo más que la discriminación y además nosotras no somos un colectivo, SOMOS LA MITAD DE LA HUMANIDAD.

Cualquier sociedad que se precie de humana lucha por hacer realidad el acceso a los derechos que las leyes contemplan para la ciudadanía, pero ese acceso debe ser para toda la humanidad, es decir, para las mujeres también. Los países democráticos, además, hacen políticas públicas para compensar las desigualdades, para que los derechos no sean papel mojado y por eso sigue siendo imprescindible, incluso en los países que se dicen desarrollados, este tipo de políticas porque la realidad muestra con datos la desigualdad estructural (opresión) que sufrimos las mujeres, porque el sexo con el que nacemos nos condena a una existencia inmersa en la violencia. La primera violencia que sufrimos es la violencia simbólica, una violencia que nos ha borrado de la Historia y que pretende excluirnos del universal humano al querer igualar universal humano a lo referente a los varones.

Conocemos las teorías queer y por eso las combativos porque son misóginas y antifeministas. No somos ningunas indocumentadas. Tenemos una genealogía de más de tres siglos de historia y una agenda muy clara que persigue un objetivo muy concreto: la emancipación de las MUJERES. No apelamos a subjetividades, estereotipos, sentimientos, almas o cerebros sexuados en nuestra lucha, nos basamos en realidades (que muestran las estadísticas desagregadas por sexos) y queremos transformar el mundo para hacer de este un lugar mejor para todas y todos.

Vivimos un momento crítico, compañeras. Todas juntas (el Partido Feminista de España –PFE-, La Alianza Contra el Borrado de las Mujeres –ACB-, La Confluencia Estatal de organizaciones que defiende la definición de mujer basada en el sexo –CMF-, Mujeres por la Abolición –MA- y todas las organizaciones, agrupaciones, plataformas que estén en esta lucha), TODAS, debemos unirnos porque está en juego toda la agenda feminista, absolutamente toda.

Nacimos de la Ilustración y por ello ejercemos la crítica constante. Nunca nos han molestado las discrepancias estratégicas e incluso teóricas. Nos gustan y las cultivamos porque nos hacen crecer y así debemos seguir. Pero es momento de aparcar todo y unirnos por un objetivo claro y concreto: PARAR LA LEY TRANS PORQUE ES MISÓGINA Y ELEVA A IDENTIDAD, categoría que ha de proteger la legislación, AQUELLO CONTRA LO QUE LUCHAMOS. El entramado cultural que se usa como excusa para oprimir a las mujeres debe ser derribado, pero sobre todo, no puede ser algo a proteger por la legislación.

Llevamos siglos postergando nuestra lucha porque siempre nos habéis convencido de que había algo más urgente antes. BASTA YA. Somos la mitad, repito, la mitad de la humanidad y luchamos por NOSOTRAS. Si te molesta que la mitad de la humanidad pueda vivir sin violencia, sin la brecha salaria, sin la doble y triple jornada, sin el ninguneo constante de nuestra palabra pública, sin la explotación sexual y reproductiva; entonces el problema lo tienes tú, no nosotras. Háztelo mirar. Ni odiamos a los varones, ni odiamos a las personas trans, luchamos por nosotras y nuestras hijas y tenemos todo el derecho del mundo a vindicar la urgencia de nuestra lucha. ¡QUE VIVA LA LUCHA DE LAS MUJERES! El fin del Patriarcado será lo único que acabe con el Feminismo.

Esther Pedroche. Fuente: El Común. Foto: Pikara magazine

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